Emmanuel Eloy Colombano (el Rayo)
El Caniggia de Pehuajó. Delantero nacido en la ciudad de la tortuga Manuelita que, contrariamente a lo que determinaría la característica autóctona (?), se destacó por su rapidez. Quizás haya tenido que ver el pronto exilio, ya que vivió mayormente en General Villegas y desde allí se tomó un micro hasta La Plata para jugar en Estudiantes.
Después de un par de años en las inferiores del Pincha, donde lo pasaron de enganche a puntero, brilló en esa posición y fue convocado a una preselección Sub 20. Como si fuera poco, logró el ansiado debut en Primera en la séptima fecha del Apertura 2001, cuando ingresó por el Luchuga Maggiolo para colaborar con la victoria 1 a 0 ante Rosario Central. En ese mismo torneo tuvo otras 4 presentaciones en las que el equipo generalmente se fue victorioso (sólo empató una vez). Colombano ya era más que una promesa. También era un amuleto.
Como en casi toda historia que desfila por este sitio, un hecho cambió su buena fortuna. Y él mismo lo contó: «Cuando en junio de 2002 retorné del Mundial de Corea-Japón (Bielsa lo llevó como sparring), Oscar Craviotto que en ese momento era el director técnico de Estudiantes, me aconsejó que pare una semana para recuperarme de la parte física, ya que venía de un mes y medio ininterrumpido trabajando con la Selección. Yo hice oídos sordos y por querer seguir al ritmo de mis compañeros, que ya estaban en plena pretemporada, a mediados de septiembre el cuerpo me dijo basta. Desde ahí comencé a decaer en forma marcada. Ese fue mi gran error y por querer demostrar que podía seguir dando cada vez más, llegó un momento que no podía ni con mi alma.«.
Ya con Cacho Malbernat en el banco, lo bajaron a las inferiores para que la remara de nuevo. Incluso le ofrecieron ir a Defensa y Justicia a cambio de Pablo Lugüercio, pero se negó. Esa decisión le costó un tiempo de inactividad bastante importante y cuando muchos imaginaban que no volvería a vestir la camiseta albirroja, en abril de 2004 reapareció nada más y nada menos que en un clásico ante Gimnasia que terminó 2 a 2 (ingresó por Maceratesi).
Sin embargo, Colombano ya no era el mismo. Y no hablamos de su velocidad ni de su destreza. Había perdido ese plus de talismán que lo había hecho un jugador clave. En su regreso al primer equipo, disputó 6 encuentros y no ganó ni uno. Se le dio vuelta la tortilla.
Sin lugar y luego de masticar bronca (llegó a decir que se iba de Estudiantes porque peleaban siempre el descenso y a los pibes no le daban cabida), pasó finalmente a Defensa y Justicia (2006/07) y de allí saltó al Kansas City Wizards (2007/2008) de los Estados Unidos, donde le costó tener continuidad. «El país es hermoso para vivir, muy lindo, pero no era rentable. Se ganaba poco dinero y es muy caro para vivir. De un contrato de 70 mil dólares anuales te quedan 45 mil, porque te sacan mucho por los impuestos. Después yo tenía que alquilarme la casa y el auto, que me lo dejaban a un precio accesible por un arreglo del club con una marca. Encima después llegó el Piojo López y las posibilidades de jugar ya no fueron tantas«. Y hablando de rivales, agregó: «a Beckham lo enfrenté y lo bajé en una jugada, de atrás. No arrugué por el nombre que tiene; típico argentino, no me achiqué«. Magia.
En la temporada 2008/09 le tocó el turno de vestir la camiseta de Atlanta en la Primera B. «Me llamó Rubén Agüero, que me conoce de Estudiantes. Un lindo club, grande, pero con los problemas económicos que tienen todos los clubes de Capital Federal«. Cansado quizás de tantas promesas de instituciones con cartel pero sin dinero, bajó hasta el Argentino B para actuar en Ferrocarril Sud de Olavarría (2009) y tirarle centros a Claudio Biaggio. Pero a comienzos del torneo el Pampa se lesionó y ahora el bueno de Eloy tendría que combinar los desbordes con su cuota goleadora. Va a estar difícil la cosa, en 8 años de carrera apenas le contamos 2 tantos. Un capo.










