Plaza Sergio

indultado

Sergio Orlando Plaza
Defensor bastante regular y aplicado que, a contramano de lo que suele pasar con los jugadores de su raza, fue perdiendo el prestigio con el pasar de los años.
Suele ocurrir que la gente valora con el tiempo a los futbolistas que mantienen un nivel regular durante toda su carrera. No sucedió lo mismo con Sergio Plaza, un correcto marcador central y lateral derecho que fue ídolo en Gimnasia y Tiro de Salta, donde logró ascender a la Primera División en dos oportunidades (claro, también le tocó descender) .
En la máxima categoría jugó 32 partidos para el Albo(1994 y 1998) y otros 52 encuentros (3 goles) para Argentinos Juniors (desde 1998 a 2000). En sus últimos días en el Bichito se le recuerdan buenos momentos pero también un penal fallado ante Unión, que le permitió a los Tatengues cortar una racha de 20 años sin ganarle a Argentinos como visitante.
Después también mostró su sobriedad en Los Andes (2000/01), pero luego de consumado el descenso (el tercero de su carrera) nadie se fijó en él.
Partió hacia Portugal y fichó para el Campomaiorense. Allí estuvo hasta mediados de 2002, cuando regresó al país y se puso la camiseta de Talleres de Córdoba. En La Docta tampoco anduvo mal e incluso marcó un gol histórico (que no sirvió de nada) ante Estudiantes, el día que Carlos Bilardo volvió a dirigir en el país.
A mediados de 2003 dejó el club pero no la provincia. Se quedó en Córdoba para jugar con Instituto (2003/2004), en la B Nacional. Y mal no le fue porque a final de temporada obtuvo el tercer ascenso de su vida .
Sin embargo, en lo últimos años de su trayectoria cosechó más voces reprobadoras que otra cosa.
En 2004 se sumó a San Martín de San Juan, para jugar al lado de César Monasterio y Cristian Favre, pero la pasó mal. Con actuaciones desilusionantes y una falta de carisma alarmante, se fue ganando el odio de los simpatizantes sanjuaninos. La hinchada lo agarró de punto y le fue muy difícil su estadía cuyana.
A mediados de octubre de 2005, Plaza integraba una lista de jugadores que abandonarían la institución, pero días más tarde arregló su continuidad hasta diciembre. Nadie imaginaba que la situación tensa tendría su punto máximo en noviembre.
En un partido ante Talleres de Córdoba, enfrentó a los medios, cansado de que los hinchas lo putearan, y declaró «antes de empezar el partido ya me estaban insultado y si algún compañero perdía la pelota me puteaban a mi. En el momento te molesta, pero me la banco y no pienso hacer un gesto en contra de la gente. Creo que no les debe gustar como juego y eso es contagioso, pero los insultos no me importan porque yo entro y pongo todo«.
Cuando le preguntaron por la relación directa entre las quejas y su nivel de juego, aclaró «yo ya entro pensando que me van a putear y escucho todo lo que me dicen, pero soy profesional y no me amedrenta que me puteen, me gustaría que algún día me digan si me escondí cuando tuve que jugar una pelota. Por ahí entendería si alguien viene y me dice ‘che no me gusta tal cosa de tu juego’, pero nunca pasó y siempre tuve buen trato con la gente«.
Y agregó «si vos jugás siempre es por algo. Y si en un partido te putean todos porque jugás mal, es lógico que venga el técnico y te saque, pero ésto no pasa. Además no hay capricho porque el técnico también se juega cosas manteniendo a tal o cual jugador«.
El salteño también se tomó su tiempo para hablar de los medios «la gente lee los diarios y si hay críticas se notan. Por ejemplo, un día antes de un partido dije que la cancha no estaba buena y cuando empecé a jugar la gente me puteaba por lo de la cancha. Los hinchas creen en todo lo que dice el diario y si me critican eso puede influir«.
Y sobre su futuro, que se ponía en duda, dijo «a nadie le gusta ser puteado. Pero primero está mi familia con la que tengo que evaluar que es lo que conviene y después viene lo que pasa en la cancha porque eso me lo aguanto. Por eso yo tengo predisposición para seguir porque acá y donde estuve, dejé siempre lo mismo me puteen o no, y si lo siguen haciendo voy a tratar de jugar de la mejor manera posible«.
Se estima que para 2006 no integrará más el plantel de San Martín de San Juan, aunque nunca se sabe.

Juan Pordiosero

Novedad

Como habrán notado en las últimas semanas, hemos aumentado la intensidad en la cantidad y en la calidad de los post que día a día mantienen viva la página. Tratamos de investigar hasta los datos más insignificantes del fútbol argentino sin perder el sentido del humor. Y para nosotros es gratificante saber que utilizan este sitio como material de consulta. Nunca lo hicimos con esa intención, pero dada las circunstancias tratamos de perfeccionarnos para que la información que reciben sea lo más cercana a la realidad, aunque mantenga la subjetividad (algo imposible de evitar).
Como se imaginarán, ninguno de los que hace EN UNA BALDOSA recibe un peso por esta tarea. Lo hacemos porque nos gratifica y nos mantiene activos. Por eso es que muchas veces no podemos dedicarnos de lleno a lo que nos interesa y nos tomamos nuestro tiempo a la hora de responder con los homenajes que nos solicitan. Pero todas las sugerencias que nos hacen son leídas y tomadas en cuenta (de hecho respondemos personalmente cada uno de los mails que nos llegan).
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EN UNA BALDOSA

Córdoba Carlos

Carlos Alfredo Córdoba
A mediados del 2004 llegó desde Colombia junto a Francisco Foronda a probarse a Gimnasia y Esgrima de La Plata donde pasaron una prueba poco exigente y quedaron. En lo previo iba a ser suplente relegado por su coterráneo, pero una grave lesión de éste en los entrenamientos lo adueñó del puesto.
Defensor central o lateral, llegaba con el antecedente de haber pasado por el Pereira (1996-2002) y el Independiente de Medellín (2002-2003).
Un Lobo desarmado y complicado con el promedio, confió en el y las cosas fueron lamentables. La campaña del equipo de Ischia no fue despreciable, pero lo del moreno defensor resultó alarmante. Para no complicarse y disimular sus deficiencias, rechazaba lo que se movía, con la particularidad de errarle siempre a la cancha y depositando todas las pelotas más allá del rectángulo de juego. En un sólo partido anduvo bien, un miércoles frente a Independiente.
El grupo empresario que posee su pase, lo vende como un jugador de gran temperamento, muy veloz e inteligente, que tiene una gran pegada y es muy buen cabeceador en las dos áreas, aspectos que no se vieron en sus seis meses en el país.
Entrado el 2005, la dirigencia de Gimnasia al no ser tenido en cuenta lo dejó ir y partió rumbo a Europa. Actualmente se desempeña en el Ciudad de Murcia (2005) junto a los argentinos Gerardo Rivero y Cristian Díaz. Y la sigue tirando afuera.

Cucu

Herrera Hugo

Hugo Ernesto Herrera
Uno se imagina a este hombre en la plenitud de la tercera edad, contándole a sus nietos historias difíciles de creer. Les dirá que fue futbolista, y ellos escucharán asombrados. Les dirá que fue bueno, y ellos mirarán con desconfianza. Les dirá que jugó un partido con las máximas estrellas de la historia de River, y ellos caerán desmayados en el piso, emulando el «¡Plop!» de Condorito.
Para el mundo del fútbol en general, Hugo Herrera será por siempre un simple desconocido. Para la gente de Las Heras, su pueblo natal en la Provincia de Mendoza, Hugo Herrera es un tipo bastante polémico que supo prometer en el fútbol zonal.
Surgido en las inferiores del Huracán local, fue creciendo con buenas expectativas sobre su rendimiento. En 1998 le consiguieron una prueba en Capital Federal, y hacia allí fue para tratar de triunfar en el fútbol grande. Primero estuvo seis meses en Ferro, y luego le llegó la gran chance: formar parte de las inferiores de River Plate. Al principio entrenaba de lunes a viernes y los fines de semana volvía a Las Heras para jugar el torneo local.
Estuvo 4 años en la entidad de Nuñez. Superó de a poco las exigencias y llegó a entrenar con la Primera División, cuando el Tolo Gallego dirigía el equipo profesional. Compartió entrenamientos con el Burrito Ortega, Hernán Díaz y Roberto Bonano, entre otros.
En una nota concedida a un medio gráfico de su lugar natal, Herrera habló sobre su estadía en River. «En lo futbolístico, en la Reserva aproveché todas las situaciones que tuve, todas las veces que jugué lo hice muy bien. En Primera, fue una vez, pero anduve bien». Y continuó «la experiencia fue muy importante, porque las veces que tuve oportunidades las aproveché. Tuve mi debut cuando Américo Gallego me hizo jugar en ‘Los 100 años de River’, frente a Peñarol«.
Así, con esa simpleza, el delantero contaba que en 2001 había compartido una noche en el Monumental con Amadeo Carrizo, Pinino Más y el Beto Alonso, entre otros.
Al ser indagado sobre la relación que entabló con los técnicos que tuvo, aclaró «con Gallego estaba en la Reserva. Eran todos los profesionales con algunos amateurs. Y con él tenía muy buena relación. Con Ramón Díaz no quedaron tan bien las cosas. Porque su forma de ser chocaba con la mía y no congeniábamos. En el ’98 tuvimos intercambios de palabras no muy amistosas».

A mediados de 2001 quedó con el pase en su poder y tuvo salir a buscar club. En la misma entrevista le preguntaron sobre su futuro:

-¿Te gustaría volver a Huracán Las Heras?

-Por supuesto. Fue el club que me vio nacer. Pero en estos momentos ellos tienen que entender que estoy para dar otro paso más importante.

-¿Has tenido contacto con clubes de la B Nacional?

-En Mendoza se ha hablado con Independiente y Godoy Cruz, pero no se ha quedado en nada. Y fuera de la provincia también hay posibilidades. Profesionalmente me gustaría en México e Italia. Pero me encantaría quedarme estos seis meses en mi provincia porque soy mendocino. Pero sino, en cualquier club del país.

De tanto regalarse a los equipos importantes y negarse a jugar en el equipo que lo vio nacer, terminó arreglando con Defensa y Justicia, donde fue irrelevante y se ganó el pasaje de vuelta a Las Heras, en 2002, para jugar en…Gutierrez !!!.
Si, traicionando al club de sus amores, se puso la casaca de otro equipo de la zona, cuyos hinchas son apodados «Los Perros». Y en mayo de ese año debutó ante su ex equipo, por la liga mendocina.
Para el comienzo de la siguiente temporada consiguió el tan ansiado pase al exterior y se calzó la casaca del Provincial Osorno de Chile, donde hizo varios goles y compartió la delantera con el Turco Alejandro Naif, en la segunda división.
Allí, tras la cordillera, es donde se lo vio con vida por última vez.

Juan Pordiosero

Vujacich Leonardo

Leonardo Emilio Vujacich
Delantero del que no tenía recuerdo alguno. Sin embargo, jugó en River y Quilmes a principios de los 90 (en el Cervecero, 3 partidos en 1992 y en el Millonario, un partido oficial en 1994).
Quizás su momento de mayor gloria haya sido jugando el Trofeo «Diario UNO de Mendoza» , contra el Real Madrid, que estaba de gira en el país. En ese encuentro River puso un equipo de «emergencia» con Sodero; Gamboa, Clérico (a quien le debemos un homenaje), Almeyda, Altamirano, Cocca, Alejandro Ojeda, Toresani, Amato, Berti y el Guatemalteco Rojas. Entraron después Raciti, Vujacich y algún Fernández (otro fantasma). Con esos nombres de River podría esperarse como mínimo un Real Madrid C pero increíblemente se enfrentaron a: Buyo (Contreras); Chendo (Velasco), Marcos (Dani), Nando (Antía), Sanchis, Milla (F. Sanz), Butragueño, Míchel, Zamorano, Prosinecki y Martín Vázquez (casi todos titulares). Obviamente el partido lo ganó el Madrid 4 a 1 (¿se habrán llevado el trofeo a España o lo dejaron de seña en el hotel?).
Vujacich estuvo jugando en alguna categoría de ascenso italiano, mas precisamente en el Latina y el Formia, permaneciendo siempre entre los goleadores y mejores jugadores del torneo, lo que le valió el apodo de «fantasista».
Hoy parece que su carrera profesional terminó pero sigue vigente y es una de las estrellas del campeonato de fútbol 5 italiano, siendo partícipe de los equipos de Gaete SRL y Essemme Infissi (donde juega actualmente)
No hay mucho mas que agregar sobre Vujacich, de hecho no se como conseguí una foto.

Pastor

Suescun Fabián

Fabián Ariel Suescun
Pocas certezas existen sobre el origen en el fútbol de este delantero, sin embargo a partir de su paso por Ferrocarril Oeste a fines de los 80 y principios de los 90 (58 partidos, 3 goles), donde conoció a Cancelarich, Vázquez, Agonil, Turdó, Pobersnik y compañía, su nombre saltó a la fama. Interesantes producciones lo llevaron a mitad de 1991 a Racing de Avellaneda (6 partidos por torneos locales), club en el cual sólo se le recuerda un gol a Peñarol por la Supercopa de ese año.
En 1992 desembarcó como refuerzo estrella del Sporting Cristal para la Copa Libertadores. Los dirigentes optaron por contratar a un delantero de afuera como la gran solución para su equipo. Su carta de presentación decía que había jugado en la primera división de Argentina, un antecedente bien válido. Sin embargo, les faltó leer «las letras pequeñas» donde expresaba que apenas había anotado tres goles en cuatro temporadas y media.
Según los amigos de Muera el Julgo, «Suescun jamás olvidará sus primeros días en Perú. Llegó al equipo campeón, que casi no llevaba gente al estadio, competía por el puesto con dos veteranos que se jugaban sus últimas cartas en el fútbol como Baldessari y Navarro y encima lo entrevistó Jaime Baily en su programa nocturno que tenía alto rating. El cordobés estaba feliz, tocaba el cielo con las manos, pero en algún momento llegaría la hora de jugar. El hombre destinado a marcar goles en la Copa, apenas actuó en dos partidos y ninguno completo». No hace falta decir que no anotó en el torneo continental y sólo lo hizo en el local.
Retornó al país con la esperanza de olvidar el mal trago y comenzó a deambular por Atlético de Rafaela (1993-1994), Deportivo Italiano, Douglas Haig de Pergamino (1995-1997 con Perassi, Trivisonno y Cuartas, donde cobró su deuda através de una inhibición) y All Boys.
Pero no conforme en lo económico, partió a China en busca de dinero. Pasó por el Shangai pero en 1999 apareció en el plantel de San José de Oruro de Bolivia.
Se recibió de entrenador en la Escuela Oficial de Directores Técnicos de Fútbol de Avellaneda con la promoción 2002-2003, junto a Cristian Traverso, César Velásquez, Alejandro Farías, Jorge Reinoso y Gustavo Grondona.
Su última aparición pública fue en el Centenario de Ferro. Integró el «Equipo Verde» con Oscar Garré, Alfredo Turdó, Mario Gomez, Néstor Lorenzo, Gustavo Mascardi, José Forte, Jorge Cordón y Sergio Mandrini.

Cucu

Parmiggiani José

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Surgido de las inferiores de Unión de Santa Fe y con un pasado en las selecciones juveniles de Pekerman, José «Quesito» Parmiggiani tiene uno de los mejores apodos del fútbol mundial.
Debutó con buena fortuna contra Velez , en el 2001, marcando el gol del empate en tiempo de descuento con un buen cabezazo (video que podemos observar acá gracias a tatengues.com.ar). Sus números finales en el conjunto santafesino no fueron los esperados ya que completó 6 partidos con un sólo tanto.
Con el tiempo se perdió en el universo futbolero y hay indicios de que jugó para Guillermo Brown de Puerto Madryn en el Argentino A.
Como todo baldosero de ley, se fue a Europa y al parecer estuvo en Académica de Portugal antes de caer para la temporada 2004/05 en el siempre recordado Penne Calcio, de la Serie D italiana. En el Penne se destapó con 15 goles en su primera temporada. Este año sigue en el conjunto bianco-rosso manteniendo un buen nivel, en un club que aspira a ascender a la serie C2.
Por las dudas, Parmiggiani ya avisó que si se llega a dar, él invita con una fondue.

Pastor

Nordfors Gustavo

Gustavo Sebastián Nordfors
«Prefiero que salga campeón Racing antes que jugar en Primera. Prefiero eso a jugar en la Selección. Sólo lo vi dar una vuelta en la Supercopa y ante cualquier elección todo hincha la inclinaría para el mismo lado«.
Con esas declaraciones al Diario Olé, Gustavo Nordfors (o Nordfords, para otros) se hacía conocido luego de haber debutado oficialmente, en 1999.
Volante central y enfermo de La Academia hasta los huesos, no contenía su fanatismo y remarcaba a cada paso su condición de hincha ferviente, muy por encima de su realidad de futbolista. Sólo jugó un partido en la Primera de Racing, y casualmente fue en la última fecha del Apertura ’99, cuando el equipo de Avellaneda jugó el autodenominado partido de «la hinchada del milenio» ante Gimnasia y Esgrima de La Plata. Nordfors sólo jugó 12 minutos, suficiente como para contárselo a sus hijos.
Siguió en el plantel hasta 2002 (si, también vivió de cerca el título de 2001), pero luego buscó otros horizontes ya que no podía seguir viviendo del aire, o de las pocas chances que le daba el club de sus amores.
Cayó en el ascenso y allí se puso varias casacas. La de San Miguel (hasta mediados de 2003), la de All Boys (lo rajaron junto a otros seis compañeros, antes de que finalice la temporada 2003/2004) y la de Dock Sud, donde juega actualmente.

Juan Pordiosero