Hacé click en la imagen para ver la evolución de Nahuel Fioretto.
(Gracias El Gonza Tricolor & P4olo Goltz)

Después de superar el trauma de jugar la promoción (fue victoria frente a Racing de Córdoba), Talleres comenzó la temporada 2008/09 del Nacional B con las más altas expectativas. Es que había que sumar muchos puntos para evitar la misma situación. Para eso, Ateliers SA, la gerenciadora que manejaba el fútbol de la T, decidió armar un equipo con la base de jugadores con pasado por Primera División (Bernacchia, Lussenhoff, Zermattén, Cristian Basualdo, Martín Cabrera, Sebastián Bartollini, Celso Esquivel, Fernandez Francou, Cobelli, Stang, Brian Robert, Juan José Serrizuela, Lucas Wilchez, Guillermo Baez), mechados con otros 100% ascenso (Salmerón, Brasca, Taborda) y un grupo de pibes que se quemaron para toda la cosecha.
La campaña de Talleres no fue tan mala, sobre todo en la primera rueda, cuando al equipo lo dirigía Humberto Grondona. Pero a partir de enero de 2009 la cosa cambió: la contratación del ignoto mexicano Bardo Isaac Fierros Ruiz, sumada al polémico romance de Cobelli con Fernanda Vives, más los problemas institucionales de siempre, fueron un combo explosivo: por el banco pasaron Juan Amador Sanchez, Raúl Peralta y Roberto Saporiti sin poder encontrarle la vuelta al equipo, que perdió partidos clave y culminó condenado a jugar el Argentino A cuando faltaban un par de fechas.
Allá por mediados de los 90’s, viviendo en Chile, parece que al Huesito Glaría le pegó muy duro enterarse de la tragedia de Ruanda y quedó hecho mierda. Tal es así que dijo «hay que hacer algo«. Y sí, viéndolo así vestido, tenía razón.
(Gracias Plaza_Chile)
Después de haber tenido un buen torneo con Newell’s, Cristian Fabbiani se convirtió en el protagonista de la novela veraniega del 2009, cuando decidió irse de La Lepra y jugar en un club de Capital Federal. Tras arduas negociaciones, en los primeros días de febrero de ese año arregló su situación con el Vélez Sársfield de Ricardo Gareca y tiró «Vélez es tan grande como River«.
Nadie se imaginaba que la misma mañana en la que tenía que firmar su contrato con el Fortín, el Ogro se echaría atrás, dejando en banda al técnico y a los dirigentes. A riesgo de quedarse 6 meses sin jugar, Fabbiani se paseó por todos los programas de TV y al final obtuvo lo que deseaba: ponerse la camiseta de River, donde arrancó ganándose a la gente con pura demagogia y después terminó insultado por su rendimiento. ¿Vélez? Salió campeón con Larrivey de 9.

Rio de Janeiro, 1979. Selección brasileña de fútbol.

En 1979 se realizó en nuestro país un cuadrangular llamado Copa de Campeones. Milan fue el invitado extranjero, mientras que por Argentina participaron Boca, River y Talleres. El primer partido lo jugaron Xeneizes y Rossoneros el domingo 20 de mayo, con arbitraje de Jorge Romero. El estadio de River vio como el Toto Lorenzo alineaba a Gatti; Pernía, Sá, Capurro, Bordón; Benitez (Zanabria), Suñé, Rocha; Mastrángelo, Salinas y Robles (Salguero). En el conjunto visitante, se destacaban Baresi, Capello y Rivera. El encuentro, de trámite parejo, terminaría igualado con goles de Capello y el Tano Pernía. Además, hubo igualdad en expulsiones, ya que Suñé y Cerrone vieron las duchas antes de tiempo.
Inevitablemente, si uno asocia Quilmes con 1978 se le viene a la mente el gran equipo que consagró a los cerveceros por primera y única vez en el profesionalismo. Pero de ese año también salta a la luz la utilización de una camiseta bastante extraña para la época y para la institución.
El modelo de base azul, con una franja blanca, hombros y espalda en celeste, salió a la cancha en un par de partidos. Incluso cuando no era necesario usar una casaca alternativa, como ante Boca. El diseño, que también contaba con botones en el cuello, pertenecía a la marca Deport Hit.
(Gracias Mane Klasesmeier)