
Alfred Schön. Mediocampista alemán. Jugó entre 1980 y 1994.

Alfred Schön. Mediocampista alemán. Jugó entre 1980 y 1994.
Los pibes. Siempre los pibes. Desde mandarlos a por la victoria en la altura de Cochabamba disputando una copa desaparecida, hasta relatos que aún emocionan, sinónimos de heridas sin cerrar para la historia argentina. De golpe pasamos de tirarle espuma en spray a una amiga en un corso para sacarle una foto, y simular que es lo que ya sabemos, a defender la camiseta de un equipo, cayendo todo el peso de un sector de la cancha en nuestras espaldas. Y, en este caso, los pibes de la reserva de Independiente tuvieron enfrente a un titán que los aplastó completamente.
El frenesí (?) que había generado la obtención de la Copa Sudamericana 2010 le dió al Independiente de Antonio Mohamed una primavera que no vivía desde hacía largo tiempo. El invierno del 2011 se vería marcado por una serie de amistosos que disputó en México y Estados Unidos como preparación previa a lo que sería la final de la Suruga Bank ante el Jubilo Iwata japonés. Pero, para sorpresa de todos, de la nefasta galera juliocomparadista salió un amistoso ante el Ajax holandés, de visitante y con la reserva, bajo la tutela de Christian Díaz, como primer equipo.
El Rojo formó aquel 27 de Julio con El Rusito Rodríguez; Zárate, Ojeda, Gay, B. González; Pizzini, J. Suárez, M. Vidal, Monserrat; P. Vidal y, recientemente llegado al equipo y refuerzo estrella de la escuadra roja en tierras holandesas, Marco Pérez. Los de Amsterdam alinearon a Stekelenburg; Van der Wiel, Alderweireld, Vertonghen, Boilesen; Janssen, De Jong, Eriksen; Sulejmani, Sightórsson y Ebecilio. La diferencia estaba a la vista.
Los pibes dieron la cara y se llevaron un 5 a 1 en contra que pudo haber pasado a mayores (Rodríguez atajó un penal). Martín Benítez, quien había entrado desde el banco junto a Nicolás Mazzola, anotó el único tanto de Independiente, mientras que Araas Ozbiliz, otro sustituto que saltó al campo de juego, en tres ocasiones, Eriksen y Ebecilio mojaron para los de Máxima (?). Papelón era si esto pasaba con el equipo titular. Estos pibes fueron mandados al muere ante uno de los mejores equipos de Europa.
Seguramente muchos de ellos, a pesar de la goleada desfavorable, llegaron a sus casas contando como son las prostitutas holandesas es jugar en uno de los estadios más atractivos del Viejo Continente, o la charla que tuvieron con el guardameta titular de la selección holandesa. Y después, de a poco, regresaron a la normalidad. La película erótica de las noches en MGM (¿por qué te censuraron The Film Zone? ¿por qué?), llegar de madrugada y ver Chespirito o poner a Chichizola de 9 en la Play.
Los jóvenes estamos para llevarnos el mundo por delante. Tristemente eso no quita que el mundo nos lleve por delante a nosotros, y que, sin darnos cuenta, estemos de golpe en el medio de un partido imposible, un divorcio interminable o una guerra absurda.

Pablo Daniel Schleig
Consumado otro campeonato de la concha de su hermana subcampeonato para Gimnasia LP, en diciembre de 1998, Carlos Timoteo #Griguol #Paenza armó las valijas para tomarse unas merecidas vacaciones (bien men*mistas, eso sí) en Miami, Estados Unidos.
Claro que antes de partir a la tierra del Tío Sam, el Viejo Timoteo había comenzado a delinear lo que sería el modelo ’99 del conjunto platense. Así, junto a su inseparable primo Mario, y luego de diagramar una violenta depuración, confeccionó una lista de 13 pibes prometedores de las divisiones inferiores que formarían parte del plantel profesional el año siguiente. A saber: Sebastián Barclay (de la categoría 78), Diego Deering, Juan José Romero, Claudio Páez, Jorge Reguera, Rodrigo Ruiz Díaz y Sebastián Acosta (de la 79) y Miguel Manzi, Ariel Brites, Lucas Giménez, Hernán Micosis Ocampos, Héctor Méndez y nuestro homenajeado del día, Pablo Schleig (todos de la 80). Sí, una fábrica de cerámicas completa.
Nacido en Oliveros (provincia de Santa Fe) en febrero de 1980, Schleig, fanático rabioso de Newell’s, se desempeñaba como lateral izquierdo de la quinta cuando, en julio de 1998, Mario Griguol lo convocó de urgencia para disputar la Copa Conmebol.
Como ya contamos hace tiempo en Deformaciones, los dirigentes se habían colgado (?) y Timoteo junto a los profesionales estaban robando juntando guita durante la pretemporada en Estados Unidos, por lo que el Lobo tuvo que reunir de apuro a varios juveniles para enfrentar al Jorge Wilstermann boliviano por el certamen internacional. Los famosos Lobitos.
En la ida en Bolivia, Gimnasia formó con Juan José Romero, Claudio Páez, Marcelo Kobistyj, Miguel Angel Córdoba, Pablo Schleig, Sebastián Acosta, Leonardo Mansilla, Federico Martínez, Diego Deering, Enrique Velázquez y Sebastián Barclay. También ingresaron Héctor Méndez y Sergio Urquiza, mientras que Jorge Reguera, Roberto Verza y Federico Molinari quedaron en el banco de los suplentes. Griguol plantó un 4-5-1 y a aguantar. Y no salió mal: el partido terminó 0 a 0 y la igualdad fue festejada como un triunfo. Además, los pibes se aseguraron la titularidad para el partido de vuelta. Todos, menos Marcelo Kobistyj (estaba colgado) ¡qué quedó libre días antes de la revancha! y que debió ser reemplazado por Sergio Urquiza.
En La Plata, el encuentro terminó 1 a 1 y fueron a penales. En esa instancia, los bolivianos ganaron 4 a 2 y Los Lobitos que no tuvieron la culpa, casi en su totalidad, terminarían homenajeados en este sitio.
En 1999 Gimnasia volvió a clasificar a la Copa Conmebol (dejó de disputarse ese año), pero decidió no participar y lo que siguió para Schleig fue un largo derrotero entre entrenamientos con la Primera (nunca debutó en el ámbito local, pese a que se bancó varias veces el triple turno de la pretemporada en Estancia Chica), partidos con la Reserva y la cuarta. En 2001, cuando ya parecía que no tendría otro camino que la puerta de salida, sufrió una grave lesión y tuvieron que renovarle el contrato. Ojo, tampoco duró mucho. Lo aguantaron hasta que se recuperó, en enero de 2002, y quedó libre junto a Sebastián Osito Ferrero.
¿Qué fue de su vida después? Intuímos que se trata del mismo Pablo Daniel Schleig que en 2005 apareció como candidato comunal suplente por el partido Confluencia Santafesina en las elecciones provinciales de ese año. Lo más probable es que se trate del mismo Pablo Schleig que, más acá en el tiempo, aparece como vocal del club Sportivo Belgrano de su Oliveros natal. MIS-TE-RIO.
Una vez finalizado el Mundial ´98, Américo Rubén Gallego cumplió el postergado sueño de emanciparse de Daniel Alberto Passarella e iniciar su propia aventura como entrenador. Aunque, El Tolo, tuvo que esperar un año para encontrar una oferta que lo seduzca. Y a mediados de 1999, esa oferta apareció.
El Betis español y, sobretodo, la generosa billetera de su presidente, Manuel Ruiz de Lopera, convencieron a Gallego para que se ponga al timón de un equipo que se las traía y que contaba con figuras como el nigeriano George Finidi, el brasileño Denilson y el español Alfonso, entre otros.
Una vez en Sevilla y tras las presentaciones de rigor, El Tolo firmó su contrato y se dispuso a llenar los formularios pertinentes a las distintas entidades que rigen el fútbol español. Enorme fue la sorpresa de los directivos cuando comprobaron que el técnico había dejado en blanco varios de los campos referidos a su historial laboral. “Si yo dirigí sei mese en River, nomá…” fue la escueta respuesta de Gallego.
Así y todo, se enviaron todos los papeles a los diferentes organismos y estos no pasaron el filtro del Comité de Entrenadores Españoles, que requería 3 años de experiencia para técnicos extracomunitarios. Perdido por perdido, el Betis quemó todos los recursos posibles para obtener la aprobación: que fue alterno cuatro años en un selección de primer nivel, que dirigió por expulsión del Kaiser, que Cruyff, Antic y Toshack tuvieron el mismo problema y nadie dijo nada… En fin, todos lo artilugios obtuvieron un rotundo “No” como respuesta.
Casi sin convicción, se argumentó la posible recepción de la ciudadanía italiana por parte del técnico, pero les contestaron que ni siquiera casándose con Penélope Cruz llegaban para la fecha de inscripción. Como última medida, se apeló a esa fuerza descomunal de la naturaleza llamada Julio Humberto Grondona para que les de una manito, lo cuál, lejos de simplificar las cosas, hizo montar en cólera al Presidente de la Federación Española, Ángel María Villar.
“Grondona es una persona muy inteligente, que sabe donde está y lo que quiere. Y comprendo que quiera defender a un técnico argentino. Pero nosotros tenemos que cumplir una normativa que, por cierto, no es agradable, pues para mi sería más fácil decir que si. Pero una de mis obligaciones es cumplir las normas. Así que, me guste o no, Américo Gallego no va a dirigir en España hasta que se acate a las reglas”.
Antes de volverse a la Argentina, un apesadumbrado Américo Gallego dejó un último consejo: “Contraten a Griguol”. Y de esta manera, con El Viejo de técnico, Gabriel Perrone de ayudante y El Chirola Romero como refuerzo estrella, el equipo andaluz se fue, sin escalas, a Segunda División. Y si, La Suerte del Betis (?).

Alberto Buffatelli. Defensor argentino. Jugó en los 40’s y 50’s.

Ulrich «Uli» Bittcher. Mediocampista alemán. Jugó en los los 70’s y 80’s.