Segurola y Habana: Cufré vs. Mertesacker (2006)
Alemania y Argentina protagonizaron un partido inolvidable por los cuartos de final del Mundial 2006. El gol de Ayala, la lesión de Abbondanzieri, el empate de Klose, los cambios de Pekerman, el papelito de Lehmann, el penal de Cambiasso: todos son hechos que, en mayor o menor medida, permanecen en nuestra memoria. Sin embargo, pocos registros tenemos del escándalo luego del encuentro. Y no se le puede echar la culpa a la derrota: mientras que el sobrio festejo del arquero Jens Lehmann luego de desviar el remate del Cuchu es (lamentablemente) inolvidable, la tangana en pleno campo de juego una vez consumada la eliminación fue (injustamente) olvidada. Y eso que ahí ganamos (?).
Al parecer, la cosa se picó en la definición por penales. Según los futbolistas alemanes, sus colegas argentinos intentaron desconcentrarlos con insultos. «Pero no los entendimos porque hablaban en español», dijo Michael Ballack (inserte emoticón de hombre encogiéndose de hombros).
Claro que el capitán no pudo negar una provocación de su compañero Tim Borowski una vez que todo había terminado. «Boro puso un dedo sobre la boca y luego se fue. Eso les molestó un poco». La mecha se había encendido. Para colmo, otro gestito de Torsten Frings le puso más pimienta a la situación. Y se pudrió todo.
Empujones, insultos, invitaciones a pelear y algún que otro golpe volaron en medio del tumulto, en el que estuvieron involucrados los planteles, cuerpos técnicos y algunos allegados. Mientras que los sudamericanos repartían a diestra y siniestra, los alemanes se dividían entre los que festejaban, los que cargaban y los que recibían (?). Alguno que otro respondió a las agresiones, aunque la mayoría sabía que eso le podía costar una suspensión de cara a los próximos juegos.
La imagen icónica de este enfrentamiento fue el hermoso planchazo de Leandro Cufré a Per Mertesacker: en la zona baja, aplicando con presión todos los tapones de su botín derecho, lejos de cualquier defensa que pudiera intentar su adversario, acompañada de un recio gesto que hacía más dura la entrada. Un poema. Sin dudas, lo mejor que hizo el defensor durante su breve paso por la Selección Argentina. Además, entró en los libros de los récords, al ser el primer futbolista expulsado una vez terminado el partido en una Copa del Mundo.
«Fue sucio lo que hizo, pero fue sancionado. Y para mí el tema quedó zanjado. No tiene ninguna importancia dónde me pateó», dijo el alemán. Mientras tanto, el argentino no realizó declaraciones sobre lo sucedido, hasta que unos años después fue contratado por el Herta Berlin y no pudo esquivar el tema ante la prensa local. “Hay que ver todo el contexto de ese momento. Personalmente, unas semanas antes de que mi padre muriera, ya estaba con la Selección en Alemania. Así que estaba emocionalmente en una situación excepcional. No quiero justificar lo que hice con eso, fue un gran error, pero ya lo he pagado”.
Con esto, las dudas acerca de su brutal accionar parecieron quedar disipadas. Aunque todavía hay una pregunta que nadie pudo responder: ¿qué hacía Cufré jugando un Mundial?
Klimowicz Nicolás
Nicolás Daniel Klimowicz (El Granaderito)
A ver, estimados lectores. Si hablamos de dinastías que han marcado a fuego a ciertos clubes de nuestro fútbol, rápidamente se nos vienen a la cabeza algunas cuantas insignes. Todas cargadas de épica. La primera, sin lugar a dudas, es la de Estudiantes de La Plata, en donde las leyendas Juan Ramón y Juan Sebastián más el baldosero Iani son la fórmula perfecta para entender la particular filosofía Pincha.
River Plate es otro caso testigo con ese prócer llamado Ramón Díaz y sus baldoseros hijos Emiliano y Michael, los cuales, en conjunto, acaparan 40 años de historia Millonaria junto a otros descendientes políticos del riojano como Fernando Cavenaghi, La Gata Fernández, El Malevo Ferreyra y El Rayo Menseguez; y en donde no hay que obviar, como parte de la parentela, al Viejo Labruna y a su aún no posteado hijo Omar; hoy distanciados como esos hermanos que están 20 años sin hablarse por los dilemas que acarreó la sucesión del terreno del nono muerto. De Vélez Sársfield, con los Asad (Jorge, Omar y Yamil) también tenemos mucho como para ejemplificar. ¿Y en Arsenal con los Grondona? Podemos hacer una enciclopedia.
Como dijimos antes, estamos hablando de dinastías, no de parejas, tríos o cuartetos de hermanos. Sino de diversas generaciones familiares que son sinónimos inequívocos de un club, por alguna razón u otra. Si tenemos ganas de mirar al futuro, y nadie que haya pasado los treinta las tiene, en el horizonte, además de los Moyano en Independiente Mc Allister en Argentinos Juniors, se diversa la caucásica y cordobesa figura de los Klimowicz.

Nos subimos al Delorean y hacemos algo de historia rápida: Diego Klimowicz, apodado El Granadero, fue un delantero que surgió en el ascenso con la camiseta de Instituto, allá por mediados de los noventa. Alto, potente, con técnica, era un atacante sobre el cual había decisión unánime: le gustaba a todos. Fue transferido a España, en donde jugó en gran nivel en clubes menores, y luego regresó al país para romperla con la camiseta de Lanús.
En El Grana, además de sus goles, marcó un importante hito: en una ocasión su técnico, El Bambino Veira, lo reprimió con un inovidable: “¡Klimowicz! ¡Con el Corazón!” y El Granadero le contestó con un no menos memorable: “¡Entrá a jugar vos, la reconcha de tu hermana!”. Bielsa coqueteó con convocarlo a la Selección. No lo hizo. Pasó a Alemania, en donde hizo historia con Wolfsburgo y también se puso las casacas de Borussia Dortmund y Bochum. La Selección de Polonia quiso nacionalizarlo para que en el Mundial 2002 haga dupla con el nigeriano Olisadebe. El chabón no aceptó. La Selección de Ucrania quiso nacionalizarlo para que en el Mundial 2006 haga dupla con Shevchenko. El chabón no aceptó. En 2011 retornó a Instituto, en donde finalmente se retiró.
La dinastía continúa con Javier Klimowicz, el hermano arquero del Granadero. Nació en 1977 y debutó y ascendió como suplente con La Gloria en 1999. En Primera solo llegó a ser relevo de Roberto Cabrera. Estuvo allí hasta 2001 y luego pasó al Oriente Petrolero de Bolivia. Cuando parecía que su carrera iba a adornar este sitio web, el portero metió en 2004 un pase a Ecuador que hasta lo llevó hasta a ser convocado a la Selección bananera. Aceptó con las dos manos. Se rompió antes de un partido crucial contra Brasil y no clasificó a Sudáfrica 2010. Se retiró en su patria adoptiva en el 2016.
Adelantamos el auto (?) hasta nuestros días y nos referimos al enganche Mateo Klimowicz, el hijo del Granadero, quien ya debutó en la Primera de Instituto y es señalado como la mayor promesa surgida de las entrañas del ascenso desde el surgimiento de Paulo Dybala. Además, es una fija para Jorge Sampaoli como sparring de la Selección Mayor: Pero eso no es todo, en las categorías menores del club cordobés pululan miles de Klimowicz que se las traen: otros hijos, primos, primos segundos, posibles yernos (?). Esto, de seguro, no se termina acá…

Pero claro, nos olvidamos de algo… Toda familia o dinastía que se precie de tal debe tener, condición sine qua non, un integrante vital: la oveja negra. Y por supuesto, los Klimowicz no son la excepción. Así que, damas y caballeros y porque no lactantes, apuntes sus reflectores hacía el centro del escenario que aquí está con todos nosotros, a la sombra de sus hermanos Diego y Javier y por primera vez en la Argentina (?): el baldosero delantero Nicolás…
Nacido en Córdoba Capital -como marca el linaje- el 22 de abril de 1985, el espectro de su existencia sobrevoló, durante la mitad inicial de la primera década de este siglo, cada transmisión que involucrase a Instituto: “En inferiores, Víctor Hugo, hay otro Klimowicz que la rompe. Es el hermano del Granadero”; “A mi perdóneme, Fabbri, pero pongo todas mis fichas en Nicolás Klimowicz, a quien vimos jugar hoy en Reserva”; “En mi Córdoba hay otro pingazo, el gringuito Klimowicz. La va a descoser, gaucho”. Sin embargo, pese a las predicciones de Román Iutch, Walter Nelson y Elio Rossi, pasaban los años y el pibe seguía sin hacer su presentación en la elite.
Finalmente y como pasa periódicamente, a mediados de 2006 La Gloria descendió. Fue así, claro, como llegó a la última jornada de aquel Clausura. Y para despedirse de Primera División se dispuso que el encuentro culmine, frente a Vélez como locales, lo jugasen los pibes del club más algún que otro “foráneo” que iría a permanecer durante el periplo en el Nacional B. Y allí el prometedor Nico Klimowicz ocupó un lugar en el banco de suplentes.
Cómo bálsamo para su deprimida gente, a los 78 minutos Instituto se puso en ventaja con un tanto del futuro baldosero Marcelo Moreno. Envalentonados con ese placebo, el cuerpo técnico quemó dos cambios con los ingresos de los futuros baldoseros Joaquín Lencinas y Benito Montalvo.
Y ahora, por supuesto, viene el momento fatídico, el que marcó la carrera, el que canonizó en baldosa a nuestro homenajeado: con Nico dispuesto a ingresar al costado del campo y con la dinastía Klimowicz abrazada y rebosante de alegría en la platea al igual que los Palermo cuando El Loco entró frente a Grecia, el futuro baldosero Franco Turus se convirtió un gol en contra boludísimo a los 94 minutos e impidió que algún Klimowicz jugase algún minuto en Primera División con la camiseta de La Gloria. Porque si nadie aún no se dio cuenta, ni los “granaderos de hoy” ni los “granaderos de ayer” aún lo han hecho…
Nicolás Klimowicz continuó dos años más en Instituto y apenas pudo meter algunos minutos en un partido del Nacional B. Aunque, eso sí, su figura se pudo ver en ciertos cotejos de la Liga local. Finalmente, El Granaderito se retiró ya que se dio cuenta que nunca iba a ser utilizado y que los dirigentes jamás le iban a dar el pase libre para no generar malestar en una de las familias más representativas de La Gloria.
A partir de ese momento, se desconoce el paradero de nuestro homenajeado. Nosotros, preferimos recordarlo con esta última foto. No porque tengamos ganas de verlo, no, para nada. Sino porque ahí al fondo hay una camiseta de lo más grossa con la publicidad de Tru-la-lá… Y si viejo, si de ahí salieron Gary y Jean Carlos, Tru-la-lá es la única dinastía que está bien en este planeta…

Mal Pase: Mascia a Quilmes (2016)

Escaparle al descenso como siempre era el gran objetivo de Quilmes al inicio de la temporada 2016/17. Para esa misión, Alfredo Grelak contaba con los goles del uruguayo Juan Cruz Mascia. Sin espacio en Nacional de Montevideo, el jugador era uno de los fetiches del DT, que ya llevaba varios meses buscando su contratación. Parecía que esta vez iba a darse el gusto.
A fines de agosto, Mascia cruzó el Río de la Plata para firmar el contrato que lo uniría a préstamo por un año al Cervecero y hasta fue presentado en las redes sociales del club. Sin embargo, surgió un imprevisto que obligó a cambiar los planes.
FÚTBOL PROFESIONAL: Firmó su contrato con la institución Juan Cruz Mascia. Llega de Nacional de Uruguay. pic.twitter.com/C7Y48jn8N3
— Quilmes A.C. (@qacoficial) 24 de agosto de 2016
El pase del futbolista estaba dividido en tres partes: 45% Nacional, 30% un grupo de representantes -incluido el baldosero Gerardo Rabajda– y 25% Miramar Misiones, donde hizo las divisiones inferiores. “Los Forlán le trancaron el préstamo de Mascia. Ayer Juan Cruz llamó al presidente para agradecerle por todo lo que había hecho Nacional para que pueda salir el pase, pero el mismo se lo trancaron los representantes. Tiene contrato con Nacional hasta junio del año que viene”, argumentaban los dirigentes del Bolso.
Sin llegar a un acuerdo y tras un par de días a la deriva (solo participó de dos entrenamientos) en la zona sur del Gran Buenos Aires, a Mascia no le quedó otra que tomarse el buque y regresar a Nacional.
Di Gregorio Matías
Matías Gabriel Di Gregorio (El Tanito)
Exponente de la prestigiosa academia de Pepé “saqué puros jugadores ni siquiera medio pelo, pero se me perdona todo porque toda la vida fui un geronte y porque edifiqué a los arqueros Ustari, Assmann, Gabbarini, Ruso Rodríguez, Dibu Martínez y decí que dos Molina se me fueron al cielo” Santoro, El Tanito Di Gregorio pasó por la Primera de Independiente de Avellaneda como aquel pibe que concurrió durante muchos años a la discoteca pero que sus amigos pueden contar con los dedos de una mano las veces que se tranzaron una mina.
Lateral izquierdo nacido el 4 de junio de 1986, Matías Di Gregorio se benefició por que el antes mencionado Santoro depuró tanto a Juan Eluchans como a Sergio Escudero y le dio la chance de debutar como titular en la última jornada del Clausura ´07, cuando vencieron por 3 a 1 a Gimnasia de Jujuy en La Tacita de Plata y de paso vengaron lo que había ocurrido en la rueda anterior, cuando los norteños se llevaron el triunfo en el último partido oficial disputado en la vieja y querida Doble Visera de Cemento.
Al siguiente torneo y ya con Pedro Troglio como entrenador, El Tanito fue titular en la primera jornada, cuando derrotaron por 5 a 3 a Lanús en un recordado y vertiginoso encuentro que catalogó a los Rojos como serios aspirantes al título. Lamentablemente para él, la llegada de Lucas Mareque desde Portugal lo mandó a convivir con el banco de suplentes y solo pudo disputar otros dos encuentros. Ah, aquel Independiente candidato de Peter se autodestruyó, poco antes del final del campeonato, peor que los sobres de Misión Imposible.
Una lesión y una suspensión por amarillas de Mareque le permitieron a nuestro homenajeado jugar dos partidos del Clausura ’08. En el primero tuvo su momento de gloria cuando convirtió el segundo tanto a Gimnasia de La Plata para la victoria final por 3 a 1. En el segundo de ellos, contra Huracán, se lesionó y tuvo que ser reemplazado en el entretiempo. Ya casi sin chances de mostrarse en el primer equipo, al menos fue una de las figuras de Independiente en aquella siempre presente (?) gira por Canadá.
Su despedida de Primera División se dio en la última fecha del Apertura ’08, cuando otra vez Pepé Santoro se acordó de él y le dio la titularidad en la derrota por 2 a 1 frente a Arsenal como locales (en el estadio de Racing). Esa tarde, Di Gregorio estuvo en la cueva junto a Mariano Viola, Emanuel Bocchino y Ángel Puertas y se fue fuertemente puteado por la poca gente que concurrió al espectáculo, quienes responsabilizaron a quince juveniles del club que poco tenían que ver con aquel decimoctavo puesto final; campaña, claro, que no está tan en el candelero porque en aquel campeonato River Plate salió último (y Boca campeón).
En el verano de 2009, Di Gregorio le convirtió un tanto a River en complicidad con el Indio Vega en Salta, pero no tuvo espacio por los puntos. Luego, pasó a préstamo hacía un lugar en donde su ¿baldosero? padre es recordado casi como una leyenda: Quilmes del Nacional B (2009 a 2011), donde debutó con un gol de tire libre y estaba llamado a emular a su progenitor, al menos desde el afecto.
Por diferentes lesiones, El Tanito solo pudo disputar 14 encuentros en aquella campaña que terminó en ascenso y una vez en Primera y debido a su endeblez física, nuestro homenajeado apenas fue al banco de suplentes en un partido contra Newell’s por el Clausura 2011 (que terminó en descenso para aquel Cervecero de Caruso Lombardi).

Para el Apertura ’11, Di Gregorio consiguió mantenerse en otro equipo de la máxima categoría: Atlético de Rafaela, pero durante ese semestre apenas pudo mostrarse un poco en la Reserva. Durante el año 2012, El Tanito reforzó a Tres de Febrero de Ciudad del Este de la Segunda División de Paraguay y en 2013 regresó a Independiente pero solo para estar colgado. Su último paso por el fútbol más o menos serio fue el semestre que pasó en Naval de Talcahuano de la Segunda de Chile (2014), equipo que fue condenado a bajar a Tercera en los escritorios por adulterar documentación inherente al pago de sus futbolistas. Toda la suerte, Di Gregorio, toda…
En noviembre de 2014, luego de algunos meses inactivo, nuestro homenajeado se sumó al Atlético de Pinto del inframundo español; equipo del cual se desvinculó en los primeros días del 2015. Si, apenas dos meses después de su llegada. Y ese, claro, fue el punto final para su carrera. Sin embargo, el viaje a la Madre Patria no fue tan infructuoso ya que desde ese momento Matías Di Gregorio vive y trabaja en aquel país del Viejo Continente. A lápiz levantado (?), debe ser el jugador de campo descubierto por Pepé Santoro que más tiempo duró en Europa.
Amor a la Guita: Sixto Peralta
Diez años sin Darío Dubois
– Especiales: Darío Dubois.
– El Dubois que conocimos.
– Entrevista (2007).
Rossi Gastón

Gastón Amadeo Rossi (El Tano)
Pegarse una gira en Estados Unidos, el sueño de Ricardo Fort cualquier fisura cualquiera, puede convertirse en una pesadilla. Y no hablamos de la política migratoria de Donald Trump, que mientras transcurría esta historia probablemente ni soñaba con la posibilidad de ser presidente de uno de los países más ricos del planeta.
En el Clausura 2010, mientras Boca Juniors se arrastraba en la cancha, sus dirigentes hacían lo mismo, pero para sumar algunos billetes verdes. Así que ni dudaron en agarrar viaje cuando les ofrecieron ir al norte del continente para enfrentar en poco menos de una semana a Los Ángeles Galaxy, Seattle Sounders y Portland Timbers, tres animadores de la siempre prometedora MLS.
A fines de mayo, mientras en Buenos Aires presentaban a Claudio Borghi como nuevo entrenador, el interino Roberto Pompei hacía lo que podía con los jugadores que habían protagonizado un verdadero papelón durante el último semestre y algunos pibes que sumaban sus primeros minutos, como Nicolás Colazo, Nicolás Blandi, Orlando Gaona Lugo, David Achucarro y Gastón Rossi, nuestro homenajeado del día.
Volante por derecha, nacido en enero de 1990 en General Villegas, pero criado en Tres Algarrobos (provincia de Buenos Aires), Rossi había llegado al Xeneize a los 14 años y se presentaba como una de las promesas más interesantes de las divisiones inferiores, donde se destacó también por bancarse las jodas del Pichi Erbes: “Les tengo pánico a los sapos. Entonces él me los metía en los botines y me los revoleaba en la espalda. Se morían todos de risa menos yo”, relató alguna vez.

En 2009, Alfio Basile, no muy adepto a la idea de promover juveniles, lo había hecho concentrar -con Colazo y Erbes- de cara al duelo ante Estudiantes de La Plata por el Apertura. “Soy un volante con ida y vuelta, con mucho huevo. Cuando hay que jugar, juego; cuando hay que meter, meto. Uno de mis referentes es Seba Battaglia, un guerrero adentro de la cancha y uno de los mejores”, se presentaba. Había que seguirlo de cerca.
Quizás por eso no sorprendió que fuera de la partida en el debut en el Home Depot Center de LA (léase el-ei) frente al Galaxy. Esa tarde, Tito mandó a la cancha a Javier García; Hugo Ibarra, Ezequiel Muñoz, Breyner Bonilla y Luciano Monzón; Rossi, Jesús Méndez, Cristian Erbes y Matías Giménez; Pablo Mouche y Lucas Viatri. Luego ingresaron Sergio Araujo, Orlando Gaona Lugo, Nicolás Colazo y Nicolás Blandi por Méndez, Mouche, Giménez y Bonilla, respectivamente. En un encuentro muy malo, Boca perdió sobre la hora por una serie de errores defensivos. Nada nuevo.
Unos días después, en la tierra del grunge, volvió a ser titular ante el Seattle Sounders. En un estadio repleto, el conjunto argentino deprimió a unos pocos propios y unos cuantos extraños. La formación fue Javier García; Hugo Ibarra, Ezequiel Muñoz, Gastón Sauro y Leandro Aguirre; Rossi, Jesús Méndez, Luciano Monzón y Cristian Erbes; Pablo Mouche y Lucas Viatri. Frente a un rival, a priori, más débil que el Galaxy, los de Pompei recibieron un cachetazo: 0-3. Para colmo, con el 0-2 parcial, Rossi pagó los platos rotos. A los 67 minutos le dejó su lugar a Araujo.
Ya para cumplir, en el PGE Park de Portland, Boca salió a la cancha con Josué Ayala; Hugo Ibarra, Ezequiel Muñoz, David Achucarro y Luciano Monzón; Cristian Erbes, Jesús Méndez, Nicolás Colazo y Matías Giménez; Pablo Mouche y Lucas Viatri. La mano arrancó torcida por el gol de Ryan Pore, pero en el inicio del segundo tiempo los de azul y amarillo supieron darlo vuelta con tantos de Giménez y Blandi.
Pero bueno, una gira por Estados Unidos puede ser una pesadilla. Y Timbers lo ganó gracias a Stephen Keel y Rodrigo López (nada que ver con el ex Vélez y Estudiantes LP) que, sobre la hora y de tiro libre, puso el 3 a 2 final. ¿Rossi? Ingresó a los 51 minutos (entre el empate y el 2-1) y terminó amonestado.
Consciente de que actuar por los puntos iba a ser prácticamente imposible, en el verano de 2011 el Tano se fue a préstamo al Partizan de Serbia junto a otro pibe de las inferiores: Leandro Kuszko. Todo marchaba bien hasta que cuando llegaron les dijeron que primero tenían que pasar una prueba. No estuvieron a la altura y se tuvieron que volver. Al regreso, fue parte del plantel subcampeón de la Copa Libertadores Sub 20. Incluso, marcó el gol del empate parcial en la final ante Universitario de Perú.
Desde entonces, el fútbol de los sábados se convirtió en su refugio. Chacarita (2011/12) y Patronato de Paraná (2012 a 2014) le dieron cierta continuidad en la B Nacional, pero no pudieron evitar la caída a la B Metropolitana, donde lo recibió Almirante Brown (2014/15).
Una breve experiencia en Sportivo Patria de Formosa (2016/17) en el Federal A fue el paso previo a pegar la vuelta a casa. Desde 2017 defiende los colores del Club Social y Deportivo (más conocido como Sport) de Tres Algarrobos en la Liga del Oeste, el lugar donde siempre quiso estar.




