
Gustavo Gilberto Masat
Ya hemos mostrado en este sitio como varios personajes del ambiente baldosero se las han arreglado para subsistir colgándose de la figura de Gabriel Batistuta. Desde el primo que entrenó en la Fiorentina, pasando por el delantero que aprovechó el parecido físico, hasta el entrañable Piquetero Arce, quien era vendido en la página de su representante como un jugador de «fantasía, experiencia y técnica» (?) junto a…¡una foto de Bati!
Lo que no esperábamos a esta altura del partido (?), era encontrarnos con la historia de Gustavo Masat. ¿¿¿Quién??? Bueno, no se hagan los distraídos. Todo el mundo conoce a Gustavo Masat como el amigo de la infancia de Batigol. Y si bien no le sirvió para hacer una prolongada carrera como futbolista, pudo aprovechar el contacto y destacarse en otras actividades.
Nacido en Reconquista, se formó como defensor y llamó la atención de Jorge Griffa, que se lo llevó para Rosario, aprovechando que tenía que fichar a otro pibe de ese lugar, un gordito adicto a los alfajores de apellido Batistuta. Y ahí, dónde los más parecido a un alfajor era ésto, los dos pibes pueblerinos fortalecieron su amistad, se ayudaron cuando se hacían falta. En fin, amigos.
Uno llegó a la Primera de Newell’s, pasó a River, baldoseó en Italiano (?), explotó en Boca, la rompió en Italia y robó en Qatar. El otro arrancó muy bien, entrenó con el plantel superior de La Lepra, fue convocado por Pachamé a la Selección sub 20 que participó del Mundial de Arabia Saudita en 1989 (¡usando la 10!) y…desapareció de un día para el otro.
Los historiadores (?) hablan de las malditas lesiones que lo marginaron. Lo cierto es que Gustavito no se hizo drama y con los años se abocó a su otra pasión, el golf. Actualmente participa de distintos torneos a nivel nacional y cada tanto tiene la suerte de jugar un rato con Ángel Cabrera y su amigo Bati, quienes seguramente deben pelear para explicarle cómo se le pega con un fierro.