Juira Bicho: el Hombre Tarjeta

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Héroe de estos tiempos. Figura reconocible dentro de la última generación de mascotas del fútbol argentino. Apareció tras del éxito del Oso de la Nueva Seguros e intentó, de alguna manera, apoderarse de la escena local haciendo base en la zona sur del Gran Buenos Aires.

Desde la cancha de Banfield, generalmente, se las arregló para inmiscuirse entre promotoras y jugadores, con el propósito de mostrar su cara en la televisión. Pero no una cara cualquiera, sino la de un tipo desdentado, con la sonrisa forzada y un petrificado gesto de «Mirá las cosas que tengo que hacer para parar la olla«. Con el tiempo, fue conociendo otros estadios y se ganó un lugar en la fauna de Primera División, junto a porristas, jugadores, árbitros y tipos que van caminando a patear los córners.

Sus patrones de CartaSur, además, han apoyado a algunos equipos del ascenso, como Almirante Brown, Sportivo Italiano, Los Andes y Deportivo Merlo, donde el Hombre Tarjeta suele ser local y se anima a sentarse en la platea sin que nadie le diga nada.

Su limitada movilidad provocó muchas veces que se lo haya tenido que esperar a que abandone el campo de juego para empezar el partido. Es por eso, quizás, que no siempre aparece junto a las formaciones. Bah, debe ser por una cuestión económica, pero quedaba lindo decir otra cosa (?).

Desde aquí nuestro homenaje para este laburador de los fines de semana que en verano o en invierno, con calor o frío, con Tarjeta Plata o Tarjeta Shopping, mantiene vivo el espíritu mascoteril.

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Ficha Técnica

Club/Empresa:CartaSur.
Liga: Primera División de la Argentina.
Características: Rectangular, rostro casi humano. Pocos dientes.
Nombre provisorio: El hombre tarjeta de crédito.
Nombre oficial: aparentemente no tiene, aunque en su cuerpo se lee «Andrés Lucial».

Ecuador 1 – River 8

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En 1963, River Plate realizó una gira por Sudamérica que le sirvió como preparación para el campeonato de ese año. Perú, Colombia, Chile y Ecuador fueron los países visitados por el equipo argentino, que se enfrentó con conjuntos locales, consiguiendo muy buenos resultados. En una de las victorias más abultadas, el 3 de febrero, River goleó por 8-1 a la Selección de Ecuador. Los goles fueron marcados por Artime en cinco oportunidades, Onega, Zarich e Isella.

El partido se disputó en el Estadio Modelo de Guayaquil, ante 12.000 espectadores que fueron testigos de jugadas como la de la foto, donde Spencer rechaza de palomita ante la entrada de Delem.

Cardozo Marcelo

Marcelo Pablo Cardozo

La historia del Pato Marcelo Pablo Cardozo, sin dudas, tiene que estar en este espacio. El 99 % de la gente de Argentinos Juniors, en el que me incluyo, no sabíamos del andar de este volante derecho categoría ’70 -aunque sus mejores cosas las hizo con la ’69- que vivió todo su crecimiento futbolístico en La Paternal.

Usted se preguntará cómo recordar a un futbolista que sólo tiene 22 minutos en la Primera del Bicho. Y la respuesta, en realidad, está en lo que hizo antes, en inferiores y Reserva, y por qué no decirlo, en lo que luchó después.

Cardozo tuvo la suerte de jugar -y salir campeón- en 4ª División con nenes de la categoría de Fernando Cáceres, Christian Trapasso, Diego Cagna, Silvio Rudman o Carlos Netto.

Hubo otros tantos miembros de ese equipo vencedor de la categoría más alta de inferiores que merecen ser destacados, pero eso será motivo de otra publicación que no tardará mucho en ver la luz. En ese equipo Cardozo, junto a Hernán Castiello, fueron los dos únicos futbolistas que participaron de los 26 encuentros del campeonato. Además, integró el equipo campeón de Reserva 87/88, único que obtuvo tal logro en su categoría en el Profesionalismo.

Pero con tantos pergaminos en inferiores, ¿qué pasó con Cardozo que ni se lo vio casi en Primera? La pregunta quizás no tenga una respuesta plenamente adecuada. La cosa es que, tras una extraña ida a El Porvenir de la Primera «B» Metropolitana, por desaveniencias con la dirigencia, el Pato se quedó con el pase en su poder e intentó suerte en Israel.
El Macabi Yavne fue quien lo contrató por sólo medio año, donde no se adaptó a vivir lejos de los suyos, en un país signado por los conflictos político-religiosos.

El invierno europeo 92-93 le deparó la gran posibilidad de firmar contrato para el desaparecido Mérida, del ascenso español. Sin embargo, el sueño duró 48 horas y gracias al contacto con un familiar al cual no conocía personalmente, Cardozo pudo permanecer en España y fichar, tras una ardua búsqueda, para la filial del Atlético de Madrid.

Tras un año y medio, la mejor oferta surgió de un equipo que se encontraba en la tercera categoría del fútbol español. El Melilla se hizo de los servicios de Cardozo y mostró su fútbol por el sector derecho del mediocampo durante una temporada y media. Este laburante del fútbol siguió intentando progresar y en 1996 se volvió a América para intentar suerte en el Técnico Universitario de Ecuador. Buenas performances en un equipo humilde en un fútbol de escaso vuelo le deparó un esperado final a la campaña en tierras ecuatorianas.

El último intento fue en 1997, en el Lorca, de la Cuarta División del fútbol de España. Tras media temporada, Cardozo le puso fin a una carrera plagada de contratiempos, más por problemas contractuales y económicos que futbolísticos.

Hoy su vida, según contó, se divide entre su familia, una empresa de animaciones infantiles que posee y la intermediación de jugadores. La vida de un laburante al cual el fútbol le hizo un guiño de purrete, pero que luego le soltó la mano y no le volvió a dar la gran chance… algo que pasa mucho más de lo que todos imaginamos.

(Publicado casi en simultáneo (?) con «Te Acordas Bicho?«)

Gimnasia pantalones bandera 1989

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Si hablamos de ropa, Gimnasia de La Plata tuvo algún que otro muerto en el placard a lo largo de su historia. Mostró camisetas de diseño bastante particular, usó casi toda la paleta de colores en los números de la espalda y hasta llevó numeración en las medias.

Pero si agudizamos la vista, evidentemente le faltaba probar suerte en algo: los pantalones. Entonces fue así como el Lobo, de la mano de Adidas (¿o viceversa?) hicieron punta sacando a la cancha unos lompa de los que no hay muchos antecedentes que digamos: eran como una especie de bandera con los respectivos colores del Tripero.

No hay mucho más por decir salvo que en esa primera fecha de la temporada 1989/90 Gimnasia perdió 1-0 en el Bosque con San Lorenzo luego de 14 años. La movida no sabemos con exactitud cuánto duró, pero no fue mucho. A buen entendedor, pocas palabras.