
Nacido en Montevideo, se inició en el club Progreso (1989-90) y luego paseó sus condiciones por otras instituciones como Sud América (1990-91) y Central Español (1992). Después quiso probar suerte en el extranjero y enfiló hacia la Argentina. Estudiantes de La Plata lo recibió con los brazos abiertos en 1992 y allí estuvo hasta 1994 (compartió el plantel con el Rulo París, Fontana, Yorno, Ruben Capria, Marcelo Maidana y Calderón, entre otros). Con el Pincha disputó 35 encuentros y convirtió 4 tantos. Lo curioso es que después de haber jugado en una liga tan respetada como la de nuestro país no haya chapeado en un club de similares características en Sudamérica. Eligió bastante mal y se incorporó al Marte de El Salvador (1995-97).
Condenado a jugar en campeonatos de menor prestigio, se fue a Costa Rica y con el Saprissa la rompió. Hizo 20 tantos y salió goleador del torneo. Después se dio cuenta de que estaba gastando polvora en chimangos, y se fue a hacer la diferencia económina a China, con la camiseta del Puddong (1999). Al año siguiente regresó a Uruguay, repleto de historias vividas en todo el planeta. Y tuvo todo el año 2000 para contárselas a sus compañeros del Montevideo Wanderers, donde se consagró campeón. Ni lerdo ni perezoso, aprovechó que estaba dulce y retornó a la tierra que lo habaía tratado tan bien. Fue así como jugó en 2001 para Alianza de El Salvador. A mitad de ese año volvió al paisito y se puso de nuevo los colores de Wanderers.
Terminó sus días como futbolista en Costa Rica, donde había dejado un buen recuerdo (sin embargo, no le fue tan bien en el Ramonense). Por eso cuando se retiró lo llamaron de Saprissa para que se forme como entrenador. Actualmente integra el cuerpo técnico de Hernán Medford y fue el encargado de recibir las órdenes a través de un handy cuando el ex jugador de la selección tica fue sancionado por 4 partidos, en 2005. Eso si, las indicaciones a los jugadores las da el otro técnico alterno, Óscar Ramírez. El viejo y querido teléfono descompuesto.
Juan Pordiosero




