El poder inescrepuloso de la Internet es tan grande que con sólo tipear unas teclas podemos enterarnos vida y obra de cualquier persona con una trayectoria más o menos conocida, sea en el entorno del fútbol o fuera de este ámbito. Con un poco más de sagacidad en el uso de Google, se pueden obtener datos de aquellos que apenas asomaron la nariz en algún momento por encima (o por debajo) de lo habitual. Pero hay tipos de los que no existen rastros. Ni siquiera cuando son pocos los que pasaron por la misma situación. Y no se le puede echar toda la culpa a lo que (no) nos menciona la pantalla, ya que a veces ni nuestra propia memoria nos ayuda. Porque los nombres de Mirko Saric o Sergio Schulmeister nos dicen mucho, pero el nombre de Gustavo Alberto Juárez no nos dice nada.
Con la intención de que por lo menos quede una referencia en la Web sobre este ex defensor cordobés, dedicamos este breve relato al recuerdo de su paso por el fútbol. El Panza supo ser parte de varios planteles de Instituto entre 1985 y 1991. Con La Gloria disputó 65 partidos (54 en Primera División y 11 en el Nacional B) y alcanzó la misma cifra de goles y de descensos: uno.
Para el Apertura 1992 se incorporó a Belgrano, junto a Teresa Cancelarich, Julio Ceballos, Elvio Vázquez y Jorge Acuña. En el Pirata no lo fue nada bien: Victorio Nicolás Cocco lo hizo debutar en la segunda fecha de ese torneo (el 14 de agosto, en la derrota 2-0 frente a Boca) y apenas completó 3 encuentros antes de quedar relegado en la consideración del Nano Areán, el nuevo entrenador que llegaba a la Docta.
Sin embargo, lo peor llegaría unos meses después. Sin lugar en el equipo, agobiado por problemas económicos en un gimnasio de su propiedad y desavenencias con su socio; se disparó en la cabeza con revólver calibre 22. Apenas tenía 26 años. El club se vistió de luto y prestó sus instalaciones para que sus restos fueran velados, antes de que recibieran sepultura en el cementerio San Jerónimo.
No será un baldosero de pura cepa. Le faltará algún paso por el exterior, un hecho que lo haya marcado, o por los menos 15 minutos de fama. Pero qué importa eso. Al menos, cuando ahora alguien busca el nombre de Gustavo Juárez, se encontrará con un futbolista que tuvo un triste final. Y que ha encontrado aquí su humilde homenaje.
Jugó apenas 2 partidos en Italia ’90, pero se encargó de dejar su huella en la historia de la Copa del Mundo. Patadas, penales, amonestaciones, expulsiones…y un botín volando hacia la eternidad. Con ustedes, Benjamin Massing, el camerunés que no paraba de retroceder.
Nacido en Edéa, Camerún, allá por 1962, el viejo Massing comenzó su carrera de adelante hacia atrás. Primero, jugó en la liga local, donde se destacó por su aplomo y sabiduría para ser un caudillo del fondo. Causaba impresión que a temprana edad demostrara tanta experiencia y voz de mando para actuar como marcador central. Parecía un veterano, de hecho casi ni corría.
Luego, un tanto más rejuvenecido, pasó al fútbol francés, más precisamente al US Créteil-Lusitanos (1987 a 1991), un equipo del ascenso apodado Les Béliers (Los Carneros). Y para estar a tono, Massing trataba de jugar siempre, incluso cuando sus compañeros estaban en huelga. Es que, por aquel entonces, el defensor camerunés ya cometía pecados de juventud.
Con su Selección, además, Benjamin disputó las eliminatorias africanas en 1989 y llegó al Mundial de Italia sabiendo que no tenía el puesto asegurado. No es que le hubiesen faltado partidos sobre el lomo, pero el entrenador aún lo veía verde.
Su debut en la Copa del Mundo se produjo ni más ni menos que en el partido inaugural ante Argentina, en Milan. Ese día, había que frenar de cualquier manera a Diego Maradona y los suyos. Por eso el entrenador Valeri Nepomnyashchi trató de armar una defensa férrea y escalonada, de manera de ir turnando a sus asesinos seriales.
Massing, nervioso como un pibe, salió a la caza del rival desde el inicio y eso le terminó saliendo caro. A los 9 minutos derribó al Diego sobre la mitad de cancha y vio la tarjeta amarilla. No fue la primera ni la última dura infracción de ese partido, claro está.
Camerún siguió pegando y pegando, sin modificar su plan para nada. Se fueron al descanso con un valioso 0 a 0, pero en el segundo tiempo se encontraron con Claudio Caniggia, el único tipo que podía sacar ventajas con su velocidad. Fue ahí que se vieron en problemas.
A los 16 minutos del complemento, Andre Kana-Biyik bajó desde atrás al Pájaro y el árbitro le mostró la tarjeta roja. Con uno menos, muchos creyeron en ese momento que a los africanos se les venía la noche, pero fue todo lo contrario. El número 2 de Camerún se retiró con los brazos en alto y arrojando besos hacia el público, que por supuesto apoyaba al seleccionado más débil. Y eso agrandó más a Los Leones Indomables.
Cinco minutos más tarde llegó el inesperado gol de Pumpido en contra Francois Omam-Biyik y entonces todo se hizo cuesta arriba para el equipo de Bilardo.
Los perros de presa de la defensa camerunesa tomaron de punto al Cani. Y el Pajaro, sin saber lo que le esperaba, intentó volar.
A falta de 2 minutos para los 90 reglamentarios, Caniggia tomó la pelota cerca del área argentina y arrancó su carrera loca hacia el arco contrario. En apenas 3 segundos llegó a la mitad de cancha, tras esquivar a Emmanuel Kunde. Unos 10 metros más adelante se encontró con el violento Victor Ndip, pero el Hijo del Viento también pudo dejarlo atrás, con un pequeño salto que le hizo perder algo de estabilidad.
Sin poder afirmarse del todo pero aún en camino a lo que podía ser una buena chance para Argentina, Caniggia siguió corriendo…hasta que un tren lo pasó por encima. Quien lo había cruzado no era ni más ni menos que Benjamin Massing, el número 4, que incluso perdió su botín derecho al impactar con la humanidad del delantero de Henderson.
Mientras Cani se retorcía de dolor en el piso, algunos compañeros llegaron al lugar de los hechos (?)…¿para asistirlo? No, obvio, para tratar de hacerle desaparecer el calzado al defensor. Primero se lo pisoteó el Checho Batista y luego irrumpió Jorge Burruchaga, que a espaldas del juez se animó a empujar a Massing. ¿Qué hizo el camerunés? Reaccionó como un pendejo, tirando una patada en medias, como los nenes que juegan en el pelotero (?).
A todo esto, el árbitro francés Michel Vautrot le sacó la roja y después otra amarilla. Como para que no quedaran dudas.
Puesto en penitencia por la FIFA, Benjamin se perdió gran parte del trayecto de Camerún en ese Mundial, pero luego fue alzado por su entrenador, quien lo sacó del corralito y lo mandó a gatear nada más y nada menos que el encuentro de cuartos de final ante Inglaterra.
¿Y qué hizo el bebé Massing? Cagadas, como no podía ser de otra manera. Ese día estuvo al borde de una nueva expulsión (apenas recibió una amonestación), pero dos de sus infracciones a Gary Lineker terminaron en sendos penales que el mismo goleador se encargó de convertir. Fue 3 a 2 para los británicos y la vuelta a casa para los cameruneses.
Y aunque usted no lo crea, la leyenda cuenta que Benjamin aquel día lloró como un recién nacido.
La última vez que fui a la cancha de Independiente fue con mi abuelo el 13 de Noviembre del ya retirado 2013. Le ganamos a Ferro 3 a 0 y por momentos nos sentíamos fuera de aquella pesadilla vivida en un contexto real que nos mostraba al equipo de toda nuestra vida sumergido en la B Nacional. Nos encontramos con Mingo, un amigo que nos hicimos en la platea previo al trágico junio del año pasado, el cual entre anécdotas y observaciones humorísticas hacia más llevadero la previa del partido. Tras finalizar el cotejo, nos despedimos con un abrazo victorioso y, tras irme del estadio, me comí una hamburguesa recalentada camino a mi casa, mientras pateábamos por las calles del Conurbano junto a mi abuelo buscando bondis que nos dejen en nuestro hogar.
Dos exámenes, de matemática y geografía respectivamente, me dejaron afuera contra mi voluntad de las siguientes fechas, frente a Douglas e Instituto. En esta última mi abuelo, Mingo y El Vasco, un amigo mío del colegio, debieron refugiarse donde pudieron a causa de una tormenta que se había desatado apenas comenzado el partido. El Vasco me contó en el aula, al otro día, de cómo salieron de aquella situación. A mí, como a él, me causo gracia, pero mas allá de eso sentía muy dentro mío que estábamos construyendo recuerdos, momentos los cuales marcarían un hit en nuestras vidas. Quizá pequeños, por ahí insignificantes, pero no éramos los mismos que antes del descenso.
Independiente nos había convertido a los cuatro, de alguna manera, en un grupo. El Vasco y yo charlábamos sobre el equipo, aunque a veces él sumaba temas contándome de su estadía en Santa Fe o sobre nuestra adicción a coleccionar diarios y panfletos viejos (incluso El Vasco los derivaba a veces en papel picado que él mismo elaboraba y llevaba a la cancha). Mingo y mi abuelo dialogaban sobre viejas épocas y experiencias que dejaron risas y reflexiones. A veces (mentira, siempre) deslizábamos algún comentario cuando pasaba alguna bella muchacha por el lugar. Y se completaba la situación cuando El Empresario, otro amigo mío del secundario, se sumaba a nosotros. Venía con su viejo y, por ende, quedaban los tres señores y los tres pibes debatiendo desde como Alderete llegó a jugar en Independiente hasta si en las fiestas es preferible el asado o el pollo (acompañado, por supuesto, de anécdotas en torno a asados y pollos que pueden derivar en cualquier tipo de final bizarro).
No tengo dudas que todo esto significará un gran recuerdo para mí dentro de unos años. Hoy es mi intensa realidad. Entre mesas de examen, mensajes vía WhatsApp y análisis de minitas desde el punto de vista menottista- juvenil –aunque ojo, cualquier bondi me deja bien (?)- mi adolesencia transcurre, en terreno fútbol, bailando con la más fea, viviendo a la par de lo anteriormente escrito, los peores momentos de Independiente. El nefasto 15-6-2013 que aún uno no logra digerir. Y el efecto dominó futbolístico e institucional que provocó aquel hecho. Efecto dominó que aún no terminó.
Pero es inevitable pensar en el antes de todo esto (aquí necesitaría un efecto onda película donde hay una gran corriente de viento en la escena que arrasa con el decorado y que representa una especie de viaje en el tiempo antes de que sucediera un hecho puntual que marca un antes y un después). Antes de la platea, mi abuelo, Mingo, El Vasco, El Empresario y su viejo, antes de Ferro, Douglas, Instituto, antes de los bondis que no llegaban, la hamburguesa recalentada y el junio trágico. Antes de todo lo que fue el 2013 para un hincha de Independiente.
Ese enorme antes engloba al invierno del 2012. El paso previo a la caída en desgracia. Javier Cantero mantuvo, desde la presidencia, a Cristian Díaz en el banco de suplentes. Pecados de ingenuidad e ignorancia que guiaron a Independiente al abismo. Y en ese último invierno que vivimos, hasta ahora, con El Rojo en Primera, sucedió una especie de spin-off de la serie de problemas en el club que fue la novela del traspaso de Julián Velázquez al Genoa italiano. A fines de julio se dio por hecha dicha compra. El defensor viajó a Italia, poso con la camiseta, firmó autógrafos, realizó declaraciones y demás protocolos en torno a un nuevo jugador que llega un equipo. Los europeos compraban casi la totalidad de su pase a 3.500.000 de euros.
Sin embargo, los días pasaban y no ocurría una resolución final esclarecida. Los rumores de que lo de Velázquez se estaba por frustrar y que debería regresar a Independiente eran cada vez mayores. Incluso con el contrato firmado y los estudios médicos realizados, La Avispa se dedicaba únicamente a entrenar mientras desde la parte legal intentaban resolver detalles que impedían cerrar esta historia. Detalles que se acrecentarían en cuanto a importancia con el paso de los días.
Tras casi más de un mes de tensión (?), lo que parecía alejado y solo un delirante chisme se convirtió en realidad: Julián Velázquez jamás jugaría en el Genoa y tras su estadía como jugador fantasma en el Viejo Continente regresó a Independiente, quien ya contaba con Américo Gallego como entrenador. El justificativo fue, según su representante, el hecho de que “el Genoa quería robar a Velázquez. No quisimos ser cómplices de una estafa.”, alegando un mal manejo desde la rama presidencial del club tano y una poca clara negociación a la hora de incorporar al jugador.
Velázquez retomó a los entrenamientos en Avellaneda en Septiembre del 2012, encarando una temporada determinante para el club. El resto de la historia ya la conocen.
¿Vas a una fiesta de la alta sociedad y no tenes ganas de cortarte el pelo?. ¿Aunque te codeás con tipos exitosos en el fondo seguís siendo un reo?. ¿Cómo hacer que el “corte Comitas” pase desapercibido?. Nada mejor que una corbata del Pato Donald. Y así, nadie se fijará en tu cabellera.
Comienza 2014 con la promesa de ser un buen año para el deporte. Llega la competición por excelencia del Futbol. El mundial Brasil 2014 ya está a la vuelta de la esquina. Un evento que conseguirá juntar a las personas más dispares frente a un mismo televisor y con una misma ilusión, ver a su equipo levantar el 13 de julio la copa que te proclama como campeón del mundo.
Doce ciudades brasileñas acogerán todos los partidos de esta competición. En unos estadios modernos y equipados con las mejores tecnologías que estarán listos para la fecha de inicio el 12 de junio en Sao Paulo. Estos estadios se convertirán en lugares míticos como lo son todos aquellos que ya participaron en un mundial, como el Santiago Bernabéu en Madrid en el 82 o el Soccer City de Johannesburgo en 2010.
Para todos los enamorados de esos estadios míticos, de esas noches de competiciones europeas donde los nombres de los estadios se quedan grabados a fuego en las mentes de cuando éramos niños. Ha surgido un juego en internet, que podrás usar para calentar tu pasión futbolera. ¿Serias capaz de adivinar un estadio con una imagen? Es un sencillo juego que te permitirá competir con tus amigos para sabe quién sabe más de futbol.
Diez segundos, una imagen y tres nombres de equipos. Esos son los ingredientes para demostrarte a ti y a tus amigos que eres el que más sabes de futbol. Los especialistas en apuestas Bwin, se han propuesto entretenerte retándote a descubrir los lugares más emblemáticos del fútbol. Con la imagen de un campo de fútbol aparecerá la opción de elegir entre tres equipos.
Esa es la propuesta, que te demuestres a ti mismo lo que sabes de futbol, y lo viajado que eres. En algunas ocasiones se verán las gradas y el césped, en otras serán los exteriores del campo lo que se vea, pero siempre te darán las opciones de tres equipos y uno de ellos es el propietario del estadio que muestra la imagen. Cuentas con 10 segundos para adivinarlo, pero cuanto menos tardes más puntos podrás sacar, para convertirte en un Primera división dentro del mundo del fútbol. Reta a tus amigos, compite con tus compañeros de oficina, machaca a tus familiares dejándoles boquiabiertos con tus conocimientos del deporte rey.
Además, de una manera sencilla, podrás retar a quien tú quieras mediante facebook y twitter. Puedes jugar contra tus amigos y demostrar que sabes más de fútbol que ellos mientras que pasáis un buen rato y os ponéis al tanto de toda la actualidad futbolera que en este año que acaba de comenzar promete ser frenética.