Evandro

Luis Fornari (Evandro)
Viendo la foto, con la escalera y porongo en mano, cualquiera pensaría que se trata de un laburante uruguayo, pero no. La realidad indica que Luis Fornari es un volante nacido en 1980 en Curitiba, la capital del estado de Paraná, en el sur de Brasil.
Hizo sus primeras armas en Paraná Clube, para a mediados de 2002 emprender un viaje al Viejo Continente. En España estuvo probando suerte durante 4 meses en el Getafe, donde sufrió una grave lesión, y luego recaló en el UD Fuerteventura.
En los últimos meses de 2003 permaneció a prueba en el Sambenedettese Calcio pero terminó fichando por el siempre candidato CD Corralejo Grandes Playas (donde al parecer no dormía) de alguna división regional española.
Un buen día a mediados de 2004 le ofrecieron volver cerca de sus tierras y no lo pensó. Apareció en Boedo, y de la noche a la mañana era jugador de San Lorenzo. Le tocó vivir en carne propia la salida del Pipo Gorosito y la posterior llegada del Bambino Veira.
Llegó chapeando con un pasado en la juveniles brasileñas al lado de Geovanni, Fabio Rochemback y Ronaldinho y aprovechó sus escasos minutos de fama para vender humo: «Todos los partidos son importantes, pero jugar contra Boca y River es lo que espera todo jugador. Porque Huracán está en Segunda, ¿no?». Cuando me toque, los torcedores verán a un jugador que pone mucha voluntad y que peleará por ayudar».
En el Ciclón apenas tocó la pelota en Reserva haciendo buenas migas con Juan Manuel Olivera.
A comienzos de 2005 y sin poder conocer a su compatriota Edilio se volvió para Brasil. Tuvo un breve paso por el Avaí Futebol Clube de Santa Catarina antes de pasar al Messiniakos del fútbol griego.
Actualmente defiende los colores del J. Malucelli (antes conocido como Malutrom) que participa de la primera división del campeonato estadual paranaense.
Por un momento nos ponemos serios y nos sorprendemos, qué raro que no haya debutado con el Bambi.

KeyserSoze

Hernández Nicolás

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Nicolás Hernández (Nico)
Otro de los tantos pollos de Rubén Darío Insúa que asomaron en Ferro a fines del milenio pasado. En sus comienzos en Caballito (1999/2000) mostró condiciones prometedoras: gol, velocidad y una melena rubia que hacía recordar al Pájaro Caniggia.
Jugó 17 partidos en esa temporada (3 tantos), pero no pudo desviar el destino del verdolgaga, el descenso al Nacional B.
Entre intentar el regreso con el mismo equipo y seguir remándola en otro club de Primera, eligió esto último y firmó para Colón de Santa Fe (1999 a 2002), donde vegetó durante gran parte de su estadía (escasos minutos en 10 partidos) pero al menos conoció a su «compañero más feo», Leonardo Mina Polo.
Luego de un efímero y olvidable paso por el Cremonese de Italia (2002), fastidiado quizás por las posibilidades negadas, vio en el under una buena chance de recuperar protagonismo y por eso pasó a San Martín de Mendoza con la intención de estar 6 meses, romperla, y acceder de una buena vez al fútbol europeo de elite.
La primera parte del plan se cumplió ya que fue titular en el conjunto que dirigía Carlos Roldán. Pero ese semestre en la segunda categoría se extendió más de lo previsto. A mediados de 2003 pasó a Huracán de Parque Patricios y allí se frustró un largo tiempo (se fue en junio de 2005) buscando el pasaje a la Primera División y exhibiendo por momentos unas trencitas a lo Bo Derek que no hicieron otra cosa que confirmar lo que se sospechaba desde un principio: el secreto de su andar por el fútbol argentino estaba en su pelo. Un delantero del montón con mechas rubias siempre tendrá más posibilidades de obtener una buena transferencia que un discreto morocho de pelo corto.
Tal vez ese factor también lo hizo desembarcar en la pomposa MLS después de media temporada en el Cobreloa de Chile (2005), donde insinuó bastante pero no hizo nada del otro Mundo.
Desde el año pasado colabora con el circo estadounidense, bajo el techo que le supo dar Colorado Rapids, equipo en el que también juega Pablo Mastroeni, el uruguayo José Cancela y el ex Talleres Facundo Erpen. Ah, y dicen que desde que conoció a su compañero Ugo Ihmelu se le fueron las ganas de hacerse esos dreadlocks de cotillón.

Juan Pordiosero

Ledesma Walter

Walter Rafael Ledesma
A pesar de haber nacido en Rosario en 1979, sus primeras armas en el fútbol las hizo en Buenos Aires, más precisamente en Vélez Sársfield , donde se formó como defensor y llegó a jugar en primera división barriendo todo lo que tenía por delante.
Fue en 1998 cuando intentó mostrar sus cualidades con la camiseta 25 en un equipo desinflado que venía de ser campeón y que tenía en sus filas promisorios juveniles que estaban afirmados en sus puestos. Eso le jugó en contra y a fines de 2000, el entonces entrenador del equipo, Oscar Tabárez, lo dejó de tener en cuenta junto a Cristian Vella, Hernán Maldonado, Lucas Cantoro y Gonzalo Schmidhalter, entre otros pibes.
Sin embargo, se quedaría hasta mitad del 2001, justamente cuando se cumplía apenas un año de haber firmado su primer contrato como profesional. En julio abandonó el club junto a Víctor Müller, Roy González, Ércoli, Caruso y Candelo.
Atrás dejó un hermoso gol a San Lorenzo en un torneo de verano que bien narró un diario deportivo. «No se habían escuchado los primeros acordes cuando el pibe Walter Ledesma le tiró un caño a Germán Centurión y luego de un rebote, tomó la pelota de aire y rompió el silencio».
Con ese pequeño antecedente los hinchas de Los Andes (2001-2002) se esperanzaron en que podrían hacer un buen Nacional B ya que además llegaba Diego Graieb. Y si bien no fue brillante, la actuación del equipo resultó discreta. No así la del protagonista que poco incidió en la campaña.
La temporada siguiente lo encontraría nuevamente bajando de división al firmar en San Miguel (2002-2003) que se aprestaba a jugar el campeonato de Primera B. Y lo curioso es que volvería a caer a otra divisional más ya que no sólo perdieron la categoría sino que firmó en Argentino de Merlo (2003-2004) en Primera C.
El segundo puesto en el Clausura revitalizó su rendimiento y los dirigentes de Argentino de Rosario (2004-2005), que acababa subir a Primera B, le echaron el ojo.
Lamentablemente el Salaíto no lograría mantenerse y el final del camino lo encontraría descendiendo. Ledesma sumaba su segundo descenso en fila y ante tamaña desazón, optó por salir a jugar al interior del país buscando nuevos aires.
En el 2005 firmó con Guillermo Brown de Puerto Madryn donde estaban dos ex Vélez como el «Chani» Ríos y Rodrigo Marangoni y figuras como Diego Luque, Diego Ordoñez, Rubén Mencia y Ceferino Díaz. Allí logró frenar la caída y hasta se dio el gusto de ganar el Clausura del Argentino A. No obstante, la tristeza se apoderaría de todos al quedar eliminados en cuartos de final por Villa Mitre.
Extrañamente no renovó y a mediados del 2006 volvió a cambiar de club. Su destino fue 9 de Julio de Rafaela donde siendo uno de los mayores responsables del plantel por su condición de capitán, quedó escrachado por arreglar un partido en plena cancha por órdenes del entrenador Germán Soltermann.
Tras el papelón, se fue pero no muy lejos. Acordó con Unión de Sunchales para jugar junto a Tosello y Hernán Manrique, pero por motivos personales dejó la pretemporada.
A simple vista, se puede decir que su carrera careció de una cuota de suerte y más de uno asegura que pudo haber llegado a más pero tuvo mucha sal. Justo a un Ledesma le faltó azúcar.

Cucu

Ayala Maximiliano


Guillermo Maximiliano Ayala (Chucho/Machi)
Un delantero sin gol es como un arquero sin manos, o un defensor que no pega. Para un tipo que vive de sus conquistas, pasar 2 años sin visitar la red debe ser algo difícil de sobrellevar, bastante frustrante y digno de plantearse seriamente cambiar de posición en la cancha, e incluso pensar en dejar la actividad a nivel profesional.
Algo así prometió Guillermo Maximiliano Ayala cuando lo dejaron libre de River Plate. Sin nada que perder, en 1999 fue a probarse al club de sus amores, Independiente y sin demasiado preambulo tiró: «Si algún día llego a quedar libre acá, dejo el fútbol porque mi sueño es jugar sólo para Independiente. No quiero ir a ningún otro club».
Como cualquier otro transitó el camino de las divisiones inferiores esperando su chance en la Primera División. En el Clausura 2002 los delanteros del Rojo (Andrés Silvera, Matías Vuoso, Pablo Cuba, Claudio Yerbatero González, Gustavo Carraro) venían con la pólvora mojada.
El 17 de marzo, en la séptima fecha y contra Gimnasia en el Bosque, Nestor Clausen se la jugó y mandó a la cancha al «Chucho» para ver si cambiaba un poco la suerte. No pudo hacer mucho y a los 31 minutos del segundo tiempo se fue reemplazado por Jeremías Caggiano. En ese torneo jugó otro partido más y volvió a las inferiores.
En el Apertura 2002 (Independiente campeón) con Américo Gallego no jugó y reapareció en el Clausura 2003 con Oscar Ruggeri en el banco. A cuentagotas disputó 120 minutos divididos en 4 encuentros.
Osvaldo «equipo chico» Sosa apenas lo puso en 2 partidos en el Apertura 2003. El «Pato» José Omar Pastoriza confió en él y lo hizo jugar 10 encuentros, Ayala le devolvió la confianza convirtiendo su primer y único gol en Primera (2 años después de haber debutado) ante San Lorenzo en el empate 1 a 1 un sábado por la noche.
Con la llegada de Daniel Bertoni y las incorporaciones del «Tati» Bustos Montoya y el eterno Turu Flowers debió probar suerte en otro lado. Con los pergaminos de 18 partidos y un tanto, llegó a Europa para sumarse a préstamo al FC Zurich de Suiza, pero no hubo acuerdo entre los dirigentes y el pase se cayó.
Fue entonces a un Instituto de Córdoba (2004/2005) repleto de delanteros. En una de las primeras prácticas se rompió los ligamentos cruzados (algunos atribuyen este hecho a CFNM, que lo habría abrazado y deseado suerte antes de irse de Avellaneda). Luego de estar 8 meses parado disputó unos pocos encuentros en La Gloria, y nuevamente sufrió un desgarro que lo dejó fuera de competición.
A mediados de 2005 retornó al Rojo, donde no fue tenido en cuenta por Julio César Falcioni. Según sus propias palabras: «Recorrí por todos los clubes, no había cupos por ningún lado y tuve que quedar parado 6 meses y no tuve competición profesional.» Visiblemente aburrido por su poca actividad en las canchas se creó un fotolog. Durante algunos meses defendió los colores de La Plata FC. «Jugué un par de partidos, pero la competición no era buena, no era sana y la verdad que no tengo nada contra los árbitros pero no te protegían, me pegaron mucho y quizás más a mí porque venía de jugar en Primera división. Preferí no jugar para evitar todo tipo de problemas» y rescindió el contrato a mitad del torneo.
A comienzos de 2006 se incorporó a Ben Hur, donde conoció al «Máquina» Giampietri, Damián Andermatten, José María Paz y Emiliano Romay. Ante la prensa aprovechó para venderse un poco: «No soy un «9» que se quede estancado abajo del área porque no es mi función. Juego más libremente por la derecha o por la izquierda, me gusta tirarme un poquito atrás, porque me gusta jugar con la pelota y llegar al gol».
A mediados de año quedó libre, y si bien no cumplió con su promesa de retirarse se volvió a sus pagos para hacer goles cerca de los suyos. Fichó con Sarmiento de Chaco (2006) para conocer a Marcelo da Silva. Lejos estaba de ser el delantero que no hacia mucho tiempo jugaba en Primera y el quiebre se dio cuando el también baldosero Fernando Regules le atajó un penal.
Según algunos rumores de Sarmiento se fue mal, casi no hubo noticias de él en el último año, parece que ya nadie lo extraña.
Dicen los romanticones que una imagen vale más que mil palabras, pero este video vale más que 4211 caracteres.

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KeyserSoze

Pierucci Fernando

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Fernando Javier Pierucci
Prometedor número 9 que con el pasar del tiempo se transformó en un goleador clase Z. Su trabajo, el de convertir en el arco de enfrente, lo hace de forma respetable, pero generalmente alejado de las grandes luces, en competencias de dudoso rigor y en equipos de nombres extravagantes.
Iniciado en la cantera de Rosario Central, tuvo un 1998 a toda velocidad con pasos por la Cuarta División (fue máximo anotador), la Reserva (hizo 4 tantos en 4 partidos) y la Primera, donde debutó en un encuentro ante Huracán y, como en el mejor cuento de hadas, hizo un gol. Ese día el Patón Bauza lo puso junto al Rafa Maceratesi, precisamente uno de los rivales que tuvo Pierucci a la hora de hacerse un lugar entre los delanteros canallas.
Desde su estreno hasta su partida del club vivió de todo. Desde convocatorias de Pekerman para la Selección juvenil hasta partidos por la Copa Libertadores, pasando por lesiones inoportunas. Casi siempre como alternativa (se le complicó más cuando llegó Pizzi), aunque se las arreglaba para anotarse en el marcador (hizo 9 en 65 partidos locales).
En 2003, cuando se creía que explotaría, lo cedieron a préstamo a la Universidad de Chile y ya no volvería a recuperar el protagonismo que había adquirido. Al club trasandino llegó para reemplazar a Luis Rueda y se puede decir que no estuvo a la altura hasta que enfrentó al Coquimbo, en el Estadio Nacional. Ese día entró desde el banco (por Diego Rivarola) y en 7 minutos hizo 3 goles para dar vuelta el partido y ganar 4 a 3.
A partir de ese momento tuvo más oportunidades de mostrarse e incluso pudo compartir dupla ofensiva con el Tino Asprilla. Pero en definitiva no logró convertirse en el gran atacante que esperaba el equipo Bulla.
Todo lo que vino después casi que estuvo de más. Su derrape futbolistico comenzó en el Espoli de Ecuador (2004), continuó con un descenso en la Argentina con la camiseta de Almagro (2004/05), siguió en el Ragusa (Serie C de Italia) y desembocó en el under ibérico, donde vistió los colores de los desconocidos CD Raqui San Isidro (bajó de Segunda B a Tercera), Sangonera (también en la Tercera española, equivalente a la C argentina) y Comarca de Nijar, conjunto con el que peleó la permanencia desde enero de 2007, en una categoría donde actuan equipos como Arenas de Armilla, Granada 74, Torredonjimeno, Iliturgi, Roquetas y Fuengirola-Los Boliches. Como un torneo de empresas pero sin piñas. Muy lindo.

Juan Pordiosero

Domínguez Hugo

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Hugo Darío Domínguez
Curiosa trayectoria la de este volante ofensivo sanjuanino surgido en Boca Juniors. Disputó un encuentro oficial con el club de la Ribera, bajo el mando del Bambino Veira en 1998, y después encaró una travesía sin fin que abarcó pasos por distintas partes del Mundo, incluso con un retorno a la Argentina.
En 1999 estuvo a préstamo en los Truenos de Quautitlán (México) y cuando regresó al Xeneize lo mandaron a Chacarita, donde jugó un puñado de partidos durante gran parte de 2000.
En junio del año siguiente Chiche Sosa lo puso en una lista negra y se despidió con un abrazo de «Mr. Fantastic» Pedernera. Así fue como recaló en el Olimpia de Honduras. En esa liga tan poco difundida pudo lograr lo que cualquier mortal anhela en la vida: ser compañero de Danilo Tosello y enfrentar al bromista Patricio Negreira. No contento con eso en 2002 pasó al campeón de aquel país, el Motagua, y un año después recaló en Los Alacranes de Chalatenango (no se hagan los distraídos, más de uno leyó «chala ya tengo»), conjunto salvadoreño que se caracteriza por recibir muy bien a sus refuerzos.Y si no que lo diga la prensa de ese país, que lo describió como un jugador muy parecido a Francisco Palencia pero con aspecto de rockero.
Después de esos calificativos no le quedó otra que esconder la cabeza. Tanto, que no se la vimos más. Dicen que es el mismo Hugo Domínguez que el año pasado jugó el torneo Argentino C para el Club Mercedes de la ciudad homónima. Nos cuesta creer que un jugador de su jerarquía haya actuando en esa categoría. Pero tampoco ponemos las manos en el fuego por nadie. Y menos por alguien que jugó en el Chalatenango. No es serio.

Juan Pordiosero

Vanadía Gastón

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Gastón Eduardo Vanadía (Gato)
Enganche nacido en Wilde que surgió de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (1998-1999), pasó una temporada por Argentino (1999-2000 / 2001-2002) en primera B con descenso incluído y desembarcó en Newell’s Old Boys (2000-2001) con la idea de pelearle el puesto a Damián Manso.
Su misión no era imposible teniendo en cuenta la irregularidad del «Piojo», pero para pasar a manejar los hilos de la Lepra había que tener ciertas condiciones que el jugador en cuestión no demostró, o al menos no lo dejaron en los pocos partidos que disputó.
La aventura por el rojinegro se terminó y salida fue tan evidente como su destino. Decidió retornar al Salaíto para poder quedarse cerca de amigos como Luque, Palos, Vojvoda, Damiani, Filippini, Hure, Dueña, Grech, Romano, Bono y Juan Sánchez.
A mitad del año 2002 tuvo la chance de pasar al fútbol chileno y habría firmado con el Coquimbo Unido, transacción que publicaron los medios pero en los que no se encontró ninguna referencia a su actuación.
Su salida fue prematura, ya que a los 6 meses viajó al poco trascendente fútbol de Guatemala para jugar en el Antigua (2003) donde marcó 4 goles y en Deportivo Japala (2003).
Sería imposible describir su rendimiento en esa última institución, pero no habla bien de un argentino que con pasado en la A, termine jugando en la B del mencionado país centroamericano para el club Sacachispas (2003-2004).
Repetiría allí un proceso similar y terminaría en la Universidad San Carlos (2004-2005) de la misma divisional donde al menos se consagró campeón del Apertura.
En 2007 y tras haber emparejado hacia abajo su nivel, volvió al país y pasó por Temperley, donde fue suplente en un equipo en el que también estaban Mauro Navas, Giannunzio, Saboredo y Stalteri. Pero el ser relevo no fue su principal inquietud, sino el atraso en los pagos, porque en el Celeste, no van-a-día.

Cucu

Simovic Edgardo

Edgardo Damian Simovic Ramsés
Cuando el ex presidente uruguayo Jorge Batlle declaró «los argentinos son una manga de ladrones» seguro no conocía la trayectoria de su compatriota Edgardo Simovic.
Antes de arribar a nuestro fútbol este delantero con apellido de faraón nacido el 8 de febrero de 1975 había derrochado talento siendo goleador en inferiores del Liverpool uruguayo. En ese equipo jugó en 3 períodos (1994/1995, 1997 y 1999/2002), luego pasó por el Sport Clube Vianense (2 meses en 1996) y Marítimo de Portugal (1996), Tigrillos de Monterrey de México (1998), Miramar Misiones de Uruguay (2003), Platense (2003) y Marathon de Honduras (2004/2005), y Olimpia de Paraguay (2006).
También había integrado la selección charrúa sub 17 en el Sudamericano de Ecuador 1991 y el sub 20 en Colombia de 1992. Visitó la Argentina en 1995 formando parte de la delegación que participó del Preolímpico Sub 23 en Mar del Plata.
A mediados de 2006 vino a conocer Buenos Aires. Pasó por el Obelisco, la Plaza de Mayo, el Congreso y de yapa se probó en Nueva Chicago. Rodolfo Motta dio el visto bueno y sin que nadie lo notara alcanzó a disputar 2 partidos en el Torito. Ante Gimnasia de Jujuy y Quilmes ingresó desde el banco en lugar de Jorge «te desbordan todos» Martínez y Lucio Filomeno, respectivamente. Además se quedó con las ganas de entrar ante Colón de Santa Fe.
A fin de año, así como llegó se fue. Claro que un tipo de su talla no podía irse a jugar a Bolivia, Perú, Chile o quedarse a pelearla en el ascenso local. Para nada. No le importo estar en una zona de riesgo extremo y se fue a Irán, para romperla en el Zob-Ahan Sport Culture de la Primera División.
Hace algunos días, cansado de escuchar en la tele los consejos del Mickey palestino se tomó el primer avión con destino a Sudamérica. Así llegó a la Sociedad Deportivo Aucas de la segunda división de Ecuador.
Para el primer semestre de 2008 no descarta sumar otro sellito en su pasaporte número 2.648.465-2 (no, no es joda) y espera ofertas de países como Afganistán, Omán y por qué no Irak, total no le hace asco a nada.

KeyserSoze