Bevilacqua a Boca 1988

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Mayo de 1988. Boca busca reforzar su delantera, y para eso posa sus ojos en uno de los puntas más codiciados de la época: Mario «Pastor» Bevilacqua. Las negociaciones venían viento en popa, y parecía estar todo arreglado. De hecho, el jugador hasta posó con Heller para las cámaras. La operación ya estaba arreglada: Talleres lo iba a ceder en 350.000 dólares, 250.000 en efectivo y el resto en dos partidos amistosos a jugarse en Córdoba, más un jugador a elección. Un empresario pagaba los 250.000 dólares, lo adquiría para sí, y luego se lo presta a Boca. Pero algo pasó, porque Bevilacqua nunca se puso la azul y oro. Al contrario, esa misma temporada terminó jugando para River Plate.

Se viste sólo

waltersolista

Después de varios años de rockear por las rutas, el dúo conformado por Lamadrid y Fernández comenzó a sentir el desgaste. No es que ya no se quisieran, no. Pero necesitaban estar separados.

Fue así como Walter encaró su proyecto solista, buscando su propio rumbo, relacionándose con gente nueva, sometiéndose al temor de lo desconocido…y vistiéndose como un hijo de puta. No cambia más.

(Gracias Roli)

Bellini Diego

Bellini

Diego Aníbal Bellini

Mediocampista que arribó, junto a su hermano Felipe, a Platense en 1973, para comenzar el largo camino de las inferiores. No fue por decisión propia que llegó al Tirapiedras Calamar, sino más bien por iniciativa de su padre, quien tuvo varios cargos en el club, como Presidente del Fútbol Amateur e Infantil, DT de las divisiones menores y entrenador del equipo que disputó el Proyección’86. Con un papá así, ¿cómo sus hijos no iban a llegar  Primera?

El caso del hermano mayor es más conocido: durante años marcó el lateral derecho de la zaga Calamar. Mientras que lo del más chico no fue tan fácil. A pesar de que en 1983 declaró “soy todo lo contrario a mi hermano, porque me considero más bien habilidoso y con creatividad”, solo disputó un partido, en 1985. Ya se lo había advertido el padre: “No les puedo asegurar ningún futuro, porque en el fútbol es algo incierto. Para triunfar se necesitan condiciones, suerte, disciplina y una excelente preparación física. Todo depende de ellos”.

Como se le iba a complicar mucho en la A, Diego la hizo bien: se fue a probar suerte a distintos torneos de ascenso. En el interior, por ejemplo, jugó para Estudiantes de Río IV, donde en 1988 se ganó al público al convertirle un golazo al siempre difícil (?) Sportivo Huerta Grande. ¿La consagración? No, todavía hay más. Sus buenas actuaciones en el equipo riocuartense le dieron una oportunidad en el Nacional B. Jugó 24 partidos en Laferrere (1991/92), marcando dos tantos. Buscando nuevas experiencias, se fue a la más chica de las categorías de AFA, para vestir las camisetas de Fénix, FC Urquiza y Acassuso. Aquí sí se consagro: por su parecido físico con Maradona llamaron «el Diego de la D».

Para redondear una carrera digna de buscavidas, paso por el under italiano (jugó para el Viterbesse) y por el competitivo fútbol canadiense, donde fue cobijado por el Hamilton Steelers. Finalmente, en 1995 retornó a Estudiantes de Río IV como refuerzo junto a su hermano. Aquel que no era tan hábil como él, pero jugó más de 10 años en la máxima categoría.

Lovera 2009

lovera

Torneo de la Primera B, temporada 2009/10, 16º fecha. Morón recibía en el Francisco Urbano a Acassuso. Un partido intenso, que lo tuvo al visitante en ventaja la mayor parte del partido, hasta que el Gallo lo igualó a falta de 4 minutos para el final. Pero esta no iba a ser la última emoción. Cuando el partido se moría, Alejandro Migliardi, histórico arquero del ascenso, fue expulsado, y su lugar lo ocupó quien llevaba la 10: Carlos Lovera. El improvisado portero no pasó mayores sobresaltos, y la igualdad se mantuvo hasta el final. Lo curioso es que Migliardi había pasado por una situación parecida el año anterior.

(Gracias elgonzatricolor)