Hernán Cristian Sperandío
El fútbol profesional, está claro, no es para todos. Diferentes variables determinan cuáles son los jugadores que se afirman en el ambiente, cuáles son los que pasan de manera fugaz y cuáles son los que ni siquiera llegan a la orilla.
Las condiciones, el sacrificio y la suerte son factores que le bajan y le suben el pulgar todos los días a miles de pibes con ganas de triunfar. La importante, en todos los casos, es saber para donde correr cuando el tema de la pelotita no da para más. Y ahí es donde algunos marcan la diferencia.
Hernán Sperandío nació en la localidad santafesina de Carcarañá y luego de dar sus primeros pasos en el club Campaña pasó a las inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario. Volante y con apellido ilustre, tuvo la oportunidad de debutar como titular en el primer equipo rojinegro, bajo la dirección técnica de Eduardo Luján Manera. El día de su estreno, la Lepra perdió 2 a 0, en condición de local, frente a San Martín de Tucumán en la sexta fecha del Clausura ’93.
Después de la salida del entrenador, ya no volvió a tener chances de jugar y se tuvo que conformar con actuaciones en amistosos. Recién en la temporada 1995/96 le otorgaron la posibilidad de irse cedido a Godoy Cruz de Mendoza, junto a otros baldoseros como Miguel D’ Agostino, Diego Oyarbide y Kurt Lutman.
El retorno a Newell’s, para los pibes surgidos en el club, no era sencillo. Otra vez prestados, muchos se tuvieron que ir a Argentino de Rosario y Sperandío no fue la excepción. Allí estuvo en la temporada 1996/97 pero por falta de pago no pudo continuar y se tuvo que comer un año colgado en NOB.
Ya con el pase en su poder, enfiló para el Paraguay y en 1998 se sumó a los entrenamientos de Cerro Porteño, donde jugó algunos partidos e incluso integró la lista de la Copa Mercosur, pero al no poder arreglar su contrato se volvió a la Argentina al cabo de unos meses.
A pesar de haber tenido algunas ofertas de equipos del ascenso como San Martín de Tucumán y Douglas Haig, en 1999 abandonó el fútbol de manera profesional pero siguió jugando por placer en el club Campaña de la liga cañadense hasta el 2003, enfrentándose a amigos como Kurt Lutman, Jaimito Peralta y Daniel Laffitte.
Paralelamente, comenzó a trabajar en una empresa de su ciudad dedicada a la nutrición animal, y en la actualidad ocupa el cargo de Gerente Comercial, además ser de uno de los goleadores del equipo interno. La vida es así. Nosotros lo buscábamos en TyC Sports y al final apareció en el canal Rural.






