Castro Javier

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Javier Esteban Castro (Saviolita)

Una bendición. Eso significó la aparición de Javier Pedro Saviola, allá por 1998, tanto para River Plate como para todo el fútbol argentino y hasta mundial. Es que de aquel adolescente nadie tenía ningún dato, no sobrevolaba rumor sobre sus habilidades deportivas y tampoco había formado parte de seleccionado juvenil alguno. Nada. Y un buen día, claro, apareció y nos dejó con la jeta abierta a todos. El resto es conocido y soñado: goles, títulos, Selección Argentina, publicidades con Verón (?) y traspaso a Europa en más de 20 millones de verdes. Grosso.

Una maldición o al menos un apresuramiento fue el que, lamentablemente, hizo Godoy Cruz Antonio Tomba en 2002 con la aparentemente máxima aparición de esa institución en toda la historia: lo anunció como “el” delantero del futuro; lo intentó convertir en un emblema de Mendoza y le adjuntó como una cruz el apellido del añorado Conejo –en diminutivo- a instancias de su primer nombre, de su posición en la cancha, de su evidente endebles física y de la edad de su debut con el primer equipo. Señores… brindamos esta afectuosa bienvenida a En Una Baldosa para Javier Saviolita Castro, nacido el 20 de junio de 1986.

Veloz, pícaro, habilidoso, el pibe tuvo una quincena vertiginosa en noviembre de 2002. Primero debutó en el Nacional B contra Almagro, después convirtió su primer gol frente al Deportivo Español y luego fue convocado por Hugo Tocalli para la Selección Sub 17. Por esos días, cualquier información vinculada a los mendocinos pasaba por el hacer o el dejar de hacer del querido Saviolita. Un verdadero Youtuber antes de You Tube, tal es así que en el verano de 2003 hubo escenas de histeria colectiva cuando entregó alimentos para un comedor junto a Oscar Ahumada de River Plate antes de un encuentro amistoso.

Además y siguiendo con su buena estrella, fue incluido en la lista de la Selección Argentina que disputó el Sudamericano Sub 17 de Bolivia. Si bien durante ese torneo estuvo tapado por baldosas como Ariel Colzera, Billy Rodas, El Látigo Peirone y el hermano del Hachita Ludueña, nuestro homenajeado jugó casi todos los partidos y tuvo su momento de gloria en la Primera Fase, contra Perú, cuando el entrenador le dijo: “Si te apellidás Castro, te tenés que destacar” (?) y Saviolita marcó su único tanto con la albiceleste.

Acá hacemos un punto y aparte, por que a partir de ahí todo fue barranca abajo para el atacante. Igual que la carrera de Saviola cuando conoció a Romanella Amato, claro que en el caso de Javier Castro sin billetes ni rubia (?). Con un nivel entre decepcionante y lamentable, el mendocino fue perdiendo espacio aunque se mantuvo en El Bodeguero hasta finales de 2005, cuando pasó a préstamo a Guillermo Brown de Puerto Madryn del Argentino A. ¿Y qué pasó en su ausencia? Godoy Cruz ascendió a la División de Honor (?). Toda la leche…

Sin embargo, ese patriarca devenido en secretario técnico, gurú y guía espiritual de los cuyanos llamado Daniel El Gato Oldrá dispuso que Saviolita volviese al plantel del Tomba en el Apertura 2006, para mantener a la familia unida y con la explicita intención de “intentar recuperar al jugador” que ya contaba con extensos 20 años. Un lugar en el banco de suplentes en una derrota con San Lorenzo (0-3) en el Nuevo Gasómetro fue toda la rehabilitación que Javier Castro pudo lograr.

Bajando de niveles más rápido que Mario Bros, Saviolita continuó despuntando el vicio, ya de manera ignota, por Comunicaciones de Primera B (2008/09), Gutierrez Sport Club del Argentino C (2011) y Lujan de Cuyo (2009/10), Guaymallén (2012/13) y Empleados de Comercio de Mendoza (2013/14) del Argentino B. A sus 29 años, Javier Castro está retirado y trabaja en una empresa familiar. Como en el cómic de Superman, la versión bizarra duró mucho menos tiempo que la original…

Mal Pase: Espíndola López a Instituto (2013)

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Esteban Espíndola López ya tenía todo acordado con Instituto. Incluso, había realizado gran parte de la pretemporada con la Gloria en Mar del Plata. Al volver, el ex River pasó por Buenos Aires. Y a los días, apareció en otra provincia, firmando con Atlético de Rafaela. Hasta ahí, un plantón normal. Pero con un detalle agregado que desató la bronca de los dirigentes cordobeses.

Resulta que el joven defensor se había quedado con un recuerdo de sus días en La Feliz. ¿Una caja de Havanna? No, algo más barato (?): la ropa de entrenamiento del club que lo había dado cobijo esos días. «Se rieron de la buena fe de los dirigentes y la mía, encima se llevó la ropa», fue la frase que eligió el entrenador Frank Kudelka para denunciar la desaparición de las prendas.

Del otro lado, el que tomó el guante y respondió fue Fernando Hidalgo, representante del futbolista: «Ya le he expresado a Barrera (presidente de Instituto) mi disgusto. Estando fuera del país me fue imposible cambiar la situación». En referencia a lo importante, las prendas que su representado tomó prestadas (?), publicó textualmente en su sitio web: «Más allá de la calentura, no creo que pase por devolver la ropa. La devolverá, obvio, si se la llevó. Pasaron un mes evaluando si iba o no el jugador. Lo pasearon por todos lados. No fuimos sólo nosotros los responsables de esta situación. Punto.»

A todo esto, Espíndola López casi no vio acción en Rafaela, al tiempo pasó a Nueva Chicago donde tampoco fue muy tenido en cuenta, hasta que en 2015 volvió a la provincia que había abandonado, pero para jugar en Belgrano. Y ahí, ante los medios locales, se refirió al tema: «Cuando estuve por firmar en Instituto estaba con un representante que se manejó mal y me dejó mal parado», se quejó. Por lo menos, no lo dejó en bolas…

Son decisiones: Roly Zárate jugando una final en Arabia Saudita (2004)

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Robar en pesos, roba cualquiera. Y lo decimos por experiencia propia (?). La posta para cualquier protagonista del fútbol argentino, es juntar una buena cantidad de billetes pesados, preferentemente en poco tiempo y a escondidas, bien lejos de nuestro país, cosa de que el hecho pase desapercibido, disminuyendo las chances de quedar pegado. Robar en petrodólares, entonces, debería ser la meca del futbolista. Y ni hablar si el atraco lleva sólo 45 minutos, situación que le tocó vivir a Rolando Zárate.

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Todo comenzó a mediados de 2004, cuando el Roly logró destaparse en uno de sus tantos regresos a Vélez Sársfield, convirtiéndose en el goleador del torneo Clausura. Con 25 años, parecía estar en el pico de su trayectoria, luego de sus pasos por el Real Madrid y otros equipos falopa del exterior.

Todavía no había terminado el campeonato, cuando a Zárate le llegó un ofrecimiento único: ir a jugar la final del torneo de Arabia Saudita para el Al-Ittihad, a cambio de 300 mil dólares (100 mil para él y 200 mil para Vélez). Además, en los medios argentinos había trascendido que le iban a regalar un auto de lujo. Todo eso por tan solo un partido de fútbol. ¿Y gracias a quién? ¡A Bilardo! ¿Eh?

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Resulta que al Narigón, que por aquellos días dirigía a Estudiantes de La Plata, los árabes le habían pedido a Ernesto Farías, figura del Pincha. Claro que el Doctor no tenía intenciones de largar a su goleador en medio del torneo, así que enseguida recomendó al delantero de Vélez. Porque al rival hay que ayudarlo, siempre (?).

A Tecla Farías todavía no se le había pasado la calentura, cuando el Roly ya había aceptado la propuesta, aún sabiendo que tenía que hacer un viaje larguísimo y a la vuelta seguir jugando a Vélez. De hecho, antes de irse metió un gol (el otro fue de su hermano Mauro) en la victoria 2 a 1 ante Colón, por la 17ª fecha.

Para entretenerlo, en el vuelo seguramente le hicieron ver un video como este para ponerlo en contexto:

A su llegada a la ciudad de Jeddah, el más platinado de la dinastía Zárate contempló el Mar Rojo y fue presentado a los jeques de Los Tigres, como se lo conoce al Al-Ittihad, el club más antiguo de Arabia Saudita. No habían pagado tanta plata porque sí. Esperaban mucho de él. Y se lo hicieron saber.

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En el equipo no había otros argentinos, pero el entrenador era brasileño, al igual que dos de sus compañeros. Por lo menos, había gente con quién falar (?).

Después de tres días de entrenamiento, llegó el día del partido. No uno cualquiera: era la final del campeonato nacional, ante el Al-Shabab, que ese año había sido la revelación. La obligación de ganar el título, era del equipo de Zárate. Y como ya dijimos antes, se lo hicieron saber (?).

Finalmente, llegó el día esperado. El Roly salió a la cancha con la camiseta aurinegra y sus inconfundibles claritos. Le dejaron patear un tiro libre y le salió una masita por abajo que detuvo sin problemas el arquero. Los jeques se miraron con desconfianza en la tribuna. Los Tigres fueron y fueron, pero no pudieron romper el marcador ante un rival que era claramente inferior. Los jeques seguían mirándose. Terror.

Cómo habrá sido la cosa, que en el entretiempo lo sacaron al argentino. Sí, al tipo que habían pagado 300 lucas verdes. ¿Y el auto de lujo? ¡Ja! contate otro (?).

En la segunda mitad, ya sin el Roly, el Al-Ittihad fue a buscar el partido por obligación y le terminaron haciendo un gol, gracias a una cagada de un defensor, al que seguramente le deben haber dado su merecido (para que se den una idea, jugadores de ese equipo han llegado a ser castigados con latigazos por no comportarse durante un partido). ¿Resultado final? Ganó el Al-Shabab por 1 a 0 y se coronó campeón de la liga árabe.

Según contó el propio Zárate en una nota para El Gráfico, se tuvo que escapar ni bien terminó el partido: «Teníamos un miedo terrible por la gente, que estaba loca por haber perdido la final. Había 50 mil personas en el estadio. Fue una experiencia muy rara, muy diferente a lo que se vive habitualmente». Y agregó: «la guita ya la habían depositado antes. Nos duchamos, nos dieron una medalla, saludamos al jeque, y del estadio nos fuimos al aeropuerto. A las 12 de la noche ya volábamos hacia Buenos Aires».

Pero no todo terminó ahí. De vuelta en Argentina, el Roly se perdió los dos últimos partidos del torneo, porque los árabes, re calientes por haber perdido la final, no mandaron el transfer de restitución.

Para suerte del jugador, nadie lo alcanzó en la tabla de goleadores y se llevó al menos ese reconocimiento personal, con 13 tantos. En tu cara, Tecla.

San Lorenzo con pantalones y medias negras (1986)

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Si hay un grupo de jugadores que logró conquistar el corazón de los hinchas de San Lorenzo de Almagro, a pesar de no haber obtenido ningún título, ese es el de Los Camboyanos, aquel equipo que en la segunda mitad de los años 80 se hizo fuerte en la adversidad: sin cancha, sin recursos económicos, sin agua caliente para bañarse y hasta sin indumentaria.

Entre 1986 y 1998, el Ciclón cambió varias veces los modelos de camisetas. A veces con publicidad, otras veces limpia de sponsors. A veces con escudo, otras sin distintivo. O incluso con un escudo diferente. Y lo más increíble: en algunos partidos usaban juegos diferentes, por lo que no todos los jugadores estaban vestidos de la misma manera. Y así como a veces costaba conseguir casacas, lo mismo ocurría con el resto de la ropa.

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¿De qué color fue históricamente el pantalón de San Lorenzo? Blanco o, en su defecto, azul. ¿Y las medias? Azulgranas o, en su defecto, blancas. Bueno, esa costumbre también se interrumpió en 1986, cuando combinó su tradicional camiseta adidas (bastante gastada por los lavados, eso sí) con pantalones y medias negras. Lo que consiguieron.

Con esa indumentaria genérica, el Cuervo perdió 3 a 0 ante Boca, en La Bombonera. Postal de una época repleta de necesidades, pero con un toque de mística que le dio origen a Los Camboyanos.

Mal Pase: Pavone al Blackburn Rovers (2011)

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Una vez concluido su exitoso paso por River Plate (?), Mariano Pavone busco irse lo más lejos posible del Monumental nuevos horizontes. Y pareció que el plan funcionaba a la perfección, ya que a los pocos días de sucumbir ante Olave y compañía, apareció una oferta ni más ni menos que de la Premier League.

«Mariano está feliz de tener su oportunidad en Inglaterra. Había hablado con varios clubes pero se mostró particularmente impresionado en la charla con Kean, quien le explicó los ambiciosos planes de la institución», explicó el representante del argentino, dejando divisar que ya estaba todo cerrado y que incluso hasta había existido una conversación entre el futbolista y el entrenador del Blackburn Rovers.

Todo muy lindo, pero a las palabras se las lleva el viento: el Tanque terminó recalando en Lanús, donde de poco le sirvió contar con el pasaporte de la Unión Europea.

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No solo los medios de Argentina habían reflejado la noticia: también lo había hecho la prensa inglesa. Por ejemplo, el diario Daily Mirror llegó a confirmar el traspaso y presentó al delantero como “the hitman whose penalty miss caused a riot last month”. Lo que leído en español vía Google Translate es algo así como “el asesino a sueldo cuya penalti fallado provocó un motín el mes pasado”. Pobre Pavone. Por lo menos se salvó de que allá le recuerden que that stain is not cleared anymor.

Estimulados

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Parece un trofeo de Tinder, lo que no estaría mal (?), pero es mucho más que eso: es el reconocimiento a nuestro laburo periodístico. Anoche, en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, fuimos galardonados con los Premios Estímulos, en el rubro Medios autogestionados, categoría que compartíamos con otros buenos sitios nominados, como Cultura Redonda, Efecto Tenis y Mundial de Fondo.

Agradecemos, desde ya, a la profesores, estudiantes y egresados de TEA y DeporTEA, que fueron los que votaron para que se llevara a cabo semejante delito.