Mello Alejandro

Alejandro Alvaro Mello
En épocas de vacas flacas, de sequía de goleadores y de prematuras ventas a cualquier equipo de Europa, el fútbol argentino comenzó a mirar hacia los costados. Por ello, en este último año y medio comenzaron a llegar nuevamente jugadores uruguayos como en los ’90.
Mello arrancó jugando Nacional (1999-2000) pero sin lugar pasó a River Plate (2001-2002) de su país donde hizo una interesante dupla baldosera con el trotamundo argentino Brian Fuentes. Algunas destacadas actuaciones derivaron en el retorno a Nacional (2003), porque ya había conseguido foguearse.
En el popular Bolso, conoció a Rubén Sosa e inclusive llegó a compartir el ataque con el Manteca Martínez. Aunque también hizo buenas amistades con Angbwa Benoit, Alejandro Curbelo, Diego Scotti, Julio Dely Valdés, Carlos Camejo y Fabián Coelho.
Nunca logró ganarse el puesto y rendir como se esperaba, por lo que a mitad del 2004 trascendió que por las llegadas de Abreu y Medina, había sido vendido al Shangai SVA de China, algo que quedó descartado como también los rumores que lo vinculaban al Rosario Central de Víctor Púa.
Con ansias de revancha, pasó a préstamo al Tacuarembó (2004). Ya sin Piriz Alvez ni Sebastián García, sería el hombre indicado para inflar las redes del humilde equipo rojo. En doce encuentros marcó ocho goles, algo que hizo que Banfield y Olimpo se fijen en él. Primero fue Carlos Leeb en representación de Falcioni a verlo jugar, pero por la afinidad con Gregorio Perez, desembarcó en Olimpo (2005).
Su traspaso resultó algo conflictivo, no por el acuerdo de sueldos, sino porque Nacional, dueño de su pase, le planteó que para poder jugar en Argentina debía renunciar a los 20 mil dólares que le adeudaban. El delantero se mostró muy enojado pues tenía información de que iba a ser dejado libre.
De acuerdo a un allegado del vecino país al que se le consultó acerca de las bondades del punta, señaló que no iba bien de arriba, ni que era portentoso, ni que tenía un buen remate. En síntesis, que casi no tenía virtudes y que no se destacaba en nada. Dicho y hecho.
Fue suplente de Alejandro Delorte y Maxi Estévez y cuando alguno de ellos era suspendido o lesionado, Diego Galván pasaba como atacante. Todo se le hizo muy difícil y casi no jugó. Sin embargo va a quedar en su memoria el gol que le hizo de cachetada a Navarro Montoya en la Doble Visera.
Su última imagen fue en la última fecha del Clausura 2005 con el equipo suplente frente a Lanús tratando de patear un penal a lo Orteguita y de tantos amagues se lo atajó Bossio. Una vez enterados los hinchas de Tacuarembó que dejaba al equipo bahiense, organizaron rifas para hacerlo retornar. Y lo lograron. Cabizbajo retornó a su ex club.

Cucu

Especiales: Un argentino en Nueva Zelanda


German Costabel
La historia de German Costabel es la de un flaco del ascenso que no pasó de primera C jugando con Sacachispas, Fénix y Deportivo Riestra. Todos saben que para estar acá eso no es requisito. Pero si lo es su historia. Increiblemente, le tocó irse al exterior, más precisamente a…Nueva Zelanda!!
Lateral derecho de profesión, Costabel fue el primer argentino en jugar en el fútbol neocelandés. Estuvo durante 2002 en el Mount Wellington de la primera división del país del Kiwi. Según le contó a El Grafico, el futbol es el tercer deporte en importancia de la isla pero así y todo le hacían notas en medios gráficos y televisivos, y se sorprendía al ver su nombre en la primera plana de los diarios.
La máxima es el recibimiento que le daban en la cancha: desde los parlantes se oía el relato de un gol por parte de Mariano Closs en un Boca – Huracán que seguramente él solo vio por televisión. Contó también que lo cagaron a pedos por tirar un papel a la calle y que la comida lo mataba, lo cual explicaba los 7 kilos de más con los que volvió de sus 6 meses en Oceanía. Al regresar siguió en Sacachispas.

Pastor

Especiales: Un argentino en Vietnam

Damián Andermatten

Nació en 1979, en épocas en las que el imperialismo estadounidense acababa de sufrir uno de sus más duros reveses. La guerra de Vietnam había significado para ellos una impensada derrota. Varios años después, ese mismo sitio albergaría la aventura de este futbolista argentino.

El rafaelino en cuestión pasó por Ben Hur de su ciudad y mientras hacía sus primeras armas, viajó en el 2000 a Holanda para hacer una prueba que duró 15 días en el Grooeningen. Los clubes no arreglaron y retornó al país. De nuevo en la BH compartió plantel con Daniel Bertoya, José María Paz, Ariel Suligoy, Sebastián Clotet, José Luis Marzo y Darío Carbol.

Pero si de insistencias se trata, dejó nuevamente Rafaela y recaló en el Bongdad LG Hanoi ACB (2004/05) de Vietnam. Sí, allí juegó como «doble cinco», en un sitio donde casi no se trabaja tácticamente y del que él mismo se reía. «Aprendí rápidamente palabras para el juego en sí. Por ejemplo, rápido es ‘ñia’, pase es ‘pas’, cuidado atrás es ‘cam sao’. Y bueno, cosas así. Igual, no te dan ni cinco de bolilla. Hacen cualquier cosa y sólo van para adelante».

Pasó sus días extrañando y compartiendo vivienda con un uruguayo. «Alquilamos una moto, para estar más cómodos. Autos hay, pero si tenés uno, tenés que ir a 5 km por hora por la gran cantidad de motos que dan vueltas. Es más, acá veo llevar las cosas más insólitas en los ciclomotores. Vi un piano, un ternero adentro de una jaula hecha con caña y cinco perros cocinados, algo que acá se come mucho, al igual que ranas, tortugas y caballos».

Este mediocampista que reconoció haberse tomado unas copitas a la distancia por el ascenso de su club de origen, afirmó haber engordado algunos kilos por vivir a arroz. Mientras tanto, en Vietnam, la pasó bomba, hasta que decidió su vuelta a Ben Hur (2006) para tratar de salvar la categoría.

Cabrera Nelson

Nelson Alcides Cabrera
Áspero lateral uruguayo de juego duro aunque no haya nacido en Durazno sino en Canelones, pero que de blando no tenía nada.
Apareció en la primera de Danubio en 1986 y se mantuvo hasta 1992. Por esos años llevó a la gloria al club albinegro al ganar su primer Campeonato Uruguayo en 1988 con históricos como Kanápkis, Moas, Javier Zeoli y Da Silva. Por ello fue convocado a la selección, en la cual jugó 28 partidos, pero apenas uno por Copa América (1993) y cuatro por eliminatorias. No sólo podrá contar anécdotas con Francescoli, Da Silva y Sosa, sino también con Siboldi, Pelletti, Héctor Morán, Adrián Paz, Rodríguez Peña, José Herrera, Ferro y compañía.
Con tal antecedente, su compatriota Luis Garisto, que en ese entonces dirigía a Estudiantes de La Plata (1993-1994), lo hizo contratar para juntarlo con Erbín y los demás. En el primer clásico, por Noviembre de 1993, perdieron como locales y eso marcó la salida del entrenador de la institución. Esa tarde el Pincha salió al campo con Sessa; Soria, Iribarren, Erbín y Cabrera; París, Pighín, Calderón y R.Capria; Palermo y G.González En el banco esperaban su oportunidad Andersen, D.Capria, Uliambre, Mauro Amato y Cenci. Otro uruguayo, Ostolaza y Guillermo Barros Schelotto sentenciaron el 2 a 0 final. Ese mismo equipo, con algunos más y otros menos, terminó perdiendo la categoría a mitad de 1994.
En 1995 volvió a su país con la desazón de no haber hecho pie en el fútbol argentino. Se unió a Rampla Juniors, institución en la cual finalizó su carrera.
De acuerdo a los amigos de Seducidos y Abandonados (S&A), le decían «El Relojito» por lo regular, pero también por lo previsible.

Cucu

Infantino Rodrigo


Rodrigo Infantino
Tuvo un paso fugaz por la primera división del fútbol argentino. Un par de partidos en el banco de Ferro Carril Oeste , en el Clausura 1999, le dieron al numero 38 la oportunidad de aparecer en En Una Baldosa.
La institución de Caballito, fines de los ’90, se caracterizó por tener muchos pibes del club que no estaban listos para la primera, ya sea por edad o por nivel de juego (Hudaied, Landaburu, Panigutti, Fossas, entre otros). A eso se le sumaba el rejunte (Chaparro, Mandra, Vales, Sartori, Nico Diez, Kobistyj, Martin Herrera) y las «glorias» venidas a menos (Mac Allister, Moya y Hugo Guerra).
Quedó libre y cobró una deuda a traves de una inhibición junto a Lenguita, Martens, Groothuis, Cancelarich y unos cuantos más.
Pasó a Estudiantes de Buenos Aires, y en su primera temporada en el club consiguió el ascenso al Nacional B (2000). De su paso por Caseros se puede agregar que fue suplente en la parte final del campeonato y que en un partido ante Italiano le tiraron una bomba de estruendo que le explotó cerca.
Jugó también en Ituzaingo (2002) y en un equipo llamado «Deportivo Venganza«, en alguna liga de Capital Federal.
Buscando una foto suya en internet apareció en el área de facturación de una empresa de Diseño, por lo cual supuse que sus días en el futbol estaban terminados.
Podría decirse que lo que mas le envidio es que conoce a un montón de Baldoseros. Y es verdad, no lo niego.

Pastor

Sachetto Esteban

Esteban Sachetto
Delantero, mediocampista o lateral izquierdo surgido de Empleados de Comercio de Guaminí pero que fichó de joven en las inferiores de Newell’s Old Boys.
En la poderosa cantera rosarina realizó grandes campañas. En 1995 fue campeón Latinoamericano en Mar del Plata con 7ma división donde marcó cuatro goles. Al año siguiente se consagró campeón del Apertura y del Clausura señalando 13 conquistas. En 1997 con la 5ta obtuvo otro título, el del Apertura y luego la final del año ante Huracán. En el encuentro decisivo mojó dos veces, llegando a un total de once. Por ello fue elegido, según la revista «Solo Fútbol», el jugador del campeonato.
Ya para 1998 esa camada parecía invencible y para confirmarlo arrasaron en 4ta división en el Clausura y en la final con Argentinos. Sachetto metió doblete en el partido decisivo y comenzaba a soñar en grande.
Con esa buena vidriera participó en una selección juvenil Sub 20 que jugó el Torneo Alvaro Perea de Punta del Este con Brasil, Uruguay, Chile y España. Compartían aquel plantel Duscher, Palos, Damiani, F.Crosa, Demus, Rivarola, Flores Coronel, Villarreal, Braña, La Paglia, Roldán, Carboni, J.Fernández, Galletti, Ariel Franco, Sixto Peralta, Turdo, G.Milito, D.Islas, Arcamone y Elfand.
En el 2000 llegó al plantel profesional hasta mitad de año, pero al no tener lugar en la Lepra, comenzó a deambular por los lugares que la Internacional Players S.A (grupo empresario dueño de su pase) creía necesarios. Así integró la plantilla del Ionikos FC de Grecia (2001-2003) junto a Gabriel Lettieri. En la liga participó en 21 encuentros haciendo un gol. Y por la copa apareció en 7 y llegó a la red en 2.
Realizó una prueba en el Willem II de Holanda y en el 2004 apareció imprevistamente en la Unión Huaral de Perú con previa prueba en Alianza Atlético, pero a mitad de año se volvió a Rosario. Es que quien lo maneja es una sociedad con sedes allí y en Roma, que se dedica a la gestión deportiva de los clubes Deportivo la Serena (Chile) y Argentino de Rosario. Jugó en el Salaíto y luego retornó a Europa. Juega en el Alghero de alguna división del fútbol italiano. Cualquier parecido con el enano Nelson, es pura casualidad.

Cucu

Lezcano Roberto

Roberto Daniel Lezcano
Nativo de Baradero en el terrible 1976, debutaría imprevistamente 20 años después en un devaluado clásico frente a Racing de Avellaneda.
El defensor, junto a otros juveniles de la cantera de San Lorenzo debieron enfrentar a la Academia por el Clausura 1996 ya que el equipo titular afrontaba la Copa Libertadores que ganaría finalmente River Plate.
Esa tarde, a pesar de una gran actuación, el renovado equipo celeste y blanco ganó con un golazo del Tweety Carrario, dejándo con las manos vacías al muleto que dirigió Roberto Mariani.
Junto a él, que apareció tal cual lo muestra la foto en la tapa de la revista El Gráfico, jugaron esa tarde, Perna, Rossi, Figueroa, Giraudo, Ramírez y Rojas entre otros. Sólo el Coyo Almandoz fue el único mayor.
Ese debut le hizo mantener la esperanza de hacer una importante trayectoria, pero muy tapado por figuras y algunas que no lo eran tanto pasó a Deportivo Italiano (1998).
Al año siguiente firmó con El Porvenir (1999-2000) y jugó con un símbolo de otra generación, el veterano Carlos Olarán. También con Raúl Antenor García, Dubra, Lago Estalote, Diego Monarriz, Colliard, Cinto y Garrone.
De acuerdo a las estadísticas y un repaso por su campaña en Gerli se entiende su transferencia a Almirante Brown de Arrecifes. Llegó en el 2000 de la mano del entrenador Roberto Mariani, aquel que lo puso en primera y que conocía de las inferiores. Permaneció hasta el 2002 y por ese entonces se dio el gran gusto de compartir vestuarios con Anconetani, Chazarretta, Marangoni, Lucco, J.C Real, Vilar, Wálter Paz, Hugo Romeo Guerra y Maxi Castano.
Desembarcó luego en Excursionistas pero en Marzo del 2004 lo dejaron de tener en cuenta junto a Keseller.
Hoy en día un tal Roberto Lezcano despunta el vicio en Atlético Baradero. ¿Será él?

Cucu

D’Agostino Miguel Ángel

Miguel Ángel D’Agostino
Marcador central surgido en Paraná que tuvo una extensa carrera en el exterior, aunque sin demasiada repercusión. Nació en 1972 y antes de cumplir 20 años debutó en la Primera de Newell’s. Le costó afianzarse por la gran cantidad de buenos jugadores que había en su puesto (el titular era Gamboa). Pero igual se las arregló para jugar un puñado de partidos con la camiseta rojinegra, entre 1991 y 1993. Muchos lo recuerdan porque participó de aquel encuentro que Newell’s le ganó con juveniles a Rosario Central, con un gol del Pájaro Domizzi, en 1992.
Luego no se supo mucho sobre su vida. Pero como dirían en el barrio, «ese si que la hizo bien«. Jugó varios años en Europa y también en Chile (jugó en Palestino en la temporada 1998-99) y Ecuador (Liga de Quito, 1996-98). En España vistió los colores del Compostela (1999-2000) y en Francia anduvo por el Niort (2000-01, fue compañero de Facciuto), Canet-en-Roussillon (2001-02) y en el AS Angouleme (2002), donde se retiró y comenzó a trabajar como asistente técnico. Hoy labura de lo mismo en el Brest. Y se comenta que ahora gana más que el mismísimo Negro Gamboa.

Juan Pordiosero