Ezequiel David Brítez
Fue campeón en Primera División, supo ser protagonista de un descenso insólito, también fue parte de un esperado ascenso, jugó torneos internacionales y otros rodeados de amateurs, se le animó a un destino exótico. Este defensor central nacido en Rosario el 25 de junio de 1985 las pasó todas.
Fichado por Estudiantes de La Plata en la época de Claudio Vivas como coordinador de las divisiones inferiores, Ezequiel Brítez hizo su debut el 17 de febrero de 2006 (victoria ante Racing, el día del retiro del Cholo Simeone).
Siendo pieza de recambio ante las ausencias de Agustín Alayes, Juan Cáceres o Fernando Ortiz, disputó 10 partidos ese año y anotó su nombre entre los campeones del Torneo Apertura.
En 2007, dejó de ser tenido en cuenta por Simeone y solo jugó en Reserva. A mediados de ese año fue prestado a Nueva Chicago, donde tampoco encontró oportunidades. Entonces regresó a La Plata, donde, para sorpresa de nadie, ni siquiera formó parte del plantel. Era hora de comenzar a viajar.
Su primer desafió en el exterior fue en México, donde disputó la Liga de Ascenso con el Irapuato (2008/09). Su siguiente destino fue Chile, para ponerse la camiseta del Rangers (2009). Allí estuvo involucrado en el bochorno más grande de la historia de este centenario club. Se jugaba la última fecha y los de Talca estaban cerca de cumplir su objetivo: evitar el descenso. Sin embargo, la salvación no pudo ser posible por un grave error del DT Oscar del Solar: puso en cancha a seis extranjeros, excediendo la cantidad permitida por el reglamento. Por supuesto, Britez estaba entre ellos. El castigo fue un descuento de puntos que mandó al equipo a la Primera B.
Las siguientes temporadas lo encontrarían nuevamente con los colores del Irapuato, donde tal vez alcanzó su mejor nivel. Fue campeón del Clausura 2011 con el sinsabor de estar ausente en la definición del torneo por una grave lesión en su brazo izquierdo. Por este motivo también se perdió la final por el ascenso, donde sus compañeros cayeron ante el Tijuana.
Durante el primer semestre de 2012, Millonarios de Colombia le dio un lugar en su plantilla. Disputó solo 4 partidos y los de Bogotá finalizaron en un triste 13º puesto.
De regreso en Argentina, se puso la camiseta de Talleres de Córdoba (2012/13) en el Torneo Argentino A. En esta división consiguió la continuidad que precisaba… hasta la 7ª fecha, cuando se lesionó en el clásico frente a Racing. En la foto, la cara del médico lo decía todo: Britez se había roto el tendón de Aquiles y tuvo que ver desde afuera la vuelta del equipo al Nacional B. Para colmo, antes de que arrancase ese campeonato sufrió una fractura en el pie derecho. De esa manera, sus días en Córdoba terminaron.
Nuevo año, nuevo país, nuevos colores, nueva competencia. En 2014, le tocó viajar a Perú, ya que Real Garcilaso lo tentó para jugar la Copa Libertadores. Su debut fue inolvidable: resultó ser un triunfo histórico ante el Cruzeiro con gol propio. Sin embargo, los siguientes 5 partidos terminaron en derrotas y quedaron afuera en primera fase. Para colmo, no pudo disputar el torneo local ya que el cupo de jugadores foráneos estaba cubierto. No fuera a ser cosa que se repitiera lo de Chile.
Su gira volvió a México, para jugar en Estudiantes de Altamira (2014) y Cafetaleros de Tapachula (2015/16). En 2017, como ya se había acostumbrado a los aviones, metió 38 horas de viaje hasta la otra punta del mundo. Su nuevo club era el Da Nang FC de Vietnam, donde le sobrarían anécdotas, como la que relató al Diario La Capital:
«Uno de los primeros días estaba en la concentración y el traductor me dice: ‘My friend, motorbike’, me da la llave y me señala un montón de motos. ¿Qué hago con esto?, pensé. ¡Yo no sabía andar en moto! Veo que mis compañeros se empiezan a ir y me quedo solo, ahí en la concentración, sin comida y con la moto”. Según contó el zaguero, un vietnamita entendió sus señas y lo llevó a un local de KFC. Compró lo suficiente para esa noche y la mañana siguiente. “Fue el pollo que más disfruté en mi vida.”
La aventura en el Sudeste Asiático terminó ese mismo año. En diciembre, entró al campo de juego del estadio Marcelo Bielsa con la camiseta de Newell’s. ¿Iba a jugar en la Lepra? No, solo fue a acompañar a su hermano Brian Sarmiento en el banderazo que los hinchas hicieron previo al clásico.
Distanciado de la gente que lo representaba, quedó un año colgado hasta que apareció la chance de jugar en ADIUR (2019), un club de su ciudad natal que disputaba el Torneo Regional Federal Amateur, misma competencia que encaró con Atlético Carcarañá (2020). Posiblemente, su carrera haya terminado acá, aunque no hay que descartar que encuentre algo más abajo o algún nuevo país que le abra las puertas.
Tampoco olvidemos que un día desayunó pollo frito: quedó demostrado que no le hace asco a nada.









