Mal Pase: Oliver Atom a Francia ´98

Inquieto, trasgresor, inconforme… Desde muy joven, Kazuyoshi Miura le hizo honor a la premisa primaria de Kung Fu y, enfundado en un kimono de delantero goleador, salió a recorrer el mundo en búsqueda de su pequeño saltamontes…

Con ánimos de dejar atrás un lugar donde el fútbol era sólo una actividad para estudiantes, en 1985 Miura apareció en Brasil, donde hizo su debut como profesional con la camiseta del Santos en 1990, previo paso por las inferiores de Juventus de San Pablo, Palmeiras, Regatas, XV de Jaú y Coritiba.

Después regresó a su país para hacer goles como nadie con las casacas de la Selección de Japón (donde le sacó el invicto al arco de la Argentina de Passarella) y del Verdy Kawasaki (También llamado Yomiuri y Tokio Verdy). Además, en 1994 hizo historia al ser el primer ponja en jugar en el Calcio al defender la casaca del Genoa, donde fue tildado como “samurai cobarde” luego que Franco Baresi le rompiera el tabique nasal de un cabezazo el día de su debut.

¿Algo más? Si, la historia de vida de El Rey Kazu fue utilizada por Yoichi Takahashi, quien le puso los atributos del atacante a su creación: Captain Tsubasa, conocido en la Argentina como Oliver Atom, el protagonista de la serie animada Los Supercampeones.

Antes que alguno ponga un grito histérico en los comentarios (?), vale aclarar que esto ocurrió desde 1994, cuando se estrenó la tercera serie y la más popular del personaje llamada “Captain Tsubasa J”, ya que en las dos series primitivas y según mencionó su creador en 2010, el Oliver Atom original estaba basado en Mario Kempes.

Como sea, fue así que tanto Miura como Atom nacieron en Shizuoka, se fueron de purretes a aprender Brasil, jugaron en Europa y luego llevaron a Japón a ganar la Copa del Mundo de la FIFA… Bueno, en realidad eso no, ya que uno de ellos se quedó con la leche cuando faltaban apenas pocos días para la máxima cita televisiva (?).

El tema, a decir verdad, llamó la atención por tratarse del único nombre conocido de los orientales en la época pre globalización –junto al del japobrasuca Rui Ramos- pero tampoco fue para que los seguidores del resto del mundo se hicieran un harakiri, como pasa ahora que cualquiera llora por la ausencia de un sueco, un checo, un polaco ó hasta un galés…

En fin, el día previo a que Japón partiese para Francia, el técnico, Takeshi Okada, le comunicó a Miura que no daba la talla para jugar la Copa del Mundo… Demasiado extraño. Por ahí el sensei (?) no se había dado cuenta que, en ese momento, el delantero era el máximo goleador de toda la historia de las Eliminatorias con 28 tantos (luego superado por los iraníes Ali Daei y Karim Bagheri y por el guatemalteco Carlos Ruiz).

El asunto se volvió un escándalo en Japón y el técnico, que ponía cara de Shar Pei cuando se lo consultaba por su decisión, debió dejar Francia y volver a Tokio para dar las explicaciones del caso. De hecho, otra vez en Aix les Bains, el periodista de El Gr*fico, Gonzalo Abascal, escribió como se transformó Okada cuando le preguntó por Miura: “No voy a hablar más del tema hasta que no termine la Copa, pero todo lo que usted me dice no es cierto. Y ahora no quiero hablar más”.

Con el tiempo, la ausencia de Kazu se convirtió en un mito japonés grande como Ryu y E. Honda: a Tévez Miura lo habían sacado de la lista Messi y Mascherano 15 empresas niponas para que no le hiciera sombra al aspirante a ídolo que querían imponer: el marketinero Hidetoshi Nakata, un volante talentoso pero con todo el hielo y la escarcha del Monte Fuji clavado en el medio del pecho…

A pesar de todo, Miura siguió siendo el jugador del pueblo y continuó marcando hitos: en 1999 fue el primer japonés en jugar Champions League (Croacia Zagreb); en 2005 el primer japonés en jugar el Mundial de Clubes (Sydney FC) y en 2012 se sacó la espina cuando al fin disputó un Mundial FIFA: la Copa del Mundo de Fútbol Sala en Tailandia.

Hoy, a sus 47 años, Kazuyoshi Miura sigue batiendo el record de goleador longevo en el Yokohama FC de la Segunda División y no parece tener deseos de retirarse ya que, como dice uno de los proverbios japoneses más aclamados: “quien monta a un tigre corre el riesgo de no poder bajarse nunca».
http://youtu.be/gq2FaDthCPg

Deformaciones: Argentina con Nacho González de 10 (1997)

«Ahora viene lo más lindo», decía Daniel Passarella allá por junio de 1997, entusiasmado por el triunfo de Argentina ante Perú que la reubicaba como protagonista en las Eliminatorias para el Mundial de Francia. El tema es que, tres días más tarde de aquella victoria, la Selección comenzaba su participación en la Copa América de Bolivia, a la que prácticamente el Kaiser le negó su atención, dejando todo en manos de su ayudante, un tal Alejandro Sabella. Tan menospreciado fue aquel equipo, que un arquero terminó usando la camiseta número 10. Recordemos la historia.

 

A diferencia de lo que fue moneda corriente en la era Passarella, aquel plantel albiceleste no estuvo plagado de jugadores de River Plate (aunque también los tuvo, claro). Conformado de manera paralela al que disputaba las eliminatorias, el equipo muleto de la Copa América se nutrió de futbolistas de Vélez, el otro club ganador de los noventa. ¿Cuáles fueron los nombres?

1 Christian Bassedas (Vélez)
2 Eduardo Berizzo (River)
3 Sergio Berti (River)
4 José Luis Calderón (Independiente)
5 Rodolfo Cardoso (Hamburgo)
6 Raúl Cardozo (Vélez)
7 Julio Cruz (River)
8 Marcelo Delgado (Racing)
9 Marcelo Gallardo (River)
10 Ignacio González (Racing)
11 Claudio Husaín (Vélez)
12 Gustavo López (Zaragoza)
13 Jorge Martínez (Independiente)
14 Roberto Monserrat (River)
15 Marcelo Ojeda (Tenerife)
16 Mauricio Pellegrino (Vélez)
17 Mauricio Pineda (Boca)
18 Martín Posse (Vélez)
19 Carlos Roa (Lanús)
20 Pablo Rotchen (Independiente)
21 Nelson Vivas (Boca)
22 Gustavo Zapata (San Lorenzo)

Como bien se observa en la lista, el sistema de numeración escogido fue el alfabético, el mismo que en 1978 y 1982 nos permitió ver al Beto Alonso y a Osvaldo Ardiles, respectivamente, con la camiseta número 1. Acá esa suerte la corrió Bassedas, pero no fue el volante del Fortín el que más desentonó.

 

El destino quiso que el número 10, el mismo de Kempes y Maradona, cayera en la espalda de Nacho González, el hombre que cuidaba el arco de Racing. Y el Dániel, que estaba totalmente en otra, no hizo nada para evitar que un arquero terminara usando la 10 de la Selección.

El 11 de junio de 1997, Argentina debutó ante Ecuador, en Cochabamba, con estos once: Ignacio González; Martínez, Rotchen, Pellegrino y Cardozo; Zapata, Husaín y Cardoso; Gustavo López, Delgado y Cruz.

 

¿Cómo anduvo el diez? Bien, mantuvo el cero en su valla para rescatar un empate. Tres días después, ya con Ojeda como titular, el team nacional derrotó 2 a 0 a Chile, para finalmente conseguir el segundo puesto del grupo empatando 1 a 1 con Paraguay. ¿Quién atajó ese día? Carlos Roa. Se notaba que la Copa América se usaba como experimento.

 

El Lechuga continuó en el puesto hasta los cuartos de final, instancia en la que apareció Perú y terminó con el sueño de aquella Argentina B. ¿Y qué querés? Si jugamos sin el 10 (?).

En El Placard: Alemania con medias verdes (1978)

En estas épocas, donde la FIFA apuesta a los uniformes monocromáticos o al contraste total entre las selecciones, no es raro ver a la Argentina combinando su camiseta titular con un pantalón blanco, a Italia haciendo lo propio con un pantalón azul o a Francia dejando de lado sus clásicas medias rojas para reemplazarlas por unas azules. Pero no siempre fue así.

Hasta no hace mucho tiempo, los seleccionados solían respetar la tradición a la hora de vestirse y apenas se salían de lo clásico cuando la situación lo ameritaba verdaderamente.

Fue bastante extraño, entonces, lo que sucedió en el Mundial de 1978 en el partido entre Alemania y México, correspondiente al Grupo 2. Ese día, los germanos sorprendieron, en el Estadio Olímpico de Córdoba, al salir al campo de juego con una combinación inédita: camiseta blanca, pantalón negro…¡y medias verdes!

 
El verde, por entonces, era el color alternativo para la camiseta de los europeos. Lo raro era que apareciera en el uniforme titular. Y lo curioso, también, es que enfrente estaba México, que en 1978 usaba medias verdes para su kit habitual, pero ese día salió con las blancas.

El orden de los factores, sin embargo, no alteró el producto. Los alemanes, como marca la historia, terminaron ganando. Y con un contundente 6 a 0, para que no quedaran dudas de que Alemania, vestido de cualquier forma, siempre es Alemania.

TOP 10 de posts emotivos [#10AñosBaldoseros]

¿Cuál es la máxima finalidad de En Una Baldosa? Seguir con el choreo hasta donde se pueda. Narrativamente hablando, lo que buscamos en un baldosero es, más allá de su performance futbolística, alguna historia o dato que complemente lo que hizo en una cancha. Y, aunque este sitio esté relacionado muchas veces con el humor y la chispa (?), hubo varios casos de tipos que pasaron por algo peor que meter un gol en contra o irse al descenso. Sin embargo, decidimos homenajearlos, aunque la emotividad le gane a la risa. Por orden cronológico de publicación (nótese como en un principio éramos más fríos en nuestros relatos, con el tiempo nos fuimos ablandando y terminamos siendo unos sensibles), resaltamos los siguientes nombres:

Efford David Chabala
El 27 de abril de 1993, la selección de Zambia viajaba rumbo a Dakar, para enfrentar a Senegal, en un partido válido por las Eliminatorias del Mundial ’94. Tras una escala en Congo, el avión sufrió el incendio en uno de sus motores y se precipitó al mar. Sus 30 ocupantes murieron. Entre ellos se encontraba este arquero, que apenas jugó un partido en Argentinos Juniors.

Rubén Alejandro Bernuncio
Uno de los casos más recordados: el jugador de San Lorenzo quedó cuadripléjico a causa de un accidente automovilístico y atravesó una gran cantidad de operaciones. A pesar de su esfuerzo y de la ayuda brindada por Futbolistas Argentinos Agremiados, una insuficiencia renal le puso fin a su vida cuando sólo tenía 23 años.

Hernán Florentín
Los dramas no siempre se visten de luto, y hasta pueden ocurrir dentro de la cancha. Algo así es lo que vivió este defensor paraguayo que jugó en Boca y Ferro, entre otros. Sus horas más trágicas las pasó en All Boys: en un partido frente a Central Córdoba sufrió un golpe que derivó en un paro cardíaco. Estuvo una semana en coma, hasta que despertó. Salvo su vida de milagro. Y el fútbol quedó en un segundo plano.

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Rubén Bihurriet y Darío Campagna
Uno, de Newell’s. El otro, de Central. Bihurriet, a punto de sumarse al Deportes Quindío, había sido acercado por Campagna, de recordado paso por el fútbol de Colombia. Un terremoto se los llevó para siempre cuando ambos estaban en aquel país. el 25 de enero de 1999.

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El fallecimiento de Darío Dubois
Una noticia que nos pegó fuerte: en un confuso episodio, nuestro amigo, con el que habíamos compartido un Encuentro Baldosero, había sido baleado y murió a los pocos días, golpeándonos a todos. Lo despedimos con un emotivo texto. No lo olvidaremos.

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Juan Colombo
Una historia fuerte. Para leer y releer. De Estudiantes de La Plata a las Islas Malvinas, sin escalas. En 1982 entrenaba con la Primera División del Pincha y, de un día para el otro, lo mandaron a una guerra cruel. Vio el drama y la muerte de cerca. Volvió para seguir viviendo. Y para contarlo.

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René Bravo
No tuvo ni tiempo para demostrar sus cualidades antes de que un accidente automovilístico se lo lleve para siempre. Jugaba en Argentinos Juniors y solo tenía 20 años, cuando perdió la vida mientras viajaba para visitar a su familia en Añatuya, Santiago del Estero. El Nano Areán, técnico del Bicho, le comunicó lo ocurrido al plantel en la charla previa a un partido y, al borde del llanto, anunció que abandonaría su puesto al finalizar el mismo, sin importar el resultado.

Amílcar Moreno
Ex arquero de Vélez, volvió a nacer el 30 de diciembre de 2004. Sobreviviente del incendio en República Cromañón, nos contó su historia, y como pudo sobrellevar las consecuencias. Un relato en primera persona impactante. Pasen y lean.

Especiales: Obligados a abandonar el fútbol por enfermedad
Hace poco realizamos un informe donde rescatamos jugadores que debieron colgar los botines a la fuerza, por razones de salud. Algunos terminaron mal, otros la siguen peleando y hasta hay un caso distinto a todos, el de Ariel Giaccone, que decidió abandonar el fútbol por una causa más que justa. Un ejemplo.

Gustavo Juárez

No hay muchos jugadores que se hayan suicidado estando en actividad. Y para que su nombre no quede en el olvido, incluimos en el listado a este futbolista que pasó por Instituto y Belgrano antes de dispararse en la cabeza y conmocionar al mundo del fútbol cordobés.