Julián Velázquez al Genoa (2012)

 

 

 

 

 

 

La última vez que fui a la cancha de Independiente fue con mi abuelo el 13 de Noviembre del ya retirado 2013. Le ganamos a Ferro 3 a 0 y por momentos nos sentíamos fuera de aquella pesadilla vivida en un contexto real que nos mostraba al equipo de toda nuestra vida sumergido en la B Nacional. Nos encontramos con Mingo, un amigo que nos hicimos en la platea previo al trágico junio del año pasado, el cual entre anécdotas y observaciones humorísticas hacia más llevadero la previa del partido. Tras finalizar el cotejo, nos despedimos con un abrazo victorioso y, tras irme del estadio, me comí una hamburguesa recalentada camino a mi casa, mientras pateábamos por las calles del Conurbano junto a mi abuelo buscando bondis que nos dejen en nuestro hogar.

Dos exámenes, de matemática y geografía respectivamente, me dejaron afuera contra mi voluntad de las siguientes fechas, frente a Douglas e Instituto. En esta última mi abuelo, Mingo y El Vasco, un amigo mío del colegio, debieron refugiarse donde pudieron a causa de una tormenta que se había desatado apenas comenzado el partido. El Vasco me contó en el aula, al otro día, de cómo salieron de aquella situación. A mí, como a él, me causo gracia, pero mas allá de eso sentía muy dentro mío que estábamos construyendo recuerdos, momentos los cuales marcarían un hit en nuestras vidas. Quizá pequeños, por ahí insignificantes, pero no éramos los mismos que antes del descenso.

Independiente nos había convertido a los cuatro, de alguna manera, en un grupo. El Vasco y yo charlábamos sobre el equipo, aunque a veces él sumaba temas contándome de su estadía en Santa Fe o sobre nuestra adicción a coleccionar diarios  y panfletos viejos (incluso El Vasco los derivaba a veces en papel picado que él mismo elaboraba y llevaba a la cancha). Mingo y mi abuelo dialogaban sobre viejas épocas y experiencias que dejaron risas y reflexiones. A veces (mentira, siempre) deslizábamos algún comentario cuando pasaba alguna bella muchacha por el lugar. Y se completaba la situación cuando El Empresario, otro amigo mío del secundario, se sumaba a nosotros. Venía con su viejo y, por ende, quedaban los tres señores y los tres pibes debatiendo desde como Alderete llegó a jugar en Independiente hasta si en las fiestas es preferible el asado o el pollo (acompañado, por supuesto, de anécdotas en torno a asados y pollos que pueden derivar en cualquier tipo de final bizarro).

No tengo dudas que todo esto significará un gran recuerdo para mí dentro de unos años. Hoy es mi intensa realidad. Entre mesas de examen, mensajes vía WhatsApp y análisis de minitas desde el punto de vista menottista- juvenil –aunque ojo, cualquier bondi me deja bien (?)- mi adolesencia transcurre, en terreno fútbol, bailando con la más fea, viviendo a la par de lo anteriormente escrito, los peores momentos de Independiente. El nefasto 15-6-2013 que aún uno no logra digerir. Y el efecto dominó futbolístico e institucional que provocó aquel hecho. Efecto dominó que aún no terminó.

Pero es inevitable pensar en el antes de todo esto (aquí necesitaría un efecto onda película donde hay una gran corriente de viento en la escena que arrasa con el decorado y que representa una especie de viaje en el tiempo antes de que sucediera un hecho puntual que marca un antes y un después). Antes de la platea, mi abuelo, Mingo, El Vasco, El Empresario y su viejo, antes de Ferro, Douglas, Instituto, antes de los bondis que no llegaban, la hamburguesa recalentada y el junio trágico. Antes de todo lo que fue el 2013 para un hincha de Independiente.

Ese enorme antes engloba al invierno del 2012. El paso previo a la caída en desgracia. Javier Cantero mantuvo, desde la presidencia, a Cristian Díaz en el banco de suplentes. Pecados de ingenuidad e ignorancia que guiaron a Independiente al abismo. Y en ese último invierno que vivimos, hasta ahora, con El Rojo en Primera, sucedió una especie de spin-off de la serie de problemas en el club que fue la novela del traspaso de Julián Velázquez al Genoa italiano. A fines de julio se dio por hecha dicha compra. El defensor viajó a Italia, poso con la camiseta, firmó autógrafos, realizó declaraciones y demás protocolos en torno a un nuevo jugador que llega un equipo. Los europeos compraban casi la totalidad de su pase a 3.500.000 de euros.

Sin embargo, los días pasaban y no ocurría una resolución final esclarecida. Los rumores de que lo de Velázquez se estaba por frustrar y que debería regresar a Independiente eran cada vez mayores. Incluso con el contrato firmado y los estudios médicos realizados, La Avispa se dedicaba únicamente a entrenar mientras desde la parte legal intentaban resolver detalles que impedían cerrar esta historia. Detalles que se acrecentarían en cuanto a importancia con el paso de los días.

Tras casi más de un mes de tensión (?), lo que parecía alejado y solo un delirante chisme se convirtió en realidad: Julián Velázquez jamás jugaría en el Genoa y tras su estadía como jugador fantasma en el Viejo Continente regresó a Independiente, quien ya contaba con Américo Gallego como entrenador. El justificativo fue, según su representante, el hecho de que “el Genoa quería robar a Velázquez. No quisimos ser cómplices de una estafa.”, alegando un mal manejo desde la rama presidencial del club tano y una poca clara negociación a la hora de incorporar al jugador.

Velázquez retomó a los entrenamientos en Avellaneda en Septiembre del 2012, encarando una temporada determinante para el club. El resto de la historia ya la conocen.

Patito feo

¿Vas a una fiesta de la alta sociedad y no tenes ganas de cortarte el pelo?. ¿Aunque te codeás con tipos exitosos en el fondo seguís siendo un reo?. ¿Cómo hacer que el “corte Comitas” pase desapercibido?. Nada mejor que una corbata del Pato Donald. Y así, nadie se fijará en tu cabellera.

Chivo Peinado: Estadios y peluquerías (?)

Comienza 2014 con la promesa de ser un buen año para el deporte. Llega la competición por excelencia del Futbol. El mundial Brasil 2014 ya está a la vuelta de la esquina. Un evento que conseguirá juntar a las personas más dispares frente a un mismo televisor y con una misma ilusión, ver a su equipo levantar el 13 de julio la copa que te proclama como campeón del mundo.

Doce ciudades brasileñas acogerán todos los partidos de esta competición. En unos estadios modernos y equipados con las mejores tecnologías que estarán listos para la fecha de inicio el 12 de junio en Sao Paulo. Estos estadios se convertirán en lugares míticos como lo son todos aquellos que ya participaron en un mundial, como el Santiago Bernabéu en Madrid en el 82 o el Soccer City de Johannesburgo en 2010.

Para todos los enamorados de esos estadios míticos, de esas noches de competiciones europeas donde los nombres de los estadios se quedan grabados a fuego en las mentes de cuando éramos niños. Ha surgido un juego en internet, que podrás usar para calentar tu pasión futbolera. ¿Serias capaz de adivinar un estadio con una imagen? Es un sencillo juego que te permitirá competir con tus amigos para sabe quién sabe más de futbol.

Diez segundos, una imagen y tres nombres de equipos. Esos son los ingredientes para demostrarte a ti y a tus amigos que eres el que más sabes de futbol. Los especialistas en apuestas Bwin, se han propuesto entretenerte retándote a descubrir los lugares más emblemáticos del fútbol. Con la imagen de un campo de fútbol aparecerá la opción de elegir entre tres equipos.

Esa es la propuesta, que te demuestres a ti mismo lo que sabes de futbol, y lo viajado que eres. En algunas ocasiones se verán las gradas y el césped, en otras serán los exteriores del campo lo que se vea, pero siempre te darán las opciones de tres equipos y uno de ellos es el propietario del estadio que muestra la imagen. Cuentas con 10 segundos para adivinarlo, pero cuanto menos tardes más puntos podrás sacar, para convertirte en un Primera división dentro del mundo del fútbol. Reta a tus amigos, compite con tus compañeros de oficina, machaca a tus familiares dejándoles boquiabiertos con tus conocimientos del deporte rey.

Además, de una manera sencilla, podrás retar a quien tú quieras mediante facebook y twitter. Puedes jugar contra tus amigos y demostrar que sabes más de fútbol que ellos mientras que pasáis un buen rato y os ponéis al tanto de toda la actualidad futbolera que en este año que acaba de comenzar promete ser frenética.

Vigneri Nicolás

Nicolás Vigneri (El Rápido)

Surgido en Fénix de Uruguay, este ligero atacante ilusionó a los amantes de los viejos y desaparecidos wines. No es que fuera un excelso gambeteador, ni mucho menos, pero sabía escapar velozmente por las puntas, algo que lo convirtió en una rareza del fútbol charrúa entre el 2003 y el 2006.

Su estilo de juego también enamoró al entrenador Juan Ramón Carrasco, que no sólo lo hizo debutar en Primera, sino que además lo pidió en un par de clubes más y encima lo convocó a la Selección. Evidentemente era su fetiche.

Justo cuando el Nico estaba a punto caramelo, su equipo descendió y entonces lo contrató Peñarol, donde algunos hinchas lo recibieron con puteadas. ¿El motivo? Se habían enterado que Vigneri era Bolso desde pendejo. Suficiente para silbarlo cuando era nombrado por la voz del estadio.

Su paso por el Manya es recordado, principalmente, por dos cosas. Su adicción a los casi goles y su tanto a Nacional, en un clásico que terminó 4 a 1 a favor de Peñarol. Ese día, también, le dio una asistencia al Flaco Delorte, transformándose en una de las figuras del partido y ganándose a la gente, aunque sea por un rato.

Con el envión llegó hasta el Cruz Azul (2008) de México, el último club donde haría pie. Varios goles, jugando incluso como centrodelantero, le dieron algo de chapa, pero no la suficiente para que le renovaran la confianza. Fue ahí que apareció Racing en el camino de Vigneri. Y desde entonces, ya no volvió a ser el mismo.

A La Academia llegó en el verano de 2009, sumándose a la pretemporada en Mar del Plata del equipo que dirigía el Chocho Llop. Y así como se presentó, en ojotas, pareció haber jugado en su paso por el cuadro de Avellaneda. Si hasta correr se le hacía difícil.

En su debut veraniego, ante Boca, mostró ganas, pero no mucho más. Desperdició dos situaciones claras y dejó algo en claro: la dupla que hacía con Lugüercio no tenía demasiado futuro. De hecho, a los pocos días Racing incorporó a Rubén Ramírez y a Lucas Castromán para tener más gol. Eso es lo que pensó la dirigencia, no nos miren a nosotros (?).

Después, en el Clausura 2009, el oriental no tuvo chances importantes de demostrar lo que sabía hacer. Llop lo mandó de titular en la primera fecha, que terminó con una derrota 3 a 1 ante Lanús. En la jornada siguiente, Vigneri entró un rato en la caída 4 a 1 ante el Huracán de Cappa. Y en la tercera, también vivió desde adentro algunos minutos en el revés 2 a 0 ante Independiente. Poco y nada.

Ya con Caruso Lombardi de DT, el equipo levantó de manera casi milagrosa, pero El Rápido ni siquiera concentraba. Fue entonces que el Richard, siempre dispuesto a darle oportunidades a quien ofrece el diezmo se lo merece, volvió a incluir a Vigneri en un match ante San Martín de Tucumán. Racing acumulaba 8 partidos de manera invicta. ¿Y saben cómo salió ese día? Perdió 2 a 1 como local. El uruguayo, por supuesto, jamás volvió a jugar.

A su lógica huida de Avellaneda, le siguieron pasos por Puebla de México (2009) y Xerez de España (2010), donde tampoco pudo ratificar lo bueno que había sugerido en sus inicios. Y hablando de eso, ya se le hacía la hora para volver al pago.

Regresó a Fénix en 2010 y luego pasó a Nacional (2011), cumpliendo quizás el sueño de botija y ganándose las puteadas de los pocos hinchas de Peñarol que lo habían bancado años antes. Digan que en 2013, nuevamente en Fénix, le gritó un gol al Bolso para compensar (?).

Pero no sólo de Uruguay vive el baldosero. En Ecuador es considerado un paquete, gracias a sus pasos por el Emelec (2011/12) y Deportivo Quevedo (2013).

A fines del año pasado casi cae en el fútbol salvadoreño, pero finalmente recaló en Perú para vestir los colores del Centro Cultural Deportivo Los Caimanes, un elenco históricamente del ascenso que este año hará su debut en la Primera División.

La camiseta del conjunto Lacoste luce un cocodrilo en el escudo y la palabra «Gira» en el pecho. Eso que Vigneri, aún en ojotas, no se ha cansado de hacer.

Bentos (2012)

Alejandro de la Cruz Bentos es una institución en El Salvador y un completo desconocido en su país de nacimiento, Corrientes (?).

El 21 de enero de 2012, Bentos jugaba tranquilo su partido con el FAS contra el Marte, por la primera división salvadoreña, cuando una desgracia cayó sobre los Tigres;  Primero se lesionó su arquero y luego el suplente (no es que no tengamos los nombres, es que son arqueros salvadoreños…), entonces el delantero surgido de Guaraní Antonio Franco se puso los guantes, con la victoria parcial por la mínima.

No sabemos por qué, pero el árbitro del partido adicionó 9 minutos y Álex Larín, de tiro libre, derrotó la casi nula resistencia de Bentos. El partido terminó 1 a 1 y nuestro héroe no fue héroe