Eduardo Marcelo Aguirre Biscaldi (La Pulga)
La vida -eso que ocurre mientras Olimpo sube y baja de categorías- termina desencantándonos en aquellos lugares donde, tanto por seguridad como por comodidad, siempre nos sentíamos impunes ¿Quién no fue abandonado por una novia que nos juró amor eterno? ¿A cuántos nos rajaron de un laburo del cual, decían, éramos pieza fundamental? ¿A cuantos nos puteó una platea que aparentaba amarnos mientras nos cagaba a piedrazos? ¿Ah no? ¿Eso no? ¿A ninguno? Bueno, a Marcelo La Pulga Aguirre si. Y encima en dos ocasiones.
Nacido en Victoria, provincia de Entre Ríos, desde purrete renegó de su primer nombre: “Díganme Marcelo” aclaró en todos los planteles que integró. Llegó a Rosario Central con 12 años recién cumplidos y debutó una década después, en aquel histórico triunfo 4 a 0 sobre Lanús por el Apertura 2005. Pese a ser volante de creación, Cuffaro Russo lo improvisó como lateral derecho y Aguirre cumplió una correcta labor junto a los también debutantes Juan Grabowski, Federico Pallaro, Andrés Imp*riale y Gonzalo de Porras ¿La buena? Fue el regalo ideal el día para su cumpleaños número 22 ¿La mala? Nunca más jugó en la Primera División de nuestro país.
Un año después y con el pase en su poder, Aguirre recibió la ayuda del siempre caritativo Ronald Raldes, quien hizo gala de sus poderes místicos y le consiguió un lugar en Oriente Petrolero. Tras un breve periodo de adaptación, La Pulga se convirtió en uno de los baluartes de aquel equipo que realizó buenas campañas dirigido por Vitamina Sánchez, entre otros. Encantados, los delirantes dirigentes lo declararon intransferible, le firmaron un contrato hasta 2013 ¡Y hasta comenzaron a tramitar su nacionalización para jugar en la selección altiplánica! Pero…
A punto de ser convocado y tras marcarle su primer gol al Blooming, Aguirre no tuvo mejor idea que sacarse una foto con una gallina pintada de celeste, lo cual le valió una suspensión de oficio por cuatro fechas y postergó su sueño de usar el manto del Diablo Etcheverry.
Al siguiente clásico convirtió de penal el 3 a 1 parcial ante La Academia y ahí se graduó de cabeza de termo al salir aleteando como el ave de corral antes mencionada. Por supuesto se fue expulsado. Pero la cosa no terminó ahí. Heridos en su orgullo, los jugadores rivales fueron a la Carga Barracas y lograron un heroico 3 a 3 en el último minuto, tras lo cúal 5 miembros del Blooming salieron eyectados hacía el vestuario de Oriente y ajusticiaron a La Pulga a pura piña y patada limpia. ¿Los agresores? El Gato Fernández, Alejandro Schiapparelli, Gualberto Mojica, el kinesiólogo Omar Mendieta y Gustavo Quinteros, a la postre técnico de la Selección de Bolivia. De esta manera, Aguirre le dijo adios a su sueño internacional además de recibir una sanción más dura por ser reincidente.
La última de sus travesuras (?) fue a mediados de 2009 cuando, junto a otros compañeros, molió a golpes y envió al hospital a un hincha del Blooming que había tirado piedras contra el micro de Oriente Petrolero. Aunque su club se hizo cargo de la recuperación del agredido, La Pulga declaró: «Ese tipo tuvo lo que se merecía. Con mis compañeros actuamos de la manera que correspondía«.
A mediados de 2010, el descendido Rosario Central solicitó sus servicios por consejo del embelesado Pablo Vitamina Sánchez y, a regañadientes, la dirigencia boliviana lo cedió a préstamo por un año con opción de compra. Acongojados, los hinchas refineros le manifestaron su cariño de todas las maneras posibles. Al llegar a Fisherton, Aguirre declaró con algo de rencor: «Es una revancha, seguro, no me lo esperaba y menos de Central, porque fue el club que me dejó libre. Pero gracias a eso también pude demostrar mi juego y lo que aprendí durante 10 años, y por suerte en Bolivia me fue muy bien».
En la Primera B Nacional, Aguirre apenas jugó 8 minutos ante la CAI y 15 contra Chacarita. Tras el despido de Mostaza Merlo y harto de ser agredido con insultos, escupidas y botellazos, la dirigencia Canalla le ofreció la rescición del contrato y La Pulga agarró con las dos manos. Volvió a Oriente Petrolero, pero el romance ya se había muerto. En un año y medio jugó poco, se lesionó seguido y exigió una mejora económica. Por su pobre rendimiento, los hinchas perdieron la paciencia y le manifestaron su descontento de todas las maneras posibles, incluídos los piedrazos. Cansados de estar cansados, los directivos le cancelaron el contrato en junio de 2012.
Con el ataúd de su idolatría a cuestas, en julio de 2012 volvió al país para jugar el Nacional B con Douglas Haig de Pergamino donde, por pobres actuaciones, se le rescindió el contrato en enero de 2013. Fue en ese momento crucial de su vida donde reapareció su siempre enamorado Pablo Vitamina Sánchez, ahora convertido en técnico de Deportes Concepción Universidad de Concepción, de la Segunda División de Chile, quién no dudo un segundo en sumarlo a ese equipo.
Y allí anda, hoy por hoy, Marcelo La Pulga Aguirre. Añorando aquel nivel que, alguna vez, casi lo lleva a disputar las Eliminatorias para una Copa del Mundo. Aunque no tenés que afligirte, papu (?). La vida es re cambiante (?). Al igual que las novias, las mujeres, los trabajos y hasta las hinchadas. Y aunque Gustavo Quinteros jamás lo hizo, por ahí Xavier Azkagorta te convoca a la Selección y tal vez te encontremos aleteando lambada en Brasil 2014. ¿Quién te dice?













