El oportunismo es una de las virtudes más valoradas que puede tener un delantero. Más allá de la técnica, el cabezazo y la velocidad, el hecho de estar siempre a tiempo en el lugar indicado es la cualidad suprema para los que se dedican al trabajo más lindo del mundo: hacer goles. Claro que para que la cosa sea completa, ese oportunismo hay que tenerlo también en otros aspectos. Algo que le faltó a este santafesino de errante camino.
Última mitad de 2001. Argentina se prende fuego. No hay trabajo, hoy hay oportunidades, no hay plata. La inestabilidad política, económica y social en su máximo esplendor. La cumbia villera, también (?). Bajo ese intenso panorama, muchos eligen emigrar y buscar un futuro en Europa. Pero un joven vive feliz, al parecer ajeno a todo el caos: Matías Saad. Tiene sus motivos, claro que sí: tras pelearla durante años en las inferiores de Unión de Santa Fe, debuta en Primera División. Fue el 28 de octubre, ante Nueva Chicago, cuando ingresó sobre el final del juego por Guillermo Israelevich. Ese año disputó otro partido, totalizando 23 minutos en el césped. Sus chances en el Tatengue se acabaron ahí, ya que al final de la temporada fue dejado libre.
Mientras muchos compatriotas no querían saber nada con pelearla acá, él se arremangó y empezó a lucharla en el ascenso, pensando que una corta estadía en el Nacional B serviría como trampolín a algo mejor. Y no se equivocó: apenas un semestre en Juventud Antoniana fue el paso previo para llegar al Viejo Continente. La buena vida lo esperaba en un país ejemplar: Suiza. Nada podía salir mal, para colmo el destino era el histórico FC Lugano. Pero el cuento de hadas se transformó en uno de terror: el club presentó la quiebra y Saad tuvo que regresar. ¿Oportunismo? ¿Qué era eso?
Su mala puntería a la hora de caer en un equipo lo llevó al espeluznante Nueva Chicago del Apertura 2003, que terminó último. Por lo menos, con los de Mataderos convirtió su único gol en la máxima categoría (frente a Gimnasia) antes de irse al descenso al año siguiente. Con la camiseta del Torito redondeó 18 partidos y ese solitario grito.
Pero el fútbol da revancha rápido. Y él la tuvo: la temporada 2004/05 lo encontró festejando el histórico ascenso a la A de Tiro Federal, aunque como un actor de reparto: alcanzó a aportar 5 goles durante esa campaña. Claro, el titular en su puesto era un inspirado Tito Ramírez.
Su olfato ¿goleador? le jugó otra mala pasada cuando lo hizo deambular por el Nacional B en equipos que zafaron por poco del descenso: CAI (2005/06), San Martín de Tucumán (2006/07) e Instituto (2007/08). En donde no pudo evitar la pérdida de categoría fue en Almagro (2009), aunque antes vio la chance de irse al exterior. Y esta vez no la dejó pasar.
Allá por 2008 se había desatado en España una crisis económica que tuvo al aumento del desempleo como principal consecuencia. Ante esta situación, muchos de los argentinos que habían emigrado unos años antes decidieron volver a su suelo, favorecidos por la recuperación que se experimentaba de este lado del océano. Una vez más, Matías Saad fue en contra de la corriente, y conoció las canchas de la Segunda División B (la tercera categoría española). Casi un trabajo de lavacopas futbolístico (?). El Pontevedra (2009/10) y el Lucena (2010), le sirvieron de plataforma para, inesperadamente, volver a la Primera División de Argentina.
El recién ascendido All Boys (2010/11) cumplió una digna campaña, aunque el Turco poco tuvo que ver: apenas 2 partidos (en total, 14 minutos) le ratificaron que la decisión de regresar a su patria no había sido la acertada. Y que quedarse en el under español era lo mejor que podía hacer. A partir de ahí, Lucena (2011/12), Cacereño (2012/13), La Roda CF (2013/14), Quintanar Rey (desde 2014 hasta 2018) y Peñarroya (2018) le confirmaron lo que todo número 9 tiene que saber: el oportunismo no solo se debe tener dentro del área.
Un año después de la conquista de la primera Copa del Mundo por parte de Argentina, hubo una reedición de la final pero en versión amistoso de clubes. ¿Los rivales? Talleres de Córdoba y el Ajax de Holanda.
El 16 de junio de 1979, La T recibió a los de Amsterdam con 5 campeones del mundo en sus filas: Tarantini, Galván, Oviedo, Valencia y…¡Osvaldo Ardiles! Aunque muchos no lo recuerden, el Pitón se puso la camiseta albiazul (ya lo había hecho en otro amistoso, en 1973), a pesar de que en ese momento era jugador del Tottenham de Inglaterra.
Los holandeses, mientras tanto, tenían a varias figuras de Selección, entre ellas al capitán Ruud Krol, aquel de la carta apócrifa publicada en la revista El Gráfico. En nuestro país todavía seguían saliendo flores de los fusiles…
Con dos goles de Schoenaker y uno de Lerby, los europeos vencieron 3 a 2 a los argentinos, que descontaron a través de dos tantos de Chupete Guerini.
Todos asociamos el bulldog amarillo con el buzo negro de Chilavert, pero hubo otras versiones que le pusieron color al fútbol argentino. Hoy nos ocupamos del caso Nacho González.
Se terminaba 1996 y el diseñador Oscar Tubío, el dueño del mítico El Jardín de Oscar, había terminado su relación con el 1 paraguayo. Al mismo tiempo, buscaba encontrar una imagen nueva para despegar al bulldog de Chila. Fue entonces cuando se reunió con el arquero de Racing, Ignacio González, para darle una vuelta a la figura que ya habían lucido, entre otros, Carlos Monzón y Leopoldo Jacinto Luque.
En aquel entonces, Nacho estaba en ascenso. Venía pateando (y convirtiendo) los penales en La Academia y se lo mencionaba para ocupar el arco de la Selección, cosa que terminaría ocurriendo. Fue así como a finales de ese año, se puso en marcha el acuerdo, que incluyó una renovación del histórico perro, que no abandonó su cara de malo, pero sí abrió la boca (?).
El estreno se produjo en la 15º fecha del Apertura ’96, cuando el cuadro de Avellaneda se impuso 4 a 2 ante Boca, en el Cilindro. Tres días más tarde, volvió a salir a la cancha en el recordado triunfo 4 a 3 de River ante Racing, cuando el Burrito Ortega desobedeció el cambio ordenado por Ramón Díaz. En ambos encuentros, Nacho convirtió de penal, pero la cosa duraría poco.
¿Qué pasó después? González volvió a sus habituales buzos de la firma Uhlsport y el bulldog, ya en su formato original, se mudó al pecho del Mono Germán Burgos, pero eso será historia de otro post.
A pesar de tener nombre de coiffeur (?), este porteño nacido el 17 de enero de 1984 decidió dedicarse al fútbol, haciendo divisiones inferiores en Racing, donde llegó hasta la reserva jugando generalmente como volante central. En 2005 fue dejado libre, sin posibilidades de mostrarse más allá de algún caso puntual, como cuando generó cierta simpatía en Ángel Cappa. «Estaba jugando de 4 en un selectivo y le había causado una muy buena impresión. Pero justo tuve una distensión del ligamento interno y estuve dos meses parado. Además, no me dieron la oportunidad porque arriba tenía a Vitali y a Araujo», contó Perugini, quien comenzó a dar sus primeros pasos en el deporte rentado justamente en la ciudad de origen del hombre al que le escondieron las pelotas: Bahía Blanca.
Fue Villa Mitre, del Torneo Argentino A, quien le dio la chance de mostrarse. “Un dirigente se comunicó con mi representante y me gustó la propuesta. Me convenía en lo económico y, como necesitaban un 5, sentía que podía tener continuidad”, agregó, sin dudar en compararse con un colega de Selección: “Me gusta mucho Fernando Gago y siento que, salvando las distancias, tengo un juego parecido, pese a que también meto.” Como castigo divino por haber sugerido que el marido de Gisela Dulko tenía un témpano en el pecho, Perugini adquiriría la peor característica del mediocampista: su tendencia a hacer un culto de las lesiones.
Antes de eso, alcanzó a jugar en el Nacional B con el Tricolor, para luego marcharse al otro equipo de la ciudad: Olimpo lo cobijó entre 2006 y 2008. En el Aurinegro fue parte del equipazo que subió a la máxima categoría, por lo que Pocho se anotó su segundo ascenso consecutivo. A pesar de su rol secundario (jugó 17 partidos, solo 4 como titular, no marcó goles y recibió una expulsión) mantuvo su lugar en el plantel que disputaría el Campeonato de Primera División 2007/08, en la que dijo presente 7 veces antes de irse por motivos que no quedaron claros. “Me lesioné la rodilla, me operaron y cuando estaba diez puntos Saporiti hablaba bien de mí, me quería en el equipo. De un día para otro me borró y nunca supe por qué. Luego vino Florit, me hizo jugar y agarré continuidad en los partidos finales”. Esos últimos encuentros de la temporada le sirvieron para dos cosas: ver desde adentro los festejos de River en el último título del Burrito Ortega y ayudar a que Olimpo se vaya al descenso.
Perugini se mantuvo en la A, esta vez con otro equipo que volvía a la élite después de varios años en el under: San Martín de Tucumán (2008/09). Su llegada al Jardín de la República fue un mal augurio cuando el vuelo que lo trasladaba llegó con varias horas de demora. “Esto es una locura”, declaró en el aeropuerto. “Hasta extravié una de las valijas durante el trasbordo que hicimos en Santiago del Estero. Tendría que haber salido a las 14.30. Me dijeron que había una demora y que volviese a las 18; eran las 19 y seguía sin poder embarcar. Me fui a comer porque solamente había desayunado. Al final pude hacerlo. Lo único que me deja contento es el estar acá y no veo la hora de sumarme a la pretemporada”.
En fin, su experiencia en el norte fue muy parecida a la anterior: 11 partidos, lesión, encontronazo con el DT, descenso y salida de la institución. “Jugué, hice un gol… Pero después surgieron problemas con el técnico (Carlos Roldán) y quedé marginado. Cuando recuperaba un lugar me afectó una pubialgia y recién pude volver en los partidos finales. No me considero un jugador conflictivo, pero sí uno que dice lo que piensa. Siempre soy respetuoso y no hablo cuando se trata de una razón futbolística. Pero si hay algo raro y me molesta lo voy a decir. Seguramente, en los dos casos, no habré sido del gusto de los técnicos”.
Bajar de golpe dos categorías fue un indicador de que sus mejores días habían pasado. Aunque su regreso a Villa Mitre (2009) para jugar el Torneo Argentino A lo esperanzaba, no pudo remontar su carrera, a la que todavía le faltaban varios tropezones más.
A un incomprobable paso por el Pierikos de Grecia (2011/12) le siguió una pésima temporada en Defensores de Belgrano (2012/13): el equipo terminó anteúltimo, solo un punto arriba del descendido Central Córdoba. Por lo menos, ese año le sirvió para editar un video de 14 minutos donde se lo ve raspando y dando pases a los costados.
En 2013/14 conoció un nuevo torneo, el Argentino B, con el siempre candidato Sarmiento (Resistencia). “Vine para lograr el único objetivo, que es el ascenso, y esperemos lograrlo”, declaró al llegar. ¿Cómo le fue al conjunto chaqueño? Quedó afuera en la primera fase, siendo superados por equipos como Deportivo Fontana y Resistencia Central. Por lo menos no descendió, aunque estuvo cerca: la categoría se sostuvo gracias a una victoria frente a Atlético Laguna Blanca en la última fecha.
Insistente, probó suerte en Bolivia, con el Aurora (2014). No la tuvo: en su quinto partido en el club de Cochabamba sufrió una triple fractura en el pie izquierdo que lo mantuvo unos meses afuera de las canchas. En plena decadencia, acusó un fantasmal paso por Comunicaciones (2015) antes de encontrarse con un técnico que lo quisiera, lo entendiera y lo respetase: Mauro Laspada. El aguerrido ex defensor lo tuvo a su cargo en Sansinera (2016) y Deportivo Roca (2016). Por lo menos, con este DT no se peleó. Y si así hubiese sido, pobre de él.
La llegada de Mauro Zárate a Boca, la vuelta de Gustavo Bou a Racing, la salida de Ariel Rojas de River, el arribo de Guillermo Burdisso a Independiente. El mercado de pases recién se abre y las novedades más destacadas no se hacen sentir con tanta fuerza por culpa de un torneo menor que se está jugando en Rusia. Aquí, un breve resumen de lo que incumbe al Mundo Baldosero:
– Agrandados por lo bien que les salió la apuesta por el santotomense Luis Leal, los dirigentes de Newell’s no abandonaron sus ideas de reforzar el equipo con nombres ignotos. El jugador a seguir esta temporada será Júnior José Correia, más conocido como Zé Turbo. Nacido hace 21 años en Guinea-Bisáu, su pase pertenece al Inter y viene de jugar en Sporting Clube Olhanense. Si sos de la Lepra y no te entusiasma este muchacho, no tenés alma (?).
– Así como grandes figuras llegan al país, otras se van. Este es el caso de Cristian Fabbiani, quien seguirá su carrera en Panamá, con los colores del Unión Deportivo Universitario. «Este es un desafío para mi carrera. He pasado por muchos clubes a nivel mundial y esta llegada a Panamá es porque quise salir de Argentina a tomar nuevos aires», comentó el Ogro, quien se esperanza en pegar canje con el sponsor de su nueva camiseta (?).
– A punto de llegar a los 42 años, Sebastián Abreu acordó sumarse al Magallanes, de Chile, el que será su tercer club en este país. En su presentación, se acordó de su anterior equipo: «Audax no me supo aprovechar», tiró el Loco, que no piensa parar.
Otros veteranos que aseguraron su continuidad para esta temporada son Sebastián Bértoli (Patronato, 41 años), Pablo Campodónico (Temperley, 40 años), Adrián Bastía (Colón, 39 años), Fabián Cubero (Vélez, 39 años) y Pablo Guiñazú (Talleres, 39 años). Claro que ninguno de ellos tiene la magia del uruguayo, que vestirá la vigésima séptima camiseta en su carrera.
– No solo de transferencias se vive estos días: también empiezan a jugarse los primeros amistosos de pretemporada. Y, aunque los equipos argentinos recién se están armando, nuestras canchas sirven para que conjuntos extranjeros entretengan a propios y extraños. Así lo hicieron Olimpia y Bolivar, que disputaron la Copa Paz de Chaco, en el impecable campo de juego de Huracán. Los paraguayos ganaron el partido y se llevaron el trofeo, impidiendo que el local aproveche la confusión en caso de empate y sume una nueva estrella.
Estamos llegando a etapas de definición en la Copa del Mundo Rusia 2018 y ya vamos conociendo los primeros equipos que abandonan la competencia. Quedar eliminados de un Mundial genera la frustración de ver como otra selección que aprendiste a odiar en 90 minutos disfruta de tu sueño y también el pánico de no tener revancha. Se juega cada cuatro años, no todos tienen la chance de repetir; por eso hay que enfrentar el fracaso mundialista como se debe: ejerciendo la mayor cantidad de violencia posible. En un estado de emoción violenta podés atacar a tu grupo de amigos, a tu familia y ¿por qué no? a los culpables de tu mal momento; en este ranking de represalias vamos a por las víctimas de los hinchas que eligieron la última opción.
5) Selección Argentina -1958
Mas conocido como El Desastre de Suecia, fue hasta la eliminación a manos del Loco Bielsa en 2002 la mayor vergüenza del fútbol argentino. La participación de Argentina en ese Mundial fue el retorno a la competencia después de la Copa del Mundo 1934 y según los periosidas de la época, el equipo iba a traer el trofeo. La excursión no salió como preveían y tuvieron que conformarse con jugar solamente los tres partidos de la Primera Fase. La selección debutó con la casaca del Malmo IK contra Alemania Federal ganandJAJAJA SE LO CREYERON, obvio que ganó Alemania como casi siempre pero enseguida llegó la recuperación contra Irlanda del Norte, ambos partidos terminaron 3 a 1 y eso le dio la chance a los albicelestes de llegar a la última fecha en segundo lugar. El rival era Checoslovaquia, que no perdonó ni el lumbago de Pipo Rossi: 6 a 1 y a casa.
Guillermo Stábile que dirigía desde 1939 y había ganado 6 Copas América (incluso la de 1957), se tuvo que ir, Ángel Labruna que había sido convocado de apuro se retiró de la selección,Amadeo Carrizo renunció a la selección hasta 1964 y el presidente de AFA zafó porque era amigo de Frondizi. Lo mejor estuvo a cargo de los periodistas deportivos que al igual que hoy, le dieron manija a su público y lograron que 10 mil personas fueran a Ezeiza el 22 de junio de 1958 a esperar al plantel con palos, piedras y monedazos. Según el propio Carrizo, estaba todo tan armado por la prensa que el avión aterrizó más lejos de lo debido y los obligaron a caminar hasta la terminal quedando a disposición de la turba iracunda. ¿Vieron que decirle inglés a Verón no es para tanto?
4) Joseph Antoine Bell -1994
Camerún venía de ser sensación en 1990 con Roger Milla, Makanaki, Omam-Biyik y demás jugadores de moda. En la Copa del Mundo USA 1994 todos pensábamos que iban a seguir en gráfica ascendente luego de un digno 1982 y un maravilloso 1990; menos de semifinales era FRACASO. Empezaron bastante bien ya que consiguieron un empate 2 a 2 contra la Suecia de Larsson y Brolin, en la segunda fecha perdieron 3 a 0 con Brasil y quedaron en la cornisa hasta que la Rusia de Oleg Salenko (6 a 1) ofició de Nancy Herrera (?).
Post-eliminación no tardó en salir a la luz el desastre organizativo que era la federación y el clima de mierda que había en el plantel; el apuntado por la prensa y compañeros era el arquero Joseph Antoine Bell que había rosqueado para que llegara Henri Michel al banco camerunés a cambio de garantizarle la titularidad y ya en Estados Unidos no paró de pedirle guita a los dirigentes y de manejar la alineación a su antojo. No se bancó la derrota frente a Brasil y se retiró del fútbol después del partido, así que zafó de sufrir la goleada de los rusos. De lo que no zafó fue de la bronca de los hinchas cameruneses que lejos de hacer un poquito de quilombo sin romper nada (?), lo responsabilizaron del fracaso y le prendieron fuego la casa que tenía en la ciudad de Duala.
3) Ernst Jean-Joseph -1974
Tres haitianos son famosos por sus hazañas en los mundiales: Joe Gaejtens por marcar el gol del triunfo estadounidense ante Inglaterra en la Brasil ’50 y Emmanuel Sanon, autor del 1 a 0 parcial contra Italia en Alemania ’74. El otro haitiano famoso es Ernst Jean-Joseph, un moreno elemento que integró el plantel durante la Copa del Mundo Alemania 1974 hasta que su examen antidóping dio positivo. Sin sanción por la FIFA ya que nunca antes habían tenido que actuar en un caso así, la propia delegación haitiana se encargó de castigarlo: expulsión del mundial, paliza de los encargados de la seguridad del plantel (que respondían al Ministro de Deportes) y regreso inmediato a Haití.
¿Ahí se acabó todo?
No, el gobierno de Baby Doc (Papá Doc había desaparecido al mencionado Gaejtens en 1964) no se bancó el papelón mundial y lo mandó dos años en cana, incluyendo en el combo el paquete all inclusive de trabajos forzados. Cumplió la condena y siguió jugando en la selección hasta la década del ’80, para que aprendan esos que renuncian ante la primerasegunda derrota contra Chile.
2) Moacir Barbosa -1950
Que decir que no se haya dicho del arquero que defendió a Brasil en el Maracanazo. Nada (?). Pero sacando el detalle del gol al primer palo en la final del Mundial, es uno de los mejores arqueros de la historia de ese país. Ningún brasilero lo niega pero ninguno se arriesga a decirlo a los gritos, no sea cosa de que corran la misma suerte que el pobre Barbosa. Condenado por la sociedad, su vida después de ese gol fue un cúmulo de tristezas ya que era señalado en todas partes como el responsable del día mas triste de la historia brasilera (perdón Getulio).
Se refugió en su familia y en su trabajo como canchero del Maracaná, estadio que cuando modernizó sus arcos le regaló los viejos postes de madera al ex arquero que por supuesto los quemó. En 1993 antes del partido por Eliminatorias contra Uruguay, quiso pasar a saludar a los jugadores de la selección y el viejo forro de Zagallo no lo dejó: 43 años después seguía siendo un paria. Cuenta la leyenda que durante el funeral de su esposa Clotilde en 1997, lloró en el hombro de una amiga de la familia repitiendo que no fue él solo, que ese día jugaron y perdieron once jugadores. Murió en el año 2000, sin un mango y con su hija adoptiva haciéndole el aguante hasta el final.
1) Andrés Escobar -1994
Cerramos con el caso mas emblemático y que refiere al mundial mas mufa de la historia ¿No me creen? Lean:
Chocolatín Castillo se ahorcó en 1997, Marc Vivien Foe la quedó en el 2003 durante un partido de Copa Confederaciones, a Hernán Gaviria lo mató un rayo en el 2002 y el propio Andrés fue muerto a balazos poco después del mundial. Además de esos que murieron mientras todavía eran jugadores activos, hay otros 14 casos de futbolistas que jugaron ese mundial y aparecieron de manera temprana en los homenajes de fin de año.
Colombia llegaba a Estados Unidos con el culo a 220V. Habían cerrado la clasificación con un histórico 5 a 0 en el Monumental, el apoyo de los narcos a sus equipos los tenía siempre peleando arriba en la Copa Libertadores y tenían muy buenos jugadores que venían de hacer un gran mundial en Italia ¿Que podía salir mal? Spoiler: todo.
Entraron pensando que eran campeones del mundo y a los 30 minutos ya iban perdiendo 2 a 0 contra la Rumania de George Hagi. El marcador final fue de 3 a 1 pero el sopapo al ego fue similar a una piña de Tyson. Para la segunda fecha contra los locales estaban todos cagados y ese estado de ánimo se materializó a los 33 minutos con el gol en contra de Andrés Escobar; ahí dejó de ser partido y se transformó en una doma. Los nervios colombianos se veían desde acá (?) mientras el IUESEI IUESEI retumbaba en las tribunas. A los 7 minutos del complemento vino el segundo gol gringo y la eliminación ya estaba ahí, a tiro de sicario. Sobre la hora descontaron los colombianos pero no sirvió para nada, como tampoco sirvió la victoria contra Suiza en la última jornada.
En un país que estaba bajo dominio de la mafia y con la violencia a flor de piel, esto era mas que un fracaso; era mucha guita perdida en las apuestas y era quedarse sin excusas para pasar frula a Estados Unidos durante un mes (?), alguien tenía que pagar. El 2 de julio Andrés Escobar salió a bailar, en el estacionamiento del boliche se puteó con unos mafiosos y el chofer de éstos, como buen alcahuete, le metió seis balazos. En 1995 condenaron por el homicidio a Humberto Muñoz a 40 años de prisión que luego bajaron a 26 y terminaron siendo apenas once, mientras que los hermanos Gallón apenas recibieron 15 meses de condena.