Frank Daniel

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Daniel Frank
En junio de 1999 el Club Atlético Lanús se vio obligado a hacerle firmar su primer contrato a un grupito de juveniles que pintaban bastante bien y que estaban por quedar libres. Dos de ellos, Javier Morales y Sebastián Salomón, actuaron con relativo reconocimiento en el fútbol de Primera División. Otros, como Fernando Soler, Cristian De la Corte y Adrián Armoa, hicieron los méritos suficientes para estar en este sitio.
El que menos ruido hizo de todos aquellos valores granates fue Daniel Frank, un delantero que ,segun cuentan, prometía bastante y no era tenido en cuenta por la gran cantidad de atacantes que tenía la institución. Por esa superpoblación, muchos pibes de Lanús fueron cedidos a préstamo ese mismo año a otros clubes de la B Nacional. En la repartija, los que más ligaron fueron Los Andes (recibió a Pieters, Salomón y Armoa) y Arsenal, que se hizo acreedor de los servicios de Dante Ciglic, Javier Morales, Pablo Mannara, Oscar Limia y Gastón Esmerado.
¿Y el pibe Frank? En un principio se informó su traspaso al conjunto del Viaducto pero parece que ni siquiera pasó por la puerta, porque no hay demasiados datos sobre esos últimos momentos de protagonismo en el fútbol grande.
Su carrera entró en un bache bastante pronunciado y recién hace unos años pudimos enterarnos de que la había estado rompiendo en la Liga Deportiva del Sur de Santa Fe. Allí, con los colores de Olimpia de Santa Teresa dio sobradas muestras de su categoría y en la actualidad es señalado como uno de los goleadores de la zona. Eso sí, que no se vaya a correr un poco del mapa porque inmediatamente vuelve al anonimato.

Juan Pordiosero

De Souza Marcelo

Marcelo Alejandro De Souza
Que su llegada al fútbol argentino se diera a los 28 años hacía presumir que sólo sería un ave de paso y no tardaría mucho tiempo en cruzar el charco y retornar a su tierra.
Antes de arribar a Vélez Sarsfield, este rústico defensor, a veces volante, nacido en Montevideo en 1975, había desfilado por Racing de Uruguay (1993/1994), Peñarol (1995 a 2001 y 2002/2003), donde se consagró tetracampeón, y Tiajin Taida de China (2001).
En el verano de 2004, por recomendación de José Luis Chilavert, a quien conocía de su paso por el Manya, llegó a Liniers para jugar la Copa Libertadores y el torneo local. Disputó 12 partidos y le convirtió un gol a Boca en el Clausura 2004 en el empate en tres tantos.
El fracaso del Fortín en la Copa (eliminado en primera ronda en un grupo accesible) ayudó a que apenas seis meses después pasara a Instituto de Córdoba para pelear el descenso. Como era de esperarse, después del Apertura se tomó el buque de regreso.
Ese mismo año jugó para la selección uruguaya en las eliminatorias clasificatorias para Alemania 2006.
Luego de su excursión por tierras argentas continuó con su declive, pasó por Deportivo Colonia (2005), donde se encontró con Carlos «cada día me parezco más al Pity» Camejo, Danubio (2005/2006) y Platense (2006) de la segunda división uruguaya.
Desde este año, tras haber coqueteado con el Bolívar, defiende los colores del siempre candidato Deportivo Vida de Honduras al lado del genial Eduardo «Balín» Bennett.

KeyserSoze

Santín Ariel

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Ariel Fernando Santín
Aventurero como él solo, no se conformó con haber disputado un encuentro oficial en el fútbol grande de AFA y se lanzó a una experiencia aún más sublime.
Había debutado en la Primera División, ocupando un lugar en el mediocampo de Racing, versión 1995. Con ese antecedente, y como no tenía que darle explicaciones a nadie, desapareció del mapa sin previo aviso.
Cuatro años después lo encontramos en ese maravilloso invento llamado Uruguay Soccer Club, que destila talento por Estados Unidos con jugadores de todo el Mundo enfundados en la tradicional casaca celeste.
Allí conoció a Waldo Spontón, Andrés Polonsky y el yanqui Robert McCausland (?), entre otros.
Hasta hace algunos años seguía ahí, camuflado, simulando ser charrúa con expresiones como «bo», «championes», «caravana» y apostando a la genuina solidaridad a pesar de los malos resultados.

Juan Pordiosero

Tarabini Federico

Federico Andrés Tarabini
Volante ofensivo cuya aparición en el fútbol argentino fue tan silenciosa como su transcurso, a tal punto que tomó mayor notoriedad, no por sus actuaciones, sino por tener el apellido de su prima Patricia, tenista que aún siendo de medio pelo, fue más conocida que él y logró una medalla olímpica.
Sobrino del ex Estudiantes, Independiente y Boca, Aníbal Tarabini, traicionó los orígenes de su tío y se fue del otro lado del bosque para fichar en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Fue en 1996 cuando el entrenador Carlos Timoteo Griguol lo hizo debutar en Primera, donde permaneció algunos años compartiendo planteles con Hernando, Sagorak, Cantarutti, Talarico, Pittaluga, Bahl, Darino, Aurelio y Lagorio, entre otros.
Sin embargo, en el inicio de una pretemporada peligró su permanencia entre los profesionales porque debía cinco materias del colegio secundario y el director técnico le «aconsejó» en forma imperante que se las saque de encima.
«Aprovechamos las concentraciones y los viajes para prepararnos. Nos cayó muy bien la recomendación, porque será importante para nuestras vidas, por eso nos alegra este respaldo del cuerpo técnico y del club para terminar el secundario. Y no queremos que el Viejo nos deje fuera de la pretemporada», sostuvo aquella vez el jugador.
Pero esa no sería la única lección de Griguol, ya que tiempo después siguieron su ejemplo y junto a varios compañeros se hizo socio del club.
En 1999 abandonó la institución y como bien se hace en Rosario, bajó a probar suerte a otros equipos de la ciudad o la zona. Así fue que desembarcó en Defensores de Cambaceres que acababa de ascender a Primera B.
Sobre su paso por el «Rojo» de Ensenada no existen prácticamente registros. Jugó unos pocos partidos pero no marcó ningún gol en los 34 disputados por el equipo, dejando lugar a dudas si jugó lo hizo continuadad.
Luego de esa experiencia nunca más se supo de él, pero dejó abierta una categoría poca explorada como «primo de».

Cucu

León Félix

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Félix Darío León
Más negro que el mismísimo firmamento de Caballito, careció de luz propia para hacerse ver. En aquella jornada nocturna de enero de 1990 fue fotografiado cuando marcó el gol de la victoria de San Lorenzo ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, con una mediavuelta letal que dejó sin chances a Bertero. No fue el único tanto que marcó en el Cuervo. Señaló otros 4. Pero en 16 partidos no hizo el suficiente ruido como para asegurarse la continuidad.
Paraguayo y delantero, había llegado en 1989 para jugar en el Ciclón junto a Docabo, Zandoná, Tempone y Monarriz. No le ancanzó el tiempo para enamorar a los dirigentes azulgranas y a comienzos de la temporada 1990/91 pasó a Mandiyú de Corrientes, donde disputaría otros 5 encuentros.
En 1992 tuvo una breve experiencia en el Antofagasta de Chile, donde curiosamente sólo disputó 3 partidos de la temporada y alcanzó a marcar 2 goles.
En su país sí logró algo más de reconocimiento (estuvo en las filas de River Plate) y mucho más aún en su rol de entrenador, con el que logró un singular éxito llevando al equipo Sub 20 de Guaraní a adjudicarse el Torneo Internacional de L’Alcudia (Valencia), en 2006. El buen rendimiento de sus juveniles le permitió a fines del año pasado reemplazar a Alberto Fanesi en el banco de la Primera División pero con el comienzo de 2007 regresó a lo que mejor sabe hacer, dirigir las categorías menores de los aborígenes.

Juan Pordiosero

Flores Carlos

Carlos Flores (Kukín)

Si la vida de Flavio Pedemonti, aquel ex futbolista enviciado de «Todo por dos pesos», fuera llevada a la pantalla grande, el encargado de semejante papel no debería otro que Carlos Kukín Flores, un talentoso volante peruano con excelente predisposición a la vida nocturna, que llegó a Belgrano de Córdoba a comienzos de la temporada 2001/2002.

Venía de actuar en Sport Boys (1991 a 1994, 1998, 2000 y 2001), Universitario (1995), San Agustín (1996), Al-Hilal Riyadh de Arabia Saudita (1996/97), Aris Salónica de Grecia (1998/99), Alianza Lima (1999) y Atlético Paranaense de Brasil (2000), donde sólo disputó un partido amistoso.

En Córdoba apenas jugó un match ante Vélez Sarsfield, en el cual reemplazó a Mauro Obolo a los 29 minutos de la segunda etapa. En su corta estadía conoció a Julio López, Rubiel Quintana, Fram Pacheco, Gastón Martina, un delantero considerado mufa, Julio Mugnaini, Juan Aróstegui y el indultado Bocha Maldonado.

De nuevo en Perú, pasó por Juan Aurich (2002), Unión Huaral (2003), Villa del Mar (2003), Deportivo Wanka (2004), Universitario (2005), Sport Ancash (2007 y 2008/09), Colegio Nacional Iquitos (2009) y Cobresol (2012). Y por supuesto, siguió sumando etapas en su gran amor, el Sport Boys (2002, 2004, 2008 y 2010). En el exterior, además, vistió la camiseta del Deportivo Pereira de Colombia (2008).

En 2005, cuando lo contrató Universitario junto al ex Racing Jhon Galliquio, fue dirigido por José Horacio Basualdo. «Si sabes que sufres del estómago por qué no te cuidas. Deja de comer cebiche, cuida tu salud porque así será difícil que puedas estar en el equipo cuando empiece el campeonato», le dijo el Pepe, que, cansado de las actitudes del jugador, lo terminó marginando del plantel, hecho que provocó la salida de Flores del conjunto limeño. Kukín tardó casi dos años en volver a las canchas. Claro que durante su ausencia no dejó de ser noticia: estuvo internado por mala conducta, se convirtió al cristianismo y al poco tiempo golpeó a la madre de su hijo, y hasta amenazó con suicidarse.

Fue su eterna conducta autodestructiva la que lo marginó de la selección nacional, con la que apenas disputó un amistoso contra Holanda en 1998 y un partido oficial por la eliminatorias clasificatorias para el Mundial de Corea/Japón 2002 ante Colombia.

Durante los últimos años de su carrera y los que siguieron a su retiro en 2012, continuaron los escándalos: se cayó de un cuarto piso, fue encontrado desnudo en la vía pública y hasta participó de una competencia de baile en televisión.

El 17 de febrero de 2019 murió a causa de un paro cardiaco en su casa del barrio limeño de San Miguel. Tenía 44 años.

KeyserSoze

Vignolo Mariano

Mariano Luis Vignolo
Imposible eludir la búsqueda de un lazo sanguíneo entre este ignoto player argentino y el relator del clásico del domingo, Sebastián Vignolo.
Descartada la posibilidad de que sean hermanos aún queda por dilucidar si alguna vez, quizás desconociendo la existencia de un presunto familiar, se han cruzado sin darse pelota en las instalaciones de Argentinos Juniors, el club que le dio la posibilidad de iniciarse a ambos.
Mariano fue el único que jugó oficialmente. Conoció la gloria en 1995 cuando debutó en Primera y después halló oportunidades a cuentagotas. Con sólo 2 partidos en el lomo tuvo que mudar sus pertenencias a Corrientes para defender los colores de Huracán. Allí la suerte no se le modificó y apenas disputó un encuentro en 1996. Esa última cuota de indiferencia fue suficiente para clausurar sus esperanzas. El fútbol no volvió a contar con la presencia de este volante.
Rastreando info sobre su actualidad sólo encontramos datos difíciles de comparar. No creemos que la misma persona se haya dedicado a tocar en El Muro (banda que hace un tributo a Pink Floyd), a buscar personal de limpieza para un hotel y a mandar un mail al diario Clarín para que le contesten una pregunta fundamental: «¿VIENE EL NETMEETING CON EL WINDOWS XP?».
Nuestro presentimiento nos dice que la última opción es la correcta. Si leemos la respuesta de los especialistas del gran diario argentino nos daremos cuenta de cómo lo boludearon. Ninguneado en la cancha y fuera de ella también.

Juan Pordiosero

Montina Diego

Diego Gabriel Montina
Marplatense que en 1991 además de ser guardavidas en el balneario Lobo de Mar y tener ídolos como Francella, Disi y el gran Mitch Buchanan, se desempeñaba como defensor central de Alvarado.
Ese verano, la sección Run Run del Verano de la revista El Gráfico realizó una pequeña producción con el jugador porque Racing Club de Avellaneda se interesó en él por su juego y firmeza parecida a la del «Mariscal» Roberto Perfumo, quien siendo el entrenador, quedó conforme con los videos y recomendó probarlo nada menos que contra Independiente. Más aún porque la Academia quería a Galvagni y ¡su pase era muy caro!
La movida indicaba que el contador Oscar D’Addato, propietario del pase, lo prestaría sin cargo por seis meses para ponerlo en vidriera. Sin embargo, de la operación nunca se supo nada, al igual que de su carrera.
No obstante, según registros habría pasado también por Unión Santa Cruz de Chile (entre 1994 y 1995), San Lorenzo de Almagro , Deportivo Norte y Quilmes, ambos de Mar del Plata.
Justamente en esa última institución conseguiría trabajo, al ser el director técnico de las categorías 92 y 93, para luego pasar a ser coordinador de todo el fútbol infanto juvenil de Unión de La Feliz.
De todas formas, jamás se conocieron sus cualidades y menos aún si alguien se le ahogó, aún contando con un interesante grupo de colaboradores.

Cucu