Huaiquipán a Colón (2003)

Qué hubiese sido de Huaiquipán en el fútbol argentino…

Francisco Anderson Huaiquipán, alias El Toqui o El Cacique de La Legua, apareció a fines de los 90 como una gran promesa del fútbol chileno. Volante habilidoso, desfachatado y con aires de crack, arrancó su carrera en Deportes Magallanes y, tras un breve paso por Provincial Osorno, se le presentó la oportunidad de mostrarse en un club grande… oportunidad que le cambiaría la vida para siempre. 

En 2002, Huaiquipán pasó a préstamo a Colo Colo, que por entonces atravesaba una fuerte crisis económica e institucional y que, en concordancia con su plan de ajuste, se reforzaba con lo que podía y sin poner un peso. A poco de su llegada, El Toqui se ganó el cariño de los hinchas albos a fuerza de grandes actuaciones y -sobre todo- de un doblete inolvidable en un clásico frente a la U de Chile.

Pocos meses después, formó parte del llamado Campeón en la Quiebra, el rejuntadero de juveniles, viejas glorias y material de descarte (?) que llevó a Colo Colo a la cima del fútbol chileno durante la peor crisis de su historia. 

 

Aquél frenético 2002 en la vida de Huaiquipán también incluyó una gira del equipo chileno por Australia, con amistosos frente a la selección de aquel país y al Leeds United. En ambos partidos, Huaiqui fue figura, lo que despertó el interés de equipos del Viejo Continente, llegando a firmar un par de preacuerdos que a la postre nunca prosperarían.

Finalizando 2002, con el préstamo en Colo Colo vencido, Deportes Magallanes (dueño del 80% de su pase) reclamó por su regreso. El volante, caliente por la forma en que Magallanes negoció con el albo, se hizo el estrella se negó a jugar en la Primera B chilena y salió a buscar otros clubes.

Fue allí que finalmente entró Colón de Santa Fe a esta historia. Por aquel entonces, el DT Edgardo Bauza ultimaba el armado del plantel sabalero que afrontaría el Clausura 2003. Abrochadas las incorporaciones de un delantero (Gonzalo Belloso) y de un carrilero por izquierda (Marcio Alemao), el Patón y la dirigencia estaban en búsqueda de un volante que le aportara buen juego, creatividad (?) y llegada al gol a un equipo que carecía de dichos atributos. Caídas las negociaciones por Iván Moreno y Fabianesi y Gustavo Orteman, el intermediario Juan Luis Berros acercó el nombre del jugador revelación del fútbol chileno: Francisco Huaiquipán.

Luego de observar muchos videos del jugador, de pedir referencias sobre el mismo, y de contar la aprobación de Bauza, la dirigencia realizó sobre el cierre del libro de pases la inscripción del ex Colo Colo.

Un día después del debut en el Torneo frente a Estudiantes en La Plata, el presidente de Colón José Vignatti, y el vice, Patricio Fleming se reunieron en Santiago de Chile junto a Huaiquipán y representantes de Magallanes.

Fernando Carlín, dirigente del club chileno, salió con optimismo luego de la reunión: «Todavía no se ha resuelto nada pero estaríamos hablando de una venta (…) La gente de Colón es fantástica y una institución de gran solvencia económica. Creemos que puede ser la mejor opción para Francisco en este momento«.

Mientras tanto, en la tierra de Los Palmeras (?) se decía que el acuerdo de club a club era total y que los dirigentes regresaron a Santa Fe muy ilusionados. Dicho acuerdo se trataba de un préstamo por 14 meses (hasta junio del 2004) a cambio de 50.000 dólares más la cesión de Gustavo Savoia.

Por su parte, la tercera pata (y la más importante) de esta negociación, Francisco Huaiquipan, salió de la reunión afirmando sus deseos de recalar en el fútbol argentino, aunque aclaró que debía analizar la propuesta con su representante, Mariano Gastó.

¿Qué surgió de dicho análisis? Para empezar, Huaiquipán (y/o su entorno) tasó el 20% del pase que le pertenecía en 300.000 dólares, número que fue considerado excesivo por la dirigencia santafesina. Para completarla, el jugador pretendía -al finalizar el contrato con Colón- quedar en libertad y con el pase en su poder, sin dejarle a los sabaleros la posibilidad de renovar el préstamo, comprar el pase o de lograr un beneficio económico en el caso de una transferencia. Esa cláusula fue la que hizo que Vignatti y compañía desista de su contratación. 

El 20 de febrero de 2003, 5 días después del inicio de la negociaciones, la chance de que el talentoso volante chileno se convierta en el tercer refuerzo de Colón quedó finalmente descartada. El Cacique de La Legua se privaría así de conocer al Pata Pereyra, al Zungui Blanco, a Gavatorta, al Gaviota Migliónico y otros ejemplares de un equipo donde el fútbol jamás apareció, pero que así y todo se las ingenió para meterse en la Copa Sudamericana.

¿Qué pasó con Huaiqui? Frustrado su fichaje en Colón, quedó boyando en Magallanes hasta que quedó libre y volvió a Colo Colo, el lugar donde había triunfado. Sin embargo, muy lejos de sus épocas de gloria, esta nueva etapa en el albo estuvo marcada por la reincidencia en actos de indisciplina y un pronunciado bajón futbolístico. Fue así que promediando 2004, El Toqui fue marginado de Colo Colo y dio inicio a un derrotero baldosero que incluiría: clubes chilenos de mitad de tabla para abajo (?), un paso efímero por Corea y México, un traumático malpase al fútbol indonesio, otro malpase al Atlético Nacional de Colombia y un betocarranceo en el under brasilero.

Pero el andar de nuestro homenajeado no terminaría allí… Durante esos últimos chispazos como futbolista, su viveza y desfachatez se fue trasladando del verde césped al plató de televisión, para deleite de Jorgito Ventura. Es que a lo largo de los años, la historia de vida del Cacique, su personalidad cautivadora (?) y su habilidad para generar títulos de tapa, se habían convertido en carne de cañón para la prensa farandulera, que ahora estaba dispuesta a explotarla al máximo. Y Huaiqui -que parecía no hacerle asco a nada- dijo «donde hay que firmar» (?). Fue así que a través de su participación en varios reality shows y programas satélites, terminó por moldear su nueva imagen, ya no como talento desperdiciado futbolista, sino como personaje bizarro de la tele.

En un par de años El Cacique de La Legua había pasado de pelearse con Mark Viduka a pelearse con… Tony Kamo.

Durante su época de apogeo en la caja boba, Huaiquipán no estuvo solo: tuvo de partenaire a La Mitzy (una especie de «versión trasandina de La Claudia»), y juntos forjaron la pareja más mediática de Chile, mucho tiempo antes de la llegada de Jadue y Nené (?). El culebrón Huaqui-Mitzy brilló en un reality de parejas y -como era de esperarse- en todos los programas de chimentos y revistas del corazón (?). De aquí en más, las noticias que llegarían de El Toqui serían cada vez más sensacionalistas y ajenas al fútbol.

 

Incluso aquellas noticias asociadas a la pelotita resultaban ser picantes. Como cuando bardeó a las estrellas colocolinas que pegaron el faltazo en su partido de despedida. O cuando contó la dura realidad en las calles de La Legua, tirándole palitos a algunas figuras del fútbol trasandino.

 

Ya más cerca en el tiempo, Huaiquipán se fue mostrando más moderado y reflexivo sobre su pasado.

«Un jugador talentoso no tiene que hacer lo que yo hice a esa edad. Me refiero a carretear, dormir poco, entrenar copeteao. Si hubiese tenido disciplina, sin ningún problema habría llegado a Europa a los 23 años. Lamentablemente las realidades son así y me tuve que criar casi solo«.

Sin dudas, el 2002 había sido un año vertiginoso y a la vez bisagra para la vida de El Toqui. Así como vivió momentos deportivos consagratorios, también tuvo que sobrellevar las consecuencias de la llegada repentina de los flashes y la popularidad. Las crónicas posteriores hacen foco en la incidencia de su entorno: «Lo cambiaron de casa, para sacarlo de La Legua. Se deprimió con tanto lujo y volvió a la población». El hombre de apellido mapuche hoy siente que esa turbulenta vida le quitó la oportunidad de emigrar a otras ligas e incluso ser parte de la selección de Bielsa.

Para 2017, ya refugiado en la Biblia, habiendo incursionado por la política, y afrontando un grave caso policial que involucró a sus hijos, Huaiquipán se refirió a su nueva vida como cazatalentos en una escuelita de futbol:

«He dejado muchas cosas. Fumaba mucho, dejé la droga, el alcohol. Soy una nueva criatura. Estoy puro de alma y de corazón, íntegro de mente. Quiero estar para toda la vida con mi familia. Cometí muchos errores. Como jugador, también. Esos que no quiero que cometan estos niños, que viven en poblaciones y eligen el camino más fácil (…) Hoy, te repito, puedo decirle a ese niño lo que no debe hacer. Y cuál es el camino correcto».

¿Qué hubiese sido de Huaiquipán en el fútbol argentino? Nunca lo sabremos. De lo que podemos estar seguros es que a Vignatti le va para el culo negociando con los chilenos, en tiempos donde personajes del ambiente deportivo son estrellas del streaming, la historia de vida de El Toqui también sería digna de maratón. Teléfono, Caetano (?).

 

Fredrich Elvio

Elvio Epifanio Fredrich

Zurdo, alto, de tranco largo y extraordinario nombre de pila. Semejante combo le sirvió para plantarse en un sector de la cancha donde la competencia puede ser escasa: volante por izquierda, a veces marcador de punta por el mismo costado, tuvo el agrado de haber sido protagonista de un hecho histórico del fútbol argentino.

Dicho acontecimiento se produjo el 18 de septiembre de 2008, en un partido jugado entre Los Andes y Chacarita. El momento en cuestión se dio específicamente a los 8 minutos del segundo tiempo, cuando el árbitro Luis Álvarez marcó un tiro libre favorable al local. En ese lugar, en ese instante, se utilizó por primera vez el aerosol para marcar la distancia entre la pelota y los rivales más cercanos. Elvio Fredrich se hizo cargo de la pelota parada. Tomó carrera. Soltó el pie izquierdo. Su remate dio en la barrera.

Antes y después de esa jornada mágica (sobre todo para Chaca, que ganó 3 a 1), este blondo mediocampista tuvo una carrera con más sombras que luces. Entre 2005 y 2008 disputó 14 encuentros con el Lobo, entre ellos el último clásico en el viejo estadio de 1 y 57 (victoria 1 a 0 para Estudiantes).

Tras ser prestado a Almagro (2006/07) y e irse al descenso con Los Andes (2008/09), se marcharía al club donde alcanzó su mejor rendimiento, en el que volvería a estar en el centro de la escena. Es que no cualquiera le convierte un gol a River, en el Monumental y con la camiseta de Boca… de Boca Unidos. En el Aurirrojo jugó el Nacional B en las temporadas 2009/10 y 2011/12.

En el medio, tuvo su única experiencia en el exterior, al jugar en el Manta de Ecuador (2010/11). Allí tuvo continuidad hasta que una lesión en los meniscos y la salida de Gabriel Perrone, el DT que lo había llevado, le marcó el camino de regreso a Corrientes.

Aquel festejo ante el Millonario le sirvió como una vidriera para tener una nueva oportunidad en Primera División. All Boys lo cobijó en 2012/13 para que dispute 24 partidos, aunque solo 7 veces jugó los 90 minutos.

Sin pena ni gloria se fue a Talleres (2013/14). Ese año, La T perdió la categoría y muchos hinchas atribuyeron la presencia de Fredrich en el plantel a la amistad que mantenía con el goleador del equipo, Gonzalo Klusener (ambos son oriundos de Santa Rita, Misiones). Un gol a Independiente fue lo más destacado de su paso por Córdoba: lo hizo de tiro libre, demostrando que ya estaba adaptado al spray (?).

En 2014, Tristán Suarez le ofreció ser parte del Dream Team de la Primera B. Darío Capogrosso, Marcos Brítez Ojeda, Cristian Trombetta, Hernán Boyero y Facundo Diz, entre otros, formaron parte de ese equipo que, entrenado por Caruso Lombardi, estuvo a punto de conseguir el ascenso. El objetivo no se cumplió: Villa Dálmine los derrotó en la final del reducido.

Las cosas no mejorarían en 2015: un semestre en Gimnasia y Esgrima (Mendoza) le alcanzó para sumar su tercer descenso, aunque cuando se produjo este hecho Fredrich ya no estaba en el club: su contrato había sido rescindido por bajo rendimiento.

Lejos de las grandes luces, sus últimas apariciones se dieron en Atlético Uruguay (2016/17) y Centro Juventud Agrario (2019). En este pequeño club de Corralito, una localidad a unos 100 km de la ciudad de Córdoba, se consagró campeón de la Liga Riotercerense de Fútbol.

Allí, a los 34 años, aún era el dueño de las pelotas paradas. Su experiencia con el aerosol lo avalaba.

Banfield genérica Nanque (2001)

La vuelta a Primera División no fue el único regreso que vivieron los hinchas de Banfield en 2001. Tras varios años vistiendo marcas extranjeras como Lotto, Reebok y Diadora, a partir del segundo semestre de aquel año el equipo se volvería a vestir con Nanque, la histórica empresa textil del sur del GBA.

A pesar de tratarse de una relación cercana (Miguel Portell estaba a cargo de la compañía y su hermano Carlos era el presidente del club), la camiseta que el Taladro utilizaría en el Torneo Apertura no estaba lista cuando se disputaron los amistosos de pretemporada.

De esta manera, el Lorito Jimenez y sus compañeros salieron a jugar frente a Lanús con un modelo genérico, sin escudo ni publicidades. Eso sí: el logo de Nanque aparecía en el pecho y repetidamente en las mangas. Como para que no quedaran dudas del responsable.

DT Error: Pekerman en Tigres (2009)

En 2009, Tigres aún no sospechaba que se iba a transformar en uno de los conjuntos mexicanos más exitosos de la siguiente década. Su única prioridad era mantenerse en la máxima categoría.

Aquel año, después que el entrenador Manuel Lapuente declarase que su meta era clasificar a la liguilla, el equipo apenas cosechó 1 victoria en las primeras 7 fechas. La cosa no pintaba nada bien y la única tabla que se podía mirar era la de los promedios.

De esta manera, José Pekerman fue contratado para salvar a Tigres del descenso, una misión que desconocía. A pesar de contar con una amplia experiencia en el cargo, jamás había sentido las vicisitudes propias de un Caruso Lombardi.

En su primer encuentro ante la prensa, el director técnico buscó transmitir tranquilidad. “Si nosotros estamos con temor, vamos a perder la alegría de jugar, y la alegría de jugar es lo que te hace hacer lo mejor en este deporte. O sea, por más necesidad que haya, el jugador siempre apela a su instinto de jugador», declaró en su presentación. Algo confuso, aunque no tanto como poner a Cambiasso por Riquelme y a Cruz por Crespo dejando a Messi en el banco. ¿Soltar? Jamás (?).

La cuestión es que el equipo no anduvo como al DT le hubiese gustado, a pesar de contar con jugadores de experiencia como Oscar Conejo Pérez, Guillermo Marino, Lucas Lobos, Omar Bravo y Francisco Kikín Fonseca.

Durante su labor, Tigres consiguió sólo 1 triunfo, 5 empates y 4 derrotas. A pesar de la floja campaña, el equipo se salvó del descenso en la última fecha, aunque no fue por mérito propio: Necaxa perdió ante el América, y de esta manera se despidió de la Primera División. Si el equipo de Don Ramón hubiese ganado ese partido, otra hubiese sido la historia.

El campeonato había finalizado. La historia de Pekerman en Nuevo León, también. Unos días después de la salvación, la directiva despidió al argentino y al presidente que lo había contratado, Enrique Borja. Sí, el ídolo del Chavo del 8.

José, obviamente, se sintió frustrado. “Fue una decisión política que sentí como una injusticia. Fui en un momento difícil, en el que el club estaba peleando el descenso y no me dieron la oportunidad de continuar después de haberlo evitado”.

Todo terminó como tienen que terminar estas cosas: con una demanda ante el TAS, que en 2014 falló a favor del entrenador. Los mexicanos se vieron obligados a pagarle alrededor de 3 millones de dólares por ruptura del contrato, premios adeudados y daños morales.

Después de esto, es probable que algún un dirigente haya pensado que el descenso hubiese sido lo mejor. Total, ¿qué le hace una mancha más al Tigres?

Vegalta Sendai 1 – Argentina 0 (2002)

Los últimos amistosos de la Selección Argentina antes del Mundial 2002 dejaron algunas certezas: el arquero sería Pablo Cavallero, las lesiones complicarían al equipo y los buenos resultados no llegarían tan fácil como se pensaba.

Unos días después de golear al Kashima Antlers, los convocados por Bielsa tendrían la chance de mostrar lo mejor de sí para ganarse un lugar en el equipo que enfrentaría a Nigeria. Sin embargo, nadie pudo destacarse. Mientras un grupo conformado por los supuestos titulares empataba frente al Tokio FC, otro caía ante el Vegalta Sendai, un conjunto recientemente ascendido a la J. League.

El informal encuentro, que constó de dos tiempos de 25 minutos, tuvo como protagonistas del lado argentino a Burgos (Bonano); Chamot, Leandro Fernández (sub 20), Placente; Zabaleta (sub 20), Husaín, Osmar Ferreyra (sub 20), Aimar, Gallardo; Batistuta y Pisculichi (sub 20).

Ni siquiera la alineación de 4 sparrings sirvió como excusa para justificar la derrota, consumada tras un error de Diego Placente que fue aprovechado por Yamashita Yoshiteru.

Tras la negativa jornada, Claudio Caniggia, quien veía las acciones desde una de las tribunas ya que se estaba recuperando de un esguince en su rodilla izquierda, fue el único futbolista en responder las inquietudes de la prensa. «A este tipo de partidos no hay que tenerlos en cuenta; sólo sirven para hacer fútbol», minimizó.

Sobre la lesión y su permanencia en el plantel sostuvo que «si estuviera en un 40 por ciento de mi condición física en este momento, me consideraría fuera de la lista, pero yo creo estar entre un 80 y un 85 por ciento». Por suerte, primó la cordura (?) y el Pájaro se quedó en Japón para hacer historia al ser expulsado desde el banco de suplentes.

Beckham a River (2014)

El 18 de mayo del 2013, vistiendo la camiseta del PSG, David Beckham le puso fin a su vida futbolística, dejando la cancha con lágrimas en los ojos. «He intentado contener mi emoción, pero ha sido complicado. Terminar tu carrera delante de un público así, con jugadores de este calibre, es un sueño para cualquier jugador”, señaló luego de disputar su último encuentro al lado de Javier Pastore, Lucas Moura y Zlatan Ibrahimović, entre otros.

Al año siguiente pudo haber repetido esta imagen, pero con el Malevo Ferreyra, Éder Álvarez Balanta y el Keko Villalva como acompañantes. Lamentablemente, el sueño de ver al Spice Boy pateando un corner en la cancha de Olimpo estuvo lejos de concretarse.

La bomba de humo fue activada por Guillermo Tofoni, un empresario que en enero de 2014 aseguraba que River Plate estaba a punto de sumar al inglés a su plantel. “La llegada de Beckham está cerrada en un 80%», fue la frase con la que sacudió al mercado de pases. Y añadió: “Sería una movida de marketing espectacular. En todo el mundo se hablaría de River. Y otro detalle. ¿Sabés cuántas mujeres se acercarían al Monumental para verlo jugar? ¿Cuántas camisetas se venderían? Un montón”. Además, lo económico no iba a ser impedimento, ya que adidas, en teoría, se iba a hacer cargo de los gastos.

Sin embargo, no pasó de una fantasía. Rodolfo D’Onofrio desmintió rápidamente cualquier posibilidad de contratar al esposo de Victoria Adams: “River no tiene la menor idea de esa información, es de una creatividad enorme del que la dijo”.

El rumor murió al instante y el ex futbolista no llegó a Buenos Aires… hasta el año siguiente. En noviembre de 2015, visitó sorpresivamente la villa 1-11-14 en el marco de un documental que estaba filmando para su fundación.

Allí, jugó al fútbol con los integrantes del barrio usando una remera con los colores de Boca. Y así de fácil tiró a la basura 40 años de glamour y elegancia.