Siempre hay un roto para un baldosero

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– El ex San Lorenzo, Juan ignacio Piombo, no sabía que hacer para estar en la conversación (?) y se puso de novio (¡¡¡De novio!!!!) con Cecilia Oviedo, la ex de la Tota Santillán. ¡Maaarche un Área Chicas!

– En Mercado Libre venden una casaca usada por la Lora Oliva en el Shimizu S-Pulse de Japón. Es fea, muy fea.

– Más de 70 personas piden que Cucu (El Mago de Bahía) vuelva a postear en la baldosa. Aquel que se quiera sumar sólo tiene que unirse al grupo en Facebook.

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Combinado Liga Posadeña 0 – Selección de Adidas 0

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En el marco del operativo «Argentinos, marchemos hacia las fronteras» se organizó en la provincia de Misiones un amistoso con la idea de ayudar económicamente a una escuela casi en el límite con Brasil. El partido se jugó el domingo 19 de noviembre de 1979 en la cancha de Bartolomé Mitre de Posadas. Hasta acá viene todo bárbaro y digno de un fuerte aplauso.

Pero la cosa empezó a tornarse rara cuando vemos quiénes jugaron el partido. Con un calor de locos y tribunas llenas, el Combinado de la Liga Posadeña recibió a la Selección de Adidas. En pleno auge, la marca de las tres tiras se animó y convocó a algunas ex glorias y otras no tanto. Pero se pasaron de la raya llevando como arquero a un Amadeo Carrizo de 53 años. Y ya no hay palabras para describir que el número seis haya sido Eduardo Bakchelian, presidente de Adidas Argentina.

La fiesta y la emoción se fue apagando al ritmo de los pelotazos y los pases pifiados. Para colmo de males, Amadeo tuvo que salir desgarrado antes de la media hora del primer tiempo. Entre los pozos del campo de juego y el 0-0 final, los espectadores fueron testigos de un bodrio mayúsculo. Con un fin benéfico, pero flor de bodrio al fin.

Aquí en la foto vemos la única jugada posta que llevó algo de peligro a un arco. Artime disparando y desviando un remate dentro del área a favor de la Selección de Adidas.

Argañaraz Marcelo

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Marcelo Eduardo Argañaraz

Le tocó integrar la formación más baldosera de Rosario Central en la última década: Manchado; Diema, Gerbaudo, Cetto y Talamonti; Argañaraz, Marcelo Quinteros, Javier Becerra, Javier García, Cámpora y Pierucci. Esos once muchachitos, más Fabián Pérez, Pablo Vacaría y Lucas Correa, salieron a la cancha en junio de 2001 para enfrentar al comprometido Racing Club de Mostaza Merlo.

Esa noche La Academia de Avellaneda ganó 4 a 1 y zafó de la promoción cuando todavía quedaba una fecha por disputarse. Los santafesinos, a pesar de la holgada derrota, sacaron conclusiones de la calidad de jugadores que tenían en Reserva. O eso parece, porque muchos jamás volvieron a vestir la casaca canalla después del abrumante debut.

El defensor Marcelo Argañaraz fue uno de los tantos que tuvo estreno y despedida el mismo día. Es más, ni siquiera jugó los 90 minutos porque cuando faltaban 10′ el DT Daniel Teglia lo sacó para que ingrese Correa.

Con la llegada de Jota Jota López a Central, vio reducidas sus chances de jugar y se fue al Nacional B para lucir los colores de Brown de Arrecifes (2001/02), donde llegó a disputar un puñado de encuentros e incluso marcó un gol.

En los últimos años, su nombre estuvo involucrado en las páginas policiales, pero no por su responsabilidad, sino por su homónimo, ex mánager de una banda especialista en pirotecnia. Pero como nosotros sabemos bien quién es (?), lo encontramos haciendo lo que mejor sabe en la Liga Departamental de San Martín (Santa Fe), con la camiseta del Nuevo Club Atlético y Deportivo Piamonte.

No será el destino ideal para un tipo que supo pisar una cancha de Primera División, pero juega en el mismo campeonato que Juan Manuel Suligoy. ¿Qué más le puede pedir a la vida?

Union albiazul 1997

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A mediados de los 90’s a Unión de Santa Fe se le dio por parecerse al Atlético de Madrid. Adidas introdujo el azul en la indumentaria y después fue Puma la que tomó la posta y quiso convertir al Tatengue en una versión argenta del Colchonero, otro de sus equipos sponsoreados.

La camiseta rojiblanca pasó a estar adornada por unos vivos azules que hacían juego con los pantalones y las medias, en nombre de la modernización. Eso sí, con la pilcha alternativa se les fue la mano. Sin demasiada inventiva, los diseñadores de Puma invirtieron los colores y la casaca pasó a ser albiazul, como la de Talleres de Córdoba.