
Hernán Vigna
Si de constancia y perseverancia se habla, la voz de Hernán Vigna no puede pasar por alto. Pese a que en el exterior forjó una interesante y dignísima labor, en el medio local probó una y otra vez sin consolidarse en la máxima categoría.
Volante de profesión, Vigna dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol en la novena de San Lorenzo de Almagro, pero casi no jugaba y en poco tiempo quedó libre.
Dos años más tarde se fue a probar a San Telmo, que por ese entonces deambulaba en la Primera C. «Teníamos un amigo que jugaba allá (Daniel Corsi) y fuimos un día. Y quedé con dos pibes más. Empecé jugando en Séptima, pasé por Quinta, Tercera y al año debuté en Primera. Ahí me subí a la moto y le dí para adelante. Tenía 16 años.«, comentó años más tarde.
Tras dos temporadas en la Isla Maciel, pasó a Talleres de Remedios de Escalada, club que venía de descender de la B Metropolitana.
Allí siguió sumando experiencia y tomó el envión necesario como para probarse en las grandes ligas. «El club tenía una deuda conmigo y les propuse cambiarla por el pase. Aceptaron, así que un día me fui con los papeles abajo del brazo a probar suerte a Boca«, le dijo al Diario Olé.
A los 18 años, arribó a las inferiores xeneizes, gustó y quedó. Héctor Rodolfo Veira lo haría debutar oficialmente en la Primera de Boca Juniors. «Un jueves o viernes, no me acuerdo bien, fuimos los chicos de la Reserva a hacer fútbol con la Primera. Y el Bambino me dijo: ‘El domingo vas a jugar de titular’. Casi me desmayo.»
Veira cumplió y aquel 27 de marzo de 1998 ante Gimnasia de Jujuy lo mandó a la cancha junto al Pato Abbondanzieri, Sergio Castillo, Aníbal Matellán, Walter Samuel, Rodolfo Arruabarrena, Cristian Traverso (Mauricio Serna), Luis Darío Calvo (Emanuel Ruiz), Diego Latorre, Claudio Paul Caniggia y Guillermo Barros Schelotto. Aquella noche será recordada como el día que el Rifle Castellano le tapó un penal a Latorre y Matellán erró otro remate desde los 12 pasos. Vigna se fue reemplazado a los 66 minutos por un baldosero, Hugo Darío Domínguez.
Volvió a ver acción en la fecha 10, nada más y nada menos que ante River Plate. En La Bombonera, el Xeneize venció por 3 a 2 y Hernán reemplazó al Mellizo Guillermo a 15 minutos del final.
La despedida quedaría para la última fecha del Clausura de 1998, en Santa Fe ante Unión jugando desde el arranque. El gol de Fernando Ortiz había puesto en ventaja a Boca, pero el Tatengue lo empató sobre la hora gracias a Germán Pablo Castillo.
En 1999 pasó a préstamo al Cádiz español, pero una lesión en la rodilla derecha lo marginó y tras sólo 6 partidos pegó la vuelta.
De nuevo en tierra argenta, una oferta del Necaxa (1999/2000 y 2003) lo llevó a México, donde hizo carrera. Con los Hidrorayos participó en 54 encuentros en 2 etapas. En el país del Chavo y el Chapulín además jugó 40 partidos en Puebla (2001) y otros 20 en Santos Laguna (2002).
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