Ya hemos recordado, alguna vez, aquella llamativa camiseta naranja de Ferro Carril Oeste que en 2003 fue combinada con medias amarillas y jugadores negros (?). Claro que nunca ahondamos en el origen de ese particular color para la institución, que se remonta a la década del 70.
La siempre bien ponderada selección holandesa de 1974, no ganó el Mundial de Alemania pero sí captó millones de admiradores. Fue así como en diferentes partes del planeta, algunos equipos se sumaron a la moda de la Naranja Mecánica, adoptando el color de su camiseta.
En la Argentina, uno de esos clubes fue Banfield, que comenzó a usar el naranja en 1976. Pero dos años antes, cuando la revolución de Holanda estaba en plena efervescencia, el pionero fue Ferro, saliendo a la cancha con un diseño inspirado claramente en el modelo adidas que lucían los muchachos de Rinus Michels.
A diferencia del típico león de los Países Bajos, el escudo de Oeste se caracterizó por tener algo más personal, que los identificaba a pleno. ¿Un 0 a 0 gigante? No, nada de eso. A la altura del corazón, aparecía un caballito, aludiendo al barrio. ¡Qué ternura!
Con esa casaca, en conjunto con pantalón negro y medias naranjas, el cuadro de Capital Federal jugó la primera fecha de la ronda final del Nacional de 1974, ante Rosario Central, obteniendo una gran victoria por 3 a 2, en la cancha de Newell’s, con goles de Arregui, Eiras y Cacho Saccardi (foto).
Ferro haciendo 3 goles de visitante. ¡Eso es Fútbol Total!
Tanto se habla de Tevez que dejó Europa para volver a su tierra, pero poco se habla de otro Carlos, Marinelli, que largó el fútbol a los 33 años para seguir colaborando desde otro lado (?). La ex promesa de Argentinos Juniors y Boca, dejó la actividad, casi al mismo tiempo que cobró una buena cantidad de dinero, producto de una demanda que le había iniciado a Millonarios de Colombia por incumplimiento de contrato. En la actualidad, Carlitos es representante de jugadores y tiene en su cartera (?) al arquero peruano Pedro Gallese.
Una de las noticias más tristes del año para el mundo baldosero: apareció muerto Carlos Barrionuevo, después de estar varios días desaparecido. El ex jugador de Gimnasia de Jujuy y Ferro, entre otros, había caído a las aguas del Paraná mientras pescaba con amigos en San Lorenzo, Santa Fe. Nuestras condolencias para la familia.
Gustavo Nordfors dio la nota en sus comienzos, demostrando su fanatismo por Racing, donde finalmente pudo debutar en Primera División. Su carrera fue muy corta, es cierto, pero ahora es mánager del trío San Javier y acompaña a su mujer, la folklorista Carla Bazán, de pasado en Gran Hermano. Da para brindar (?).
¿Se acuerdan de Julián Téllez? Aquel ex Vélez que vivía lesionado, ahora es conductor de un programa llamado «Saque largo». Sí, en Colombia.
Después de rodar y robar por el mundo, el ex Newell’s Lisandro Sacripantise sumó a la Liga Cañadense de Fútbol, para vestir los colores del Club Atlético Carcarañá, conocido como Cremería. Interpretamos que lo van a cremar (?).
Para los que estaban desesperados (?), preguntando por Leonardo Pekarnik, informamos que está muy entretenido, yendo a los asados de Juan Román Riquelme. En la foto, lo podemos ver, abajo a la derecha, con la camiseta de Boca y el short de San Telmo.
Todo aquel futbolero que haya mirado la liga española a comienzos de los 90, difícilmente pueda olvidarse de aquel Tenerife de Jorge Valdano que supo arruinarle dos ligas, de forma consecutiva, al eterno caballo del comisario, el Real Madrid.
Nombres como los de Juan Antonio Pizzi, Oscar Dertycia, Fernando Redondo y el Chemo Del Solar, hicieron historia en el cuadro de las Islas Canarias, pero no de la manera en la que logró consagrarse Pier Luigi Cherubino, un pujante tano que alternaba entre los delanteros.
En la temporada 1993/94, la última del DT de Las Parejas al mando del club, Pier encontró la gloria de la forma menos pensada, cuando su equipo se enfrentó al Auxerre, en la primera ronda de la Copa UEFA.
Tras el partido de ida, que terminó 2 a 2 en España, el Tenerife tuvo que ir a Francia a buscar el triunfo. Y lo consiguió, sí, pero tuvo que sudar la gota gorda (?).
Un gol de Felipe a los 20 minutos del segundo tiempo, puso arriba a los de Valdano, que hasta ese momento se habían sentido acorralados por los locales, aunque todavía faltaba la peor…
Diez minutos después, se fue expulsado César Gómez, dejando al Tenerife en problemas, sobre todo cuando se lesionó el arquero Agustín.
Sin más cambios, el atacante Pier (que había ingresado por Dertycia) se hizo cargo del arco y mantuvo la valla invicta durante 12 minutos llenos de suspenso…y de frío por parte de los franceses, que no pudieron hacer un gol ante un rival que tenía 8 jugadores de campo y un arquero improvisado.
Tenerife pasó a la siguiente ronda y para festejar puertas adentro (con Ángel Cappa incluido), los jugadores metieron al cuarto árbitro en el jacuzzi. Sí, así como leen.
Puede que el colegiado (?) haya sentido un poco de temor cuando comenzaron los jueguitos de agarrar el jabón y similares, pero seguramente lo ablandaron con las palabras mágicas: No te preocupes, nena, esta noche ataja Pieeer (?).
“Noya es el nuevo refuerzo de Independiente”, decían los diarios allá por julio de 2005. No se trataba del hoy ya veinteañero con eterna cara de niño, fanático del Rojo, sino de un lateral derecho uruguayo de prolongada trayectoria en equipos chicos del paisito, pero desconocido de este lado del Río de La Plata.
Nacido en el departamento de San José en julio de 1976, Noya hizo sus primeras armas en Miramar Misiones (1997 a 1999), antes de sumarse a Defensor Sporting. En el cuadro violeta, donde jugó entre 1999 y 2002, sumó experiencia al lado de jugadores reconocidos como el Ruso Pérez, Gonzalo Sorondo, Marcelo Saralegui y Marcelo Tejera, entre otros.
La siguiente escala fue Deportivo Colonia (2003 a 2005), donde conoció a Emiliano Díaz y al Zinho trucho y que le sirvió para acumular el coraje necesario para tomarse el buque y probar suerte del otro lado del charco. Así fue que a mediados de 2005 llegó a la Argentina para probarse en Independiente.
Julio César Falcioni había asumido la dirección técnica del cuadro de Avellaneda y dejó en manos del presidente de aquel entonces, Julio Comparada, una lista de refuerzos: un lateral derecho, un lateral izquierdo, un volante central, un carrilero y un enganche. «Falcioni me llama cada quince minutos. Lo que pasa es que cada vez que pedimos cotización por alguno, nos piden fortunas», se quejaba públicamente Comparada. Eran épocas austeras y en los cofres del Rojo no había mucha plata para gastar en contrataciones. “No pediremos nada que esté fuera de las posibilidades del club. Eso es fundamental para la llegada de los refuerzos. Creo que con orden, inteligencia y sacrificio podemos disimular otras cosas”, decía el Emperador Julio César.
Así fueron llegando jugadores sin demasiado cartel. Primero aparecieron Bernardo Leyenda y Esteban Buján, dos viejos conocidos de Falcioni. Más tarde se sumaron, entre otros, el uruguayo Marcelo Méndez, Martín Pautasso, Mariano Herrón y Emiliano Armenteros.
En ese contexto, donde cualquiera dispuesto a ponerse la camiseta roja era bienvenido, cayó el defensor Hebert Noya, de 29 años. El lateral estuvo a prueba varios días y, aunque en un momento su contratación parecía un hecho, no le dio el piné para superar el test. Antes de finalizar la pretemporada, Falcioni le dio las gracias y lo apartó del plantel junto a los defensores Rubén Salina, Víctor Gorrasi, los mediocampistas Fernando Lorefice y Hernán Losada y el atacante Mauro Fanari.
Cabizbajo, juntó sus cosas y regresó a Deportivo Colonia (2005/06) donde lo esperaban Marcelo de Souza, Carlos Camejo y Yair Rodríguez. Sin embargo, no estuvo mucho tiempo. El club pasaba por una durísima crisis económica que lo llevó a desaparecer a mediados de 2006.
Ya en el ocaso de su carrera, Noya colgó los botines tras dos temporadas sin demasiado brillo en Rampla Juniors (2006 a 2008), al lado del brasileño Tilico. Desde entonces, se dedicó a la dirección técnica de equipos del interior uruguayo como River, San Lorenzo, Río Negro y Universal.
Continuando la saga de acontecimientos futbolísticos relacionados a las firmas de indumentaria, esta vez repasamos la historia de los ganadores, para que recuerdes con qué marca tu equipo salió campeón, si es que esto sucedió si sos de Gimnasia, ni lo leas.
Teniendo en cuenta que desde 1931 hacia finales de los 70, las empresas de indumentaria deportiva no solían ser visibles en las camisetas del fútbol argentino, tomamos como punto de partida para esta profunda investigación (?), el año en el que River salió campeón vistiendo una marca diferente a la que nos tiene acostumbrados, ya que en el Metropolitano de 1980 usó Olimpia (aunque en un principio no figuraba en la casaca). Al año siguiente, se repetiría la fórmula, siendo ésta la última vez que ese sponsor técnico conociera la gloria en el fútbol argentino.
A la hora de hacer el conteo, no sorprende que adidas sea la marca que más veces haya tocado el cielo con las manos, con 28 títulos, teniendo en cuenta su relación con River, el más campeón a nivel local.
Como todos saben, las 3 tiras dominaron el fútbol argentino desde mediados de los 80, hasta la mitad de los 90. De hecho, desde el título de Newell’s en 1988, hasta el título de Vélez que cortó la racha en 1993, todos los equipos se alzaron el torneo vistiendo la marca alemana. Incluso, ese equipo de Bianchi arrancó el torneo con adidas y a mitad de camino comenzó a utilizar Umbro, marca de moda, para el club moda de esa época (?).
Otra marca fuerte del fútbol argentino, en distintas épocas, fue una nacional (hoy ya no), Topper. Con 14 títulos en 35 años, es una de las Premium del fútbol argentino y comparte con adidas el haber vestido a 7 campeones diferentes (Estudiantes, Independiente, Racing, Rosario Central, Newell´s, Vélez y Ferro).
Curioso es el caso de Estudiantes, por ejemplo, que vistió Topper en su último torneo en 1983 y luego de 23 años de pasar por distintas marcas, volvió a salir campeón con la misma empresa en 2006.
Boca no nació en 1998, pero sí una generación de hinchas de Bokeeta lo hicieron (?). Y junto a ellos, la irrupción de Nike en el mercado local. Aunque la relación con la marca de la pipa comenzó en 1996, el primer título llegó dos años más tarde. Desde ahí, hasta el título de 2018, fueron 11 festejos en total. Siempre hablando del medio local, porque como se sabe, en el plano internacional fueron muchos más, al punto de tener un segundo barrio, Tokio (?).
Después de las marcas tradicionalmente campeonas del fútbol argentino, hay un pelotón que se reparten los títulos, las marcas que cumplieron el sueño socialista (?) de Don Julio (#Blessed).
Así vemos que Umbro obtuvo 3 títulos locales. Mientras tanto, Lotto cumplió otro sueño del Vicepresidente del Mundo (?): salir campeón con Arsenal. Además, obtuvo otros 2 torneos con San Lorenzo. Otra marca con 3 estrellas es Penalty, que en 1995 dio la vuelta con el Ciclón de la mano del Bambino y sus muchachos, y también tuvo sus alegrías con Vélez.
Signia, la marca de Torneos y Competencias, también se consagró con San Lorenzo. Pero además, pudo festejar con Lanús. Dos títulos en pocos años de existencia. La misma cantidad que sumó Olimpia, al inicio de los 80’s.
Finalmente, Mitre, Diadora, TBS, Kappa, Kdy y Puma (la marca con más descensos) obtuvieron un solo torneo local.
Los enfermos del fútbol atesoran todas las camisetas de su querido club, pero saben que es más linda aquella con la que dieron una vuelta olímpica. Esa que tiene un brillo especial, gracias un recuerdo que los traslada a ese momento único.
Las marcas, por supuesto, lo saben perfectamente, por eso es cada vez más fuerte el vínculo con los clubes y la intención de generar una pertenencia con su sponsor técnico.
1980: River Plate (Olimpia) y Rosario Central (adidas). 1981: Boca Juniors (adidas) y River Plate (Olimpia). 1982: Ferro Carril Oeste (Topper) y Estudiantes (Topper). 1983: Estudiantes (Topper) e Independiente (Topper). 1984: Ferro Carril Oeste (Topper) y Argentinos Juniors (adidas). 1985: Argentinos Juniors (adidas). 1985/86: River Plate (adidas). 1986/87: Rosario Central (Topper). 1987/88: Newell’s Old Boys (adidas). 1988/89: Independiente (adidas). 1989/90: River Plate (adidas). 1990/91: Newell’s Old Boys (adidas). 1991/92: River Plate (adidas) y Newell’s Old Boys (adidas). 1992/93: Boca Juniors (adidas) y Vélez Sársfield (Umbro). 1993/94: River Plate (adidas) e Independiente (adidas). 1994/95: River Plate (adidas) y San Lorenzo (Penalty). 1995/96: Vélez Sarsfield (Umbro) y Vélez Sársfield (Umbro). 1996/97: River Plate (adidas) y River Plate (adidas). 1997/98: River Plate (adidas) y Vélez Sarsfield (Puma). 1998/99: Boca Juniors (Nike) y Boca Juniors (Nike). 1999/00: River Plate (adidas) y River Plate (adidas). 2000/01: Boca Juniors (Nike) y San Lorenzo (Signia). 2001/02: Racing Club (Topper) y River Plate (adidas). 2002/03: Independiente (Topper) y River Plate (adidas). 2003/04: Boca Juniors (Nike) y River Plate (adidas). 2004/05: Newell’s Old Boys (TBS) y Vélez Sársfield (Topper). 2005/06: Boca Juniors (Nike) y Boca Juniors (Nike). 2006/07: Estudiantes (Topper) y San Lorenzo (Lotto). 2007/08: Lanús (Signia) y River Plate (adidas). 2008/09: Boca Juniors (Nike) y Vélez Sársfield (Penalty). 2009/10: Banfield (Mitre) y Argentinos Juniors (Diadora). 2010/11: Estudiantes (Topper) y Vélez Sársfield (Penalty). 2011/12: Boca Juniors (Nike) y Arsenal (Lotto). 2012/13: Vélez Sársfield (Topper) y Newell’s Old Boys (Topper). 2013/14: San Lorenzo (Lotto) y River Plate (adidas). 2014: Racing Club (Topper). 2015: Boca Juniors (Nike) 2016: Lanús (Kdy) 2016/17: Boca Juniors (Nike) 2017/18: Boca Juniors (Nike) 2018/19: Racing (Kappa) 2019/20: Boca Juniors (adidas) 2021: River Plate: (adidas) 2022: Boca Juniors (adidas)
Allá lejos y hace tiempo, por mediados de la década de los noventa, comenzó en mi vida, junto a la tediosa y obligatoria concurrencia al colegio secundario, una costumbre que luego se convirtió en obsesión: robarle plata a mi vieja… claro, el inicio de la adolescencia trajo un sinfín de necesidades vacías e inocuas de las cuales yo no podía quedarme afuera bajo ningún concepto ni punto de vista. Entonces la rutina se repetía miércoles y domingos, sin excepción, mientras escuchaba los partidos en un viejo y destartalado equipo de música.
Y así, sin darme cuenta, tras no poder devastar el producto de mi travesura en la inversión de cigarrillos y discotecas, un día me encontré con una obscena cantidad de dinero que solo se pudo disimular con un acontecimiento que marcó un antes y después en mis días: el regreso de Diego Maradona a Boca Juniors.
Por supuesto, lo mío no pasó por ir a Corea del Sur ni a La Bombonera a ver como El Diez hacía expulsar a Toresani. Mi parte pasó, tras inventarme el “encuentro de una billetera”, en blanquear el dinero comprándome la camiseta marca Olan conmemorativa del nonagésimo aniversario de la institución; edición que se había atrasado de Abril a Octubre, precisamente a la espera de que acaben los coletazos de la efedrina de Cerrini…
La casaca -hermosa como toda primer pilcha oficial que tenés en tu vida- vino acompañada por un póster oficial que estuvo en mi pieza durante más de una década, hasta que un día, claro, desapareció por arte de magia (?). Pero durante ese tiempo inmaculado, mientras crecía la panza que deformaba la vieja camiseta Olan, la diversión consistía en mirar a los héroes de mi juventud y recordar que había hecho cada uno de ellos por el fútbol. Y ahí había de todo, como puede haber si revisás la vida de 25 personas…
Y claro, digo 25, por que hubo uno de ellos del que jamás supe nada. Hasta ahora. Adrián Héctor González (14/01/1974), el que se encuentra, incrédulo, posando su anatomía entre las de Fabián Carrizo y Roberto Cabañas. ¿Y quien fue? Un pibe surgido en La Candela, que jugaba de defensor y cuyo máximo mérito en Boca Juniors fue el haber disputado un amistoso contra Nueva Chicago en 1996 (victoria por 4 a 1), acompañado por Yorno; Saldaña, Medero ( Walter Del Río) y Matellán; Silvio Rivero, Giunta, Raúl Peralta ( Alejandro Farías) y Pico ( Luppino); Christian Eduardo Giménez y Tchami ( Fabio Márquez). La gran mayoría de ellos, claro, no sabían que participaban de ese encuentro por ser el desecho de Carlos Salvador Bilardo, quien ya preparaba su tan mentado “Dream Team”…
La vida del tercer Adrián González de nuestro fútbol continuó, en forma de revelación, por: San Miguel (1996/98), Almirante Brown (1998/2001) Brown de Arrecifes (2002/03), Sarmiento de Junín (2003/04), Comunicaciones (2004/08) y otra vez San Miguel (2009) oscilando siempre entre el Nacional B y la Primera C, equipos en momentos donde, suponemos, el sueldo no llegaba ni a la mitad de lo que yo le afanaba a mi vieja (?)…
Ahora si, puedo contar algo sobre los 26 humanos del póster…
¿Rayadas? ¿Con rombos? Mejor las dos cosas, para innovar. La imagen, aportada por el historiador de Chaco For Ever, Carlos Ortiz, nos muestra a dos futbolistas del club, Eduardo Escobar y Celso González, luciendo unas medias que eran la sensación chaqueña, allá por 1978.
En el medio, el Beto Alonso, en la previa de un amistoso que terminó ganando River por 2 a 0. El resultado, claro, fue lo de menos.