No quedan dudas del vomitivo gusto del futbolista argentino promedio que visitó el Coliseo Romano en los 90’s. Parece que la cercanía con semejante maravilla arquitectónica provocaba unas ganas tremendas de hacer el ridículo.
Por aquel entonces, José Antonio Chamot todavía sabía hablar en castellano y aún no se había peleado con Roman Iucht, aunque intuía algo de su futuro. ¿Videncia? Sí, pero con algo de ayuda.
Unos días antes había visitado a una gitana, que le tiró las cartas. Y el Flaco quedó tan a gusto que se las estampó en la camisa.
El de utilero no es un trabajo fácil. Corriendo de un lado para el otro todo el tiempo, hay poco margen de error. Y cuando el moco está hecho no sirven las excusas. Porque ante un caso como éste, es mucho más probable que se trate de un descuido del utilero que de un defensor que, en este caso, se negó a lucir la conocida gaseosa transparente.
Lo cierto es que la visita de San Lorenzo a Platense en cancha de River, por la fecha 19 del Metropolitano 1983, dejó algo para la anécdota. Más allá del 3 a 1 a favor del Ciclón, lo que llamó la atención fue ver que esa tarde no todos los jugadores del Calamar llevaron la publicidad en su camiseta.
Aquí en la foto vemos la diferencia entre Scigliano (tratando de alcanzar a Husillos pero sin éxito) y un Sánchez Sotelo que está tirado en el piso y es un espectador de lujo para ver el tercer gol de San Lorenzo.
Arquero colombiano que desde chico quiso triunfar en una liga importante. Nació el 10 de Agosto de 1980 en la ciudad de Pereira, pero no fue a probarse al equipo local, el Deportivo Pereira, sino que recorrió 230 kilómetros para pelearla en las inferiores del Deportivo Cali.
Con apenas 18 años debutó en la Primera del tradicional club en el año 1998. Por aquel entonces, el equipo caleño llegó a la final de la extinta Copa Merconorte, por lo que en el campeonato local utilizaba un gran recambio. De todos modos, el equipo sería el campeón de la temporada. Poco a poco se fue afianzando en el equipo, con el que llegó a disputar 80 partidos entre éste y la filial, el Palmira FC. También fue a Francia para participar del torneo Esperanzas de Toulón, en donde las crónicas afirman que tuvo muy buenas actuaciones, al igual que todo el plantel Sub-21 colombiano, que se llevó el título derrotando a Portugal por penales. Botero atajó dos penales en esa definición.
Con todo esto, un desesperado Independiente -que venía de un patético último puesto de la mano de Ariel Rocha, que a partir de allí sería colgado, y Darío Sala, que escaparía, justamente, a Deportivo Cali- se fijó en este muchacho que en el 2002 cumplía apenas 22 años. Su torneo debut fue el Apertura 2002, y, aunque era tercer arquero detrás de Leonardo Díaz y Damián Albil, se consagraría campeón por segunda vez.
En el torneo siguiente tampoco sumaría minutos en la Primera del equipo, jugando mayormente en la Reserva, aunque alternando también la titularidad con una joven promesa, el malogrado Lucas Molina. Pero no todo fue malo, porque compartió entrenamientos con Maximiliano Vallejo, Ariel Orellana, Pablo Trecco, Juan Carlos Tissera, Maximiliano Ayala y Leonardo Pekarnik, entre otras luminarias (?).
Sin lugar casi en ninguna división, decidió bajar una categoría para formar parte del plantel de Argentinos Juniors, que buscaba rápidamente el ascenso.
Desgraciadamente para él, también calentaría el banco de suplentes, porque el titular era el paraguayo César Velázquez. Cuando éste se lesionó, recién pudo jugar cinco partidos, hasta que se rompió los ligamentos cruzados. Si bien consiguió el ascenso, solamente participaría en la Reserva del club de La Paternal. Recién en el Clausura 2005 volvería al banco de suplentes, que no largaría ya que Marcos Gutiérrez jugó los 19 partidos. A pesar de ni siquiera precalentar con la esperanza de actuar, en el plantel estaban Pablo Brandán, el venezolano Ruberth Morán y el paraguayo Gustavo Morínigo.
Sin lugar nuevamente para el torneo siguiente, decidió volverse para sus pagos, específicamente al club donde creció. Sin embargo, ni allí sería titular, ya que tenía por delante otros dos arqueros.
Para el 2006, ya resignado a no usar la número 1, volvió al Nacional B para jugar en San Martín de San Juan. Desde el vamos fue suplente del histórico César Monasterio. Sin embargo, en el 2007 conseguiría su segundo ascenso. Nuevamente en el torneo fue suplente en todos los partidos, aunque se dio el gusto de coincidir con Maximiliano Kondriatiuk, Martín Ortiz, Sebastián Malandra, Fernando Alloco, Mariano Trípodi y Ariel Carreño.
Buenas noticias llegarían para el Clausura 2008, ya que Monasterio se iría del club peleado con la dirigencia, y, a pesar de la contratación de Ezequiel Medrán, empezaría siendo titular. Duró solamente dos partidos, ya que se volvió a lesionar. Con esto y las buenas actuaciones de Medrán, otra vez fue condenado al banco de suplentes. Luego del descenso del equipo sanjuanino volvió a ser titular, con declaraciones humeantes como “Es un equipo con 100 años de historia, que en los últimos años se ha convertido en un grande de esa división”. Pero, como podrán adivinar, a los siete partidos se lesionó por tercera vez, y perdió el puesto con el de apellido impronunciable, Luciano Pocrnjic.
Para apreciarlo mejor, un seguidor (?) en YouTube subió compilados con sus mejores atajadas, que como verán en este video, no son realmente grandiosas. Pero no sólo pone sus buenas actuaciones, sino también sus datos personales.
En 1991 la revista Solo Fútbol publicó una nota titulada «Los Chiquilines de Primera«, donde se presentaba a las jóvenes promesas de nuestro país, caracterizadas de una manera muy particular: con un chupete en la boca.
El grupo de jugadores estaba compuesto por el Beto Carranza, Pescadito Paz, Diego Menéndez, Diego Cocca, Christian Bassedas, Diego Gómez, Fernando Regules, Claudio Marini, Roberto Mogrovejo, Roberto Molina, Pablo Cameroni y nuestro homenajeado del día, Leonardo Puía.
Delantero nacido el 26 de marzo de 1970 en Capital Federal, debutó con la camiseta de Huracán unos días antes de cumplir los 21 años, en una derrota por 2 a 0 ante el Boca de Tabárez. Ese día el pibe fue titular, acompañando al Turco Mohamed en el ataque, pero poco pudo hacer ante el potencial del rival, que contaba con Batistuta, Latorre, Tapia y Graciani, entre otros.
En aquel Clausura ’91, Puía disputó otros 6 encuentros, en los que no volvió a perder. Babington lo hizo entrar por última vez en la duodécima fecha, frente a Rosario Central, y apenas si pudo disfrutar de un par de minutos con olor a despedida.
Decir que después desapareció por completo sería inexacto, porque a decir verdad dejó algunos rastros. Por ejemplo, en la temporada 1996/97 ascendió con Brown de Adrogué a la Primera B y sumó un logro más a su trayectoria. El otro título, a juzgar por lo que googleamos, es el de abogado. Se ve que se recibió y representó, durante un tiempo, a los trabajadores de la carne. Es más, estamos seguros de que alguna vez se cruzó con el matarife Alberto Samid, que le debe haber preguntado: «¿Usted cómo se llama?«.
Resulta al menos curioso ver a un equipo sueco con nombre griego y la letra π en el escudo. Como acá somos bastante imaginarios agarramos la científica y salimos de turrismo aventura por el norte de Europa.
Fundado en 2002 em Skärholmen, un suburbio de Estocolmo, el Panellinios IF comenzó participando en la división 6 del sistema del fútbol sueco ubicándose hoy en la división 2 Sur. Metió 4 ascensos en 6 años, lo que demuestra que es un club con una parábola ascendente interesante. Igualmente al poseer poca historia podemos trazar un paralelo con Deportivo Coreano de Lobos, club del que se sabe que sus hinchas se cuentan con los dedos de una mano.
Este club de concepcion binomial podria bien contra en sus filas nombres Tales (?) como Kalujerovich, Pilipauskas (solamente si lleva a la hermana), Romancikas, Kanapkis y con Georgalos de sponsor si quisiesen resaltar los orígenes griegos del equipo. En cambio, si queremos hacernos los vivos con la matemática, podemos mandar a Redondo, Cuartas, Raíces, Lemma, al Coco Ameli (que te divide al plantel), Sergio Bustos (resta potencia ofensiva), al Chavo Desábato (hace diferenciales entre blancos y negros), el Gato Sessa (experto en diagonales…malísimo) y no la sigo porque no me queda resto.
Argentinos que actualmente hacen turrismo: Ninguno aprobó matematicas.
Argentinos que han hecho turrismo: Ninguno, tenemos fe en que Cominelli va a ir a probarse, total que le hace una mancha más al tigre
Probabilidades de baldosear en ese club: infinitas.