Agustín María Lastagaray Toledano
Se equivocó de profesión. Pudiendo haber chapeado con su doble apellido en las canchas de rugby junto a Fernández Miranda y Fernández Lobbe, eligió la redonda y tuvo que lucharla demasiado. De entrada la pasó mal, el karma de las lesiones por su físico lo persiguió desde las inferiores.
«Llegué de Necochea a los 15 años y me parecían todos gigantes. No había tenido el desarrollo que los otros chicos de mi edad ya habían ganado. Recién en el CEFAR pude empezar a crecer y hoy, a los 24, soy parte de un plantel profesional. Cuando estuve en las inferiores de Central, tuve compañeros que tenían potencial pero no llegaron, porque, perjudicados por la mala alimentación, se lesionaban con facilidad», contó alguna vez a la extinta revista Un Caño.
Arrancó en Independiente, donde se dio el lujo de entrenar junto a Norberto Scoponi, Gabriel Milito, Alfredo Cascini, Esteban Cambiasso, Daniel Garnero, José Luis Calderón, Claudio Graf, Mauricio Hanuch y Livio Prieto, entre otros.
Sin oportunidades de jugar oficialmente, pasó a Rosario Central. En Arroyito, durante bastante tiempo, compartió encuentros de Reserva junto a Leonardo Talamonti, Emiliano Papa, Luciano Figueroa, Leonardo Borzani, y también Germán Leonforte, Diego Acoglanis, Mauro Poy, Juan Grabowsky, Mariano Echagüe. Tampoco debutó en Primera en el Canalla y fue dejado libre.
Se recluyó en el CEFAR, donde luego de 2 años arregló con Quilmes. En el Cervecero por fin logró jugar en la categoría grande del fútbol argentino. Debutó en la fecha 18 del Clausura 2005, ante Boca, reemplazando al Champeta Velazquez. Siete días después, repitió la experiencia ingresando por Gabriel Peñalba en el empate ante Gimnasia LP.
Con el objetivo cumplido, en 2006 se olvidó de su pasado y se fue a pelearla en el Torneo Argentino B con los colores de Villa del Parque de Necochea. Sin embargo, en su mejor momento futbolístico se fracturó el peroné.
«La lesión se me produjo en una acción en la mitad de la cancha, yo voy a buscar una pelota con un volante de Alvarado que se resbala, se cae para atrás, y yo tratando de aguantarlo se me va la pierna. Él se sigue cayendo, yo no lo podía aguantar más, y ahí fue cuando escuché dos «trac» seguidos y dije bueno, estoy quebrado. En el momento no me soltaba el tobillo por miedo a que me quedara colgando, pero dentro de todo por suerte no fue expuesta, solamente el peroné que estaba quebrado… en el momento me largué a llolar porque no lo podía creer. Además, yo estaba seguro que el partido ante Alvarado lo ganábamos. Ellos estaban muy nerviosos, la gente no alentaba, el técnico se movía constantemente, el que me marcaba a mi estaba amonestado y no me podía tocar más. Todos detalles que me aumentan la bronca y la impotencia», le dijo a un medio local.
«Cuando vine en octubre de México después de tener una prueba en Toluca y otra en Puebla, ya el «Tolo» Gallego me había dado la palabra de que en diciembre volviera que me iba a incorporar. Yo tuve una prueba en tierras aztecas, les gustó mi forma de jugar, pero no me pude quedar porque estaba cubierto el cupo de extranjeros. La expectativas las sigo manteniendo, y no me arrepiento de haber jugado acá, porque encontré ritmo de juego y además conocí gente espectacular», dijo sin lamentarse.
Totalmente recuperado, a principios de 2007 viajó a El Salvador para sumarse al Club Deportivo FAS, donde comparte plantel con un baldosero de ley como Pedro Aguírrez, haciendo alarde de ser un delantero sin gol.
KeyserSoze