Estudiantes de Buenos Aires violeta (2016)

Se puede aguantar un logo de tamaño desproporcionado. Se alcanza a tolerar un parche que tape al auspiciante anterior. Se intenta soportar que los colores de la marca se mantengan inmaculados aunque no tengan nada que ver con el resto de la camiseta. Pero lo que hizo La Nueva Seguros con Estudiantes de Buenos Aires en 2016 traspasó todos los límites. Está comprobado que esta compañía se dedica básicamente a arruinar camisetas, aunque nunca había llegado a este punto: al estampar su nombre en una camiseta violeta, transformó a los futbolistas en imitadores del inigualable Oso de La Nueva Seguros.

Al menos los pantalones y las medias eran blancas. Porque era ese el único detalle que faltaba para que los jugadores salieran a las calles de Caseros a repartir folletos de su auspiciante. Ojo: cuando al arquero le tocaba usar este color (y sus compañeros se vestían con la camiseta blanquinegra tradicional), lo hacía con un combinado monocromático, quedando a imagen y semejanza de una de las mascotas más pintorescas que haya pisado las canchas del ascenso.

Esta vestimenta duró muy poco, aunque al año siguiente las artimañas del marketing (?) se hicieron nuevamente presentes, cuando el Pincha cambió la marca de indumentaria: le dijo adiós a Sport 2000 y le dio la bienvenida a Il Ossso. Como para que el mensaje subliminal quede bien claro.

Son Decisiones: 4 a 0 y abandono (1997)

El 23 de noviembre no es un día más para los hinchas de Rosario Central. No está a la altura del 19 de diciembre, claro, pero tiene un lugar de privilegio en el corazón de los canallas. Un día como ese, pero de 1997, por la fecha 14 del torneo Apertura, el equipo de Miguel Ángel Russo recibía a su eterno rival, Newell’s Old Boys, en un duelo de realidades muy opuestas. Los de Arroyito, aunque lejos de River Plate y Boca Juniors, luchaban por un lugar en el podio. En cambio, los dirigidos por Mario Zanabria naufragaban en el fondo de la tabla con Huracán y Gimnasia y Tiro de Salta.

Habían pasado apenas 120 segundos cuando Rafael Maceratesi peinó un centro de Eduardo Coudet y Rubén Da Silva la mandó a guardar ante la estática mirada de Ricardo Rocha y Sergio Goycochea. A los 35’, el Chacho pescó un rebote y metió un zapatazo desde afuera del área, inatajable para Goyco. A partir de ahí, todo fue un baile.

Newell’s no quería jugar y sus jugadores no hicieron el más mínimo esfuerzo para disimularlo. El primero en irse expulsado, a los 38 minutos, fue el Loco Mariano Dalla Líbera. Lo siguió el Negro Zamora, que por lo menos se cargó al Polillita Da Silva. El 3 a 0 llegó sobre el final de la primera etapa, con un jugadón de Marcelo Carracedo, la figura de la tarde, que agarró la bocha en mitad de cancha y remató llegando a la medialuna.

En el segundo tiempo, el Larry Saldaña sacudió sin pelota a Coudet y, como Roberto Ruscio ya le había sacado la amarilla, se fue a las duchas. Ocho contra diez y tres goles abajo, la cosa estaba muy brava. Y Central siguió floreándose. A los quince, en una jugada colectiva entre el Negro Palma, Jara y Daniele, el Petaco Carbonari sacó un misil de derecha. 4 a 0.

Enseguida, en una corrida por la izquierda, el Rulo Claudio París lo terminó pisando a Germán Gerbaudo y vio la roja. Quedaba poco menos de media hora, pero ya no daba para más. Zanabria agotó los cambios (hizo entrar de apuro a Fernando Crosa y José Albornoz por Hernán Franco y Víctor Carucha Müller, respectivamente) y en la jugada siguiente el Pepe José Herrera “se lesionó”. Ruscio se apiadó de la situación y dio por terminado el encuentro.

En ese torneo, el Canalla terminó tercero, lejos de River y Boca, pero nos regaló un momento histórico para el fútbol argentino. 18 años después, en una acción de termismo sin precedentes, la cuenta oficial de Twitter de Rosario Central hizo el minuto a minuto del partido. ¡Que viva el fútbol!

[A la inversa] Voy al Arco: Marchesín y Álvarez (2016)

Jugaban Puebla y Santos Laguna, por el Apertura 2016 de la Liga MX. Los arqueros venían siendo fundamentales para que el marcador estuviera igualado sin goles, hasta que faltando unos 10 minutos para el final, una jugada pudo haber cambiado el curso del encuentro: Agustín Marchesín intentó algo no muy recomendable: despejar un centro con un dedo (?). El resultado de tal maniobra fue la luxación del anular de su mano derecha.

Imposibilitado de seguir atajando, y con todos los cambios hechos, la opción tomada fue intercambiar uniformes con el defensor Kristian Álvarez. Aunque el argentino no se quedó en esa posición: se mandó a jugar de delantero, como en los picados. Para esto, tuvo que cambiarse la camiseta (usó una sin número), el pantalón (luciendo el 20 perteneciente a Andrés Murillo, uno de los suplentes) y hasta las medias. Todo esto con la colaboración de sus compañeros, ya que los médicos le habían realizado un vendaje que le inmovilizaba su mano lastimada.

Con el mismo entusiasmo que muestra un caniche de departamento cuando lo sacan a jugar a la plaza, Marchesín se movió por todo el frente tratando de presionar la salida del rival. Y de que no le pasen la pelota, obvio. Al final del partido, el público agradeció el esfuerzo del jugador, despidiéndolo con aplausos.

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Mientras tanto, en el otro lado de la cancha, Álvarez cumplía con un sueño propio: “toda mi infancia fui portero, desde los cuatro hasta los doce años”, explicaba luego. Cumplió con la tarea sin necesidad de sufrir el puesto, ya que el Puebla no remató al arco ni una vez durante el rato que se hizo el enroque.

Y, como también iba a ser difícil que el Santos Laguna convierta con un arquero jugando de 9, el 0 a 0 final fue inevitable.

Mal Pase: Domingo a Tijuana (2015)

Welcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana. Así recibieron en su cuenta oficial de Twitter los Xoloitzcuintles a Nicolás Domingo a fines de 2015. Luego de su buen paso por Banfield (2013 a 2015), el blondo se debatía entre ofertas de Gremio de Porto Alegre, River Plate, donde ya había actuado en tres etapas, y los mexicanos, que daban por hecha la transferencia, aunque faltaban detalles menores. Como firmar el contrato, claro (?)

Al respecto, Alejandro Grigera, vicepresidente segundo del Taladro, reconocía el interés de varios equipos por el jugador, que tenía seis meses más de contrato con el club de la zona sur, pero quería irse, y dejaba bien en claro que “falta mucho para que se concrete algo, porque incluso en comisión directiva hay que evaluar la mejor propuesta”.

Los días pasaron y la ausencia de Domingo en el centro de entrenamientos de Tijuana fue sellando el fracaso de la operación. El que estalló de bronca fue el DT de los Xolos, el siempre polémico Miguel Herrera, ex entrenador de la selección mexicana. «Se anunció y desafortunadamente el muchacho decidió irse a negociar con River y creo que hasta ya firmó. Lo esperábamos para esta semana o la otra, pero hasta que no venga aquí no se puede decir que es un refuerzo», arremetió el popular Piojo. Y remató: «No es correcto hacer estas cosas, la verdad es que yo le di la mano y cumplí mis compromisos, así debe ser. Hay gente que no toma responsabilidad».

Finalmente, algunas semanas después, Nico Domingo confirmó su regreso al Millonario.

Altobelli Leonel

Leonel Víctor Altobelli (El Toro / Motoneta / Altoalpedi / La Cooperativa del Fútbol)

Su apellido -solo su apellido, siempre su apellido, todo gracias a su apellido- nos hizo sentir que se trataba de un capocannieri más que confiable y que su estadía en Primera División era más extensa que lo que aconteció en la vida real. El espejismo sobre las virtudes de nuestro homenajeado halla su génesis en Italia; o mejor dicho en la televisación del Mundial de España ’82, cuando el mundo entero se enamoró del trio Marco Tardelli, Paolo Rossi y Alessandro Altobelli. Por supuesto, nuestro querido Fútbol Argentino, que siempre se manejó, se maneja y se manejará con irónico carácter transitivo, tuvo su versión del último tano en ser recientemente mencionado cuando hizo su aparición El Toro Leonel Altobelli.

Chaqueño de Presidencia Roque Sáenz Peña, Motoneta nació el 20 de junio de 1986; apenas tres días después que su homónimo europeo (?) se despidiera para siempre de las Copas del Mundo. Delantero de buen porte pero escasísimo poder de gol, surgió de las divisiones inferiores de Tigre, donde bajo el mando de Caruso Lombardi jugó sus primeros dos encuentros en la temporada 2004/05 de la Primera B Metropolitana. Exiliado un par de temporadas en Sportivo Barracas (2005/07) de la Primera C para ganar algo de experiencia; de vuelta en El Matador de Victoria (2007/09) se encontró con un panorama poco tiempo antes impensado: el regreso del equipo a Primera. Sin embargo, durante el primer semestre Altobelli debió conformarse con vegetar en la Reserva.

Afortunadamente para él, el pase de Leandro Lázzaro a Estudiantes de La Plata le abrió un hueco en el plantel principal. Y además, la poca salud (?) que exhibían el paraguayo Miguel Ángel Cuellar, Guillermo Suárez y Facundo Diz le allanaron el camino para su debut en la máxima categoría. Fue así que por la tercera jornada del Clausura `08, El Toro ingresó por Román Martínez en la derrota por 1-2 frente a Huracán. Y es más, a la semana siguiente fue titular frente a Olimpo y en esa condición se mantuvo durante 5 jornadas. Pero sus pobres desempeños y la sensación que “se escondía en la cancha”, le hicieron perder el puesto contra otro purrete en similares condiciones: Lucas Pratto.

El siguiente torneo –Apertura `08- fue histórico para Tigre y también para Altobelli: el delantero fue mayormente titular en aquel equipo que obtuvo el primer puesto, pero que cayó -al igual que San Lorenzo- frente a Boca en el Triangular Final. Aún hoy, se recuerda aquella ofensiva en la cual la rompió Martín Morel y en donde Leandro Lázzaro y El Chino Luna convertían y obligaban… Por su parte, Altobelli también obligaba, pero a putearlo (?). Así y todo, aportó con escasos dos tantos: el primero de una victoria por 3 a 0 frente a Lanús y el tercero de un triunfo por igual marcador contra Huracán.

Diez encuentros como suplente durante el Clausura ’09 y la sensación que el entrenador, Diego Cagna, le había soltado la mano, daban las claras de ciclo totalmente cumplido. Por tal razón, Altobelli metió el ansiado préstamo a Europa, para jugar en el Albacete de la Segunda de España (2009/2010), donde no solo no marcó goles sino que se lo recuerda como uno de los peores refuerzos de la historia y fue motivo de burla desde el momento mismo de su presentación por sus sugestivos botines rosas ¡Que mentes poco abiertas, che!

Otra vez en Tigre y por pedido de Ricardo Caruso Lombardi, El Toro metió cúlmines 11 encuentros (mayormente como suplente de Pablo Cavallero Caballero, Fernando Telechea y Denis Stracqualursi) durante la temporada 2010/11 y su último gol en Primera: el tercero de una victoria 3 a 1 frente a Huracán. Luego bajó al Nacional B para jugar seis partidos durante un semestre en Independiente Rivadavia de Mendoza (2011), donde no convirtió y llegó a ser el séptimo delantero del plantel.

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Fue ahí cuando Pedro Troglio lo rescató y lo llevó a Gimnasia de La Plata (2012) para jugar el último tramo del histórico “Torneo de Segunda de los Seis Campeones” (Chacarita, Ferro, Huracán, Quilmes, River Plate y Rosario Central). Por supuesto, El Lobo no ascendió, pero allí el querido Peter lo bautizó como: “La Cooperativa del Fútbol” porque El Toro era el que más se sacrificaba en un lugar donde ni él ni sus compañeros marcaban tantos. Una Genialidad. Solo en El Mensana…

Almirante Brown (Nacional B 2012/13, un gol), un semestre entrenándose solo en Tigre (2013), Buriram United de Tailandia (2014), Deportivo Morón (2014/15, Primera B), Cobreloa de la Segunda de Chile (2016), Atlanta (2016/17, Primera B) y Barracas Central (2017, Primera B) fueron los lugares donde Leonel Altobelli continuó exhibiendo su horrendo poder de gol. Desde principio de 2018, El Toro es el atacante estrella del Othellos Athienou de Chipre. Si no la mete ahí, hermano…

Mientras esperamos novedades, nos despedimos con la primera entrevista que La Cooperativa del Fútbol brindó en su carrera. Esta gema pertenece al Diario Clarín en su edición del 30 de octubre de 2008 (Si, 30/10, el día del fútbol). A confesión de parte, relevo de pruebas…

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Rovira Gonzalo

Gonzalo Eduardo Rovira

Eterno juvenil, eterna promesa, eternamente en deuda por todo lo que se esperaba de él, y lo poco que pudo rendir. Que le faltaron oportunidades, que tenía una mochila muy pesada, que no manejó bien su carrera. Lo cierto es que nunca alcanzó el estrellato imaginado al irrumpir en la primera de San Lorenzo, con el mortífero antecedente de ser uno de los máximos goleadores de sus divisiones inferiores.

Después de sentarse en el banco de suplentes en los últimos tres partidos del Apertura 2006, y tras una espera que parecía interminable, finalmente el debut le llegó el 24 de septiembre de 2009. Fue frente al Cienciano, por Copa Sudamericana. Y la experiencia no podría haber sido mejor para el joven delantero: marcó un gol y dio dos asistencias en la victoria por 3 a 0, que dejaba a los de Simeone a un paso de los cuartos de final. En el partido de vuelta, el delantero le marcó otra vez al conjunto peruano para sellar la clasificación. A los 21 años, llegaba al punto más alto de su carrera. Nunca más iba a estar cerca del brillo alcanzado esos días.

El buen rendimiento que mostraba cada vez que le tocaba jugar no alcanzaba para convencer al Cholo, por lo que el club decidió darlo a préstamo, lo que motivó las protestas de los hinchas: unos 150 fanáticos realizaron una movilización para mostrar su inconformidad con la salida del jugador, entre otros motivos. Por si esto no quedó claro, es necesario repetirlo en negrita: más de un centenar de personas fue a pedir explicaciones a la sede porque se desprendían de Rovira… ¡¡DE ROVIRA!!

Su destino fue La Serena, de Chile, donde jugó poco y pasó por un susto difícil de olvidar: vivir rodeado de chilenos un terremoto que sacudió al país. “Paraba en un hotel. Estaba durmiendo y se me movió todo. Me desperté y me quedé helado. Me asusté mucho, no tenía manera de comunicarme con mis familiares. Hasta que hablé con mi mamá y me pidió que volviera. Tenía contrato hasta diciembre y lo rescindí”, contó, más aliviado, a la vuelta.

El Apertura 2010 lo tuvo presente en 7 partidos, por lo que su segunda etapa en San Lorenzo solo fue una escala para conocer un nuevo destino: Ecuador. Lamentablemente para los hinchas que se ufanaban (?) con el “¡Qué jugador dejamos ir!”, su rendimiento con la camiseta del Deportivo Quito fue mediocre. Pero si a él le fue mal, al club le fue peor: como le quedaron debiendo plata, Rovira presentó un reclamo que llegó hasta la FIFA, que en 2016 resolvió quitarle puntos al equipo, cooperando así en su descenso a Segunda División.

Como el dueño de su pase seguía siendo el Ciclón, tuvo que regresar al Bajo Flores. Se veía venir otro préstamo, y esta vez el afortunado (?) fue Douglas Haig (2012/13). Allí, ni el Pampa Jorge ni Mostaza Merlo lo tuvieron entre sus delanteros favoritos, por lo que  buscó mejor suerte en Salta, firmando para Gimnasia y Tiro (2013). Sin embargo, pocos meses después y por razones económicos el club decidió prescindir de tres futbolistas: César González, Claudio el falso Beto Acosta y Gonzalo Rovira.

Sus siguientes pasos los dio con las camisetas de Colegiales (2014) y de Textil Mandiyú (2015). Es interesante detenerse en la campaña del equipo correntino durante la primera fase de ese Torneo Federal A: 15 partidos perdidos, 2 empates y una sola victoria. Rovira ni siquiera llegó a completar este tramo del campeonato, ya que en un momento random (?) apareció en una prueba en San José de Oruro, que finalmente decidió contratarlo. La tristeza de los foristas de San Lorenzo al ver el derrotero (?) de su protegido se podía sentir en los cien barrios porteños.

En el equipo boliviano vivió un dejà vu: pocos minutos, bajas actuaciones, salida tumultuosa. Aunque en este caso su partida no fue tan rápida: decidido a no romper su contrato así nomás, Rovira siguió formando parte del plantel aún sin jugar, ocupando así una plaza de extranjero e impidiendo la contratación de alguna figura rutilante (?) del exterior.

Finalmente, en 2016 retornó a Argentina. Con 28 años defendió los colores de Atlético Uruguay de Concepción del Uruguay, en el Torneo Federal B, al lado de Celso Esquivel y el haitiano Judelin Aveska. Reapareció en 2018, jugando para Unión Deportiva Catriel, de Río Negro. Allí disputó los que fueron sus últimos partidos en el fútbol (más o menos) profesional. Se desconoce si los hinchas de este equipo se movilizaron para pedir por su continuidad.