
Fue tan descomunal el quilombo que se armó esa noche en cancha de River que, la verdad, que Pasucci haya atajado pasó casi medio desapercibido.
Fue el 19 de mayo de 1983. Argentinos Juniors recibió a Boca por los octavos de final del Campeonato Nacional. Ya el partido de ida había estado bastante picado con un par de expulsiones y un Labruna, técnico de Argentinos, agitando las llamas en la Bombonera con gestos y declaraciones.
Pero en la revancha pasó de todo. Boca ganaba 2-0 faltando diez minutos. El Bicho lo empató y forzó a un alargue. A poco de comenzado el segundo tiempo del suplementario, el Panza Videla puso el 3-2 para los de Paternal y al toque se lesionó Hugo Gatti.
Como Boca ya había quemado los cambios, Roberto Pasucci le pidió el buzo al Loco y se mandó a cuidar la valla boquense mientras sus compañeros, trataban de empatar y llegar a los penales. En esos diez minutos finales, Boca sufrió tres expulsiones, Argentinos una, Pasucci mantuvo el arco en cero y hubo varios remolinos con empujones, manotazos y piñas al aire mientras el Bicho festejaba el triunfo y el acceso a los cuartos de final.






