Billordo Lino

Lino Mauricio Billordo
Marcador central de inmejorable nombre que subió con Huracán de Corrientes a Primera, siendo fundamental en el trayecto previo. Desde 1997 a 1999 disputó 50 encuentros con los colores del conjunto correntino en la B Nacional y logró el ascenso a la máxima división. En el medio, tuvo la oportunidad de jugar en la A, pero todo se le hizo cuesta arriba y no encontró un hueco para poder mostrar su fútbol. Integró el plantel de aquel conjunto que tenía al Gato Sessa, el Coco Reinoso, Josemir Lujambio y Cosme Zaccanti, pero no pudo disputar ni un minuto.
En la temporada 2000/01 se fue a Talleres de Remedios de Escalada y jugó bastante tiempo en la la B Metropolitana. Aún permanece en esa inestitución y aunque se destacó a medias (primero fue puteado y en este último tiempo bastante respetado), dejó un dato de color a fines de 2002. En la última jornada previa a las vacaciones, el conjunto de Escalada perdió ante Estudiantes de Caseros por 1 a 0. Hasta ahí todo normal. Lo curioso es que Billordo y su compañero Héctor Santillan tardaron más de la cuenta en el control antidoping (no podían llenar el recipiente con la cantidad necesaria) e hicieron fastidiar a los dirigentes que los acompañaban.
En septiembre de 2004, una luz de nostalgia y esperanza se abrió en la carrera del defensor correntino. Textil Mandiyú lo tanteó para jugar el Torneo Argentino B. Pero la propuesta no lo convenció y prefirió quedarse para pelearla en Talleres. Se perdió de entrenar al lado de Juan Céspedes.

Juan Pordiosero

Cantarutti Oscar

Oscar Cantarutti
Rubio defensor que jugó en Gimnasia y Esgrima La Plata bajo la conducción de Timoteo Griguol. Apareció en 1996 y permaneció en la institución hasta 1998. De acuerdo a registros, jugó un sólo partido frente a Platense y fue expulsado.
En ese entonces no sólo compartió el plantel con reconocidas figuras como Noce, San Esteban, Sanguinetti, Márcico, Troglio, Guly, Guillermo y demás, sino que durante su corta vida en el primer equipo del Lobo conoció también a Hernando, Talarico, Aurelio, Dueña, Cavallo, Lagorio, Saccone, Ferrer, Pittaluga, Bertoya, Tarabini, Kobistij, Sagorak, Darino, Rastelli y Vladimiro Bhal. Junto a este último se anotó para estudiar computación, incentivado por los conocidos métodos del viejo entrenador.
Una vez abandonada la institución, participó en una prueba de jugadores que organizaron los en ese entonces entrenadores de Huracán, López-Cavallero. En esa búsqueda de talentos, también participaron Claudio Benetti y Silvio Rivero, con la particularidad de que ninguno quedó.
Tal golpe, lo hizo meditar y aceptar una oferta para partir bien lejos. Viajó a Estados Unidos para defender la camiseta de los Richmond Kickers (1998) y poco a poco comenzar a evaporarse.
En el 2002 apareció en el Sport Club de la Liga Amateur Platense y un año después se entrenó con jugadores libres de la ciudad entre los que estaban Hernán Ocampos y Carlos «Discoteca» Cinalli. Por esos meses volvió a codearse con la élite, ya que tuvo al lado al Pepe Albornoz, San Esteban, Noce, Sosa, Choy, Guly, los Barros Schelotto, Lobos y Messera entre otros. Claro, bien lejos de una cancha de fútbol, ya que se trató de una cena homenaje a Guillermo «El Topo» Sanguinetti.
Trascendió, después de mucho tiempo, que tuvo un paso por Independiente de Olavarría y luego jugó en el poderoso Tungurahua SC de Ecuador.
El 2005 fue bastante extraño. Por febrero apareció en planillas de la AFA siendo transferido de la Liga Barilochense a Ecuador y unos meses después, de ese país a la Liga de Chascomús.
Su último dato obtenido es que pasó por San Martín de Olavarría, bastante lejos de lo que alguna vez imaginó.

Cucu

Li Guoxu

li

Guoxu Li
Aunque cueste creerlo y recordarlo, el caso de Yao Li, el chino que estuvo a prueba en Boca, tuvo su segundo episodio, aunque con otro protagonista. Se trata de Guoxu Li, otro jugador del mismo país oriental que pisó suelo argentino, en marzo de 2004, para medir sus condiciones en nuestro fútbol.
En su club, el Chongqing Lifan, lo habían largado porque habían contratado a un jugador de mejores características en su posición (lateral y volante izquierdo). Gracias a un convenio que el Presidente xeneize Mauricio Macri firmó con dirigentes de China, el arribo de Guoxo Li se hizo posible. La organización de partidos amistosos y la venta de algunos jugadores argentinos, formaban parte del negociado que permitía que llegaran futbolistas orientales a La Boca.
El primer dato que arrojó su currículum sorprendió (y mucho): ¡tenía 26 años! Aunque otros aseguraban que tenía 30. Con esa edad era previsible que no triunfaría. Durante el primer mes vivió en un departamento en pleno barrio chino y entrenaba con los juveniles. En sus último días en el país pudo practicar con la primera y se dio el lujo de reventar algunas pelotas en los picados informales, para la risotada de sus compañeros que le festejaban cada intervención.
Luego regresó a China y en agosto de 2004 Boca lo inscribió cablegráficamente, cuando todo el mundo esperaba a Martín Palermo (que finalmente llegó tiempo más tarde). No se sabe por qué no volvió a la Argentina.

Juan Pordiosero

Silva Vullen Carlos

Carlos Ernesto Silva Vullen
Arquero uruguayo que será recordado por haber sido suplente de Navarro Montoya a comienzos de los 90’s. Iniciado en Morón, pegó el salto al fútbol grande cuando tocó la Primera División con Quilmes en 1991. En el cervecero jugó 18 partidos hasta perder la categoría,en 1992. Ese mismo año pasó a Argentinos Juniors, donde no tuvo la misma regularidad y sólo defendió la valla en 7 ocasiones. Sin embargo, nada de lo hecho en esas instituciones pudo superar lo que hizo en Boca Juniors (1993-94), ya que alcanzó a estar cerca de media centena de partidos en el banco de los suplentes. Desde ese mísero lugar, pudo darle brillo a su carrera, y soportó hestoicamente que intentaran quitarle el puesto Marcelo Yorno, Esteban Pogany y Héctor Larroque.
En 2002, cuando Menotti dirigía Rosario Central, el entrenador Julio Villa se hizo cargo de la reserva y lo llevó a Silva como ayudante de campo (incluso hizo de DT en el debut del cuerpo técnico en el club rosarino).
Un año más tarde se sumó al equipo de trabajo de Ángel Cappa y laburó como entrenador de arqueros, aunque tambien lo ponían de árbitro en los partidos informales que hacían en los entrenamientos.
Se desconoce si en la jugada de la foto (o figurita) armó bien la barrera.

Juan Pordiosero

Zaniratto Fernando

Fernando Zaniratto (Lucho)
Otra promesa tripera que quedó en el camino. En 2001, Carlos Timoteo Griguol tenía que sacar a Gimnasia de un pozo futbolístico y apostó por varios juveniles de la cantera del Lobo. Armó una defensa 100% de inferiores, y puso a Zaniratto junto a Herner y Licht (el arquero era el Toto Hernando). Pero la experiencia no fue buena. Al poco tiempo, el Viejo se fue del club y las chances de «Lucho» se complicaron.
En junio de 2002, quedó libre junto a Darío Cavallo, otro futbolista que no era tenido en cuenta por el técnico Ramaccioti. Pasó a Tiro Federal de Rosario, en el Argentino A. Allí, pese a sufrir algunas lesiones, pudo jugar con regularidad y compartió vestuarios con Misetich, Hernán Heinze, Cristian Daniele, Garfagnoli, Hugo Romeo Guerra, Walter «Pescadito» Paz y Erie Banduini. En junio de 2003 consiguió el ascenso al Nacional B, siendo uno de los pilares, gracias a su polifuncionalidad (juega de marcador central, lateral por derecha y volante).
En junio de 2004, aprovechando que Griguol estaba trabajando de nuevo en Gimnasia, se apareció por Estancia Chica y pidió permiso para entrenar. De esa manera cumplió el sueño de volver al club que lo vio nacer.
Actualmente defiende los colores de La Palma Alghero, del ascenso italiano.

Juan Pordiosero

Bernuncio Rubén Alejandro

Rubén Alejandro Bernuncio
Previo a escribir este post hubo que pensar y analizar bien si era publicable y oportuno hacerlo. Luego de dejar atrás esa etapa, llegó el momento estudiar como encararlo, pues como todos saben, se trata de una «novela» con un final trágico. Sin embargo el sitio trata de contar historias de ciertos futbolistas que pasaron con o sin pena ni gloria por el fútbol argentino y el homenajeado no podía quedar ausente, sobre todo, por varias aristas que casi nadie conoce y que lo hubiesen catalogado como un baldosero de ley, que dicho sea de paso, lo es.
Se trata del hermano menor de Ramón Angel, quien no llegó a jugar más de cinco años en primera, pero que dejó ciertos recuerdos que valen la pena rescatar.
Debutó prematuramente como delantero a los 16 años en San Lorenzo (1992-1994) y sorprendió con su control de pelota y gambetas. Ya para ese entonces integraba la Selección Argentina Sub 17, con la cual jugó el Mundial en Italia en 1991 donde obtuvo el 3° puesto al vencer a Qatar por penales. Fueron de esa partida jugadores como Akselman, Sanzotti, Castellani, Arruabarrena, Lombardi, Rivero, Gallardo, Chaile, Claudio Husaín, Oliveri, J.S Verón, Garófalo, A. Zapata, A. Morales, Comelles, Azconzábal y Alonso (h).
A su entrenador del Cuervo, el Bambino Veira se lo escuchaba decir «lo que sabe este pibe». No obstante, no encontró mucha continuidad, según el Diario Clarín, «porque le costaba tomarse tan en serio jugar».
Viajó imprevistamente a Corea del Sur y se unió a las filas del Daewoo (1994) pero a los tres meses se volvió. Pasó a Mandiyú de Corrientes (1994-1995) para foguearse junto a su hermano y conocer de cerca a Sergio Goycoechea. A pesar de ello, él hizo buenas amistades con «los del gremio». Pozzuto, Umpiérrez y Cristaldo entre otros, lo ayudaron en su estadía por el norte, en donde marcó 5 goles en 23 partidos.
Ya para la segunda mitad de 1995, Rubén estaba de nuevo por la Capital, quizás por extrañar o creer en Argentinos Juniors como una apuesta mayor. En La Paternal prácticamente no jugó, y su saldo fue de 2 conquistas en 8 encuentros. El Bichito descendería seis meses después, pero el delantero ya había retornado a San Lorenzo (1996).
Arrancaba un nuevo año y con el, la esperanza de despegar definitivamente. El Ciclón debió afrontar torneo local y Copa Libertadores, por lo que sus chances de jugar se acrecentaron, aunque sólo se le recuerda un gol frente al Caracas en Venezuela y otro ante Newell’s. En sus dos etapas marcó 2 goles en 29 partidos. Ese mismo 1996 volvió a acercarse a la albiceleste y aún chapeando con «ser promesa» fue convocado a la Sub 20.
Todo parecía color de rosas, pero poco a poco, se fue convirtiendo en el peor semestre de su vida. A mitad de año Bernuncio fue detenido junto a su novia Marcela Judith Barreto, cuando la policía encontró en el automóvil en que viajaban un envoltorio con tres gramos de cocaína. Su situación judicial quedó esclarecida unos pocos meses después y el jugador y su pareja fueron sobreseídos por el juez federal de Morón, Alberto Daniel Criscuolo.
Sin embargo la vida le volvió a dar otro terrible cachetazo. En noviembre sufrió un durísimo accidente automovilístico. Con la misma velocidad que tenía en el campo de juego, iba en su moto por San Justo cuando se cayó y fue atropellado por un colectivo. Quedó cuadripléjico y no sentía las piernas.
Las 16 operaciones que atravesó y el posible viaje a Cuba lo mantenían esperanzado con al menos trasladarse con muletas. «Sé que voy a caminar, y sino no me importa porque estoy bien de la cabeza» aseguró Rubén.
El mayor impedimento era el costo del tratamiento, pero Fernando Miele prometió que se haría cargo. Entre intervenciones y demás, se gastaron más de 200.000 dólares y hasta Agremiados y Palito Ortega dieron una mano.
«Sería necesario que la AFA o quien sea hiciera algo, no sólo en casos como el mío, sino también con los jugadores que se retiran. Siento que cuando se termina el fútbol quedamos desprotegidos y sería bueno que nos apoyaran para poder encontrar un lugar en la sociedad».
El viaje a Cuba nunca llegó y el domingo 18 de julio de 1999 con 23 años, murió a causa de una insuficiencia renal.
Rubén Alejandro Bernuncio tuvo un muy triste final, pero en su corto e intenso paso por el fútbol nuestro de cada día, dejó un lindo recuerdo, baldoseando de inicio a fin. Y este, es nuestro sentido y respetuoso homenaje.

Cucu

Garré Emiliano

Los hermanos Garré son un caso atípico de «hermano baldosero de jugador baldosero» y «robar con el apellido» y desde el día de hoy le hacen compañía a Hugo y Lalo Maradona con semejante distinción.
Hicieron su aparición publica hace ya un tiempo cuando titi Fernández en la previa de un Huracán-San Lorenzo mencionó la curiosidad de que dos hijos de un ex campeón del mundo estaban jugando el partido preliminar. Emiliano para Huracán, de «4» (traicionando al estilo familiar) y Ezequiel para San Lorenzo como «3» (aunque mas tarde se convirtió en mediocampista).


Emiliano Garre
El mayor, Emiliano, hizo carrera en primera división con Huracán (1 partido), en el ascenso con Chacarita y si le faltaba algo para ser canonizado eternamente tuvo pasos por el fútbol portugués (Campomaiorense y Portimonense) y en el fútbol chileno (Deportes Concepción, Audax Italiano y Huachipato, donde lo llevó el padre, que era el técnico)
Hace un tiempo me comentaron que no jugaba más, quizás porque su progenitor dijo a un medio chileno «Mi hijo tuvo la Copa del Mundo en sus manos» y le metió muchísima presión. Actualmente juega torneos de EDEBA.

Lamentablemente las carreras de los dos Garré se entremezclan y es imposible seguirlas en detalle: es común que aparezca la foto de uno con los datos del otro o que la carrera de uno se le atribuye erróneamente al hermano. En un momento parecía que Ezequiel había jugado mágicamente en dos lugares a la vez, y ahora parece que Ezequiel y Emiliano firmaron con San Martín de Mendoza. Todo depende de que medio se cite.

Los hermanos Garré quisieron brillar como su padre en los ’80, pero en la época Harry Potter a los dos «maguitos» se les escapo la varita.
Pastor

Garré Ezequiel

Los hermanos Garré son un caso atípico de «hermano baldosero de jugador baldosero» y «robar con el apellido» y desde el día de hoy le hacen compañía a Hugo y Lalo Maradona con semejante distinción.
Hicieron su aparición publica hace ya un tiempo cuando titi Fernández en la previa de un Huracán-San Lorenzo mencionó la curiosidad de que dos hijos de un ex campeón del mundo estaban jugando el partido preliminar. Emiliano para Huracán, de «4» (traicionando al estilo familiar) y Ezequiel para San Lorenzo como «3» (aunque mas tarde se convirtió en mediocampista).


Ezequiel Garré
El menor, Ezequiel, no tuvo la gloriosa carrera que esperaba: no llegó a debutar en el Ciclón, pasó a Almagro (como todo jugador cuervo que no tiene lugar) y más tarde el padre lo llevó a Deportes Concepción, cuando dirigía allí. Después de un par de años en Chile jugó el campeonato pasado en Chacarita , siendo titular unas cuantas veces. Cabe recordar que el torneo pasado Chaca zafó del descenso a la B Metro milagrosamente y era una banda….
Este campeonato, con muchos refuerzos de entrada, no jugó y quedó libre. Recientemente firmó para San Martín de Mendoza.

Lamentablemente las carreras de los dos Garré se entremezclan y es imposible seguirlas en detalle: es común que aparezca la foto de uno con los datos del otro o que la carrera de uno se le atribuye erróneamente al hermano. En un momento parecía que Ezequiel había jugado mágicamente en dos lugares a la vez, y ahora parece que Ezequiel y Emiliano firmaron con San Martín de Mendoza. Todo depende de que medio se cite.

Los hermanos Garré quisieron brillar como su padre en los ’80, pero en la época Harry Potter a los dos «maguitos» se les escapo la varita.

Pastor