
Cristian Riquelme (Chanchi)
A diferencia de su hermano Juan Román, Cristian Riquelme inició su camino en el fútbol en la vereda de enfrente, más precisamente en las divisiones inferiores de Platense. Y no le iba mal: en 1997, con 13 años, había sido elegido como el mejor jugador de la Nike Internacional Premier Cup Sub 14 que se disputó en Sudáfrica.
Carismático y entrador, todo lo contrario a JR, ante los micrófonos se despachaba con frases como «no me molesta que me comparen con mi hermano. Pero sé que todo me va a costar el doble, porque siempre me van a exigir que juegue como él» y en una declaración de principios dejó en claro que también tenía algunas coincidencias con Román: «no me gusta correr mucho. Cuando no tengo la pelota, no corro».
«Mi hermano tiene muchas condiciones. Ojalá que juegue dos o tres mundiales. Pero es medio vago, no le gusta ir a entrenarse», sentenciaba el 10 de Boca una década atrás. A Cristian, hincha fanático de Tigre, tampoco parecía importarle demasiado el fútbol profesional. «Me gusta más jugar en el barrio que ir a practicar. Lo que más me duele es no poder jugar con mis amigos», dijo en más de una oportunidad.
Sin embargo, a fines de 2001 estuvo a punto de sumarse a Almirante Brown de Arrecifes, pero no pudo fichar por una inhibición del Calamar y regresó a Vicente López. En 2002 se hizo conocido y no por cuestiones futbolísticas. El martes 2 de abril fue secuestrado y lo liberaron 2 días después, tras un pago de 160 mil dólares.
A mediados de ese año se incorporó a Racing, pero duró poco. Apenas estuvo tres meses en la Academia y retornó a Platense, donde permaneció hasta 2004, cuando vistió los colores de Argentino de Merlo y colgó los botines.
En los últimos años apareció poco y nada. Se lo mencionó como nexo entre el barrabrava Mauro Martín y el 10 de Boca y como una de las razones por las que su hermano se peleó con Diego Maradona y abandonó la Selección.






