
A ver, no hay que ser Sherlock Holmes, Batman, Indiana Jones o un miembro de Los Simuladores para encontrar, en cualquier época del año, un contingente repleto de chinos en Mar del Plata… Y cuando decimos “chinos” nos referimos a esos diminutos y peculiares seres humanos nacidos en el milenario gigante asiático y no a los millares de jóvenes que se aglomeran en las playas del sur para tener una amena conversación con El Creador, entre tantas otras sensaciones…
Todo aquel que, por la razón que fuere, desee hallar chinos en La Ciudad Feliz sabe que la mecánica es muy simple: hay que caminar una medianoche cualquiera hasta el puerto -más específicamente hasta la intersección de la calle 12 de Octubre con la Avenida Martínez de Hoz, ahí donde habitaban los payasos con sus circos– y aguardar a que una bandada de asiáticos con un aroma particular e indefectiblemente calzados con pantuflas aparezcan, súbitamente, en búsqueda de sus tesoros más preciados: cigarrillos de marcas alternativas, señoritas de buena vida y caninos regordetes para cualquier tarde de gula… como hace cualquier trabajador de la pesca cuando se encuentra varado en suelo extranjero. Bueno, salvo por la parte de los caninos.
En enero de 2013, inesperadamente, se pudo divisar a una manada de chinos en otra zona de Mar del Plata. Fue cuando el Shangai Shenhua de la Superliga comearroz (?) se apareció en la cancha de Cadetes de San Martín para jugar un encuentro amistoso frente a Aldosivi, que por aquel entonces se encontraba en la B Nacional.
Ante tamaño acontecimiento de gala –el primer enfrentamiento del club portuario frente a un equipo asiático– Fernando El Teté Quiroz puso en la cancha a lo mejor que tenía a mano, a saber: Pablo Campodónico; Nahuel Roselli, Ricardo Villalba, Darío Cajaravilla y Walter Zunino; Ignacio Malcorra, Mariano Herrón, Hernán Lamberti y Leandro Aguirre; Matías Gigli y Pablo Vázquez.
Por su parte, el Shenhua formó con: Kiu; Lin, Dai Lin, Li Jianbin y Fan Linjiang; Wang, Kaimu, Xu y Son; Sae Kon y Sae. Incomprobable.

Las crónicas de la época destacan un baile del Tiburón del Puerto sobre sus lejanos visitantes. Sin embargo, en encuentro finalizó apenas 1 a 0 gracias a un tanto de Matías Gigli.
Pese a eso, los asistentes se pudieron deleitar con el colombiano Gio Moreno corriendo con una pelota al costado de la cancha y con la presencia estelar de Rolando Schiavi, quien recientemente había dejado su lugar en Boca para transformarse casi en agregado comercial en la tierra de La Gran Muralla.

Vale destacar, también, el conservador accionar de los vernáculos, quienes al ver a más de 20 chinos en el mismo lugar actuaron por carácter transitivo y colgaron una bandera que rezaba “Piñón Presente”, seguramente, vinculando el trapo a Sergio El Checho Batista, entonces entrenador del Shangai Shenhua. Porque, para el marplatense, donde hay chinos siempre hay un payaso cerca. Y los marplatenses somos los más tradicionalistas de la Argentina.