Em Uma Lajota: Bruno


Bruno Fernandes de Souza

No hay peor lugar en el mundo para ser arquero suplente que Brasil. Ni hablar cuando uno es la tercera opción. Pueden pasar campeonatos, años, décadas, siglos enteros y el mismo reserva estará siempre ahí, sentadito en el banco, esperando que el titular se fracture una pierna, se coma 18 goles boludos (porque con uno solo no alcanza, ya está comprobado) o, en el peor de los casos, lo parta al medio un rayo. La perpetuidad de los goleiros en el arco es alarmante. Sobran los casos como los de Rogério Ceni (que a los 41 sigue hasta hoy en São Paulo), Marcos (en Palmeiras), Clemer (en Internacional), Harlei (en Goiás) o Danrlei (en Gremio) y siguen los nombres.

Fue justamente gracias a una suspensión de Danrlei (que había pasado a Atlético Mineiro tras una década en el conjunto de Porto Alegre y ¡un mes! en Fluminense) y una convocatoria de Diego Alves –el sustituto inmediato- al Sub 20 brasileño que Bruno pudo hacerse un hueco en el once inicial del Galo de Minas Gerais en 2005. Y no salió más.

La revista Placar, la versión local de El Grafic*, lo eligió como el segundo mejor arquero del Brasileirão, hecho que llamó la atención de los clubes más importantes del país. En 2006, Bruno pasó al Corinthians paulista, aunque algunos desentendimientos con los dirigentes provocaron su salida, incluso sin haber debutado, pocos meses después.

Tras un breve período de inactividad, la empresa MSI (del polémico Kia Joorabchian y dueña de su pase) le ofreció ir al Flamengo (2006), que necesitaba un reemplazante para Diego, que estaba lesionado. Luego de un inicio de 2007 irregular, se consagró en la final del carioca, en el clásico ante Botafogo, cuando atajó dos penales y se convirtió en el ídolo de la torcida rubronegra.

Su rendimiento en alza provocó que MSI intentara ubicarlo en el fútbol europeo, algo que no cayó bien entre los directivos del Fla, que bajaron la orden de marginarlo del equipo titular. Una vez acordada su permanencia, recuperó el puesto. En 2008, para evitar problemas, el club de Río de Janeiro decidió comprarle más del 90% de sus derechos económicos.

En 2009 volvió a ser clave en la final del torneo estadual. Otra vez ante Botafogo, tapó tres penales (uno durante el partido y dos en la definición) y el Mengão consiguió el tri.

El castillo de naipes comenzó a desmoronarse rápidamente en junio de 2010, cuando un hecho policial sacudió a toda la opinión pública. La modelo y actriz porno Eliza Samudio, ex amante y madre de uno de sus hijos, había desaparecido. Con el paso de los días, todas las miradas apuntaron a Bruno, que no resistió demasiado y fue detenido a comienzos de julio, con prisión preventiva.

Recién el 6 de marzo de 2013, el arquero admitió la muerte de Samudio (cuyo cuerpo jamás apareció y habría sido comido por rottweilers) y culpó a su primo, apodado Macarrão, como autor material. Dos días después, Bruno fue condenado a 22 años y tres meses de prisión, acusado de secuestro, homicidio calificado y posterior ocultamiento del cadáver. Por confesar le redujeron tres años de pena, y luego recibió un aumento de seis meses por haber sido el autor intelectual.

Por estos días (y por unos cuantos más) lava sus culpas en el penal Nelson Hungria, de la localidad de Contagem, en Minas Gerais. Allí, tras un fallido intento de suicidio, aguarda el traslado a Montes Claros, donde firmó un contrato por cinco temporadas para volver al fútbol con los colores del Montes Claros FC, equipo que disputa la tercera división del campeonato mineiro.

En una extensa entrevista, publicada por Placar en abril de este año, Bruno confesó su sueño: «Jugar de nuevo en el Mineirão, escuchar a la torcida gritando mi nombre. Soñar no cuesta nada, ahora depende de los jueces. Errar es humano. Yo me equivoqué y estoy pagando muy caro mi error. Estoy arrepentido, pero no dejo de pelearla. Quiero pagar mi equivocación y dar vuelta las cosas. Es momento de empezar de nuevo».

Deformaciones: Corea del Norte (2010)

Seamos realistas, las chances de Corea del Norte de avanzar a los octavos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, si es que alguna vez existieron en la mente del fanático más retorcido, quedaron sepultadas cuando el sorteo los mandó al grupo de Brasil, Portugal y Costa de Marfil.

Incluso la clasificación ya había sido ajustada, tras compartir el segundo puesto de la tabla con Arabia Saudita, detrás de Corea del Sur. Aquella vez, los norcoreanos se adjudicaron el cupo por mejor diferencia de gol: +2 contra 0 de los árabes.

Sin grandes nombres (bueno, en realidad con todos nombres muy parecidos entre sí, pero ninguno muy conocido), los asiáticos llegaron a Sudáfrica y enseguida dejaron entrever algunos ribetes bizarros. En un intento por hacer más ofensivo a su equipo, el entrenador Kim Jong-Hun, defensor a ultranza del 4-5-1, convocó al delantero Kim Myong-won en lugar del tercer arquero. Cuando la FIFA se enteró de esta maniobra, solamente autorizó a Myong-won a actuar como guardameta, tal como había sido inscripto. La lista de 23 jugadores también incluía a Ahn Young-hak y Jong Tae-se, japoneses de nacimiento pero norcoreanos por adopción.

En lo futbolístico, Corea del Norte mostró su mejor versión en el debut ante Brasil. Perdió, obvio, pero hasta pudo convertir un gol sobre la hora. El 2-1 en contra ilusionó a todos de cara al segundo encuentro, ante Portugal.

Sin embargo, seis días más tarde, la fortaleza norcoreana se derrumbó como un jenga. Tras el 1 a 0 mentiroso con el que se fueron al vestuario, los lusitanos se destaparon en el segundo tiempo. El arquerito Ri Myong-guk la fue buscar seis veces más. El 7 a 0 acabó con el sueño de la clasificación y la paciencia del dictador Kim Jong-Il, que lo miraba por TV.

Tan solo para cumplir, Corea del Norte cayó 3 a 0 en su despedida ante Costa de Marfil.

De vuelta en casa, se vino lo peor. Kim Jong-Il condenó a los jugadores a recibir seis horas de insultos de pie ante el Palacio de la Cultura Popular. El técnico también se llevó su parte: fue enviado a realizar trabajos forzados a una cantera próxima a la capital, Pyongyang, «por haber traicionado la confianza del Gran Líder».

Apenas dos integrantes del plantel se salvaron del escarnio público, que luego sería desmentido: la figura Jon Tae-se, que lloró durante el himno en el último partido, y Ahn Young-hak, que regresó directamente desde Sudáfrica a Japón, donde actuaba para el Omiya Ardija.

¿¿¿Vamos al Mundial??? ¡¡¡Me muero!!!

No es que uno quiera ser pájaro de mal agüero… pero yo les recomendaría a cuatro argentinos amiguitos míos y a otro uruguayo que no canten victoria de antemano sobre su segura presencia en el Mundial de Brasil 2014. Y no por que uno hable motivado por la envidia –que la tengo, claro- sino por que hay varios casos de protagonistas que se ahogaron en la orilla aún después de remarla hasta más de cuatro años.

Las causas de estas ausencias son casi siempre las mismas: enfermedades, que se te caiga el avión (?), en fin… Sin intentar adentrarnos tanto en las razones que tuvo La Parca para actuar y para evitar la morbosidad extrema de algunos y la sensiblería barata y pacata de otros; hoy vamos a hablar de dos casos emblemáticos de protagonistas que dieron todo por un Copa del Mundo… y de hecho, dieron todo (?).

Después de todo, cada cuatro años y durante el primer semestre, lo primero que piensa la mayoría de nosotros ante un deceso de cualquier índole es: “La puta madre, fulanito se perdió el Mundial”, tal el grado de inconsciente subordinación al que nos tiene sometidos la FIFA.

Elio Rossi, Marcelo Polino, Juan Pinto Durán y Carlos Dittborn

Nacido en Río de Janeiro por circunstancias del destino, Carlos Dittborn fue -junto a Juan Pinto Durán- el factor principal para que a Chile se le adjudique la organización del Mundial de 1962, en el Congreso de la FIFA en Lisboa en 1956.

Presidente de la Universidad Católica (1953/54), Presidente de la Confederación Sudamericana (1955/57) y Presidente designado del Comité chileno pro organización del Mundial, su mayor mérito fue comerse crudo al candidato argentino, Raúl Colombo, con su brillante oratoria.

Tras realizar una eximia alocución en un perfecto inglés, Dittborn lanzó una frase que quedaría grabada a fuego en la historia: “Por que nada tenemos, todo lo haremos”, dicho esto para contraponer la arrogancia de nuestro emisario, quien altanero y en argentino (?) minimizó las chances de Chile y manifestó: “El Mundial podría realizarse mañana mismo en la Argentina”.

Una vez adjudicada la organización a Chile, La Parca hizo lo suyo y se llevó a Juan Pinto Durán en 1957 y luego hizo estragos con el terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter de mayo de 1960, que dejó más de 50.000 muertos y un país reducido a escombros. Por esta razón, las ocho sedes originales fueron reducidas a cuatro.

Con su frase de cabecera como arma de seducción y motivación, Dittborn se puso a trabajar de manera casi insalubre para que no le quiten la sede a su país y se llegue en tiempo y forma con los compromisos asumidos. El objetivo se cumplió, pero una pancreatitis aguda dejó huérfano al Mundial de Chile apenas 32 días antes que empiece a rodar la pelota. Tenía 38 años…

John “Jock” Stein fue una leyenda del Celtic de Glasgow –equipo del que fue el primer técnico no católico y con el cual perdió la Copa Intercontinental de 1967 frente a Racing- y luego la autoridad papal (?) de la Selección de Escocia, a la que consiguió meter en el Mundial de España ´82.

En septiembre de 1985, por el Grupo Eliminatorio 7 de la UEFA camino al Mundial de México, Escocia llegaba a la última fecha igualada en 6 puntos con Gales y España en el primer lugar.

Los polleritas debían lograr al menos un empate para asegurarse -por diferencia de goles- un lugar en el Repechaje contra la semi profesional Australia, ya que se descontaba que España iba a lograr el primer puesto al enfrentar a la siempre débil Islandia en Sevilla.

Y fue así que, en medio de un clima bélico digno del viejo fútbol británico, Gales recibió a los pupilos de Stein en Cardiff y hasta se puso en ventaja a los 10 minutos con un gol del legendario delantero Mark Huges. Hasta ahí, Escocia se quedaba afuera de todo

Cuando las ilusiones -o mejor dicho, los segundos- se desvanecían y Stein permanecía curiosamente inmóvil en el banco de suplentes, el volante Davie Cooper empató, de penal, a falta de 10 minutos. Escocia volvía a estar en carrera…

Tras aguantar la carga galesa a los ponchazos, cuando el árbitro pitó el final, todos los escoceses iniciaron el festejo. Todos menos Stein, claro, a quien se llevaron al vestuario en medio de un infarto que se había desencadenado mucho antes del penal que selló el resultado.

Una hora después, su ayudante, Alex Ferguson, le comunicaba el deceso de Jock Stein tanto a sus jugadores como a la prensa. Luego él mismo dirigió a Escocia en el Repechaje y también en el Mundial de México. Sir Alex le hizo honor a su mentor, aunque no cumplió con ese axioma que nos acompañó a todos durante más de 20 años y que rezaba: “Este viejo choto se va a morir dirigiendo al Manchester United…»

Video no apto para impresionables…

Messi putito

En 2009, Lionel Messi se ganó el desprecio pasajero de los hinchas de Estudiantes de La Plata cuando en tiempo suplementario, y de pechito, les marcó el gol con el que Barcelona se quedó con la final del Mundial de Clubes en Dubai, tras remontar un 0-1 sobre la hora.

Al día siguiente, la ciudad cuadrada amaneció con varias pintadas alusivas a aquella tarde fatídica. “El 7-0 no se olvida más”, “Lobo=B”, “Messi no es argentino”, “Hacé lo mismo en el Mundial”, fueron algunas de las muestras de cariño de los indignados fanáticos del Pincha. Sin embargo, hubo una que llamó la atención de todos. Eran apenas dos palabras, pero muy hirientes: “MESSI PUTITO”.

Desde entonces, para el futbolero de ley, Diego es Maradona, Román es Riquelme, el desconocido es Campagnaro y “el putito”, término que se viralizó gracias al accionar inescrupuloso de las redes sociales, es Lionel Messi.

En Brasil, a unas 6 o 7 horas de avión, previa escala en el horripilante aeropuerto de São Paulo, uno puede llegar desde Buenos Aires a Natal, una de las 12 sedes mundialistas, ubicada en el estado de Río Grande do Norte. Si le sumamos unos 55 minutos de viaje en auto, arribamos a la localidad de Goianinha.

¿A qué mierda viene esto? Allí, en la primera división del campeonato potiguar (así se les llama a los nacidos en ese lugar) juega el humilde Palmeira Futebol Clube da Una, conjunto que debe sus colores a su homónimo paulista, uno de los más fuertes del vecino país.

La figura del Verdão da Goianinha es el arquero, un tal Janderson Michel da Costa -sí, el de la foto de acá arriba-, más conocido como Messi. A mediados de 2010, cansado de tantas fofocas en torno a sus preferencias (?), Messi admitió abiertamente su homosexualidad y desde entonces se convirtió en el preferido de la hinchada, que lo adoptó como su sex toy jugador fetiche. Claro que también ayudó su buen rendimiento dentro del campo de juego.

Por ejemplo, sin ir más lejos, este año Palmeira y ASSU definieron en un duelo mano a mano quién se iba al descenso. Tras el 2 a 1 a favor de ASSU en la ida, Palmeira ganó 1 a 0 en la vuelta. La igualdad en el resultado global obligó a ir a los penales. Desde los 12 pasos, Messi -que si no fuese goleiro sería bailarín de forró, un ritmo típico brasuca- se transformó nuevamente en la estrella al detener dos remates y asegurar la permanencia de su equipo en la máxima categoría para la próxima temporada.

Son decisiones: la expulsión más rápida de los mundiales (1986)


Durante años, el uruguayo José Batista surcó el lateral con la camiseta del Deportivo Español. Fue justamente su desempeño en el Gallego, donde es ídolo, el que lo confirmó en la selección de su país y lo depositó de cabeza en el Mundial de México 1986.

Tras el empate ante Alemania y la paliza que le propinó Dinamarca (dura caída 1-6), la Celeste llegó al último partido de la primera fase, ante Escocia, con la obligación de ganar o, al menos, sacar un empate y esperar que se dieran una serie de resultados que le permitieran avanzar a octavos de final.

El 13 de junio de 1986, las más de 20 mil personas que estaban en el estadio Neza 86 fueron testigos de un hecho insólito. Apenas habían terminado de sonar los himnos cuando Charly Batista sacudió al escocés Gordon Strachan y recibió la tarjeta roja más rápida de la historia de los mundiales. Tan solo iban 56 segundos de juego.

“Estaba jugando de lateral, por el lado izquierdo, cuando vi al escocés y surgió la oportunidad de llegar a la pelota antes que él. Yo llegué primero, pero le hice palanca, bastante fuerte… La pelota creo que ni la alcancé ni a tocar. Me llevo más la pierna de ese hombre. La caída fue bastante aparatosa y el pelotudo del árbitro, el francés Joël Quiniou, me rajó”, recordó dos décadas más tarde en una entrevista al diario español El País.

Más allá de la expulsión de Batista y del cambio de estrategia –hubo que jugar con un solo punta todo el encuentro-, Uruguay pudo aguantar el cero a cero y consiguió la clasificación a octavos de final, donde quedaría eliminada en manos de Argentina.

Baldoseros: Freddy Adu



Si hablamos de baldoseros de luxe, Fredua Korateng Adu es el puto amo. Eterna promesa, sospecha de su edad real, Betocarranceo, Amor a la Guita, Area Chicas, 15 minutos de fama, y podemos seguir contando. Cubre todos los ítems que reclama nuestro exigente público (?) y hasta su llegada a Estados Unidos es pintoresca: su madre ganó un sorteo donde adjudicaban la Green Card y cuando el Freddy tenía 8 años dejaron Ghana para instalarse en la tierra que hizo ídolo al Chiche Soñora.
Debutó en primera división en el año 2004, a los 14 años (según su documento), en el DC United y se armó una movida marketinera tremenda (que ya venía desde su etapa en formativas), los yanquis lo llamaban el sucesor de Pelé (!), marcas de ropa deportiva explotaban su imagen de todas las formas posibles, la MLS lo usaba para promocionar el deporte y el Freddy antes de cumplir 16 años ya había cumplido el sueño americano, estaba en la cresta de la ola y al parecer la ponía bastante seguido como indican las fotos.

Después de 3 temporadas en DC United (12 goles en 87 partidos), pegó el salto a un grande… de la MLS y fichó para Real Salt Lake donde jugó la temporada 2006/2007, con un récord de 11 partidos y 1 gol. Bastante poco para ser un mediapunta o delantero pero este incipiente lugüercismo no achicó al Benfica de Portugal, que pagó 2 millones de dólares por su ficha, quizás aquí encontremos el porqué del fichaje de Rogelio Funes Mori.
A pesar de ser un jugador técnicamente muy bueno, en Benfica no dio pie en bola. Jugó algunos partidos en la primera temporada, incluso participó en Champions League pero su juego no conformó y empezó la ruta de las cesiones eternas.

Luego de 20 partidos y 5 goles, fue a préstamo una temporada al Mónaco de Francia donde jugó 11 partidos y no anotó goles. Volvió a la liga portuguesa pero esta vez a defender al humilde Belenenses, pero sólo jugó 4 partidos ya que el DT canceló el préstamo en diciembre de 2009 y tuvo que volver a vegetar al Benfica.

En la temporada 2009/2010 regresó al gol, anotó dos en los 11 partidos que jugó para el Aris Salónica de Grecia; pero lo fletaron a fin de año antes de terminar el préstamo. Sin lugar en Benfica a principios de 2011 probó en el Ingolstadt del ascenso alemán pero este equipo que peleaba la permanencia también lo rebotó. Esto declaraba el DT Benno Mohlmann: «dada la situación complicada en la tabla, necesitamos jugadores hechos y no proyectos, además Adu no está en buena forma física».

Pero como no hay mal que por bien no venga (?), como la prueba con los alemanes fue en la pretemporada que realizaron en Turquía, tiró su CV por todo el país y tuvo la suerte de fichar para un equipo del ascenso turco.

En el Caykur Rizespor amagó a levantar su nivel (tenía apenas 21 años) y pudo marcar 4 goles en 11 partidos, siendo destacado como la figura de su equipo en el debut pero hasta ahí llegó mi amor. El contrato con Benfica se terminó luego de su experiencia turca y no le quedó otra que volver a la Major League Soccer (como carajo pensás ganar algo si le llamás soccer al fóbal), mas precisamente al Philadelphia Union.

En el soccer tenía la esperanza de reflotar su carrera, llegaba con 23 años y la experiencia europea en el lomo pero eso no sucedería en la ciudad de Rocky Balboa, ya que luego de una temporada donde jugó 35 partidos convirtiendo 7 goles y regalando (?) dos asistencias, el manager John Hackworth lo borró del plantel para la 2012/2013.

Según la página oficial de la MLS, el 25 de marzo de 2013 terminaba «El experimento Adu» y las opiniones de los hinchas estaban divididas entre los que lo acusaban de egoísta, los que le decían robaplata y los que desconfiaban de su edad. La salida fue al menos maquillada como un trueque por el veterano jugador brasilero Kleberson, campeón del mundo en Corea-Japón 2002: iría a préstamo al Union y Adu viajaría a enrolarse al Esporte Clube Bahía. De esa manera, el Brasileirao tenía a Adu y al Patito Rodríguez tratando de explotar en el mismo torneo. Em Uma Lajota en estado puro.

Antes de contarles sus números, hablemos de su llegada al Bahía, que tiene los argumentos mas bizarros que haya leído alguna vez. El Gerente Deportivo del club, André Araújo, empezó la conferencia diciendo que traían al «próximo Pelé», luego bajó un poco la expectativa y blanqueó que el fichaje era mas que nada una movida de marketing: «Adu tiene casi 500mil seguidores en twitter y también tiene cuenta de Facebook, es una chance para internacionalizar la marca Bahía. Es una movida similar a la que hizo Corinthians con el chino Zizao el año pasado». Capo.
Estimado André Araújo: EUB tiene mas de 170mil seguidores en twitter, ni siquiera te pedimos Brasileirao B pero con esta cantidad de seguidores para un Brasileirao C estamos. Además tenemos facebook, un blog y publicamos un libro ¿Que más querés, Araújo? ¿Que estás esperando para llevarnos al Guaratinguetá o al Treze?

Su estadía en Brasil no fue la mejor, para variar. Jugó apenas 4 partidos (dos por el Brasileirao A) y en noviembre de 2013, Anderson Barros lo despedía diciendo que «Técnicamente había jugadores mejores que él. Siempre se entrenó al máximo y fue muy profesional, pero no tenía lugar en el equipo». Para hacerla completita el fracaso también fue en las redes sociales ya que para esa fecha nadie se acordaba que Freddy estaba en el plantel.

¿Volvió a EEUU y puso un puesto de venta de kebab? No, siguió insistiendo con el fútbol y a principios de 2014 fue a probarse al Blackpool de Inglaterra, pero el manager Barry Ferguson no lo fichó, aunque lo dejó seguir entrenando en el club…

Diez clubes en diez años, nada mal para un jugador que todavía no cumplió un cuarto de siglo. ¿Y en la Selección? Poco y nada. Disputó 3 Mundiales Sub 20 (2003, 2005 y 2007), pero con la mayor no ha tenido la misma suerte. Pese a haber debutado oficialmente con esa camiseta a los 16 años, jamás lo convocaron para una Copa del Mundo.

Su último partido con la Selección de Estados Unidos fue en la final de la Copa Concacaf de 2011, donde le ganaron a México 4 a 2, así que tampoco tendrá su lugar en la Copa del Mundo 2014, donde si estarán Marcos Rojo, Andrés Scotti y Faryd Mondragón.

No sabremos si fue JoJo que lo dejó sin piernas a los 20 años, si fue su cabeza que no soportó la presión del fútbol profesional o si el mufa de P*lé lo liquidó para toda la cosecha. Sólo sabemos que es un Baldosero Clase Mundial y que seguramente nos regale otro post para #MundialBaldosero2018.

Salú, Freddy.

@Cabeza1979

Baldoseros: Tino Lettieri, el arquero del pajarraco (1986)

Adentrándonos un poco en aquella gran deformación que fue la Selección Nacional de Canadá que participó de México ´86, encontramos la historia del arquero Tino Lettieri quien, precisamente, aprovechó los beneficios de ser un jugador mundialista para abrazar su verdadera vocación…

Sin parentesco alguno con Gabriel, su verdadero nombre es Martino dejá de hacer mierda al Barcelona Lettieri y nació en Bari, Italia, el 22 de septiembre de 1957. Aunque tano de nacimiento, se crió en Canadá, donde se terminó de hornear como persona y comenzó a tomarle el gustito a estar debajo de los tres palos. Típico producto de mundo, durante su adolescencia abandonó su patria por adopción para irse a los Estados Unidos e intentar probar suerte con el fútbol.

Minnesota Kicks de la difunta North American Soccer League fue su hogar entre 1977 y 1981; después regresó a Canadá para jugar un año en Vancouver Whitecaps (1982/1983) y en 1984 se unió a los Minnesota Strikers, para luego retirarse del Fútbol Como Dios Manda, ese mismo año, defendiendo los colores de Canadá en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Como se ve que le gustaba probar con diferentes sabores, el bueno de Tino también fue el portero de los equipos de Indoor Soccer de todas aquellas instituciones y, es más, continuó haciéndolo una vez alejado de las canchas de once. Y fue ahí, curiosamente, cuando le llegó la chance de ir a una Copa del Mundo.

En el último semestre de 1985 y tras dejar en el camino a Haití y a Guatemala por la Primera Ronda de las Eliminatorias de la CONCACAF, el técnico de aquella selección de Canadá, Tony Waiters, le propuso a Lettieri ocupar el lugar de Paul Dolan -quién apenas contaba con 18 años- en vistas a la difícil Ronda Final ante Honduras y Costa Rica por una plaza en el Mundial.

El carismático arquero no solo aceptó, sino que también llevó consigo a su pajarraco de peluche, símbolo fetiche que, una vez conseguida la inédita clasificación, acompañaría a Canadá hasta el Estadio Sergio León Chávez de Irapuato.

Una vez en tierras aztecas, Lettieri también llamó la atención, pero esta vez por ser el último jugador en posar su humanidad sobre México, ya que no participó de la puesta a punto de su Selección porque tenía que jugar algunos partidos de Indoor Soccer y recién apareció por la concentración dos días antes del debut, sin (?).

Por esta razón, su técnico puso al joven Paul Dolan en el primer partido contra Francia y de paso también lo atendió: “Lettieri no se encuentra en la condición física idónea para jugar partidos al aire libre, por que únicamente ha disputado encuentros de fútbol sala”. Todo muy serio…

Pero claro, la pobre reacción de Paul Dolan en el centro que derivó en el gol de Jean Pierre Papin pero, por sobre todo, un pajarraco que le tiraron a aquel arquero y que detuvo el encuentro por algunos minutos fueron demasiadas señales como para hacer caso omiso: Tino Lettieri tenía más pasta para defender el arco de Canadá…

Poco amparado por un rejunte de voluntades que apenas lo ayudaron, el pobre de Lettieri se comió dos aceitunas ante Hungría y luego repitió la fainá faena en la despedida ante la Unión Soviética. A Canadá, se lo morfaron sin siquiera poner la mesa…

Siendo considerado como el punto fuerte de su equipo y también como uno de los mejores arqueros del Mundial, este precursor de Tony Meola aprovechó sus cinco minutos de fama para transformarse en el rey ¿De los penales? ¿De los centros? ¿De los mano a mano?

No, para transformarse en el rey de la pizza, ya que a los pocos meses y sin haber cumplido 30 años desestimó varias ofertas, abandonó el fútbol y consiguió una serie de créditos que le permitieron abrir “Tino´s Café Pizzeria”.

Habiendo ganado varios premios de gastronomía y ubicada en un punto neurálgico de Shorewood, Minnesota, el local se destaca por un punto fundamental: los domingos y los lunes se puede comprar dos grandes de muzza por 25 dólares y hasta hay galletitas gratis. Y, es más, entre porción y porción te podés cruzar con el propio Tino, a quién se le puede consultar, sin ningún tipo de pudores, por qué no invita a manyar a alguno de los muertos de hambre que jugaron el Mundial con él…

Bonus Track: siempre es buen momento para darse una panzada con “El Tiro Libre Despejado Por Una Barrera Propia”; el máximo hito histórico en una Copa del Mundo de aquel menjurje de solteros contra casados, llamados Selección de Canadá. Bon appetit…

Fuera de Stock: La Muerte Súbita

En su poco creíble afán por convertir el fútbol en un deporte más justo, a mediados de los 90 la FIFA introdujo, por intermedio de la International Football Association Board, una variante reglamentaria que reducía las probabilidades de los penales en aquellos partidos que terminaban empatados. La Muerte Súbita, luego denominada Gol de Oro, duró una década. Aquí el recuerdo: 

El fútbol había tenido su pico de aburrimiento en el Mundial de Italia. Partidos chatos, sin situaciones, nadie arriesgaba. Para colmo, no sólo había que bancarse los 90 minutos habituales, sino que también había que soportar el tedioso alargue y los penales. Demasiado, para que el héroe del partido terminara siendo un arquero. Había que hacer algo, ¿pero qué? 

Una pequeña modificación en el reglamento fue lo que intentó salvarnos: si alguien marcaba un tanto en la prórroga, se terminaba el partido. Sonaba bien, era algo nuevo. Muerte Súbita, dijo la FIFA, y todos compramos. Y así empezó la cosa.  

Fue en 1993 que la regla craneada en las altas esferas del fútbol internacional comenzó a tener vigencia, más específicamente en el Mundial Sub 20 de Australia, aquel del que Argentina no participó por estar sancionada tras su bochornoso papel en Portugal 1991. 

Por esa razón, por estas tierras recién le dimos importancia en el primer duelo entre clubes que contó oficialmente con esa nueva modalidad: la semifinal de la Copa de Oro Nicolás Leoz entre Boca y San Pablo de Brasil.

El Xeneize, que había ganado 1 a 0 en la Bombonera, no pudo aguantar el resultado y cayó 1 a 0 en el Pacaembú. En consecuencia, la cosa se resolvió en el tiempo reglamentario, ya que en el primer minuto del alargue el Manteca Martínez definió en el borde del área chica y le dio a Boca el pasaje a la final para tan prestigioso torneo internacional (?). 

Otros héroes nacionales de la Muerte Súbita fueron el Cuqui Silvani, definiendo el superclásico de la Copa Centenario; y Renato Riggio, dándole el ascenso a Instituto de Córdoba.
 
El de Oliver Bierhoff a la República Checa fue el primer Gol de Oro que cobró notoriedad. Y no era para menos, ya que se produjo en la final de la Eurocopa de Inglaterra ’96. El zurdazo, la floja respuesta del arquero Petr Kouba y el gesto alocado del alemán, quedarán por siempre en el recuerdo de aquella reglamentación. 

 

La Muerte Súbita en la Copa del Mundo 
El novedoso método de desempate no fue implementado en USA ’94, pero sí en los dos mundiales siguientes. Y podemos decir que Francia fue el gran benefiado, ya que un Gol de Oro le permitió seguir avanzando, en 1998, hasta conseguir el título en su propia casa. En uno de los partidos más chivos que tuvo, en Octavos de Final, necesitó del golpe letal de Laurent Blanc a los 113 minutos para vencer a Chilavert y a la férrea defensa paraguaya. 

Después de aquella épica definición, los franceses le tomaron el gustito y también ganaron la Euro 2000 por esa vía. Primero, eliminaron a los portugueses en semis con un penal de Zinedine Zidane a los 117 minutos. Luego, vencieron en la final a Italia gracias al Gol de Oro de David Trezeguet. Como si fuera poco, en 2003 Thierry Henry le dio la Copa de las Confederaciones a Les Bleus gracias a La Muerte Súbita, que por aquel entonces hacía rato que no se llamaba más de esa manera, aunque en ese caso hubiese estado bien, porque fue el último de la historia. 

 
En el Mundial de Corea – Japón 2002 también hubo goles de oro. Henri Camara le dio el triunfo a la simpática y sorprendente selección de Senegal en los Octavos de Final, ante Suecia. Y en esa misma instancia, el coreano Ahn Jung-Hwan mandó a casa a los italianos con un tanto que le costó el trabajo, ya que el presidente del Perugia, club donde militaba el delantero, lo felicitó de una manera un poco extraña (?): «No voy a pagar el salario a un hombre que ha sido la ruina del fútbol italiano«

La muerte súbita del Gol de Oro 

En 2004 la International Football Association Board decidió eliminar la regla de La Muerte Súbita, ya que Camerún no la había entendido bien no había mejorado el juego en absoluto. Por el contrario, los equipos tenían miedo a perder en el alargue y preferían ir directamente a los penales. Hubo otro intento fallido, denominado Gol de Plata (en caso de un tanto en la prórroga, se seguía jugando hasta el final del período), pero la cosa no prosperó y murió en la Euro de Portugal. 

Fue así como el fútbol volvió a ser el de siempre y Francia volvió a ser Francia (?).