Estudiantes Penalty Sudamericana 2005

Salvo que la vistió Chatruc (?), la casaca no tiene nada de malo. Es más, fue un modelo bastante aceptable y sobrio el que se mandó Penalty para la participación de Estudiantes de La Plata en la Copa Sudamericana de 2005. Lo curioso del caso es que, a diferencia de lo que suelen hacer otras marcas a la hora de crear camisetas para torneos internacionales, la empresa brasileña diseñó para el Pincha un ejemplar tradicional, que sólo se diferenciaba del habitual en el ancho de los bastones.

El conjunto platense apenas disputó la primera ronda (quedó afuera ante Banfield), por lo que sólo se vio la camiseta en 2 oportunidades. Y para colmo, en su segundo partido, la versión mangas largas dejó ver una diferencia con el de mangas cortas en cuanto al estampado de la publicidad. Para prueba, basta con un botón Chelo Carrusca (?).

Masat Gustavo

Gustavo Gilberto Masat

Ya hemos mostrado en este sitio como varios personajes del ambiente baldosero se las han arreglado para subsistir colgándose de la figura de Gabriel Batistuta. Desde el primo que entrenó en la Fiorentina, pasando por el delantero que aprovechó el parecido físico, hasta el entrañable Piquetero Arce, quien era vendido en la página de su representante como un jugador de «fantasía, experiencia y técnica» (?) junto a…¡una foto de Bati!

Lo que no esperábamos a esta altura del partido (?), era encontrarnos con la historia de Gustavo Masat. ¿¿¿Quién??? Bueno, no se hagan los distraídos. Todo el mundo conoce a Gustavo Masat como el amigo de la infancia de Batigol. Y si bien no le sirvió para hacer una prolongada carrera como futbolista, pudo aprovechar el contacto y destacarse en otras actividades.

Nacido en Reconquista, se formó como defensor y llamó la atención de Jorge Griffa, que se lo llevó para Rosario, aprovechando que tenía que fichar a otro pibe de ese lugar, un gordito adicto a los alfajores de apellido Batistuta. Y ahí, dónde los más parecido a un alfajor era ésto, los dos pibes pueblerinos fortalecieron su amistad, se ayudaron cuando se hacían falta. En fin, amigos.

Uno llegó a la Primera de Newell’s, pasó a River, baldoseó en Italiano (?), explotó en Boca, la rompió en Italia y robó en Qatar. El otro arrancó muy bien, entrenó con el plantel superior de La Lepra, fue convocado por Pachamé a la Selección sub 20 que participó del Mundial de Arabia Saudita en 1989 (¡usando la 10!) y…desapareció de un día para el otro.

Los historiadores (?) hablan de las malditas lesiones que lo marginaron. Lo cierto es que Gustavito no se hizo drama y con los años se abocó a su otra pasión, el golf. Actualmente participa de distintos torneos a nivel nacional y cada tanto tiene la suerte de jugar un rato con Ángel Cabrera y su amigo Bati, quienes seguramente deben pelear para explicarle cómo se le pega con un fierro.

Lombardo 1959

Tiempo antes que se ponga en práctica el reemplazo de jugadores durante el transcurso de un partido, la expulsión de arqueros era sinónimo de cortar clavos obligatoriamente. Así que sin la chance de poner a un arquero suplente y sacar a un delantero, jornadas como la del 24 de mayo de 1959, son esos pequeños granitos de arena (?) que suman a la mística y garra boquense. ¿Qué pasó?
Que ganando 1-0 y a falta de cinco minutos para terminar el partido contra Estudiantes por la cuarta fecha, el juez Spinetto echó a Musimessi, el arquero cantor, y el Pincha se fue como loco a buscar el empate. No sabemos si el Charro Moreno como DT que era, habrá dado la orden o no, pero lo cierto es que Francisco Lombardo se calzó el buzo y fue a pararse bajo los tres palos para tratar de aguantar la victoria parcial. Y por lo que se ve en la foto, el histórico defensor boquense por esos años ayudó y mucho. Casi con tiempo cumplido ahogó el grito de gol en La Plata gracias a una volada espectacular que sacó un bombazo por arriba del travesaño. Final Estudiantes 0 Boca 1 con gol de Juan José Rodríguez.

Morón con remeras de entrenamiento 1997/98

El 2 de mayo de 1998 Nueva Chicago recibió al Deportivo Morón en su estadio de Mataderos. El encuentro, válido por la 8º fecha de la Zona Permanencia del Nacional B, tendría una curiosidad digna de Talleres de Córdoba: el utilero del visitante olvidó llevar las camisetas y el equipo tuvo que salir a la cancha con remeras de entrenamiento. La indumentaria, de color rojo y con el logo de Olan en blanco, tenía además los números pegados con cinta adhesiva. El juego oficial de casacas llegó recién para los 35 minutos del primer tiempo y entonces sí, para la segunda mitad, el Gallito pudo ponerse algo presentable.

(Gracias a Martín. Créditos a Glorioso Chicago)