
A veces es todo un riesgo para los anunciantes invertir dinero en equipos del ascenso. Las categorías mas chicas de nuestro fútbol están impregnadas de improvisación y eso a veces sale caro.
En octubre de 2006 el Deportivo Merlo recibió al entusiasta Deportivo Morón que se encaminaba hacia un nuevo fracaso. Al salir a la cancha, el árbitro Cristian Faraoni se dio cuenta de la pureza de ambos conjuntos (vestidos de blanco) y aferrado al reglamento obligó al local a cambiar de atuendo. Como el Depo no contaba con un juego alternativo tuvo que recurrir a la amabilidad del Gallito, que cedió su juego de pecheras de entrenamiento.
Así fue como, contra toda lógica, Merlo jugó y perdió ese partido con musculosas marca Topper (el sponsor de Morón). Al menos eran azules, pero no creemos que con eso hayan conformado a los auspiciantes.
Juan Pordiosero



