Guillermo Héctor Crudo
No sólo por su apellido este arquero merece un lugar en el sitio. Su carrera también deja en evidencia que se trata de un baldosero más.
Su primer registro hallado es en Deportivo Morón a fines de la década del ’80. Entre 1988 y 1990 fue suplente de Carlos Silva y compañero de Carlos Compagnucci. Sin mucho lugar, y con lo complicado que es sacar del arco al titular, buscó nuevos horizontes.
Después de haber sido relegado en Banfield (1995/96), pasó a Tigre. Allí también ocupó un lugar en el banco de suplentes, pero se dio el gusto de vivir concentraciones con Dundo, Mogrovejo, Maggiolo y Baigorria, entre otros.
Lo extraño y muy curioso, por cierto, es que en 1998 volvió a integrar un plantel de primera división. Vaya a saber uno cómo, apareció en Argentinos Juniors (1998/99) donde no pudo ni siquiera competir con los que compartía el puesto. Pontiroli afirmado y la promesa de ese entonces, la «Araña» Sanzotti, no le dejaron terreno. Sin embargo con su experiencia colaboró con los más chicos haciendo buenas amistades con Arcamone, Luque, De La Vega, Zagharián, Sabbag y Plaza. También con otros no tan jóvenes como Cartés y Gustavo Quinteros.
Para el Apertura 2000 ya había quedado fuera del equipo al no ser tenido en cuenta por el entrenador, lo que le generó una profunda tristeza en su sueño de primera, y para colmo debió inhibir al club para cobrar su deuda. Luego siguió su carrera en Laferrere.
En 2006 fue entrenador de arqueros en Atlanta, integrando el cuerpo técnico de Fabián Nardozza. Jugando con su apellido y cayendo en el chiste fácil, se puede decir que a Guillermo, siempre le faltó una horneada para atajar en primera.
UPDATE: en noviembre de 2010 saltó a la fama en su rol de ayudante de campo de Acasusso, cuando ingresó al campo de juego con una carpeta en la mano e interrumpió un ataque de Comunicaciones a pocos minutos del final. Gracias a esa intervención, el partido terminó 1 a 1. Y Crudo, claro, se paseó por los medios, cosa que no pudo hacer en su etapa como futbolista.



