



Tomás Ezequiel Ares
No hay que ser demasiado despierto para darse cuenta de que la infancia de nuestro homenajeado no debe haber sido nada fácil. La infatigable burla de colegio primario debe haber tenido forma de pregunta: «¿Tomás Ades?«. No. «¿Tomás Ades?«. No. «¿Tomás Ades?«. No. Y a la decimoquinta vez que se lo preguntaron, piña al compañero, pase por la Dirección, firme. Y a la tercera se va.
De esa posible secuencia es probable que haya terminado odiando el Ades. Y por caracter transitivo, a Independiente de Avellaneda, equipo tradicionalmente sponsoreado por esa bebida en los 90’s. De ahí, a pretender jugar en Racing para vengar el honor herido, hay un solo paso.
Así fue cómo Tomás Ares llegó a las inferiores de La Academia, donde se destacó como lateral derecho en aquella Cuarta campeona de Claudio Cristofanelli, con baluartes como Waldo Brandán, Fernando De la Fuente, Diego Menghi, José Shaffer y Pablo González, entre otros. En 2005, el DT Teté Quiroz lo subió al plantel de Primera División y lo llevó a la pretemporada veraniega de 2006, donde pudo debutar en un encuentro ante San Lorenzo, en Salta. Ese día Racing formó con Romero; Ares, Cabral, Úbeda y Shaffer; Mirosevic, Torres, Simeone y Fileppi; Moralez y Malano.
Al poco tiempo, Quiroz dejó de ser el entrenador y a Tomasito se le complicó volver a tener chances. Solamente fue una vez al banco de suplentes bajo la dirección técnica de Alberto Fanesi. Y entonces, volvieron los recuerdos de la primaria. Y a la Tercera se va. Aunque, esta vez, sin firmar.
Sin oportunidades en Avellaneda, estuvo un tiempo con los libres del CEFAR y luego su carrera continuó en equipos chicos de la Provincia de Buenos Aires, como el mítico Deportivo Coreano de Lobos (2008/09) y Atlético Urdampilleta de Pehuajó (2010), donde sólo va a jugar los domingos y comentan que suele hacer la diferencia, algo bastante valorable si creemos en esa teoría de que simplemente se dedicó al fútbol para vengarse de aquel mal chiste de la primaria. Como futboleros y amantes de los jugadores fugaces, agradecemos que la infancia de Ares haya transcurrido en los 90’s y no en el 2000. Unos años después, con el auge del peer to peer, el revanchismo lo hubiese llevado a ser un simple usuario de eMule.

Obviamente no fue el fin del mundo, ya que eso (?) vendría dos años después. Pero perder 5 a 1 contra la selección chilena y no en el mejor de los contextos, fue un golpe durísimo. Tan duro como para acelerar la caída libre de ese equipo de Vladislao Cap que, a su regreso a la Argentina empató con River y Estudiantes en la Bombonera, se comió 4 en Córdoba frente a Talleres y quedó eliminado del Nacional en primera fase. Una enorme desilusión.
Y cuando decimos que el contexto no era el más apropiado nos referimos puntualmennte a la fecha en que cayó el amistoso (?): 20 de abril de 1982. Con 18 días de una guerra delirante impulsada por el hijo de puta de Galtieri Guerra de Malvinas desatada, y con un clima muy tenso por las gauchadas del gobierno chileno a Margaret Tatcher, Boca se presentó en el estadio Nacional de Santiago con cuatro buracos enormes en su columna vertebral. Y la excursión sin Gatti, Mouzo, Ruggeri y Gareca salió carísima.
Antes que termine el primer tiempo, la Roja (?) se puso 3 goles arriba gracias a Caszely y Moscoso. Y la goleada, más algunos cánticos hirientes que bajaban de las tribunas armaron el caldo gordo para el segundo tiempo. Descontó enseguida el Polaco Matuszyckz, pero las expulsiones de Pasucci y Tesare, más un gol en contra de Lúquez sentenciaron el asunto.
Los once que salieron al campo de juego fueron la Pantera Rodríguez, Lúquez, Tesare, el uruguayo Krasouski, Cacho Córdoba, Bachino, Abel Alves, Marcelito Trobbiani, Pasucci, Miguel Brindisi y Matuszyckz.

Jesús María Satrústegui Azpiroz. Delantero español. Jugó entre 1973 y 1986.

