
Edgardo La Fata
Hay casos fantasmales dentro de la baldosa y del fútbol argentino. Este es uno. Pero además de fantasmal es emblemático y representa en sí mismo el espíritu de este sitio.
Desde ya el protagonista, nacido el 13 de enero de 1967 en lugar desconocido, llegó con destino bien definido. Con ese apellido tan sonoro, musical y explosivo no podía no figurar en estas líneas. Le iba a ayudar a trazar una carrera bien alejada a la intrascendencia de los Pérez, Martínez o Rodríguez. Ahora bien, ese es nuestro dilema, su carrera.
Bien escueto es lo que se puede saber sobre su biografía. Podemos agregar que su debut fue con la camiseta de Boca Juniors, en pleno Torneo 1985/1986, aquel donde el River del Bambino Veira arrasaba con todo. Es decir que, gracias a esto, sabemos que La Fata es contemporáneo de Giachello, Bordet, Fornés, Di Natale, Sisca, Matabós, el eterno 12 Sergio Genaro y demás glorias.
Vio la acción el 13 de octubre de 1985 cuando el Xeneize, tercero en la tabla, visitó en cancha de Ferro a un Argentinos que guardaba titulares para jugar las instancias finales de la Libertadores. No obstante, los suplentes del Bicho ganaron 1 a 0. El destino tenía pronta revancha (¿?) para nuestro héroe. Alfredo Di Stéfano persistió y volvió a tirarle una camiseta titular, dándole la chance de jugar el recordado superclásico donde Ruggeri casi es operado de amigdalitis por Passucci. Y la fecha siguiente jugó otra vez, en un pálido 2 a 2 en la Bombonera entre los auriazules y Chaca.
En la temporada que nos ocupa no volvió a jugar, solo a la siguiente Mario Nicasio Zanabria le dio algunos minutos en varios partidos, y César Luis Menotti lo llevó a la pretemporada de 1987, pero tras jugar bizarros partidos de verano contra el Colonia alemán y el Spartak de Moscú, le puso fin a su ciclo en Boca.
Aquí empieza el primer ciclo incierto de la vida de nuestro prócer. Hay quienes juran que pasó por Belgrano de Córdoba, otros creen tener datos precisos sobre que estuvo en Chaco For Ever. Más allá afirman y dicen tener pruebas sobre su paso por San Miguel. Todo misterio desde nuestra sabia ignorancia.
Recién se cruza con el fútbol rentado allá por agosto de 1989. Racing, dirigido por Pedro Marchetta, iniciaba su enésima ilusión y la gente copaba la cancha en pos del primer triunfo, como locales ante Talleres de Córdoba. El misterio era quien iba a llevar la 10 del nuevo equipo y ahí estuvo él, si señor, nuestro ancho de espadas. Cuentan aquellos que vieron el 0 a 0 ante la T, que no se cansaron de putearlo. La prédica llegó a oídos de Marchetta, ya que rápidamente lo borró de entre los 16 y nunca volvió a saberse nada de él. Igual quién le saca el orgullo de haber compartido picaditos de práctica con Zambrini, Andrada, Vanemerak y el colombiano John Edison Castaño.
Y aquí empieza el segundo y final ciclo incierto de la vida de nuestro prócer Hay quienes juran que pasó por Belgrano de Córdoba, otros creen tener datos precisos sobre que estuvo en Chaco For Ever. Más allá afirman y dicen tener pruebas sobre su paso por San Miguel. Todo misterio desde nuestra sabia ignorancia.
Y no es un afán reiterativo, es que ni siquiera sabemos si todo esto fue en el interín de sus dos pasos por Primera, o después de jugar en Racing. No hay videos, no hay recortes, no hay nada. Debe ser el post menos completo de la historia de la baldosa, pero para eso están ustedes, para llenarlo, o no?
Sebastián