
Agustín José Correa (Pato)
Ganarse un lugar en el mediocampo de Vélez Sarsfield no era una tarea sencilla a mediados de 2005. Leandro Somoza, Fabián Cubero, Maximiliano Bustos, Leandro Gracián, Sergio Sena, Emanuel Centurión y Lucas Castromán, algunos titulares, otros suplentes, fueron figuritas habituales durante aquel torneo Apertura. Para los más pibes, las oportunidades de mostrarse eran pocas. Entonces, claro está, había que lucirse en el momento justo. El margen de error era mínimo.
Al volante chascomunense Agustín Correa la chance le llegó contra Rosario Central, por la fecha 17. El Fortín, que también peleaba la Copa Sudamericana, todavía podía acercarse a Gimnasia LP y Boca, que se disputaban el campeonato en un intenso cabeza a cabeza que recién terminaría en la última fecha, cuando los de Basile pudieron festejar en Bahía Blanca.
Para el duelo ante el Canalla, el enfermo del $exo Miguel Ángel Russo, DT de Vélez, decidió apostar todas las fichas al certamen internacional (quedaría eliminado en semis ante Pumas de México, que luego perdió contra Boca) y dejar de lado el torneo local. Como venía de tres derrotas -Estudiantes, Independiente y Boca- en los últimos cuatro partidos (apenas le había ganado a Olimpo), el Fortín preservó a sus figuras para la Copa y jugó su última carta con un mix entre titulares, suplentes y algunos juveniles.
Así, Russo mandó al muere a la cancha a Gastón Sessa; Alejandro Verón, Mariano Uglessich, Walter Alcaraz, Ariel Broggi; Maximiliano Bustos (luego ingresó Sergio Sena), Leandro Somoza, Agustín Correa; Darío Ocampo; Claudio Enría y Rolando Zárate. De los once iniciales, apenas Sessa, Somoza, Enría y Zárate eran titulares habitualmente.
El 2 a 0 de Central, con goles de Marco Ruben en el primer tiempo, terminó de enterrar las chances de campeonar de Vélez y las oportunidades para Correa, que jugó apenas 45 minutos, se fue reemplazado por Leandro Gracián y jamás volvería a vestir la camiseta de la banda del labial V azulada.
Marginado en Liniers, el pibe, que contaba con un paso por las inferiores de Boca Juniors, debió salir a buscar oportunidades en el under. Pasó a Talleres de Córdoba (2006/07), que se estaba armando para pelear por el ascenso a Primera, pero terminó dando lástima en el fondo de la tabla (último en la general, tras un Apertura flojito y un Clausura espantoso). Un año después apareció en Almirante Brown (2007/08), también en la B Nacional, pero tampoco dio pie con bola.
Fue entonces que decidió regresar a su tierra natal para vestir los colores de Atlético Chascomús (2009) en la liga regional. A mediados de año surgió la posibilidad de probar suerte en el fútbol colombiano. Primero pasó sin éxito por el Deportes Quindío y luego por el América de Cali, donde el técnico Diego Umaña quedó conforme con su rendimiento, aunque no lo pudieron fichar porque ya tenían completo el cupo de extranjeros. Finalmente, terminó en la filial del América, Centauros Villavicencio de la segunda división cafetera.
En 2010, de nuevo en Argentina, regresó a Atlético Chascomús y más tarde pasó al Complejo Deportivo de Justiniano Posse (2010/11) en el Argentino B. Otra vez en Atlético Chascomús (2011/12), donde ya es toda una celebridad, alternó partidos por la liga local con presentaciones alrededor del mundo representando al Centro de Alto Rendimiento CN Sports de La Plata, encargado de ubicar futbolistas en destinos exóticos y otros no tanto (?)
En el último semestre de 2012 se sumó a Textil Mandiyú de Corrientes, del Argentino B, con el objetivo de lograr el ascenso. Sin embargo, hace algunos días, en plena competición, le rescindieron el contrato.
Y sí, le dirán Pato, pero es un perro.






