Desagastizábal Felipe

Felipe Manuel Desagastizábal
Nació en 1973 en La Plata y algunos le asignan una familia con pasado vasco, pero eso nunca se sabrá, pues su nombre no ayuda en nada.
Arrancó a jugar al fútbol de grande. Lo hacía en forma amateur hasta que alguien lo llevó a Temperley. Su chispa y velocidad lo dejaron muy bien parado y Los Andes creyó en él como una alternativa viable para su equipo, que a la postre ascendería primera en el 2000 con la dirección de Jorge Ginarte. Formaban dicho plantel figuras como Darío Sala, Orlando Romero, Rubén Ferrer, Fabio Pieters, Gabriel Caiafa, Germán Noce, Gabriel Lobos, Gabriel Nasta y Andrés Bressán entre otros. En sus primeras armas en la élite «robó» una tapa de la revista El Gráfico y si bien no brilló, logró impactar a algunos rivales. Por eso, a pesar de perder la categoría, el «Pitufo» pasó a Belgrano de Córdoba.
En el Pirata realizó exactamente el mismo proceso que en Lomas de Zamora. Es decir, arrancó bien, después se quedó y terminó yéndose al descenso. Durante algunas fechas con el Celeste se mantuvieron primeros de la mano de Carlos Ramaciotti y con compañeros como Rubiel Quintana, Sebastián Brusco, Facundo Imboden, Gastón Martina y Julio Mugnaini. Hasta se dieron el gusto de ganarle a Boca en la Bombonera en una jornada en la que Felipe maltrató a fuerza de gambetas al tristemente célebre Jorghino. No obstante el promedio se les vino abajo y una nueva frustración le quedaba registrada en su carrera.
A mitad del 2002 las dirigencias de Olimpo de Bahía Blanca (2002-2003) y de Gimnasia y Esgrima de La Plata peleaban por sus servicios. Cuando el presidente del club bahiense comenzó a hacer sondeos para aquirirlo, generó muchísimo temor en los hinchas por los antecedentes «descensivos» del habilidoso mediapunta.
En el Apertura ingresó desde el banco en algunos juegos y cumplió, por lo que Falcioni accedió a darle la titularidad. En esos partidos no anduvo bien ni como punta ni como volante y para colmo había perdido situaciones de gol increíbles. Recién en la pretemporada logró marcarle un gol a un equipo de la liga local en amistoso y el centenar de hinchas que allí estaban se levantaron a aplaudirlo y a gritar ¡por fin!
Cuando llegó Cristian Castillo para formar dupla con Carrario y Delorte comenzaba a emerger, se lesionó y ya no jugó más. Precisamente en ese momento el Aturinegro empezó a ganar logrando una racha increíble sumando 31 puntos para salvarse holgadamente del descenso. Para colmo, trascendió desde el vestuario, que en un póster del plantel que había pegado en la pared, algunos jugadores decidieron tapar con cinta al hombre en cuestión.
Retornó a Belgrano nuevamente con la esperanza de llevarlo a la A. Es que se formó un interesante plantel manejado por Omar Labruna con Sanzotti, Brusco, Giampietri, Cobelli, Bezombe, Torres, Villarreal y Artime por citar algunos nombres. Sin embargo en la vida de este hombre, se sumaría otra tristeza.
Pasó a Defensa y Justicia convocado nuevamente por Ginarte pero las cosas salieron muy mal. No pasó desgracias como en sus clubes anteriores, pero los directivos le rescindieron el contrato. En total había jugado nueve partidos, sin goles y con un puntaje de 3,75 según Olé.
Bajó otra categoría y viajó a Tucumán. Se incorporó como estrella junto al arquero Misetich al Atlético (2005) y al llegar declaró «Si me va bien a mí, le va bien al equipo. La idea no es quedarnos sólo por cinco meses, sino ascender y estar por mucho tiempo más». Efectivamente no ascendieron y permaneció muy poco tiempo.
Luego, este parecido al tenista Sebastián Grosjean jugó en Defensores de Belgrano con Pablo Goverbille, Matías Mantilla, Jorge Protti y Leonel Unyicio y en el 2006 firmó en La Plata FC junto a Brian Robert y Alejandro Meloño donde fue dirigido por Enzo Noce.
¿Usted lo contrataría? No es mal jugador, pero saque sus propias conclusiones.

Cucu

Mercado Daniel

Daniel Gustavo Mercado (El Sapo)
Enganche que estuvo bajo la sombra de Danilo Tosello en Belgrano de Córdoba. O le tocaba ir al banco o jugaba acompañándolo en la función creativa. No tenía opción. Siempre de relleno, jamás valorado por su actuación individual.
Mercado alcanzó los 40 partidos en la primera del Pirata (desde 1994 a 1996) y se anotó 3 veces en el marcador (le hizo un golazo de afuera del área al Deportivo Español, muy recordado por los hinchas celestes).
Cansado de no poder demostrar su verdadero nivel, prefirió jugar los torneos de la Asociación Cordobesa de Fútbol. Se hizo un referente de Escuela Presidente Roca, un equipo apodado los «panza negra». Durante el primer lustro de este siglo la rompió en la Liga Regional de Río Cuarto, en conjuntos como Independiente Dolores. También tuvo un paso por Libertad de Sunchales (2004). A principios de 2005 jugaba para Avellaneda, otro club cordobés. Incluso, en un amistoso le metió un golazo de tiro libre a Instituto, club que también lo tuvo alguna vez en sus filas.
A mediados de este año lo contrató Juventud Unida Universitario de San Luis para disputar el Torneo Argentino. Allí fue compañero de Pachorra Godoy y Oscar Pepe Monge, entre otros. Pero lejos de su amada Córdoba y con 35 años sobre el lomo, todo se le hace más difícil.

Juan Pordiosero

Ávalos Jorge

Jorge Rolando Alfonso Ávalos
Volante derecho o defensor con una diminuta trayectoria en el fútbol de AFA. Asi y todo, se hizo un tiempito para fabricar sus 15 minutos de fama y sellar de esa manera su pasaporte a este sitio.
Debutó en la Primera de Racing en 1991, y ese mismo año tuvo la alegría más grande de su carrera. En la Liguilla de la temporada 90/91, La Academia enfrentó a Vélez por un lugar en la semifinal. El partido de ida lo ganó El Fortín 3 a 0, con una tripleta de Oscar «Cepillo» Acosta.
Pero en la revancha, el conjunto albiceleste se recompuso y goleó 5 a 1, en su estadio. Alfonso abrió el camino con un gol en aquella jornada histórica (los otros tantos los marcaron Rubén Paz, Ortega Sánchez, Juan Ramón Fleita y Jorge Borelli, a los 12 minutos del segundo tiempo suplementario).
En los restantes 7 partidos que jugó en Primera no volvió a marcar. Los plateistas de Racing aún se preguntan por el paradero del pibe que inició aquella proeza con letras minúsculas.
Su espíritu siguió circulando por Cilindro de Avellaneda, aún mientras su figura, totalmente alejada de los flashes de la fama, deambulaba tibiamente por las canchas del ascenso (Jugó en Almirante Brown, Dock Sud y Argentino de Quilmes, donde compartió la defensa con un viejo conocido de Racing, Marcelo Botana).

Juan Pordiosero

Formidábile Javier

Javier Andrés Formidábile
Con ese nombre no le quedaba otra que descollar y hacer quedar bien a toda una familia, sin embargo bastante lejos estuvo de eso. Arrancó como volante en la primera de Platense (1999) luego de la renuncia de Pedro Marchetta. Al asumir Raúl Grimaldi, entrenador de la cuarta división, optó por ponerlo en lugar del lesionado Claudio Spontón dándole el gusto de compartir plantel con grossos como Lenguita, Mandrini y Viqueira. En Vicente López conoció el dolor de la derrota, soportando el descenso. Junto a Campi, Nasuti, el Totó García, Insaurralde, Hirsig, Krikorián, Pobersnik y Guillermo Santo entre otros no pudieron revertir la complicada situación.
En el 2002 con pasaporte en mano, cruzó el viejo continente para poder hacer una diferencia económica que indudablemente en Argentina no lograría jamás. Llegó a Italia y pasó por el gracioso Puteolana (2002-2004), el Gragnano (2004-2005) y actualmente descolla en el Ischia Benessere (2005).
Su carrera no fue nada «formidable» (había que meterlo en algún lado).

Cucu

De La Vega Diego

Diego De La Vega
Sin relación alguna con Guy Williams, Antonio Banderas o Florencia, el hombre en cuestión apareció en Argentinos Juniors con la camiseta número 24 en el Clausura 1999 y se fue con la 17 a mitad del 2001.
En ese tiempo compartió plantel con algunos jugadores que supieron destacarse después como por ejemplo Julio Arca, el Pocho Insúa, Rolando Schiavi y el Loco Cervera, sino también con estrellas como Sanzotti, el Chispa Cogliandro, Zagharián, el Arcángel Osorio, los mellizos Belforti, Pablito Sabbag, Santiago Kuhl, Darío Scotto, la Vieja Moreno, el Balín Bennett, Arcamone y el campeón olímpico Nicolás Medina entre otros. Por esas épocas se dio un gusto que pocos se han dado: tener como técnico al colorado Mac Allister.
Para el Apertura 2001 pasó al recién descendido Los Andes soñando con dejarlo en primera y obtener minutos, un sueño que se hizo trizas.
Ya para el año 2002 como todo baldosero que se precie de serlo, fue a probar suerte a Europa y cayó en el Bryne de Noruega, donde pensó que podía hacer una carrera similar a la de Pertot y Corpache en Finlandia. Sin embargo, en la tierra de Tore Andre Flo llegó a jugar seis partidos entre Junio y Octubre totalizando 181 minutos y 2 amarillas, realmente muy poco.
Diego De La Vega es sin dudas uno de los nombres más grossos del generoso fútbol argentino y con eso le alcanzó para ganarse un lugar acá. Y por si acaso, le agregó una carrera que encuadra perfecta en los intereses de la página.
Hace tres años «El Zorro» le hace la Z a los delanteros rivales en Deportivo Armenio en la Primera B.
¿Cuántos baldoseros lo habrán gastado por el nombre?

Pastor

Bianchi Rafael

Rafael Adrián Bianchi
Una carrera a lo Karim Adippe. Delantero goleador pero que no llegó a los 100 goles en su carrera, corpulento y con pasos por varios clubes de su país no muy grandes y de Sudamérica.
Arrancó en Central Español (1987-1988) y una buena temporada hizo que la dirigencia de Nacional (1989) se aproveche, al igual que la de Peñarol, del semillero de los demás. Pero en el tricolor apenas jugó un año y viajó a la Argentina. Se alistó en el ascendido Lanús (1990), en un paso del que nadie tuvo registro aunque le haya marcado un gol al campeón Newell’s. De ahí continuó su periplo por la región pasando al Palestino de Chile (1991). Tampoco duró demasiado y volvió para sus pagos. Jugó en el siempre duro Cerro (1992) y otra vez partió del otro lado de la cordillera. Ese mismo año participó en dos encuentros para su selección, curiosamente partidos frente a clubes, como el Recreativo Huelva y el Benfica.
En el Everton de Chile (1993) hizo 10 goles pero no alcanzó a ser el goleador del certamen (fue Cristian Montecinos) ni de su equipo (Juan Carreño).
Extrañamente retornó otra vez a Uruguay, o porque el antecedente le sirvió para retornar en forma gloriosa o porque los chilenos no lo quisieron más, algo que nunca se sabrá.
Integró el plantel de Bella Vista (1994) y seguramente por interesantes rendimientos Nacional (1995) volvió a creer en él. Quizás lo veían más completo y maduro para mancarse la histórica camiseta, pero haber aparecido en (1996) en Rampla Juniors no habla bien de él. Allí es recordado por ser el «que se comió la piña» de un rival frente a Peñarol, motivo por el cual fue retirado en camilla.
Y no frenó allí. El necesitado Huracán de Corrientes (1996-1997) lo trajo de nuevo al fútbol argentino donde formó dupla con el Pícaro Fernández y convirtió algunos goles (7 en el Apertura). Tuvo su noche de gloria en Avellaneda precisamente en el último partido del Clausura 1997 cuando vencieron a Independiente. Marcó dos veces, sin embargo ese triunfo no alcanzó para salvar la categoría por la victoria de Español en otro estadio. Apenas 64 DT lo anotaron en sus equipos del juego del Diario Clarín. No se fue del país pero optó por ir al ascenso, a Almirante Brown de Arrecifes (1998-1999). A nadie le interesa como le fue allí, sino que la apuesta era ver hacia donde partiría después. Y para no decepcionar a sus «seguidores» se pasó de rosca. Jugó un año, para no perder la costumbre, en el Herediano de Costa Rica (2000) e inmediatamente retornó a su casa. Se retiró en Huracán Buceo (2001). Un Bianchi, sin fama, sin gloria, no ganador…y mucho menos con el celular de dios.

Cucu

1º Encuentro Baldosero

Luego de una larga y tediosa espera y sumergidos en un mar de declaraciones a través del foro, el tan ansiado encuentro logró llevarse a cabo colmando las expectativas de todos. Con la presencia de varias de las personalidades que nos visitan diariamente y la aparición del «Guía Espiritual» Orestes Katorosz, nada pudo haber salido mejor. Las altas temperaturas no lograron apagar esta pasión y a las 15 en punto el ex entrenador de All Boys dio el puntapié inicial. El partido resultó entretenido pero fue lo de menos. La idea de juntarnos, delirar y escuchar las anécdotas del Playboy hicieron de ésto, una jornada única…inolvidable.
Esperamos sus comentarios.

Especiales: Danilo Staffolarini

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Danilo Staffolarini

«Antes de empezar mí historia, quiero contarles un poco quien soy. Mí nombre es DANILO STAFFOLARINI, y tengo 23 años, vengo de ARGENTINA, más precisamente de SALTO GRANDE, mi pueblo, en la Provincia de Santa Fe.
Es ahí donde nace esta historia. Yo nací y me críe en mi pueblo, (Salto Grande) como ya dije antes, ahí donde todo es campo y tranquilidad, yo me encargaba de romperla con mi amada amiga, la pelota, como decimos nosotros los que crecemos con ella. No me importaba nada, la escuela, la comida, mis amigos, mis parientes. Nada era mas importante para mí que jugar a la pelota. Aunque esta pasión me traía algunos problemas, como los que traen todas las grandes pasiones, los retos de mi vieja cuando llegaba tarde y sucio por haber estado jugando todo el día con mi amiga inseparable (la pelota), el enojo y abandono de mis amigos porque yo no aceptaba jugar a otra cosa que no sea a la pelota.
Era el sol el que me ponía los horarios para terminar de jugar, ya que cuando éste se escondía y aparecía la oscuridad, se me hacía imposible continuar jugando. Asique me despedía hasta el día siguiente de mi canchita y volvía a mi casa después de haber jugado todo el día.
Y para que contar cuando me compraban una pelota nueva, que alegría, creo que ese día era el chico mas feliz de la tierra. Me la llevaba a mi cama y dormíamos juntos, siempre hacia eso los primeros días con cada pelota, era algo así como un pre-conocimiento, como era nueva nos teníamos que conocer rápido y bien.
Para todo esto ya había nacido en mí la ilusión de jugar algún día en primera, pero era algo que lo sentía muy adentro de mí, pero también muy lejano.
Mis fronteras eran muy cortas, la ruta y las vías, esa era el «área» por la que me permitían andar mis padres.
Pero como todo ser vivo, uno crece y empieza a ver diferentes cosas, a ampliar sus fronteras y a ver que sus sueños son muy difíciles de realizar.
Empecé a jugar en el club de mi pueblo, en el glorioso C.A.Provincial . Y a cada año mi sueño crecía y también veía la posibilidad remota de cumplirlo.
Ya de adolescente intente probar suerte en los clubes grandes de Rosario, que era la ciudad con futbol grande que más cerca me quedaba.
No pude ingresar a ninguno de los dos clubes grandes de Rosario y por eso me quedé un año mas en mi pueblo y ahí si me propuse que al año siguiente iba a jugar en algún club de AFA y lo logré. En enero del 1996 quede en Central Córdoba de Rosario y ahí hice mi carrera hasta junio de 2000. Pase muchas cosas lindas en este club, pero también muchos sin sabores y amarguras. Hay gente que dice que en el futbol son muchos mas los momentos feos que los lindos. Acá pude jugar en primera, cumplir mi sueño, a medias pero cumplirlo. No jugué muchos partidos pero si jugué y eso para mi fue muy importante.Luego por esas cosas del futbol quede libre y me tuve que ir a probar suerte a Buenos Aires.
Ahí al principio fue muy duro, la gran ciudad era demasiado para mí me superaba y apabullaba. Regrese a mi pueblo y de ultima jugué unos meses en un club de liga en San Nicolás, pero la experiencia no fue buena. Yo quería algo mas y por eso decidí regresar a Buenos Aires y volverme a probar.
Esta vez la experiencia funciono y encontré un club justo para mí. Un club humilde y en un pueblo muy lindo y tranquilo. Ahí hice muy buenos amigos y como jugador crecí mucho y pude demostrarme a mí mismo, de que podía jugar a ese nivel.
Terminado el torneo estaba en el dilema de donde ir, es decir donde jugar el próximo año y por esas cosas del destino salio la posibilidad de venir a Noruega a jugar a un club de segunda división, gracias a la colaboración de Fredskorpset, quien es el que hace posible que yo este acá hoy.
Desde ya que le estoy muy agradecido por esta posibilidad que me dan de demostrar lo que se hacer y de conocer un país tan maravilloso como es Noruega.
Es por eso que hoy me encuentro acá, me siento muy bien, la gente de Frigg, que es el equipo para el cual trabajo, me trata muy bien. Estoy muy a gusto y espero hacer un buen trabajo.
Desde ya muchas gracias por esta posibilidad
.»

Antes de irse a Noruega este defensor polifuncional paso por Central Córdoba (10 partidos) y Flandria (38 partidos, 1 gol). Luego de 2 años en la segunda división Noruega (52 partidos, 5 goles) volvió al país para jugar el Argentino A, en el Independiente Rivadavia de Mendoza dirigido por el tiburón Serrizuela.

La ultima: Jugadores así hacen grande al futbol Argentino. Te banco a muerte Danilo.

Pastor