
Cristian Alejandro Cippolatti (Pipo)
Delantero de apellido ilustre más relacionado a la música que al fútbol, que jamás pudo pasar desapercibido por ello ni evitar que lo apodaran Pipo. Inclusive, es también portador de una importante y colorada cabellera.
Sin embargo, a diferencia del líder de Los Twist, no quiso ser de Estudiantes y se fue probar a Rosario Central donde realizó las inferiores y de la mano del eterno entrenador de juveniles Alberto «Hijitus» Gómez, logró llegar a primera división.
Fue un sólo partido y sin éxito, ante Lanús, pero de todas maneras vivió su momento de gloria cuando en enero de 1998 estando de pretemprada en Tandil, los de Russo se enfrentaron con la selección Argentina y Cippolatti marcó un gol.
Fue victoria de 2 a 1 para los de Passarella, ¿pero quien le quita lo bailado?
Sin lugar en el Canalla al igual que Rubén Villarreal, Lapisonde, Rochi y Diego José, el punta bajó al Nacional B para vestir los colores de Deportivo Morón (1998-1999) donde no tuvo grandes posibilidades y por lo tanto no fue responsable de la mala campaña del equipo, que a raíz de ese rendimiento y repetir uno similar al año siguiente, perdió la categoría.
Tras desvincularse del Gallo, pasaron varios años sin aparecer por ningún lado y se temió que emulando al amigo de Charly García, se haya encerrado vaya uno a saber a qué.
Lo cierto es que pasaron los años y el retorno a su ciudad fue obligado. Sunchales lo recibió con los brazos abiertos, en especial el club Libertad (2004-2007) donde se cansó de inflar redes a nivel local y Argentino B y ser un goleador histórico en la institución.
Tan bueno fue su rendimiento que dijo tener dos ofrecimientos del fútbol italiano y hacia allí partió. A las semanas estaba de vuelta justificando que la carencia de la ciudadanía lo privó de esa posibilidad.
De nuevo en casa, volvió a ser figura, pero no sólo él, ya que compartió cartel con reconocidos valores como el entrenador Frank Kudelka y los jugadores Martín Ligori y Edgardo Parisi, paradójicamente otro con apellido musical.
En el 2007 se lo quiso llevar 9 de Julio de Rafaela, pero por esas cosas del destino no se dio y se salvó de ser fustigado por el mundo futbolero que vio al entrenador y jugadores de ese equipo, arreglar un partido en pleno campo de juego.
Esta es la historia de un jugador de pueblo que llegó a la élite y tras no poder mantenerse, retornó a despuntar el vicio cerca de los suyos. Sin grandes triunfos pero tampoco importantes derrotas, a su carrera le faltó una cuota de emoción, justamente lo que un relator intentó imprimir en un gol, y bastante lejos estuvo.
Cucu






