Futebol, caipirinha e baldosa

Como todos los jueves en Rock and Pop Beach (FM 98.9, Mar del Plata), En Una Baldosa presentó su versión radial con un informe sobre los brasileños que pasaron por nuestro fútbol.
Recorrimos las particulares experiencias de Alex Rossi (y su mujer), el Zinho trucho, Juca, Fabio Giuntini, Andrei Frascarelli, Marcio Alemao, Mauro Aranha, Gilton, Eder Ferreira, Silbonei, Sergio «no conozco a Bochini» Manoel, Francisco Alberoni, Roberto Gaucho, Marcos Borges, Duda, Paulo César, Tilico, Baiano, Jorginho, Gaucho, Charles, Edilio, Junior Da Silva, Luis Fernando, Wilson Junior, Mintinho y Toninho «El Bíblico» en la Argentina.

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.

#2– Informe sobre los Gatti’s.

#3– Nota a Darío Dubois.

#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.

#5– Nota a Luciano Zaidelis.

En Una Baldosa

Bengoa Gustavo

Gustavo Miguel Bengoa
Ser niño en 1992 implicaba muchas responsabilidades. No sólo había que estudiar para sobrevivir dignamente en el colegio (y en el hogar) sino que además había que prestarle mucha atención a otras cosas típicas de la edad.
La memoria era vital para identificar, por ejemplo, a las tortugas ninjas según el color de la vincha. Rojo, naranja, celeste y violeta.
También requería un cierto grado de concentración y compromiso con la actualidad deportiva conocer la diferencia entre Bengoa y Bengoechea, dos jugadores de Gimnasia que habitaban silenciosamente el álbum de figuritas Fútbol ’92. Ahí estaban los dos, en la página del Lobo, casi como si fueran familiares, y creyendo que cualquier gurrumín que abriera un sobre los identificaría al instante.
¡Noooo! Patrañas. Era todo un trabajo saber que Bengoechea era Pablo, el Profe, el volante, el uruguayo que tenía una gran pegada. Era todo un tema acordarse de que Bengoa era Gustavo, el marcador de punta, el pibe de las inferiores.
Para un chico de 10 u 11 años los que juegan en Gimnasia y no tienen pelo rubio, son todos iguales. ¡Y mucho más si poseen apellidos parecidos!
De grande supimos que el defensor fue casi un espejismo. Jugó 6 partidos en la temporada 1992/93 y después de actuar en Germinal de Rawson junto a Andrés Yllana y Eduardo Castro desapareció por completo.
En fin. Saber que Donatello era el de violeta y Raphael el de rojo lo sabía cualquiera. Pero comprender que entre Bengoa y Bengoechea había mucho más que un «eche» de diferencia no era tarea para hacer en la hora de Lengua.

Juan Pordiosero

Galliquio Jhon

Jhon Christian Galliquio Castro (Tyson)
Extravagante en demasía, supo disimular muy bien su características bizarras para encausar su carrera en los rieles de las más absoluta normalidad. Nunca fue un futbolista destacado, aunque por momentos en Avellaneda creyeron que tenía condiciones de crack.
Nacido en la localidad peruana de Pisco en 1979, ya desde pequeño empezó a baldosear. Su padres lo anotaron en el registro civil bajo el nombre de «Jhon» y no «John» como se lo conoció luego. Por esa razón es que se lo registra en los medios con ambas identidades.
Igualmente él no se hizo demasiados problemas porque su aspecto de boxeador le valió el mote de Tyson.
Con ese escalofriante apodo salió a la cancha para comerse crudo al que se le pusiera por delante. Lateral derecho aunque también defensor central, debutó a fines del siglo pasado en Universitario (2000/2001, 2002, 2004/2005 y 2007) y allí regresó cada una de las veces que fracasó en otro equipo. Su pasantía de cabotaje en Deportivo San Martin de Porres (2006) provocó poco ruido. Ni hablar de su efímero paso por el Cruz Azul de México en el primer semestre de 2003.
Ese mismo año conoció la fama. No sólo disputó las Eliminatorias Sudamericanas con su Selección sino que además jugó en la Argentina, defendiendo la camiseta de Racing.
Recaló en nuestro país para el Apertura ’03 gracias al pedido del DT de La Academia, Ángel Cappa, que había declarado «para ser campeón hay que partir de una buena defensa«. Todavía se desconoce si el amigo de Valdano hacía referencia a otro equipo.
Racing no salió campeón, por supuesto, pero al menos el hombre de Perú robó varios aplausos en sus primeras presentaciones. Añorando épocas de laterales dúctiles con el balón, los hinchas que concurrían al Cilindro se emocionaron con algunas fintas tribuneras de Tyson y no dudaron en ovacionarlo irónicamente. El clásico «Y ya lo ve, y ya lo ve, es el hermano de Pelé» sonó durante algunas fechas.
La campaña no ayudó para que Galliquio fuese ídolo, claro. El desempeño del conjunto albiceleste fue malo y la llegada del Pato Fillol a la dirección técnica le cerró definitivamente la puertas. Individualmente había mostrado conceptos interesantes al principio pero su nivel cayó notablemente gracias a los viajes que hacía para jugar en la Selección y a una lesión que lo alejó un par de jornadas. Reflexivo, se fue casi lagrimeando: «Yo no tuve errores solamente acá en Argentina. Los cometí en todos los equipos que jugué . Un futbolista se equivoca y lo observan millones de personas. No me bajonean los errores. Yo sé cuando juego bien, cuando lo hago mal o regular. No me hace falta ver los diarios para confirmar lo que pienso«.
A comienzos de 2004 regresó a su tierra. Allí volvió a ser un futbolista del montón que cobró notoriedad por su fama de golpeador (según el Diario el Bocón y la Revista Magaly, le pegaba a su mujer). A comienzos de 2007, para meter un poco de presión tiró una bomba de humo y arregló un buen contrato con su querido Universitario.

Juan Pordiosero