Medina Ignacio

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Ignacio Medina (Nachi)

Como jamón del sandwich entre Walter Medina, arquerito incendiado a mediados de los ochenta, y Hernán Tota Medina, defensor incendiable a comienzos de 2000, jugó en Boca el defensor Ignacio Medina.

Seguramente decidido a poner toda la carne en el asador, abandonó su Formosa natal y llegó a Buenos Aires para formar parte de las inferiores xeneizes en ese antro que era a mediados de los ochenta La Candela. Y allí empezó este pibe, clase 1967, a dar sus primeros pasos como marcador de punta derecho. No es que los hinchas apuraran los ravioles del domingo para ir a verlo al preliminar, pero ya se hablaba de un cuatro de aceptable técnica y un importante recorrido por la banda.

Tras prometedores rendimientos y casi a punto caramelo para dar el salto, debutó con la camiseta de Boca Juniors el 28 de julio de 1987 en un amistoso derrota 0-2 frente a Vélez en Liniers. Esa tarde, recibió la orden de Roberto Marcos Saporiti para entrar en el entretiempo y reemplazar al Ruso Abramovich.

La expectativa del Nachi debe haber pasado de la ilusión a la incertidumbre en cuestión de días. Es que dada vuelta como una tortilla, la dirigencia xeneize empujó al Sapo por los malos resultados y trajo al mítico Juan Carlos Lorenzo. Y ésta fue la gestión que vio nacer y morir la carrera oficial del Nachi en Boca. Porque sus únicos cinco partidos por los porotos, todos entre noviembre y diciembre de 1987, fueron bajo la dirección técnica del Toto. Empates en cero con el Lobo y Deportivo Armenio, empate en tres con el Rojo y derrotas 0-2 con Vélez y Central. Su rendimiento, para ser sinceros, fue el lógico en una defensa que era un verdadero flan. Encima, en algunos de esos partidos se tuvo que comer la galletita de jugarlos como lateral izquierdo.

Con la llegada de Pastoriza poco menos que desapareció de laz de la tierra. Ojalá haya podido participar de los épicos asados del Pato, pero la verdad es que jugar no lo vio nadie. Y no se extrañó mucho que digamos. El tema es que a la ya encarnizada lucha con Stafuzza y Abramovich se sumó como frutilla del postre la rutilante aparición de Diego Soñora. Y si bien Chiche arrancó volanteando, no dejaba de ser una opción más en el menú a elegir por el técnico. Mucho para nuestro héroe.

Pero ese Boca versión 1988/89 perdió el campeonato a manos del Independiente de Solari y el ciclo Pastoriza entró en el horno. El aterrizaje de Cai Aimar sacó del freezer al Nachi quien pudo volver a ponerse los cortos y correr un poco aunque sea en algunos amistosos. Nada muy serio que digamos, porque esa pretemporada se cocinó de la noche a la mañana y rivales como el All Japan (foto) o el Combinado de Los Angeles, fueron la forma de ganarse el pan en esos días. Su despedida con la casaca azul y oro fue en uno de esos repartidos. El 23 de enero de 1990 frente al Tirol de Austria en Mar del Plata. A partir de allí, y hasta donde sabemos, la carrera de Ignacio Medina se evaporó.

Saber que fue de él a partir de ese momento, desde ya, no es una papa ni mucho menos. Y para terminar a toda orquesta y podrido de las sutilezas agarramos la sartén por el mango y vamos con el cuchillo a fondo. ¿Ponia huevos? Sí. ¿Era lenteja en el pique a fondo? Bastante. ¿Se puede decir que jugó por el pancho y la coca? Creemos que no. ¿Mandaba fruta en los medios? Ni a palos. ¿Se expone este post a una naranja arrojada desde la popular? Es probable.

Goncalves 1991

El 27 de octubre de 1991, Peñarol y Nacional disputaban otra edición del clásico uruguayo. El Manya ganaba 1 a 0 con gol del Manteca Sergio Daniel Martinez, cuando a 11 minutos del final del partido, su arquero Fernando Alvez, vio la tarjeta roja por una falta sobre Julio César Dely Valdés al borde del área.
«Dame el buzo y los guantes que voy al arco», dijo el defensor Jorge Goncalves. «Yo venía de una gripe y encima el pasto estaba muy alto. Por eso me sentía muy cansado y pensé que lo mejor era ir al arco», añadió después.
Desde el fondo, el zaguero devenido en golero aguantó las embestidas del Bolso y tuvo que esforzarse bastante para descolgar centros.
«Recién después de terminado el partido me dí cuenta de lo que había hecho. Normalmente los que están en el centro de los elogios son quienes hacen los goles y no tanto los defensas», tiró el número 2, luego de una victoria que pasará a la historia como el clásico que Peñarol ganó «sin arquero».

All Boys «Flamengo» 1991/92

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¿Flamengo? ¿Colón? No, All Boys. Aunque parezca mentira, el conjunto de Floresta se vistió alguna vez de rojinegro. Lo hizo en la temporada 1991/92 y, como puede observarse, no fue ninguna improvisación. La camiseta de anchas franjas horizontales, tenía estampado el logo de Bruni, la publicidad y el escudo del Albo. Además, combinaba perfectamente con el pantalón. En la foto, los jugadores festejan la victoria 1 a 0 sobre Sarmiento de Junín.

(Gracias ElGonzaTricolor)

Denis Alberto

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Alberto Oscar Denis

Delantero de apellido Denis, aunque con mucha menos suerte que Germán, el hincha de Racing que se identificó con los colores de Independiente.

Hizo las inferiores en Vélez Sársfield y antes de debutar en Primera integró el plantel argentino que participó del Mundial Sub 17 de China en 1985. Aquel conjunto que tenía ilustres futbolistas como Fernando Cáceres, Juan Cybulski, Fabio Almirón, Lorenzo Frutos, Fernando Kuyumchoglu, Pedro Salaberry, el Turco Hugo Maradona y Néstor Valenzuela, entre otros, se volvió rápido después de perder ante Australia, empatar con Alemania y ganarle 4 a 2 al seleccionado del Congo.

En el Fortín, Denis fue habitué de la Reserva, pero en la máxima categoría le costó ganar terreno, ya que apenas disputó 8 encuentros oficiales entre 1986 y 1990. Después entró en la máquina del tiempo de la baldoseridad, esa que da la oportunidad de presionar un botón y aparecer, por ejemplo, en Union Magdalena de Colombia.

Aunque nuestro homenajeado tuvo tanta mala leche que el túnel imaginario lo escupió en tierras cafeteras para 1991, justo cuando el conjunto de Santa Marta se había mudado a Cartagena y había pasado a llamarse, sólo por unos meses, Unión La Cartagenera, gracias a la lotería que lo patrocinaba.

Según los amigos de Bestiario del Balón, Denis no anduvo mal pero paseó por aquellos lares su apariencia de «fanático pobre de Iron Maiden«. Y eso, lo convirtió en rareza. Dicen, también, que Chile y Japón fueron algunas de las paradas dentro de su viaje en el tiempo, el mismo que lo hizo dar vueltas hasta desintegrarse y pasar a ser un espacio vacío en la mayoría de las revistas, libros y sitios de internet dedicados al fútbol.