Fuera de Stock: Los juegos de fútbol para Sega

El tiempo antes corría en 8-bits. Una consola de videojuegos duraba una generación, marcaba una infancia, signaba una vida… Durante el primer lustro de la década de los noventa, muchos llegamos al pináculo del nardismo con los juegos de fútbol para Family Game. Y ahí algunos cantaron “Game Over”.

Otros, tal vez más afortunados, continuaron por aquella senda, renovándola, ya sea por que aún no habían probado las mieles de perseguir adolescentes ó por que los amparaba el hecho de poseer un hermano menor. Cualquiera de esos formatos valía. Aunque luego, felizmente, tanto desertores como continuadores nos reencontramos, inesperadamente, gracias a los juegos de Fútbol para PC; pero eso es para otro día…

La consola sobre la que hoy hablaremos llegó en algún momento remoto de mediados de los noventa y con varios apellidos que hacían difícil hallar su verdadera identidad. Para algunos era “La Genesis”, para otros se trataba de “La 16 Bits”, había quienes bancaban los trapos afirmando que estábamos en presencia de “La Saturn” y existía también un grupo que sostenía que su nueva novia era “La Mega Drive”. Cada cual tenía su propia versión y la defendía a capa y espada. En lo que vamos a estar todos de acuerdo, es en que aquel oscuro aparato va a quedar en los libros de la historia social Argentina simple y llanamente como: “La Sega”

Hoy vamos a recordar cuatro juegos insignes de aquella máquina que, sin que ninguno de nosotros lo supiese o lo sospechase, estaba construyendo los cimientos del fútbol virtual del siguiente milenio.

Sensible Soccer

Desarrollado en 1992 por la empresa Sensible Software, su primitiva estética es reivindicada por estos días, en donde jugadores de todos los tiempos son caracterizados en las redes sociales como players de éste juego.

De jugabilidad divertida por lo anárquica debido a su extrema velocidad, fue la primer franquicia que incluyó nombres de jugadores y de equipos pero deformados. Además incluía varias ligas y competiciones europeas, la mayoría de ellas inexistentes. Lo mismo ocurría con los campeonatos de Selecciones.

Otro gran atractivo fue la oculta inclusión de combinados ridículamente divertidos, tales como: Flower Power, Zoo Animals, Disk Error, Vegetables, Zodiac City, Ancient Gods y Crimes City, donde brillaban Drácula, Frankestein, Jason Voorhees y Freddy Krueger, entre otros. En ese detalle, el de desbloquear sorpresas, Sensible Soccer también sentó un precedente.

Lamentablemente, el juego fue rápidamente desplazado por otros con mayor calidad gráfica y tuvo que esperar más de dos décadas para lograr la eterna redención que otorga la nostalgia. Y así logró periódicas actualizaciones y mejoras que mantienen viva su memoria.

Sensible Soccer, un juego ideal para disputar campeonatos por plata bebiendo…

Tecmo World Cup ‘93

Hijo directo de Sega, se trata de otro juego innovador, ya que éste título incluyó algunas cosas con las que nadie había intentado transgredir hasta ese momento: el catenaccio y los partidos basura.

Así es, si bien tenía una visible mejora gráfica con diferencia al resto de los títulos de la época, los esquemas eran más rígidos que el de Bielsa en el Mundial 2002, atacabas menos que un equipo de Alfaro y era más fácil ganarle una pelea de chamuyo a Caruso Lombardi que batir a un arquero. Cuando convertías un gol, si es que antes no te agarraba un ACV debido a su insoportable musiquita, ya mirabas el cartucho del estúpido de Sonic con bastante simpatía.

Un año después la empresa publicó el Tecmo World Cup ’94 y levantó exponencialmente la puntería. Pero nos queda éste recuerdo: Tecmo Wold Cup ’93, un abominable testimonio del fútbol que veían los programadores por aquellos días.

Internacional Super Star Soccer Deluxe

Y bien amigos (?), ahora si llegamos a lo verdaderamente bueno. Con su inolvidable música a lo película porno de baja calidad, este juego era un paso adelante tanto por su jugabilidad como, por sobretodo, su avanzada gráfica. Además, estaba basado en el Mundial de USA ’94, por lo cual podíamos tomarnos revancha de todos esos buchones y caretas de la FIFA.

Lo más destacable de ISSSD (?) es que por primera vez dejamos de ver jugadores genéricos en su apariencia y tuvimos muñequitos basados física y estéticamente en la vida real. Y así defendieron a la selección argentina los rubios delanteros Capitale (Batistuta) y Fuerte (Caniggia); el arquero García (Goycoechea); el elegante volante pelilargo Santos (Redondo) y al super astro Redonda (Maradona).

Pero eso no es todo. También estaban personalizados, entre otros, Valderrama y su melena (Murillo), el malogrado Andrés Escobar (Suárez), el rockero Alexi Lalas (Ewing), Roberto Baggio y su colita (Galfano), el infantil Bebeto (Allejo), el fiestero Romario (Gómez) y muchísimos, muchísimos más.

Además, la franquicia innovó en la posibilidad de seleccionar detalles periféricos, como el estadio, el estado del campo de juego, el clima, la hora, el sorteo, las lesiones o la rigurosidad de algunos árbitros, dando a entender que los usuarios se estaban poniendo más quisquillosos y ya no pretendían un simple simulador de partidos esquematizados.

Un año después, el viejo y querido Internacional Super Star Soccer Deluxe mutaría en algo llamado Winning Eleven o, como algunos preferimos decirle, en el Pro Evolution Soccer…

FIFA International Soccer

El que sin saberlo inauguró la saga y el que llevó a nuestros hogares tanto un nuevo logo como un nuevo sonido: los representativos de EA Sports. Totalmente adictivo pese a lo rudimentario de sus gráficos y a lo genérico de los jugadores. Un verdadero punto de inflexión como el primer disco de The Ramones.

“El FIFA”, como se lo conoció desde el día uno, daba la posibilidad de jugar diferentes ligas o de elegir entre más de 200 selecciones; por lo cual uno podía aventurarse, por primera vez en la psiquis, a intentar llevar a Gabón a la cima del universo mundial (?). Éxtasis.

¿La Argentina? Estaba maravillosamente representada por aquel glorioso once inicial que formaba más o menos así: Juan Borges; Aejio Mardona, Rodriego Aristeo, Fernando Perron y “El Papá del Zorro” Don Alejandro; Luis Batiste, Sergio Vasquero, Ricardo Borrelli y Roberto Armani; y adelante los grossos Luis Alfios y Jose Pasualdo.

Un nuevo amigo había llegado para quedarse y envejecer junto a nosotros. Y, para recordar su indispensable arribo, nada mejor que hacerlo con el mejor error de la historia de los videojuegos de fútbol ¿O ahora me van a decir que nadie lo hizo?

Cabe destacar que La Sega fue la última consola masiva con soporte de cartuchos en nuestro país. Un par de años después de concluída esta gloriosa etapa, muchos de nosotros continuaríamos este viaje mágico y misterioso gracias a los juegos de fútbol en CD-ROM. Hasta entonces (?)…

González Jhonnier

Jhonnier González Córdoba

Desapercibido, escondido entre la multitud, siendo un número más, especulando el momento, con carpuza… esa fue la manera que encontró nuestro homenajeado para lograr sus objetivos. Claro que todos ellos –sus alcanzados objetivos- carecieron de brillo, glamour o prestigio alguno. Pero, al menos, este colombiano puede decir, sin ponerse colorado, que todos y cada uno de ellos se cumplieron. De alguna u otra manera…

Nacido el 6 de julio de 1982 en Turbo, Antioquia, Jhonnier González en un zaguero central fuerte, negro y grandote, quien, como gran parte de los aspirantes a jugadores de su generación, creció emocionándose con la explosión de las estrellas cafeteras en nuestras tierras. Esto hizo que, a lo largo de su etapa formativa, intensificase sus deseos de viajar a Las Pampas para emular las heroicas gestas de Jorge Bermúdez, Albeiro Usuriaga o Juan Pablo Ángel.

También, según sus propias palabras, en su lista de objetivos se encontraba vestir la camiseta del América de Cali y participar de las Eliminatorias. Con ese norte como meta comenzó a jugar en el Bajo Cauca (2005/06) del ascenso de su país. Luego pasó por Envigado (2006) y finalmente recaló en Independiente Santa Fe (2007), equipo que adquirió sus derechos federativos.

Debido a las escasas chances que le brindaban en su club y a que ya contaba con 25 extensos pirulos, a mediados de 2007 González aceptó el ofrecimiento de un representante y viajó hasta Santa Fe para someterse en una prueba en Colón. Allí, El Negro Astrada lo vio entrenarse un par de semanas pero no se animó a darle el visto bueno. Sin embargo, fue Hernán Díaz quien le levantó el pulgar ya que la retaguardia del Sabalero solo se había reforzado con El Chino Garcé y se necesitaban algunas variantes.

Durante su único semestre en la Argentina, Jhonnier González fue un turista de lujo y sólo se dedicó a jugar en la Reserva, ya que ni Marcelo Goux ni Omar Merlo ni el ya mencionado Garcé se mancaron durante aquel torneo. En enero de 2008, el técnico le dio las gracias y el defensor se volvió a su patria con la satisfacción del sueño alcanzado.

No jugó, pero al menos no se le hizo difícil conseguir una botellita con agua…

De regreso en Independiente Sante Fe (2008) se encontró con un duro revés: los médicos del conjunto lo obligaron a retirarse del fútbol ya que le habían encontrado un espasmo coronario debido al consumo intenso de grasas y tabaco. Haciendo caso omiso al consejo de los galenos y tras una dieta especial y diversas pruebas de resistencia física, en 2009 regresó a la actividad en Juventud Soacha de la B Colombiana.

Pero no solo eso, su buen rendimiento en aquel equipo lo hicieron retornar a Independiente Santa Fe (2010/11) y hasta el Bolillo Gómez lo hizo jugar en la Selección Colombia contra Perú, en uno de esos emocionantes y entrañables amistosos con jugadores falopa que disputan en la previa a un Mundial dos selecciones que no lograron la clasificación.

Con nivel decadente, a mediados de 2011 González pasó al Atlético Huila, donde se vio envuelto en un conflicto policial cuando su compañero, el ex River Carlos Valencia, le pegó una piña a una dama en una discoteca. Pocas semanas después, tanto él como el arquero suplente, Daiber Betancur, fueron echados del equipo cuando el técnico los encontró bajándose algunas botellas de whisky en la concentración.

Un paso decepcionante por Independiente Medellín (2012) y otro horrible por León de Huanuco de Perú (2013) fueron la antesala a la concepción de otro sueño: su llegada al América de Cali en 2014 para lograr el histórico ascenso a Primera, cuestión que no solo no se logró sino que tuvo en Jhonnier González a uno de los puntos más bajos del equipo. En 2015 se unió al Jaguares de Córdoba y desde mediados de ese año ya no hay noticias sobre su paradero.

Así y todo, Jhonnier González no se despidió del fútbol sin lograr su tercer objetivo personal: jugar las Eliminatorias para una Copa del Mundo. Y esto, claro, lo cumplió cuando junto a otros nueve compatriotas se nacionalizaron ecuatoguineanos ¡¡si, ecuatoguineanos! y por apetecibles 5 mil Euros por encuentro fueron a jugar las Eliminatorias Africanas hacía Brasil 2014.

La Selección de Guinea Ecuatorial llegó hasta la segunda ronda y Jhonnier González solo jugó 30 minutos en la derrota 3 a 2 frente a Sierra Leona como visitantes. Además se dio el lujo de ser dirigido por “El Carnicero de Bilbao”, Andoni Goicoetxea… Envidiable e inspirador, ya que todos los sueños se pueden cumplir si se encuentra un flexible y versátil vacío legal.

Ramírez Ricardo [Actualización 2016]

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Ricardo Alberto Ramírez (El Bocha – El Sucesor de Maradona)

Noctámbulo enganche clásico -de esos que emanan talento, desparpajo, apatía, desinterés y lagunismo en dosis equitativas- quien padeció de sus 15 minutos de fama al ser puesto bajo la escrutadora lupa general a causa de la incontinencia verbal de el más grande.

Nacido el 5 de abril de 1973 en Saladillo, este coterráneo del Profesor Lambetain hizo todas las inferiores en Racing Club de Avellaneda hasta su debut en Primera División, en un empate 1 a 1 con San Lorenzo por el Apertura ’93. A partir de ahí, Ramírez sumó algo de experiencia durante los breves procesos de Rodolfo Della Pica, Luis Cubilla y Héctor Martínez, hasta que en enero de 1995 abandonó súbitamente el ostracismo con la llegada de Diego Armando Maradona a la dirección técnica de La Academia.

El Diegote, en uno de los primeros entrenamientos que presenció, se enamoró por la forma en la que El Bocha pisaba la pelota; por eso, cuando la prensa lo consultó por el material que había encontrado en el plantel, disparó sin medir el daño colateral de sus palabras: «Me sorprendió muchísimo el chico Ramírez… Acuerdense lo que les digo: Ricardo Ramírez es mi sucesor» . ¡¿Para qué?!

Imaginando una vida signada por balinazos a periodistas o peleas con Joao Havelange, Ricardo Ramírez fue un insípido títular durante aquel inolvidable Clausura ’95, donde lo más cerca que estuvo de complacer a la dupla Maradona-Fren fue con un tiro en el palo la tarde que El Lagarto Fleita le convirtió un gol de rabona a Chilavert.

Con la ida del Pelusa y la llegada de Marchetta, El Bocha se sacó una carga de mil kilos de los hombros y se conformó con un lugar mucho más cómodo y terrenal: el de suplente del Mago Capria. Lamentablemente, durante el Apertura ’95 se rompió el tobillo después de un choque con El Cabezón Marini y ahí acabaron sus días en Primera División (27 partidos, 1 roja).

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Sin recuperarse jamás de su lesión y tras pasar con un pobre rendimiento por San Martín de San Juan (1997/98), Juventud Antoniana (1998) y Estudiantes de Buenos Aires (1999), Ricardo Ramírez recordó sus efímeros días de fama en el diario Olé:

«Si Diego dijo eso, por algo será. Sé que tengo unas condiciones bárbaras. En esa época imaginaba que Diego iba a volver al fútbol en Racing e iba a jugar de 10 y yo de 8. Por ahí me descarrilé un poco, me gustaba mucho salir. Terminaba de jugar y me iba de joda como cualquiera. Me decían que me quedara a descansar, pero no podía. Era joven…».

Tras seguir maltratando ese tobillo por Deportivo Italiano (1999/2000) y Berazategui (2002/03), Ricardo Ramírez se retiró del fútbol para convertirse en una de las más grandes leyendas del Futsal defendiendo los colores de Sportivo Barracas primero, y de Banfield después. De hecho, se dice que en el sur del Gran Buenos Aires nunca nadie vio un talento tan grande como el del Bocha sobre esas diminutas canchas.

Al final, ni cuando fue el único que dijo que «la FIFA es una mafia» ó que «El Bocha Ramírez es mi sucesor», El Pelusa se equivocó… los chicos, los locos, los borrachos y Maradona siempre tienen la razón…

Panamá 1 – River Plate 0 (2006)

Y sí, claro… quienes también anduvieron lo más campantes por Panamá fueron el hábil José María Aguilar y el retornado Daniel Passarella, en un, según aquellos jerarcas responsables, viaje muy provechoso para todos los involucrados.

Y fue así que el 20 de mayo de 2006, el viejo y querido River Plate se presentó en el Estadio Rommel Fernández de la Capital de aquel país para enfrentar a la débil Selección local que dirigían los hermanos Julio César y Jorge Dely Valdés. Antes de comenzar el partido, Passarella saludó a ambos con cortesía y después se fue con mucho gusto y prisa a su banco.

Claro que ante tamaño compromiso contractual, El Kaiser alistó a lo mejor que tenía en aquel plantel. O sea, al debutante Juan Carlos Olave; Paulo Ferrari, Talamonti, Gerlo y Federico Domínguez (Mareque); Pusineri (Domingo), Jonathan Santana (René Lima), Augusto Fernández (Ricardo Villalba) y Rubens Sambueza; Gonzalo Higuaín y Gonzalo Abán (Gonzalo Ludueña).

Por su parte, los Barros Schelotto centroamericanos (?) formaron a: Oscar McFarlane; Felipe Baloy (Walter), Ubaldo Guardia, Carlos Rivera y Reggie Arosemena (Rodríguez); Alberto Blanco, Gabriel Gómez, Luis Henríquez y Ricardo Phillips (Harry Torres); Gabriel Torres (Manuel Torres), Luis Tejada (Gustavino).

¿El resultado? Victoria para los centroamericanos por 1 a 0 con un gol de autoría compartida entre Luis Tejada y Talamonti. Algo lógico, ya que nunca queda nada claro en Panamá. Igual, el resultado fue algo escueto y por momentos el partido fue un baile a favor del local, ya que la inexperiencia y la improvisación les impidieron a los jugadores de River crear algunas sociedades.

Encima, a los 80 minutos el arquero panameño le atajó un penal a Sambueza, quien  debió hacerse cargo del mismo ya que era el más experimentado de su equipo en la cancha y no pudo evadir esa responsabilidad.

En el aeropuerto, un día después, tras dar algunas vueltas por aquel paraíso, un envalentonado Passarella prometió ganar el campeonato siguiente y dejó otra una dudosa declaración: «tengo bien en claro que no quiero jugadores falopa». Daniel Alberto, el primero que perdió los papeles en Panamá.

Fernández José Antonio

José Antonio Fernádez (El Pequeño Chilavert)

Oscilando entre un charlatán de feria con un genio incomprendido y estando ante la impensada posibilidad de su vida, el entrañable Profesor Daniel Córdoba tuvo un, llamémosle, llamativo criterio para armar el plantel de Estudiantes de La Plata de cara al Apertura ’97.

Terminado el romance inicial con la parcialidad Pincharrata y tras sufrir algunas ventas que el propio entrenador atribuía al valor agregado de su gestión, El Profe se las tuvo que arreglar con algunos refuerzos que “estaban rotos y de vuelta” como El Negro Villarreal y El Beto Carranza; muchos pibes de inferiores a los que les faltaban un par de vueltas de horno y algunos juveniles a quienes había hallado en las largas horas dedicadas a mirar por televisión los torneos juveniles internacionales de aquel año. Y así Córdoba se encontró con los jóvenes paraguayos Raúl Basilio Román y José Antonio Fernández, de quien hablaremos en esta ocasión.

Nacido el 23 de enero de 1979 en Asunción, este arquero fue comparado desde sus comienzos con el legendario José Luís Félix Chilavert por su dominio del área, por detener y patear penales, y por el hecho de haber debutado con tan solo 15 años en la primera de Nacional de su país. Estas condiciones le valieron el lugar de suplente de Justo Villar en la lista de la Sub-20 paraguaya que viajó a Chile para disputar el Sudamericano en el verano de 1997.

Una oportuna lesión de Villar promediando la Primera Fase le otorgó a Fernández la chance de atajar durante el resto del torneo, en el que Paraguay consiguió un lugar en el Mundial de Malasia ’97. Y no solo eso, El Pequeño Chilavert además fue incluido en el equipo ideal de dicho certamen junto a, entre otros, el chileno Pablo Contreras, los uruguayos Martín Rivas y Nicolás Olivera, el venezolano Daniel Noriega y los argentinos Aimar, Riquelme y Samuel.

Sin embargo, aquella gran actuación no alcanzó y Fernández volvió a ser suplente en la Copa del Mundo. Comprensible si se tiene en cuenta que Villar era dos años mayor y que El Pequeño Chilavert se vislumbraba como el titular para la siguiente generación. Después de Malasia, donde su equipo llegó a Cuartos de Final, el arquero se mudó a La Plata para tener, durante un año, una feroz competencia con Sebastián Andersen, Diego Ezquerra y Nicolás Tauber por atajar en los preliminares.

A mediados de 1998 se venció el préstamo que vinculaba a Fernández con Estudiantes y el club, a instancias de Patricio Hernández, decidió no hacer uso ni de su opción ni la de Raúl Basilio Román. De regreso en su país se unió a Sportivo Trinitense (1998/2003) que, si bien era un equipo del ascenso, al menos le aseguraba titularidad. Entremedio atajó en el Sudamericano Sub-20 de Mar del Plata, pero se perdió el Mundial de Nigeria ’99 por lesión.

En enero de 2003, José Antonio Fernández fue asesinado a puñaladas por una pandilla de cinco individuos que lo habían reconocido y que habían comenzado a increparlo “por diversión”. Tenía 23 años y contaba como un tesoro los años compartidos junto a Hernán Florentín, Derlis Florentín, Julio González y Salvador Cabañas. Lastimosamente…

[A la inversa] Voy al Arco: Lobos (2001)

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Última jornada del Grupo B del Sudamericano Sub-20 de Ecuador 2001. Igualados en escasos tres puntos se enfrentaban, por un lado, la siempre postergada Selección de Bolivia; por el otro, la siempre conflictiva y descarriada Selección de Chile.

Los trasandinos llegaban a éste último cotejo con, como no podía ser de otra manera (?), cinco suspendidos por diversos motivos además de un lesionado y con la imperante obligación de ganar o ganar, ya que una derrota lógicamente clasificaría a los altiplánicos y un empate entre ellos haría lo propio con Uruguay.

Con solo tres suplentes en el banco de relevos, el entrenador chileno, Héctor Pinto, mandó a confeccionarle la camiseta número 12 al arquero suplente, Eduardo Lobos, para que éste la tenga junto a su buzo de arquero por si era necesario su remoto ingreso en caso de que ocurriese alguna fatalidad.

Por suerte para ellos, la fatalidad jamás llegó. Lo que si ocurrió, claro, fue que el delantero José Luis Villanueva se quedó sin piernas y por tal razón -a los 80 minutos-  debió ingresar el último recambio disponible: Eduardo Lobos. Y no solo eso. A los 85 el arquero suplente selló el marcador definiendo un contragolpe como un verdadero goleador. Chile 3 – 1 Bolivia, locura y pasaje a la Ronda Final.

Por primera vez en la historia de los Torneos Sudamericanos, un arquero suplente que no actuó como arquero convertía un gol que no era ni de cabeza, ni de tiro libre, ni de penal en su única participación como juvenil. Exijo una explicación…

Catalunya 4 – Argentina 2 (2009)

Martes 22 de diciembre de 2009. La Selección Argentina de Diego Armando Maradona, que había clasificado al Mundial de Sudáfrica cortando clavos, arrancaba en España la necesaria etapa de depuración de la lista final. Claro que, para no desentonar con aquella confusa época, el equipo elegido no fue otro participante de la Copa del Mundo sino un combinado étnico que estaba en el súmmun de la simpatía universal: La Selección de Catalunya comandada por el legendario Johan Cruyff

A sabiendas que el esperado y postergado regreso de El Flaco al banco de suplentes después de 13 años se iba a robar el show más allá de lo que pasase en la cancha, El Pelusa no quiso ser menos y llamó la atención del planeta al delegar irresponsablemente el lugar de entrenador a Héctor Enrique y al sentarse cómodamente en una platea del Camp Nou. Aunque algunos, por supuesto, dicen que lo hizo por que la Federación Catalana se negó a pagarle ningún cachet extra más allá del acordado por la participación de la Argentina… ¡Que malpensados, che!

Y así, comandada inéditamente por el querido Negro, aquella noche Argentina formó con: Diego Pozo; Cristián Álvarez (Salvio), Otamendi (Pareja), Demichelis y Papa (Dátolo); Gago (Banega), Bolatti, Pastore y Di María; Lavezzi e Higuaín (Palermo).

Por su parte, los provincianos (?) jugaron con: Víctor Valdés (Codina); Puyol (Serrano), Piqué (Moisés), Oleguer y Capdevilla; Bruno Saltor, Sergio Busquets, Xavi (Sergio González) y Verdú; Sergio García (Navarro) y Bojan (Corominas).

¿El resultado? Una victoria con baile de Catalunya por 4 a 2 con goles de Sergio García (2), Bojan y Moisés, marcando Pastore y Di María para los nuestros.

De las tres leyendas presentes en aquella ciudad, en aquel momento, se destaca que Maradona se retiró del estadio y nunca jamás hizo referencia a aquel encuentro; por su parte Lionel Messi -recién llegado desde Japón Abu Dabi- ni siquiera se molestó en ir a la cancha y el único que abrió la boca fue Johan Cruyff, quien manifestó: “¿Contento? No puedo estar contento si a mi regreso vinieron solo 53.000 personas. Debería estar lleno, no es correcto…”. Inolvidable.

Acosta Rodrigo

Rodrigo Sebastián Acosta (Beto)

Sin siquiera lograr el status futbolístico como para pertenecer al selecto grupo del “hermano malo”, pero con las indiscutidas cualidades como para ser proclamado Secretario Gremial de la Cofradía del Hermano Clavo, Rodrigo Acosta (03/10/86) llega a En Una Baldosa con los ánimos intactos como para disputarle esa reñida elección a Mauro Scaloni.

Con un increíble parecido físico a Lautaro, su inseparable hermano quince meses menor, éste limitadísimo lateral derecho hizo todas las inferiores en Lanús, como no podía ser de otra manera. El verdadero problema, claro, surgió cuando Rodrigo llegó a Cuarta División, y desde allí en adelante, ya que los diversos cuerpos técnicos no se animaban a dejarlo libre para no generarle un doloroso malestar al Laucha, a quien ya vislumbran como aspirante a máximo ídolo histórico del Granate, además de un potencial saco de Euros con patas…

Con Lautaro ya convertido en un establecido jugador que estaba en la mira de varios clubes europeos, durante el Clausura 2008 Rodrigo hizo su inesperada aparición en Primera División, beneficiado por la participación de su equipo en la Copa Libertadores. Esto ocurrió en la jornada 12, cuando Lanús cayó por 3 a 2 contra Vélez Sársfield en el Amalfitani después de ir ganando por 2 a 0. Toda la suerte, toda.

Una semana después y para que no caiga en una profunda depresión, Ramón Cabrero lo ratificó como titular frente a  Arsenal en La Fortaleza ¿Y cómo les fue? Re bien, a los 45 minutos ya perdían 4 a 0. Rodrigo Acosta fue reemplazado en el entretiempo por Saviolita Biglieri y aquella derrota final por 2-6 frente al Arse fue su última aparición con la camiseta del Granate.

Dos meses después y cuando este posteo ya se estaba escribiendo solo (?), el planeta se quedó boquiabierto cuando Rodrigo Acosta firmó para el Sevilla de España (2008) que había pagado 11 millones de dólares por Lautaro. Ah ¿Y cuanto pusieron por El Beto? Por supuesto que nada, ya que había quedado libre de Lanús y fue el hermano quien le tiró un salvavidas…

Cuando Rodrigo se sumó a las prácticas de los blanquirojos –siempre asomándose detrás del Laucha– el entrenador, Manolo Jiménez, se dio cuenta a los diez minutos que no le daba el nivel para el primer equipo ¿La solución? Que se vaya a jugar en el Sevilla B, que en ese momento se encontraba en Segunda División. Allí, cuando el técnico lo vio jugar se dio cuenta a los diez minutos que no le daba el nivel para ese equipo ¿La solución? Que vaya a ver que onda en el Sevilla C, donde finalmente encontró su lugar en España pero, eso si, sin dejar de ser apenas un suplente.

Sin nada más que hacer en Europa, Rodrigo Acosta cortó el vínculo fraternal y se volvió al país para deambular en Primera B por Temperley (2009/10), Deportivo Morón (2010/11) y Brown de Adrogué (2011/13), donde estuvo dos años y hasta festejó el histórico ascenso al Nacional B sin jugar siquiera un minuto por una osteocondritis en la rodilla izquierda.

Esa fueron, hasta hoy, las últimas novedades que tuvimos de un baldosero genial, a quien se lo presume muy divertido, como cuando hace un par de años manifestó: “Con Lautaro somos muy unidos y todo el mundo nos confunde… la gente me pide autógrafos todo el tiempo pensando que soy él y un poco me molesta… hasta dejé de ir a los boliches para que la gente no piense que es El Laucha el que está de joda”.

La verdadera manera de vivir Acosta… a costa del hermano.