Cracco Juan Pablo

Juan Pablo Cracco

Soy un ávido y responsable coleccionista. Lo cual, inconcientemente, lleva aparejado una profunda e inexorable tristeza. Y no hablo de lo patético de ver a un hombre en sus treintas esperando con la ilusión de un niño a que llegue una action figure del universo de DC Comics… O de lo lisérgico que suena que llegue a posponer una reunión de trabajo por mirar los extras de una película de los ochenta que completa una deseada antología de blue-rays. Eso no genera tristeza, para nada. Ya que las sensaciones negativas, por supuesto, son siempre desde la perspectiva de la mirada ajena. Y al coleccionista convencido poco le interesan las castradoras máximas que emergen desde los sentidos de los demás.

La verdadera tristeza -rayana a la angustia- que acecha a los coleccionistas, es por una sola cuestión: cuando la colección se está por completar. Ese es el fin, la depresión, la muerte, el acabose, el ragnarök. Por que lo que debería acaecer es la felicidad por la colección completa. Y al coleccionista no le interesa la felicidad, en absoluto. De hecho, el coleccionista se mueve como pez en el agua en la búsqueda de algo que desea interiormente que jamás se materialice. Paradójico. Entre los muñecos de Batman, los Gráficos de los noventa, los vinilos de The Beatles y las películas de Freddy Krueger, una sola pesquisa obsesiona cada uno de mis días: que estén posteados, perfumados e inmortalizados todos los íconos del baldoserísimo Ferrocarril Oeste del Clausura 2000.

Por supuesto, todos recordamos y veneramos a aquel último equipo de Caballito que divisamos en Primera División en nuestras vidas. ¡Si! aquel que dirigieron Palito Brandoni y Juan Domingo Rocchia; luego Rocchia en solitario y finalmente la vieja y desaparecida Subcomisión de Fútbol. Un verdadero canto a La Baldosa. Ojo que había jugadores, digamos, respetables, tales como Martín Vitali, El Bebé Rocha, Cristian Tula, Sergio Rodríguez, Félix Décima, El Pupi Salmerón o el bicampeón con Lanús, Maxi Velázquez.

Pero después había una galería de villanos que se hacían llamar Martín Morello, Nicolás Sartori, Cristian Chaparro, Jorge Vega, Diego Velázquez, El Máquina Giampietri, Nicolás Hernández, El Cuco Lagos, Ariel Groothuis, Diego González, Andrés Grande, Cristian Hudaied, Fernando Sanjunjo, Cristian Ayala o Fabio Landaburu, quienes hicieron, en los últimos años, un verdadero carrusel de emociones con nuestras vidas. Hoy, con una lágrima incrustada en este corazón de coleccionista, le llega el turno a Juan Pablo Cracco.

Lateral izquierdo de la categoría ’80 y oriundo de Río Tercero, nuestro homenajeado hizo su debut como titular en la décimo primera jornada de aquel Clausura 2000, cuando Rocchia decidió quemar a dos de los últimos juveniles que le quedaban por incinerar en la plantilla ¿El otro? El también cordobés Luis Pupi Salmerón. Tras la derrota 0-2 frente a Estudiantes de La Plata, el Diario El Día describió así su debut: “Juan Pablo Cracco hizo todo al revés y El Pincha supo aprovechar su sector. Marcó mal, entregó pésimo y su desprolijidad fue alarmante. Los albirrojos lo volvieron loco toda la tarde y no se fue expulsado de milagro ¡Qué tardecita!”

En total, Juan Pablo Cracco fue titular en 8 encuentros de aquel Ferro terminal, incluido, claro, el encuentro frente a Lanús en el que cayeron por 0-7 perdiendo la categoría y en donde uno no sabía si sorprenderse por lo abultado del resultado o por los extravagante apellidos que usaban la pilcha del Oeste, quienes parecían personajes de una película como El Señor de Los Anillos o una serie como Game Of Thrones: “de las entrañas de la tierra emerge el abominable Groothuis”, “la respuesta la hallaras en la aldea de los Hudaied”, “Le debemos lealtad al Sanjurjo Celestial”, “La salvación de nuestra especie será después que derrotemos al salvaje Cracco de las profundidades”… Y así hasta el final de aquel plantel.

De la vida de Juan Pablo Cracco no se supo mucho más, solo que entre los años 2004 y 2006 usó la camiseta de 9 de Julio de Río Tercero. Y de esta manera, hoy, aquí, con este paradero incierto, casi completamos nuestro álbum favorito de baldoseros.

¿Alguien dijo Roberto Galant, Mario Costas y Agustín De La Canal?

27 comentarios en “Cracco Juan Pablo

  1. Si señor! Roberto GalánT. Baldosa de granítico marmolado, lo tengo fracasando en Brown de Madryn (Argentino A del 2004 o 2005) y todavía forma en algún equipo pampeano que trajina el Torneo del Interior.
    Arquero con llamativa propensión a ser expulsado. Careciendo absolutamente de elementos probatorios, estoy en condiciones de afirmar que es hijo de aquél golero Galant del All Boys de Santa Rosa equipo pecheador serial de cuanta final o semi se disputó en los regionales de fines de los ’60 y los ’70. Siempre “ahí” de llegar al Nacional. Inclusive fue semifinalista de la Copa Argentina del ’70 y eliminado por los Cuervos.-
    ¡Grashiasss gueridooooo!!!!

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  2. Ciriaco es crack. De su pluma salieron El Gascoigne boliviano o Aquiles Baez, personaje pergeniado por Tarantino.

    “de las entrañas de la tierra emerge el abominable Groothuis”, “la respuesta la hallaras en la aldea de los Hudaied”, “Le debemos lealtad al Sanjurjo Celestial”, “La salvación de nuestra especie será después que derrotemos al salvaje Cracco de las profundidades”.

    Genial.

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  3. ” le debemos lealtad al sanjurjo celestial ” ja ja buenisima esa parte. cracco ademas disputo con 9 de julio los torneos argentinos B y C . cambiando de tema, es una pena que ferro no pueda volver a primera y siga estancado en el ascenso. quizas el dia que tengan un fassi o un armando perez puedan volver, talleres estuvo en el mismo ostracismo que ferro y pudo salir, ojala el verdolaga lo haga algun dia

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    • Como Entidad se está recuperando notablemente, pero tienen bien en claro que no van a tirar por la borda por un año en Primera la década y media que les está llevando la reconstrucción de la Institución. Eso incluye tener un estadio propio cementado, porque de ascender no podrían jugar en Gainza y Avellaneda por tener aún sectores de madera. Así las cosas.

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    • Se lo extraña a Ferrito, pero quiero hacer la salvedad de que dificilmente de lo pueda comparar con Taieres o Belgrano, la cantidad de gente que mueven estos dos y con una provincia detrás respaldando le da mucho mas recursos para superar cualquier crisis.

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  4. Por esas cosas de la psique, una diferencia de apenas una letra puede despertar emociones bien diversas. A ciriaco Cracco le parece un salvaje de las profundidades, pero seguramente el recuerdo de Crocco le dispara endorfinas.

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      • Y antes de eso había salido campeón con Victoriano Arenas con 17 años, junto a otro futbolista con pasado en Primera y homenaje baldoseano, Néstor Adrián Cáceres (luego jugó en Platense, en San Agustín de Perú, entre otros)

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  5. Entonces este jugador le saco el puesto a Maxi Velázquez? Un visionario el DT! La casaca con el chivo de Parmalat es por lejos la mejor del verdolaga

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  6. hermoso post macho, hermoso post…
    y creeme que realmente te entiendo con lo de “al coleccionista no le interesa la felicidad, en absoluto. De hecho, el coleccionista se mueve como pez en el agua en la búsqueda de algo que desea interiormente que jamás se materialice”
    al fin alguien pudo plasmar con palabras lo que uno siente, gracias man, gracias.

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  7. Con razón se fue a la mierda ferro de esa manera. Les faltaba un buen golpe de horno a estos pibes. Y qué más habrá hecho de su vida el buen Cracco? Que de de crack sólo tenía 4 letras

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  8. Nuestra Nación y sus mongolicadas. ¿Soy el único que ve en el hecho de aceptar el violeta y el Parmalat y todas las NB en una camiseta de Ferro la máxima expresión de mariconada gregaria que puede existir?.

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  9. Grande Ciriaco que te den la llave de la ciudad y chau que los otros se rajen y quedate escribiendo vos solo, sublime post, ahora cuando completes Ferro haceme el post de Cristian Galeazi que vengo pidiendo hace 3 años por favor.

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  10. Muy cierto -por otra parte- eso de que la tristeza del coleccionista aflora cuando es inminente que la colección se va a completar. De ahí puede entenderse que Ferro, Atlanta, Platense y otros; además de “tristes perennes” dan la pauta de ser coleccionistas de fracasos, en virtud de lo cual, antes de ver completado un fracaso, van en búsqueda de otro para renovar sus ansias.-

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  11. Estimado es mi deber (? destacar considerando la joyita que es el post, que Maxi Velazquez fue tri-campeón con Lanús. Quién lo hubiera pensado en esos tiempos

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