Barcelona 1 – Gimnasia 2 (1931)

gimansia barcelona

Si la victoria conseguida ante el Real Madrid unos días antes había sido un verdadero batacazo, lo de Gimnasia Y Esgrima La Plata ante el Barcelona fue directamente una hazaña. Es que el rival era el vigente subcampeón de la Primera División de España y, para colmo, una de las figuras de los argentinos no pudo estar presente: se trataba del arquero Juan Botasso, incorporado especialmente para aquella gira.

Cuenta la leyenda que al otro guardameta de la delegación, Felipe Scarpone, se le dio la noche libre a sabiendas (?) de su segura suplencia. El problema surgió cuando Botasso sufrió una lesión a poco del comienzo del partido, por lo que tuvo que dejarle el arco a su trasnochado compañero. Para que el mito sea completo, falta la mejor parte: Scarpone se atajó todo lo que tiraron, posibilitando así la victoria del Lobo, con goles de Morgada y Díaz.

Angulo Juan

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Juan Camilo Angulo Villegas

Para las frías estadísticas, el paso del colombiano Juan Angulo por la Primera División de nuestro país fue inexistente: no jugó ningún partido y ni siquiera fue al banco de suplentes. Su nombre, sin embargo, logró insertarse en buena parte del pueblo futbolero, debido a un confuso episodio en el que salpicó al entrenador Ricardo Caruso Lombardi.

Formado como lateral derecho en las inferiores del América de Cali, le dieron la chance de debutar con los mayores en el Torneo Apertura de 2008, pero no en cualquier momento: ¡en las finales! Los Diablos Rojos caerían ante Boyacá Chicó por penales, pero tendrían revancha unos meses más tarde, con la conquista del Torneo Finalización. Parecía el arranque de una carrera plagada de éxitos, pero nada que ver…

Al año siguiente, el conjunto caleño comenzó a transitar aceleradamente el camino oscuro que lo llevaría al infierno de la Primera B, aunque Angulo se la vio venir y entonces escapó hacia la Argentina en junio de 2010.

Con apenas 21 años, desembarcó en Tigre y se sometió a una de las habituales pruebas de Caruso, que fiel a su estilo incorporaba jugadores de todas partes sin mirarles el currículum.

El Richard levantó el pulgar y entonces el colombiano se quedó en Victoria. No sólo  él, claro, en ese mercado de pases también llegaron Denis Stracqualursi, Fernando Telechea, Pablo Caballero, Cristian Trombetta, Renzo Vera, Gastón Díaz, Mariano Echeverría, Esteban González, Diego Morales, Daniel Mustafá, Lucas Simón, Pablo De Miranda, Pablo Cáceres y Horacio Anzorena; sumándose a los regresos de Román Martínez, Juan Carlos Blengio, Leonel Altobelli y Martín Galmarini. Sí, 19 futbolistas nuevos.

Con semejante plantel, a Angulo le tiraron la casaca 16, pero nunca la pudo usar. Apenas si deambuló por Reserva, esperando una oportunidad que no le llegaría. Y mucho menos después del escándalo que se desataría en diciembre de aquel 2010.

Cansado de no jugar, el lateral denunció ante los medios que Caruso lo había chantajeado: “La verdad, le pidió dinero a mi representante. Eso es como mucho; él fue el que me trajo, el que me vio condiciones. No me gustó. Estoy muy molesto, nunca se lo manifesté a él para evitar problemas. Es la primera vez que me sucede esto, desde que me di cuenta he estado incómodo. Yo siempre me quise ganar un puesto como lateral y al ver que colocaba otros jugadores, entonces le preguntaba qué pasa. Y por ahí me contestó eso y sabía por dónde venía el caso”.

La acusación era grave, pero al mismo tiempo se sumaba a algo que siempre se había mencionado sobre el entrenador, pero nunca con pruebas sobre la mesa. Entonces Ricardo primero amagó con renunciar y después se enojó: “Por un lado, Angulo no jugaba porque vivía lesionado. Y por otro, si tuviera que darme diez pesos no podría venir a entrenar porque no le alcanzaría la plata”. Y agregó: “Hacen una transa para ensuciarme. Me cago en Angulo, lo traje porque me gustaba y punto. Que me dejen de hinchar las pelotas. Tengo hijos y me están acusando por lo que dijo un colombiano…El representante de Angulo es un gángster, le digo algo y me pega tres tiros”. Y como si fuera poco: “Fueron a buscar a Angulo para que me mande preso por algo que nunca pasó. Si el representante le roba la plata al jugador, que se haga cargo de que se la roba. Y, por otra parte, si lo llego a ver a Angulo, le va a quedar chica la Panamericana, porque es un buen pibe pero es un estúpido. ¿Quién carajo es para acusarme? ¡No lo conocen ni los familiares!”.

Luego, menos tenso, el DT hizo su show:

¿Cómo terminó la historia? Con una rectificación del colombiano y un adiós de la dirigencia de Tigre a Caruso, quien había elevado su perfil polémico más de lo normal.

Angulo probaría suerte en el Shanghái Shenhua de China (2011/12) y Bahía de Brasil (2013), para finalmente volver a su país, donde jugó para Cúcuta (2013 y 2014) e Independiente Medellín (2015).

Desde comienzos de 2016, viste nuevamente la camiseta escarlata del América de Cali. En la B, sí, porque a los Diablos Rojos no los salvó ningún Caruso.

Especiales: “♪♫♪ se va a la puta… que lo parióóóó ♪♫♪” (Parte 1)

En estos días álgidos que vive el país, donde renunciar parece ser la mejor respuesta a todo y el mensaje cabal que baja al populacho desde las más altas y representativas esferas rosarinas, vamos a rememorar algunos casos de jugadores que -por las más diversas razones- abandonaron el conjunto nacional hayan vuelto o no al equipo después de tan tajante determinación.

Por supuesto, renuncias a la selección argentina hubieron desde antes que se instale aquel viejo slogan en desuso que la describía como “la prioridad número uno”. Y después también, eh. Por que El Flaco Menotti y La Junta Militar no lograron evangelizar a los todos futbolistas durante aquel tan mentado “proceso”. Por citar algunos casos de los setentas u ochentas, El Lobo Carrascosa, El Loco Gatti, Jota Jota López, El Vasco Olarticoechea y Luis Islas, entre otros, se negaron a pararse en una cancha y entonar el One Hit Wonder de Blas Parera y Vicente López y Planes.

Pero, como no nos queremos ir tan atrás por que lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa lo que pasó en blanco y negro a nadie le interesa, vamos a arrancar desde la década de los noventa y desde allí hasta nuestros días. ¡Disfruten este vermouth de volátil indignación!

Abel Balbo (1993)

La Selección de Alfio Basile acababa de ganar la Copa América de Ecuador ’93 y estaba confiada en mantener una racha triunfadora que seguramente se iba a extender a lo largo de los años (?). Así y todo, El Coco debía descansar la esperanza goleadora sólo en Gabriel Batistuta; ya que ni El Beto Acosta ni El Mencho Medina Bello ni El Turco García quedaban jamás en posición de algo.

Por tal razón, el técnico convocó por primera vez en su ciclo a Abel Eduardo Balbo, un gran delantero que, pese a que había estado en el Mundial ’90, no tenía mucho feeling con la gente por haberse ido al Calcio de muy joven y también por no poseer carisma, sin (?). Eso si, era el segundo artillero del fútbol italiano.

Pero, hete aquí, Abel Balbo declinó la invitación y confirmó su renuncia; ya que recientemente había sido traspasado desde el Udinese hacía la Roma y quería hacer buena letra con sus nuevos empleadores. Lo peor de todo, claro, fue que El Coco terminó llamando para las Eliminatorias a USA ’94 -que se jugaban en poco más de un mes- a un Negro Julio Zamora que era más barriga que ser humano.

Tras la derrota 5 a 0 con Colombia y a sabiendas que el país le iba a declarar la guerra a cualquiera que aventurara a bajarse del barco, Balbo aceptó regresar a la Selección y hasta convirtió el gol en el partido por el Repechaje contra Australia en Sydney. Después, claro, jugó el Mundial de Estados Unidos, donde fue el recordado “delantero retrasado” mucho antes de la aparición en nuestras vidas de Cristian Fabbiani y Pablo Daniel Osvaldo…

Abel Balbo (1996)

El tiempo pasó y llegó Daniel Passarella al banco de la Selección; alguien a quien Abel Balbo ya conocía de River Plate y en quien también se reflejaba por sus actitudes, llamémosle, conservadoras… El delantero participó de la Copa América ’95 como titular acompañando a Gabriel Batistuta. Hasta ahí, todo jamón (?)…

El problema surgió en 1996, cuando a Claudio Caniggia por fin se le ocurrió recuperar el nivel y volver al seleccionado. Balbo aceptó a regañadientes estar un día arriba de un avión para ser suplente del Pájaro, claro. Pero, eso si, se puso del orto cuando -ya sin El Cani en el equipo- Passarella prefirió poner como titular a José Fabián Albornoz (si, jugó en la Selección) en el empate 1 a 1 con Chile en El Monumental.

Peor aún, cuando, tras el partido, El Kaiser manifestó aquello que “al equipo le faltó fibra” por haber jugado de manera tan insípida frente a los trasandinos. Tirándole algunos palos leves al entrenador en los medios, Balbo renunció a la Selección esa misma semana a través de un fax en el que manifestaba que no podía dar lo mejor de sí en un equipo donde era titular Albornoz con tan pocos días de trabajo. Por que primero la diplomacia…

Para sorpresa de todos, Daniel Passarella demostró no ser rencoroso (?) y Abel Balbo fue el famoso jugador número 22 de la lista del Mundial ‘98, por encima de Hernán Díaz, el propio Caniggia y Christian Gustavo Bassedas, a quien el integrante de CQC, Nacho Goano, le aseguró que iba a viajar a la Copa en la mesa de Mirtha Legrand… Seguí participando.

Una vez en Francia, lo más destacado que hizo Balbo fue decir, en una de esas soporíferas ruedas de prensa, que “yo vivo hace más de una década afuera y los argentinos dan una mala imagen en Europa con su desespero e irrespeto”. Andá a lavarte el Calcio…

Marcelo Delgado (2003)

El querido Chelo cerró el año 2001 comiéndose un gol increíble frente a Oliver Kahn y haciéndose expulsar como un gil contra el Bayern Munich. Pudo haber sido vejado en su hombría una vez llegado al país, pero pasó desapercibido ya que la gente estaba recontra copada con eso de buscar distintas notas musicales en las cacerolas (?)…

Como sea, durante el año 2002 e intentando salvar su pellejo de gente que se hace la tonta pero que no olvida, Marcelo Delgado tuvo el mejor año calendario que se le recuerde a algún jugador en mucho tiempo. Contrariamente a lo que sucedía por aquel tiempo, Boca Juniors no ganó ningún título en aquellos doce meses, pero El Chelo la rompió jugando detrás de Guillermo Barros Schelotto y de Héctor Bracamonte como le pidió El Maestro Tabárez. Realmente extraordinario. Orgásmico. Pocas veces visto. Crean o mueran…

Este nivel tampoco le pasó por alto al ratificado técnico argentino, Marcelo Bielsa, quien en su primera determinación tras el fracaso del Mundial 2002 armó una Selección Argentina con pibes y el treintañero Marcelo Delgado para enfrentar a Honduras, México y los Estados Unidos durante enero de 2003.

Ni bien enterado de la lista y pese a que Bianchi le pidió que viajase, El Chelo le hizo saber a todo el mundo que él no pensaba volver a ponerse ninguna Celeste y Blanca bajo ningún concepto ni punto de vista. Y además, lo hizo con una frase que resultó lapidaria: “Me llaman a mi para estos partidos falopa y los importantes los termina jugando El Piojo López… Yo me quedo a hacer la pretemporada en Boca para ganar la Copa Libertadores”… Y si, no vaya a ser cosa que los Xeneizes recordasen las cagadas contra el Bayern Munich.

Javier Saviola (2007)

Mediados de 2001. El Conejo Saviola acababa de ganar el Mundial Sub-20 en nuestro país convertido en el máximo anotador de ese certamen en una misma edición. Además, lo esperaba el Barcelona de España, que había gastado más de 20 millones rúcula por su ficha. En retrospectiva, muchos sentíamos que gran parte de las cosas que le sucedieron a Lionel Messi en esta vida le iban a ocurrir a aquel pibe, que por aquel entonces  contaba con apenas diecinueve años.

Finales de 2007. Tras aparecer en la Selección con intermitencias, olvidos y postergaciones, un Javier Pedro Saviola de tan solo 26 años anunció su retiro del combinado nacional y, podemos afirmar, también su adiós del fútbol al más alto nivel. Ya que desde ahí tuvo pasos de lo más raros por Real Madrid, Benfica de Portugal, Málaga, Olympiakos de Grecia y Verona. ¡Ni que hablar de su última etapa en River Plate!

El motivo, claro está, era de lo más noble: darle prioridad a su vida familiar. Aunque, eso sí, esto resulta un poco extraño, ya que todos tienen vínculos humanos que no les impide desarrollarse en sus trabajos. Los tienen el resto de los jugadores y también los tenemos nosotros. Aunque, por supuesto, a ninguno de nosotros nos espera en casa una ni siquiera veinteañera Romanella Amato.

¿Fútbol? Andá a jugarlo vos, patasucia…

(Continuará…)

Argentino de Quilmes con y sin publicidad (1982)

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La rareza en sí no era la camiseta de Jorge Adrián Casanueva, que a diferencia de la de sus compañeros no tenía impresa la publicidad de Athenas Deportes. Lo extraño era que los otros nueve jugadores de campo sí lucieran un sponsor en una época en la que la mayoría de los equipos del fútbol argentino (y del resto del Mundo) llevaban sus colores impolutos.

Esta imagen de la formación de Argentino de Quilmes pertenece a la derrota frente a San Lorenzo, por la 7ª fecha del torneo de la Primera B. Aquella tarde, el Mate cayó por 3 a 0 y, por tratarse de los comienzos de la era publicitaria, ningún jugador se debe haber llevado un par de botines de canje. Bueno, uno seguro que no.

Quisiera ver al Gordo para siempre…

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Arrancó el bendito segundo semestre y pareciera que el fútbol ha dejado de existir. Casi no hay partidos, tampoco demasiadas transferencias. Pero atención, detengan el corchazo. Una información sacudió el mundo baldosero y es nuestro deber comunicarla: ¡se viene el homenaje al Gordo Kenig!

El ex delantero de Talleres, declarado Personalidad destacada del deporte de Córdoba (?), tendrá su homenaje el próximo viernes 8 de julio, a las 15 h, en el estadio Boutique de barrio Jardín.

En una conferencia de prensa, en la que fue acompañado por Daniel Albornós y Daniel Kesman, el hombre de la rabona al travesaño dio detalles de la jornada, que contará con la participación de otros ex jugadores de La T, como Daniel Valencia y Diego Garay.

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¿Las entradas? A 150 pesos la popular.  ¡Compren antes de que se agoten!

Boca Juniors 2 – New York Red Bulls 1 (2009)

En febrero de 2009 el New York Red Bulls inició una gira por la Argentina que lo llevaría a enfrentar, de manera extraoficial, a varios conjuntos de nuestra Primera División. La última posta de aquella pretemporada de los norteamericanos por la Capital Federal fue en La Bombonera, donde se medirían contra la reserva de Boca Juniors ya que -frente a la gran cantidad de compromisos- Carlos Ischia no quiso arriesgar a ni a sus titulares ni a sus suplentes; pese a que previamente había dado su palabra para hacerlo…

Como sea, el 6 de marzo de 2009 un adolescente Boca Juniors saltó al campo de juego del Alberto J. Armando con: Maximiliano Scapparoni; Alejandro Alfonso, Alan Pérez, Alan Ruiz y Juan Sanchez Miño, Leandro Kuszco, Moreira, el Sebastián Battaglia trucho y Joel Acosta, Cabrera y Nicolás Blandi.

Por su parte, el conjunto estadounidense alistó a: Danny Cepero; Carlos Johnson, Carlos Mendes, Kevin Goldthwaite y Traynor; Luke Sassano, Sinisa Ubiparipovic, Khano Smith y Dane Richards; Jorge Rojas y el colombiano Juan Pablo Ángel.

¿El resultado? Victoria Xeneize por 2 a 1 con un tanto de Blandi y otro de Kuszko, descontando Jorge Rojas para los yankees. La cereza del postre, claro, fue que durante el segundo tiempo el Red Bulls mandó a la cancha a dos jugadores nacionales a prueba: Juan Pietravallo y el juvenil de Boca, Nicolás Villafañe.

Ah ¿y eso solo? No, por supuesto que no. También intentó seducir al cuerpo técnico visitante el baldosero deluxe Emiliano Ramón Díaz, quien seguía insistiendo hasta la falta de piedad ajena con su hastiante anhelo de “ser jugador profesional” y vivía rebotando desde aquí para allá tras la traumática salida de su núcleo familiar y laboral del Club Atlético San Lorenzo.

Tras este encuentro informal, el New York Red Bulls se volvió a La Gran Manzana con Juan Pietravallo y con Nicolás Villafañe entre sus pasajeros… y sin Emiliano Díaz, como todos podíamos imaginar.