José Diego

Diego Jesús José
El caso del jugador sin apellido, como Marco Rubén, el Pampa Jorge, Claudio Martín, entre otros.
Nació el 11 de diciembre de 1976, con el arranque de la dictadura. Extraño, porque en esa época había nombres prohibidos, pero no apellidos.
Es uno de los tantos chicos de Rosario Central que aparecen rápidamente en la primera y que a su vez pasan por alguna selección juvenil soñando con la gran carrera. Pero no todos tienen la misma suerte. Es esta oportunidad, Diego José debutó en 1997 y permaneció solamente un año. Luego pasó por Tigre (1998-1999) y All Boys (1999-2000). Claro, la idea de jugar el fútbol era la de poder vivir de ello, y dio cuenta que necesitaba hacer la diferencia económica.
Con algún buen representante consiguió pasar al Rouen de Francia (2002-2003) donde hizo un gol en 18 partidos. No convenció y pasó al Raon-I?Etape (2004- ) de alguna división de ese país donde lleva 15 goles en 55 partidos.
Más allá de sus rendimientos futbolísticos y seguramente su buen carácter, jamás será recordado porque a su nombre le faltaba algo, y no precisamente un buen apodo.

Cucu

Foronda Francisco

Francisco Foronda

Otro caso de colombiano ladrón. Francisco Foronda llegó a Gimnasia en julio de 2004 para reforzar la defensa, con el antecedente de haber pasado por las «poderosísimas» ligas de Israel y Rusia. Ilusionó a la gente del Lobo con declaraciones como ‘En la cancha voy a dejar todo. Me van a tener que sacar en camilla’… y no lo sacaron en camilla, pero duró poco en la cancha. El 7 de agosto debutó en un amistoso con Cerrito de Uruguay y a los 2 minutos del segundo tiempo tuvo que salir lesionado. Sufrió un esguince de lateral interno en la rodilla derecha con ruptura parcial de ligamento y no volvió a jugar en el club despues de la lesión.

Otra frase que dijo al llegar fue «Creo que los colombianos nos caracterizamos por por ser honestos, y no venir y robarnos la plata como se dice…». Parece que no se debe haber acordado de ésta nota, porque robó y mucho. Estuvo seis meses sin jugar, y se dice que era uno de los mejores pagos del plantel. Se fue reclamando los meses que le debía la directiva y amenazando con demandar penalmente al club.
En enero de 2005 huyó a Bolivia para jugar en Jorge Wilstermann, donde formó una »temible»dupla central con Hector Almandoz. Fue echado de el club Boliviano por no satisfacer las expectativas del entrenador Carlos Aragonés. Se desconoce si actualmente está libre, o si ya encontró un nuevo club para seguir robando.

Lobo 22 (Postero Invitado)

Candelo Mayer

Mayer Candelo
Su nombre completo es Mayer Andrés Candelo García y nació en 1977. Debutó en la primera división del Deportivo Cali en 1995 donde había realizado todas las inferiores. Su aparición fue resonante porque el volante zurdo de gran categoría pintaba para ser de primer nivel. Ya había integrado selecciones juveniles de su país y luego llegaría a la mayor. No obstante no fue protagonista el título de 1996, quizás por su juventud. Años más tarde se consolidó siendo el cerebro del equipo que llegó a la final de la Copa Libertadores en 1999 perdiendo ajustadamente frente al Palmeiras. Se destacaba entre Dudamel, Yepes, Bedoya, Viveros, G.Córdoba, Bonilla pero fue el que menos lejos llegó.
En el 2000 Vélez Sarfield confió en el para acompañar a Jairo Castillo pero no funcionó. Allí siguió a la mayoría de colombianos de puestos ofensivos que fracasaron en Argentina. Se convirtió en el típico habilidoso que solo brilla en su país y afuera nunca logró demostrarlo lo que le valió desvincularse rápidamente en el 2001. Siguió perteneciendo al equipo de la V pero fue cedido a préstamo a un par de clubes.
Alguna vez el INADI denunció a un grupo de efectivos de la Policía Federal que, luego de un partido donde prestaban servicio de seguridad adicional, lo insultaron con palabras discriminatorias.
Candelo regresó a Colombia y continuó su carrera en clubes como Cortuluá, América de Cali y Millonarios. En este último hizo buena dupla con el baldosero Julián Tellez pero al tiempo fue excluído por pisotear la camiseta del equipo en un incidente en el estadio El Campín. En el 2003 retornó al club que lo vio nacer y en 2004 firmó con el Tulúa.
Un dato curioso sucedió cuando el Cobreloa de Chile lo quiso contratar. La operación no se hizo y desecharon la oferta por tildarlo de mentiroso. Descubrieron que fueron víctimas de un engaño del mediocampista quien argumentó que uno de sus abuelos estaba gravemente enfermo para volver a su país y no firmar con el equipo de Calama.
Luego firmó con el Independiente Santa Fé y últimamente defiendía los colores del Deportivo Cali. Poco tiempo atrás le dieron salida por cuestiones disciplinarias.

Cucu

Quiñonez Carlos

Carlos Augusto Quiñonez
Este pibe nacido en Rafael Castillo era señalado como el enganche promesa de Boca. Con Riquelme y La Paglia arriba soñaba con llegar, sobre todo por su habilidad y por las semejanzas al juego de Román. Notas, entrevistas, perfiles y flashes lo subían a un pedestal al que lamentablemente nunca llegó
Llegó a La Ribera desde Ferro junto a Facundo Bonvín y otros jugadores más a cambio de un millón de dólares. Con toda la chapa fue figura en el Sudamericano Sub 17 que se jugó en Paraguay, donde fue titular en todos los partidos menos en la final contra Brasil. Ese día, el 16 de marzo del 97, entró en el segundo tiempo. Pintaba para crack y su carrera fue eso…un crack porque vivió roto. En ese partido definitivo se rompió los meniscos de la rodilla izquierda que lo dejó afuera de las canchas. Reapareció en la reserva bajo la lupa de Griffa, García Cambón y Hugo Alves pero la primer pelota que tocó se lastimó los meniscos pero de la otra rótula en 1998. Y casi un año después otra vez jugando un preliminar, se volvió a lesionar. Se le quebró un cartílago muy chiquito y desde 1999, el tobillo derecho se le mueve de su posición habitual. Se le descoloca y se lo acomoda el mismo.
Pero a su poca fortuna también lo acompañó una fuerte realidad. Era tildado de poco sacrificado por lo que se perdió un Mundial Juvenil. «Sé que no me llevaron porque no hacía lo que el técnico me pedía, no me sacrificaba».
En el año 2000 lo subieron a practicar con el plantel profesional para que jugara frente a Belgrano en Reserva. Con Riquelme padeciendo una lumbalgia y La Paglia contracturado, ésa era una buena chance para Bianchi de observar a este chico, pero otra vez no pudo ser. Llovía a loco y el encuentro se suspendió. La revancha la tendría poco tiempo después en un postergado preliminar frente a San Lorenzo pero esta vez lo que caía del cielo eran baldazos, que trajo como consecuencia una cancha imposible para jugar y para colmo a falta de fechas para completar todos los encuentros que estaban sin jugar, la AFA decide declarar desierto el campeonato y terminarlo una jornada antes de lo previsto.
En el 2002 se fue a México donde jugó en Cuautitlán y en los Tigrillos (2003-2004). Al finalizar el contrato volvió al país para jugar la el Nacional B para Chacarita. No tuvo mucha suerte y su última dato es que jugaba en un equipo de Kuala Lumpur, capital de Malasya.
Alguna vez quemando sus últimos cartuchos en Boca declaró que «si no es ahora, no va a ser nunca. Así que me tengo que matar para que esa oportunidad aparezca». Y así le fue.
Carlos Quiñónez, que supo vestir la celeste y blanca junto a Costanzo, Grabinski, Milito, Chaparro, Marchant, Pereyra, Farías, Galetti y Prieto entre otros es un talento olvidado al que la mala suerte se le hizo piel…si señor, tóquese el izquierdo.

Cucu

Penayo Silverio

Silverio Ramón Penayo

Nació en Formosa el 14 de Mayo de 1969 pero vivió muchos años en Rosario. Comenzó su carrera en Deportivo Italiano (1993-1994) y por algunas buenas actuaciones sumado a mucha fortuna logró pasar a Independiente de Avellaneda (1994-1996) donde causó sensación los primeros partidos e inclusive convirtió algunos goles. Tan bien parado cayó que salió campeón en del Torneo Apertura y de dos Supercopas. Pero no llegó a lo que se esperaba y su ciclo terminó. Allí se lo recuerda por ser un jugador totalmente improductivo, jugaba por las puntas y ni un centro preciso se le recuerda en la doble visera.
Pero, como buen baldosero consiguió su oferta al exterior. El Independiente de Santa Fe (Colombia) contrató sus servicios y se lo recuerda como el «atacante con mayor capacidad de equivocarse en el área». Jugó un año (1996-1997) y a fin de temporada ya se hablaba de echarlo del equipo pero se desquitó el último partido ante el América de Cali metiendo dos goles que no sirvieron pues su equipo perdió 3-2. Pero no le faltó el coraje de festejar esos dos goles haciendo gestos a la tribuna como diciendo «yo si puedo».
Volvió a la Argentina pero sus puertas a la primera división se cerraron para siempre. Deambuló por equipos de ascenso, su carrera se fue dilatando y decreciendo. Se incorporó a Godoy Cruz de Mendoza (1997-1998) donde quedó libre por falta de pago y peleó el título con Cipolletti (1998-1999). Se trasladó a Arrecifes para jugar en Almirante Brown (1999-2000), después en Defensa y Justicia (2000-2001), de vuelta a Italiano (2002-2003) y luego Excursionistas (2003-2004). También integró los equipos de Rosamonte de los Apóstoles, Deportivo Morteros (2004) para finalizar en el Real Arroyo Seco donde es la estrella de este club del Argentino C.
No duró más de dos años en ningún equipo, solamente su Italiano lo repatrió creyendo en la vuelta de aquel joven promesa de nombre extraño, motivo por el cual siempre será recordado más que por su cualidades futbolísticas.

Estanislao (Postero Invitado)

Ruidíaz Alejandro

Alejandro Ruidíaz (El Muñeco)
Su carrera se truncó por una cuestión de salud. Pero más allá de eso, cargó con un estigma poco soportable (ser considerado el «sucesor de Bochini» por el mismísimo Bocha). Se sabe que el ídolo de Independiente no posee un buen ojo para detectar talentos, y èste es un caso más. Surgido de las inferiores del Rojo, llamó la atención en los juveniles de Pachamè. Salió campeón en el Sudamericano de 1985 y al año siguiente debutó en Primera. Lo llevaron de a poco, porque no lo querían quemar. Y como todavía era muy pibe para sacarle el puesto a Bochini, lo mandaron a Japón (pasó por el Toshiba). Allì estuvo una temporada. Volvió y cuando parecía que todo se encaminaba correctamente, un choque frenó su ascenso. En los ùltimos días de agosto de 1990, sufriò un accidente automovilistico que lo tuvo al borde del retiro. La prensa decía que no volverìa a pisar una cancha. Sin embargo, un par de meses después regresó con todo. En noviembre de ese año definió un clásico ante River, con un gol por encima del arquero, tras pase de Lenguita. Luego de aquél partido, comenzaron a señalarlo como la gran promesa que se sobreponía a todo. E inclusive se hablaba de una transferencia a River.
Sin embargo, no pudo con todos los obstáculos. A comienzos de 1992 le detectaron una insuficiencia cardíaca y debió abandonar el fútbol. Completó 30 partidos y marcó 3 goles. Las últimas noticias relacionadas a su vida dicen que trabaja de sodero para la fàbrica de su suegro y que no va a la cancha para evitar la angustia.

Juan Pordiosero

Miotti Darío

Darío Miotti
No existen precisiones sobre la vida y origen de este enganche. Lo poco que pudo trascender es que pasó por Huracán Ciclista de Gonzalez Chaves, inferiores de Banfield, Rivadavia de Necochea y Claypole hasta que consiguió cumplir un sueño, no el mas perseguido, pero si con mayores resultados que los que alguna vez imaginó.
En el 2003 a través de su representante, consiguió ser ubicado en el fútbol de Brunei, un país de 400 mil habitantes al sur de Asia donde su principal parte del territorio es jungla. Quizás la curiosidad más grande radica en que el ingreso per cápita en las estadísticas marca que es del orden de $ 15.400, uno de los más altos en el mundo.
Cuando firmó su contrato, las cifras fueron por demás sorpresivas: 800 dólares semanales (3600 mensuales, incluídos los viáticos, traslados, alojamiento y pasajes aéreos) durante diez meses.
«Para mi fue lo mismo que me dijeran que me había ganado el Quini. Me mandaban los pasajes, me daban la casa, comida…no iba a tener gastos, iba a ganar la plata», contó alguna vez.
Se incorporó al poderosísimo DPMM F.C, el equipo de Hassanal Bolkiah, quien además de ser el sultán de Brunei ocupa, detrás de Bill Gates, el envidiable segundo puesto del ranking mundial de fortunas.
En el primer partido, un 4-0 al Muara, convirtió dos goles; repitió doblete en el 15-0 al Belait y se anotó con uno en el 2-3 con el Temburong. Pero al partido siguiente, en la semi ante el Police, se iba con la pelota dominada y un ugandés se le tiró de atrás y lo rompió todo. Rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda, más daño en el menisco fue el duro diagnóstico que lo dejó sin futuro.
Eso lo dejó sin contrato, con apenas un mes de sueldo y otros 600 dólares extra que le dieron para la operación.
Volvió a la Argentina y se sometió a la intervención quirúrgica. Pero sin los 30.000 dólares que podría haberse traído, los 20 pesos diarios que le demandaban las sesiones de kinesiología se hicieron difíciles de bancar y la rehabilitación no se realizó al ritmo ideal.
En el 2004 en una discusión en un partido que jugaba en Necochea tomó el banderín del córner y lo pasó con fuerza por medio del alambrado, golpeando en el rostro de un dirigente rival. Luego, a la salida se enroscó también con un policía.
Esta es la historia de un de los tantos que fueron a «ver que pasaba afuera» y se fue demasiado lejos, pero un morocho ugandés lo devolvió a sus pagos, dejándolo sin su plata, y sumergiéndolo en la intrascendencia. Alguna vez volvió, pero nunca lo sabremos.

Cucu

Especiales: River Plate Soccer Club

River Plate Soccer Club
Éste es el ejemplo más claro de cómo se puede hacer patria con algo de ingenio y nada de vergüenza. La historia cuenta que un grupo de argentinos radicados en Texas (Estados Unidos) fundó el River Plate Soccer Club. Una institución que fomenta el fútbol infantil y que de paso, mantiene activos a unos cuantos jugadores ( o éx jugadores ) que ven en la formación de jóvenes promesas la salvación para sus bolsillos.

Aquí va un resumen de los argentinos que trabajan en éste club.

Jose María Bazan

La cabeza del proyecto. Es algo así como el Director General de Entrenadores. Supervisa varias categorías y en la página del club aclara que en su estilo se resumen las cosas que aprendió de grandes de la profesión, como Carlos Bilardo y José Pekerman.
Nació en Corral de Bustos (la tierra de Ruggeri), el 14 de octubre de 1971.Como jugador, se desempeñó en la posición de marcador central. Tras pasar por las inferiores de Argentinos Juniors, se fue a Platense y llegó a disputar dos partidos en la temporada 90-91. Se fue a Bolivia para jugar en el Blooming, pero no gustó. Vistió la casaca de Atlético Rafaela (en la 93/94 jugó 12 partidos en el Nacional B). Integró también el plantel del seleccionado juvenil argentino que intervino en el Mundial de Portugal de 1991, con escándalo incluído. Luego tuvo un breve paso por Brasil, hasta llegar a Estados Unidos, su lugar en el mundo. Allí defendió los colores de los Toros de Texas (de 1996 a 1998). Después se radicaría y fundaría la FUNDACIÓN JOSEMA BAZÁN, encargada de enseñar el fútbol a los jóvenes de la región.


Gabriel Gentile
Es técnico de las categorías ’87 y ’91 . Su curriculum dice que jugó para Dallas Burn, New Orleans Storm (A League) y los Texas Rattlers. Se pone la camiseta argentina para representar a su país en un torneo muy extraño en el que participan «viejas glorias» de todo el mundo.


Nestor Merlo
Un grande del arco que, si fuera por su rendimiento como arquero, jamás hubiese entrado en ésta página. Sin embargo, la embarró metiéndose en éste robo. Es entrenador de porteros en diferentes divisiones y técnico alterno en la categoría ’87.
Como guardameta alcanzó trascendencia en Primera división y especialmente en el Ascenso. Jugó en Boca Juniors, Estudiantes de La Plata , Chaco For Ever, Deportivo Español, Arsenal, Quilmes, Chacarita, Aldosivi y San Martín de Burzaco.

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Lo más gracioso es que en la página del club http://www.riverplatesoccer.org/ hay una sección con una breve reseña de la gente que «labura» ahí y un tema musical que supuestamente identifica a cada protagonista. Y la canción elegida para mostrar la biografía de Jose María Bazán es «Tonta» de Commanche.
Juan Pordiosero