
Pasaron 17 años del lanzamiento del PC Fútbol 6.0, aquel mítico juego que logró marcar una época entre los enfermitos que nos pasábamos todo el día frente a la computadora. Ya homenajeamos aquí mismo a aquella saga que se extendió, con un bache pronunciado, entre 1995 y 2007, pero hoy queremos centrarnos específicamente en aquella gema del Apertura ’98. Y para que la joda sea completa, les traemos el link para que se lo puedan descargar. De nada, putos.
Nos remontamos al verano de 1999. Internet era muy reciente y para unos pocos. Tener un Pentium II era la papa. Con monitor de tubo, obvio. El menemismo apuraba los últimos corchazos de champagne, al mismo tiempo que la Alianza de De la Rúa se preparaba para dar otros corchazos unos años más tarde. En la tele, todavía duraban los festejos por el título conseguido por el Boca de Bianchi. Ya nos habíamos olvidado un poco del Mundial de Francia, pero no del todo. Teníamos los muñequitos de Coca Cola. Odiábamos a Passarella. No sabíamos exactamente a qué jugaba Bielsa. Un peso era un dólar.

En ese contexto ideal para intentar distraerse, salió al mercado el nuevo PC Fútbol, la versión argentina de la empresa española Dinamic Multimedia. No era la primera, claro. Había debutado en 1995 y luego tuvo un singular éxito con la edición 5.0, aquella de 1997 que traía relatos de Marcelo Araujo y un multimillonario e inentendible presupuesto para Gimnasia y Tiro de Salta. Sin embargo, ninguno de sus antecesores ni sucesores, causó tanto fanatismo como el PC Fútbol 6.0, el juego que nos cambió la vida.

Con relatos de Víctor Hugo Morales y los planteles del segundo semestre de 1998, el juego daba la posibilidad de ser director técnico o presidente de los 20 equipos de Primera División, pero también de los del Nacional B. Era un juego de mánager y había que entenderlo como tal. Por lo tanto, no era tan importante la destreza a la hora de manejar el joystick o el teclado (se podía jugar el partido), como sí lo era la viveza y la capacidad de gestión (?) para administrar el club, mantener las finanzas, comprar buenos jugadores y seleccionar una táctica adecuada. Después de eso, modo resultado y a otra cosa.

La gracia, sin dudas, era empezar desde abajo, haciéndose cargo de un equipo del ascenso y arreglándose con poco. Si a uno le iba bien en la tabla de posiciones, podía darse el lujo de traer a préstamo a jugadores de Primera o del exterior. Eso sí, después la economía quedaba en números rojos y al tercer partido en esa condición, la directiva no tenía problemas en rajarte.

Otro ítem importante era el estadio. Desde las vallas publicitarias, hasta el precio de las entradas o el merchandising. Todo era válido para recaudar. Desde ya que uno podía apostar a agrandar las tribunas o a mejorar los accesos, pero todo eso tenía un costo y podía verse reflejado en el andar del equipo, yéndose al descenso. Nada que no hayamos visto.

Contratar jugadores era todo un laburo. Uno podía contar con la ayuda de un secretario o un ojeador, pero lo más fácil era ir a buscarlos personalmente (?). Liga por liga, equipo por equipo, puesto por puesto. Así es como uno podía tirarse un tirito por el gordo Ronaldo, el mejor del juego con 95 de media, o bien terminar contratando a Poorters, el futbolista del Lierse de Bélgica con el puntaje más bajo: 8. Lo peor era cuando Poorters rechazaba la oferta (?).
En ese abanico de posibilidades, se destacaba la figura de Juan Manuel Suligoy, un desconocido delantero que en la vida real era suplente en Atlético Rafaela, pero que en el PC Fútbol tenía un promedio de 91 puntos. Inexplicable.
Por supuesto que Suligoy terminó convirtiéndose en un emblema de los baldoseros y es por eso que hace unos años los entrevistamos, para que nos contara por qué razón aparecía entre los mejores del juego. Después lo invitamos a un Encuentro Baldosero, pero nos dejó plantados, alimentando la teoría de que siempre fue un jugador virtual

También había otros buenos valores en los equipos del Nacional B, como Grecco (Olimpo), Watson (Godoy Cruz), Gareca (Arsenal) y Alianello (Douglas Haig), que aseguraban buenos rendimientos a un bajo costo. La otra opción, un poco más descabellada pero mucho más divertida, era contratar para la temporada siguiente a figuras en su último año de contrato, ofreciéndoles sueldos altísimos, impagables. De esa manera, uno se podía asegurar al Mono Burgos, al Negro Ibarra, a Roberto Carlos y a Kluivert (?) en Arsenal, para finalmente renunciar en plena pretemporada, antes de que el balance diera 50 millones de pérdida y Don Julio nos mandara a matar.
Todo esto para empezar, claro, porque luego la carrera de uno podía ir mejorando, llegando a dirigir en Primera División, donde las figuras estaban más al alcance de la mano.

Los equipos grandes, por supuesto, contaban con ventaja en cuanto a calidad de plantel, lo que hacía mucho más fácil las cosas a la hora de reemplazar a un lesionado. Pasa en la vida, pasa en los jueguitos…

La cuota de surrealismo también tenía lo suyo. Uno podía reforzarse bien con Gimnasia, por ejemplo, e intentar el milagro. O agarrar a Unión o a Platense e ir por la Intercontinental. Fuera de joda, eso era posible. Pero a la cuarta vez que lo hacías, el juego comenzaba a aburrir (no existía la chance de dirigir en el extranjero) y entonces uno prefería empezar una partida nueva para sentir la humidad y la adrenalina del ascenso. Adictivo.
¿Partida nueva? Ya te dieron ganas, seguro. Acá abajo tenés el link para que te puedas descargar el juego, con todas las instrucciones para instalarlo a cargo de LaPcfutbolería:
Opción A: Descargar PC Fútbol 6.0 Argentina (Google Drive).
Opción B: Descargar PC Fútbol 6.0 Argentina (Mediafire).
Opción C: Descargar PC Fútbol 6.0 Argentina (Mega).
Si está saturada la descarga, volver a intentar más tarde.
Y mirá esto también: Instalación y ejecución del juego.

























