Posadas, Misiones, 1992. Partido a Beneficio, Selección de Posadas.
(Gracias King_Mostaza y Cazador)
Posadas, Misiones, 1992. Partido a Beneficio, Selección de Posadas.
(Gracias King_Mostaza y Cazador)
Quizás teniendo como referencia el caso de «Huracán es de Primera», en 1999 Belgrano de Córdoba aprovechó la ida de su sponsor, Lotería de Córdoba, y cosió un parche en su camiseta con la leyenda «el equipo somos todos«. La movida duró poco. O sea, hasta que apareció un nuevo auspiciante y el equipo volvió a ser de los jugadores (?).
(Créditos a lo Belgrano)
En los ya lejanos y entrañables 90’s, Marcelo Araujo era el relator de los partidos importantes, tenía un fuerte vínculo con el poder político, se vestía mal y solía gritar los goles del Cuqui Silvani. Si algo no se le puede achacar a Marcelingui es la falta de coherencia. Pasaron casi 20 años y nada ha cambiado.
Corría el verano de 1997 cuando Diego Maradona encontró en Peñarol de Montevideo la oportunidad de cumplir un sueño postergado en su carrera: disputar la Copa Libertadores. Si bien ya casi era un ex jugador y arrastraba varios meses de inactividad, el Dié seguía siendo atractivo para cualquier equipo con ganas de sumar protagonismo. Por eso el hijo del Presidente del Manya, Juan Pedro Damiani, encabezó las negociaciones y dio la cara ante los medios para explicar los riesgos de la aventura…que finalmente se frustró. El lunes 17 de febrero de 1997 la comisión directiva del club uruguayo aprobó la contratación pero esa misma semana Maradona rompió relaciones: «A mí no me van a apurar como a un novato. Hablé ayer a la tarde con Damiani y estaba todo bien. No sé qué pudo haber pasado, pero para mí que se les cayó algo y le quieren echar la culpa a Maradona. Pero si se cayó lo de Peñarol, no me voy a morir por eso. A mis 36 años no voy a ir a entrenar todos los días, por más que sea Peñarol, Boca, Liverpool o el Milan«. Y agregó sobre su posible regreso al Xeneize de Macri: «Yo no coqueteo con nadie. A Boca le dije que no porque tuvo tiempo suficiente durante el verano. Además yo no puedo jugar donde está el cartonero ese«. Por supuesto, terminó firmando con Boca.
(Gracias Archivo 10)
1436 baldoseros, 149 amor a la guita, 219 área chicas, 64 deformaciones, 263 en el placard, 439 fútbol con bigote, 163 mal pase, 158 malvestitti, 162 re partidos, 28 fuera de stock, 129 Usala 10, 97 voy al arco, 101 institucionales, 9 indultos, 8 baldosas viejas, 26 chivos peinados, 2 Delirium Stremiz, 66 dudas existenciales, 6 juira bicho, 49 modestia aparte, 26 Pelé debutó con un pibe, 31 segmentos en la radio, 8 turrismo aventura, 10 under ladrón, 44 updateando, 55 especiales, 5 encuentros oficiales y muchos más organizados por foristas, 274 encuestas, 902 registrados en el foro, más de 200 mil comentarios en wordpress, infinidad de comentarios perdidos en blogger. En fin, 6 años. El recuento lo siguen ustedes.
A mediados de la década del ochenta, la organización de los campeonatos argentinos pegó un volantazo y, como siempre, para mejor (?). Por eso se desecharon los Nacionales y vieron la luz las Liguillas Pre-Libertadores de América. Aquellos viejos y queridos mini torneos que duraron siete temporadas, variaron constantemente de cantidad de equipos participantes y formas de competición, pero siempre tuvieron un mismo objetivo: lu lucha encarnizada entre los mejores equipos ubicados en la tabla para meter a uno por la ventana en la Copa Libertadores.
Que la mayoría de los hinchas nunca tuviera muy claro el nombre exácto es un detalle menor. Porque aunque oficialmente fue mutando entre Liguilla Pre-Libertadores, Torneo Clasificación y hasta Octogonal, en los colegios, bares y demás lugares de discusión fue, es y será la Liguilla. Así nomás, a secas.
Y estas Liguillas no sólo regalaron momentos bizarros al fútbol criollo sino que fueron el sostén de ilusión para que miles de hinchas de Boca, Racing, San Lorenzo y hasta Platense, vean hecho realidad el sueño de una vuelta olímpica. Y si hablamos de vuelta olímpica es porque efectivamente, las hubo, sobre todo en sus primeras ediciones, cuando las tribunas reventaban de gente y hasta los equipos intentaban chapear gritando «dale campeón…«.

En 1978, River fue uno de los participantes del 24º Trofeo Ramón de Carranza, disputado en Cádiz. En su debut, el sábado 26 de agosto, enfrentó al Valencia. Luque y Passarella abrieron la cuenta para el Millonario, pero el equipo Che se calentó y lo emparejó con tantos del Matador Kempes y Diarte. Entonces, para definir el finalista, debieron ir a los penales, donde a River se le complicaron las cosas: tanto Passarella como Alonso estrellaron sus remates en el travesaño. ¿Quién tuvo que aparecer para poner las cosas en su lugar? Fillol. El arquero contuvo tres penales y de esa manera aseguró el pasaje a la final.

Un entrenamiento muy especial realizó la Selección Argentina el viernes 5 de mayo de 1978. Primero, porque fue una práctica nocturna. Segundo, porque se llevó a cabo en el renovado estadio de Velez, sirviendo de prueba para las nuevas torres de iluminación. Y tercero, porque fue muy informal, tanto que se lo pudo ver a Maradona jugando como volante por derecha, al Tolo Gallego de marcador central y al Pato Fillol de delantero, sin miedo de encarar a defensores que serían campeones del mundo unos meses después.