Bernuncio Juan Ángel

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Juan Ángel Bernuncio (el Loco)

A fines de 1982 la dirigencia de Boca tomó al toro por las astas y fue a la carga para contratar sí o sí a Francisco Antonio Ruiz (?), arquero de Atlético Tucumán. Pero como la billetera de Boca tenía agujeros por todos lados, el que terminó llegando fue su suplente en el Decano: Juan Ángel Bernuncio.

El Loco tuvo su bautismo de fuego el 23 de febrero de 1983 en el estadio Minella de Mar del Plata cuando se lesionó Gatti en un partido de Copa de Verano frente a Estudiantes. Esa noche jugó algo más de media hora pero le resultó bastante productivo el rato en la cancha. Primero porque mantuvo el 0 a 0 y segundo porque pudo mostrarle al Mundo (?) que de una vez por todas, Gatti ya tenía reemplazante. Y no nos referimos tanto a las cualidades técnicas sino a un tema más de imagen. Porque ver salir al verdadero Loco y ver entrar corriendo a un pibe con pelo largo, vincha, bermudas y medias bajas llamó la atención de muchos antes de que tocase su primera pelota.

Tras el debut y la ilusión, el mazazo. Boca contrató los servicios de Barisio, arquero récord en Ferro. Así que nuestro homenajeado ya no tuvo que pelear con un arquero, sino con dos. Y con bastantes más pergaminos, para ser sinceros.

Será por eso que recién vio la luz en junio de ese año durante un amistoso en la cancha Municipal de Formosa frente al Combinado local. Partido que terminó 2 a 0 con goles de Stocco y el Potro Domínguez y en el que pudo jugar un rato al reemplazar a Barisio. Su último acto fue a fines de octubre, también de 1984, en otro amistoso. Ya sin Faraone y con el Zurdo López como técnico, jugó en Corrientes frente a Boca Unidos y se retiró victorioso tras el 2-1 final. Pero sus cartas estaban echadas. Por lo menos en Boca.

A principios de 1985 pegó la vuelta a Atlético Tucumán para seguir siendo suplente y más tarde cuidaría los palos de Central Córdoba de Santiago del Estero (1986/87). Hasta que pintó la posibilidad y se fue a probar suerte al fútbol boliviano calzándose los buzos de Real Santa Cruz, Oriente Petrolero y Real Potosí.

En 2006, se supo que ya como director técnico, parece que tuvo mucho laburo en Concepcion de Tucumán hasta que en 2008, se sacó definitivamente la vincha y se puso la gorra para dirigir los destinos de Atlético Policial de Catamarca.

(Publicado casi (?) en simultáneo con Imborrable Boca)

Excursionistas Irlanda 1994/95

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Así como el Deportivo Español terminó utilizando la casaca de la madre patria luego de USA ’94, otro equipo argentino quedó enamorado (?) de la indumentaria adidas mostrada en el Mundial y tuvo la gran idea de vestir la camiseta de Irlanda, que si bien no tiene nada que ver con sus orígenes, al menos compartía los colores verde y blanco. El naranja y el escudo, en este caso, iban de regalo.

(Gracias Carlos. Créditos a Excursionistas 1910)

Heredia Rubén

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Rubén Hermes Heredia

Arquero mendocino de breve paso por la Primera División del fútbol argentino. Tan corta fue su estadía, que no jugó ni un partido. Su único antecedente en un equipo de la máxima categoría lo registró en Platense, en la temporada 1987/88.

Había llegado proveniente de Colegiales, en una temporada en la que también arribaron refuerzos como Alejandro Nannini, Roberto Vega y Nestor De Vicente; pero no tuvo oportunidades, ya que Manuel Serrano era el arquero titular y Carlos Fortunato ocupaba habitualmente el banco de suplentes. Luego regresó a Cole, donde fue dirigido en 1991 por José Pintado, el hermano de David, ex Presidente de River.

Incompleto, malo, inexpresivo, deficiente  y penoso. No nos referimos a Heredia, a quien ni siquiera recordamos. Estamos hablando de la calidad de este texto. Lo que en la jerga (?) comunmente llamamos post de domingo.

Especiales: el hijo de Jorge Solari

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Allá por fines de agosto de 1985 y justo antes del cierre del libro de pases, el mercado local se vio sacudido (?) por la noticia: Jorge Indecieto Solari, el hijo de Jorge Raúl Solari pasaba a préstamo y sin opción desde el club donde su papá era uno de los dueños al club donde su papá era el director técnico. Obviamente como todo quedó bien en familia, el acuerdo entre Renato Cesarini y Newell’s fue lo de menos.

Para ser sinceros, la noticia no conmovía tanto por lo futbolístico, pero sí llamaba la atención la continuidad del legado del Indio, que parecía quedar en buenas manos. Pero no, nada que ver. Y el mismo padre fue quien, tal vez inconscientemente, se encargó de hundirlo de movida no presentarlo de la mejor manera: «…es un volante tipo Solari, con gran despliegue físico y llegada al área. Pero no es hábil. Toca bien y es simple…». Avisar, avisó.

Si encima vemos que el pibe, con 20 años, paralelamente empezaba a estudiar la carrera de educación física, tal vez soñando emular a su tío Eduardo, el preparador físico de ese Ñuls, está claro que no había muchas fichas puestas en su futuro. Ni de parte de él ni de su familia. Familia en la cual sí pudieron pegar fama su cuñado y sus primos Santiago, Esteban y David en el mundo del fútbol; y hasta su prima Liz en el mundo del modelaje. Pero de Jorgito, ni noticias.