[Go home] En El Placard: Estados Unidos “No power to drugs” (1994)

usanodrugs

“Drogas, ¿para qué?” se preguntaban Male y Fleco en una recordada campaña publicitaria de la segunda mitad de los noventa, impulsada por el entonces Subsecretario de Prevención y Asistencia de SEDRONAR, Alfredo Miroli. Eran épocas del operativo “Sol sin drogas”, del que misteriosamente Diego Armando Maradona se había convertido en la cara visible.

Un puñado de años antes, la lucha antinarcóticos había pegado fuerte en los Estados Unidos, donde se celebró la Copa del Mundo de 1994, y fue justamente la selección yanqui la encargada de plantar el mensaje. El tema era que lo hacían vistiendo una lisérgica camiseta de algodón de color blue jeans, con estrellas blancas de dimensiones irregulares. Si a eso le sumamos que usaban unos pantaloncitos cortos a tono, ninguno pasaba un examen toxicológico. Ni hablar de la pinta de uno de sus jugadores más emblemáticos: Alexi Lalas.

La casaca titular, bastante flashera pero un tanto más sobria que la suplente, estaba compuesta por bastones rojos y blancos con curvas y también tenía sus particularidades: el bastón central podía tocar rojo, blanco o 50% y 50%, indistintamente. Con esa misma indumentaria, por ejemplo, la USMNT derrotó 1 a 0 a México el 4 de junio de 1994 en el Rose Bowl de Pasadena, ante 91 mil espectadores, en un partido amistoso a días del Mundial.

Más allá del resultado y de las marchas en contra de la Proposición 187 (que proponía negarles a los inmigrantes indocumentados servicios sociales, servicios médicos y educación pública) que colmaron las inmediaciones del estadio, lo que sorprendió fue un pequeño (?) parche que apareció debajo del logo de adidas. ¿Qué decía? “No power to drugs”. Lástima que ya era tarde, se la habían tomado toda los diseñadores.

Se trataba del lanzamiento de la versión internacional de la campaña alemana “Keine macht den drogen”, impulsada en 1990 por Karl-Heinz Rummenigge, entre otras celebridades teutonas, que tiene como objetivo trabajar en la prevención del consumo de drogas entre los jóvenes.

Presente en la foto oficial y alternativa de la Copa del Mundo de 1994, el parche desapareció de la camiseta estadounidense sin que nadie se diera cuenta.

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En la temporada 1995/96, en el ocaso de su prolongada relación contractual con adidas, Unión de Santa Fe rescató aquel modelo de la casaca ondulada de Estados Unidos y mal no le fue. Ese campeonato, el Tatengue se quedó con el Octogonal del Nacional B y ascendió a Primera luego de varios años de ausencia. Es más, tanto se copó el cuadro santafesino con la pilcha de 1994 que el arquero Juan Carlos Maciel atajaba con la suplente de Argentina.

Dale, ratón, si acá no te ve tu papito.

[Go home] The Age of Escobillón (?)

“Si Mauricio quiere vender a Guillermo Barros Schelotto que lo haga… total, yo en la reserva tengo a otro Guillermo que es todavía mejor que El Mellizo…”. Aquellas memorables palabras que en medio del Apertura ’98 vociferó Carlos Bianchi, manifestaban la ilusión y el encantamiento que una joven figura Xeneize desataba jugando los preliminares ¿Su nombre? Sergio Adrián Guillermo.

Sin embargo y pese a mantener muchas vinculaciones con el hermano de Gustavo (su padre Juan Rogelio, ex jugador, era conocido como El Mellizo Guillermo ya que nació con esa condición), desde el inició se emparentó al emergente delantero con el atacante estadounidense Cobi Jones por el gusto que ambos jugadores sentían hacía los cortes de pelo aerodinámicos, a la vista de Marcelo Araujo, rabino bautismal del “Escobillón”.

Hoy, haremos un malicioso cuadro comparatorio con la carrera de uno y otro jugador, en pos de hallar similitudes y diferencias en la vida y obra de dos hijos directos de las relaciones carnales: Adrián Guillermo y Cobi Jones. Cobi Jones y El Escobillón…

Carrera en clubes de Cobi Jones

Cobi N´gai Jones nació el 16 de junio de 1970 en Detroit, Michigan. Puntero derecho veloz, habilidoso y carismático, es uno de los mejores y más recordados jugadores de su país en toda la historia. Inducido al Salón de la Fama del Fútbol Estadounidense en 2011, se inició en la Universidad de California y luego pasó por el Coventry de Inglaterra (1994/95), el Vasco da Gama de Brasil  (1995/96) y Los Ángeles Galaxy (1996/2007). Dejó un grato recuerdo en todos los equipos por los que pasó, teniendo las puertas abiertas de todos y cada uno de ellos.

Carrera en clubes del Escobillón

Sergio Adrián Guillermo nació el 15 de marzo de 1980 en Moreno. Proyecto trunco de puntero derecho veloz, habilidoso y carismático, es uno de los mayores fiascos y decepciones de la década de los noventa, de la historia de Boca Juniors y hasta del fútbol argentino. Fue inducido a En Una Baldosa en 2004 y es uno de sus miembros insignes.

Debutó en 1998 y luego pasó con pena por Badajoz de España, Estudiantes de La Plata, Jorge Wilstermann de Bolivia, Estudiantes de Caseros, San Telmo, El Porvenir, Colima de México, Deportivo Morón, Argentino de Merlo, Justo José de Urquiza, Sportivo Luqueño de Paraguay, Rosamonte de Apóstoles y miles de clubes más del inframundo, algunos de ellos conseguidos gracias al poder del Facebook. Entre los hinchas de los clubes por donde pasó, la sola mención de su apellido genera tristeza y hasta vergüenza ajena pero jamás bronca.

Carrera internacional de Cobi Jones

El número que signó su trayectoria a nivel de selecciones es “Tres”, ya que esa es la cantidad de Mundiales que disputó: USA ’94, Francia ’98 y Japón/Corea 2002, en los cuales brilló como una fresca rueda de auxilio que ingresaba cuando los defensores rivales se estaban quedando sin piernas.

También, el norteamericano disputó cinco ediciones de La Copa de Oro de la CONCACAF, los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, la Copa Rey Fahd ’92 y las Copas América de Ecuador ’93 y Uruguay ’95, donde salió en Cuarta Ubicación y le pegó un baile de novela a Marcelo Espina en el encuentro frente a la Argentina de Primera Ronda.

Carrera Internacional del Escobillón

El número que signó su trayectoria internacional es “Tres”, ya que esa es la cantidad de prestigiosos entrenadores que estuvieron a punto de boxearse por sus correrías. En el verano de 1999 y después que Adrián Guillermo disputase el Sudamericano Sub-20 de Mar del Plata, tanto Carlos Bianchi como José Pekerman y Hugo Tocalli iniciaron una feroz polémica a raíz de las versiones encontradas sobre la grave lesión con la que el delantero regresó a las prácticas de Boca Juniors.

Tras varios cónclaves subidos de tono entre los directores técnicos con sus cuerpos médicos incluídos, se llegó a una inexorable conclusión: el pibe les mintió a todos y se había lesionado jugando en el barrio en los días que tuvo de descanso tras la competición ¿Y entonces? Y entonces el trinomio Bianchi-Pekerman-Tocalli le hizo la cruz al Escobillón

Misceláneas de Cobi Jones

Se casó con la espléndida Kim Reese y constituyó una de las familias más simpáticas de Hollywood. Además, fue modelo de varias marcas de alta gama y participó del prestigioso calendario de trajes de baño de la revista Sports illustrated posando con modelos de lo más apetecibles. Una vida abundante en todos los sentidos.

Misceláneas del Escobillón

Durante sus días de gloria presentó en sociedad a su novia Marina y no hubieron muchas más novedades a nivel botineril (?). No consiguió nunca el tan mentado contrato profesional con Boca Juniors por seguir los consejos de Settimio Aloisio y volverse un rebelde. Tal vez, la peor de todas sus decisiones. El decadente empresario italiano desapareció de los primeros planos por aquella época y de su mano se hundió Adrián Guillermo.

Presente de Cobi Jones

Juega fútbol senior con diferentes equipos de estrellas y trabaja en los medios de comunicación siendo una figura respetada y entrañable. Es un habitué de las fiestas, reuniones y estrenos de Hollywood y pasa sus días rodeado de leyendas, como el ex Boca Luis Arturo Hernández, con quien suele pasear en automóvil.

Presente del Escobillón

Se supo que participó de algunos partidos de los veteranos de Boca Juniors pero no suele asistir con frecuencia. Algunos de sus legendarios ex compañeros aceptaron sacarse alguna que otra foto con él pero, eso sí, de invitarlo a pasear en auto mejor ni hablar…

[Go home] Fuera de Stock: los Shootout

Al recordar aquellos años en los que el soccer desembarcó con fuerza en Estados Unidos, tanto en los 70’s con la llegada de figuras extranjeras, como en los 90’s con el Mundial en ese país y la creación de la MLS, las primeras imágenes que se vienen a la cabeza son canchas pintadas arribas de las de fútbol americano, camisetas de extraños diseños, árbitros usando números como si fueran de la NFL y todo el show que los yanquis pudieran implementar, desde porristas hasta mascotas de cada equipo. Pero, sin dudas, en el aspecto futbolístico, los estadounidenses siempre serán recordados por su método de desempate: el shootout.

El procedimiento era similar al usado en el hockey sobre hielo: consistía en un mano a mano que comenzaba con el jugador atacante a 35 yardas (32 metros) del arco, teniendo 5 segundos para acercarse a la meta e intentar convertir. Este formato favorecía a los jugadores habilidosos, ya que podían intentar amagues frente al guardameta, aunque era más difícil de anotar que un tradicional penal. La final de la North American Soccer League de 1981, por ejemplo, fue definida de esta forma.

Esta no era la única regla que, por lo menos en los inicios de la NASL, pasaba por encima de lo estipulado por FIFA: también se permitía un mayor número de sustituciones, el reloj corría a la inversa (como en el básquet) y el offside era válido únicamente desde la zona de shootout y no desde la mitad de la cancha como en todo el mundo no civilizado (?). ¿Lo más insano? El sistema de puntuación: 6 puntos por la victoria, 3 por el empate y 1 de bonificación por cada gol anotado (con un máximo de tres por partido). Pero esto no iba a durar mucho…

A partir de 1975, los dueños de la Liga se volvieron a cagar en la International FA Board y le demostraron quien la tenía más larga (?): decidieron eliminar los empates. Así, todos los partidos tenían que tener un ganador. Y si el marcador final terminaba igualado, los penales determinarían al ganador del mismo, como ocurriría en Argentina durante la temporada 1988/89. Pero la verdadera revolución llegó en 1977. Ante la ausencia de un marcador victorioso en el tiempo reglamentario, se pasaban a jugar dos tiempos suplementarios de 7’ 30’’ cada uno. Y si no había ningún grito (se aplicaba la regla del Gol de Oro), al shootout.

A pesar de los retos de Havelange y compañía, este sistema se mantuvo hasta que la Liga desapareció en 1984, y tuvo su continuación en la MLS durante 4 temporadas (de 1996 a 1999). A partir de 2000, se dejó de lado esta extraña forma de definir, para amoldarse definitivamente al reglamento convencional.

New York MetroStars 3 – Boca Juniors 2 (2002)

Junio de 2002. Mientras en la Argentina todavía seguíamos lagrimeando por la opaca actuación de la Selección de Bielsa en el Mundial y nos consolábamos con ver como los coreanos eliminaban a los tanos, el Boca Juniors del Maestro Tabárez iniciaba su pretemporada en los Estados Unidos con una sola certeza: el inminente e inexorable alejamiento de Juan Román Riquelme hacia Europa.

Y así, en ese oscuro vórtice paranormal que absorbe a los clubes nacionales mientras se disputa una Copa del Mundo, El Xeneize se dio el lujo de perder contra River en Miami y otorgarle sus 15 minutos de fama a Juan Pablo Raponi. Pero además, El Club de La Ribera también tuvo la voluntad para disputar el primer encuentro en su historia contra un equipo de la Major League Soccer: El New York MetroStars.

Fue el 19 de aquel mes, en el Giants Stadium de New Jersey, que un juvenil Boca Juniors salió a la cancha con: Willy Caballero; Juan Marcos Forchetti, Nicolás Burdisso, Diego Crosa (César González) y Ezequiel Molina; Javier Villarreal (Chaco Jiménez), Gabriel Christovao, y El Pelado Pérez; El Chelo Delgado, Carlos Tévez (Bracamonte) y Ariel Carreño (Cángele).

Los amistosos vecinos del Hombre Araña, por su parte, formaron con: Tim Howard (Grafer); Diop (Chronopoulos), Jolley, Addo y Ziadle; Lisi (Popovich), Moore, Williams (Paule) y Davis (Klinger); Rodrigo Faria y Diallo (Forko); dirigidos por el ecuatoriano, Octavio Zambrano.

A la media hora, el equipo argentino ya ganaba 2 a 0 con goles del Chelo Delgado y de Ariel Carreño. Sin embargo, los yankees lo darían vuelta con un tanto de Moore y dos de Rodrigo Faria, a causa de errores defensivos Xeneizes de lo más insólitos increíbles pelotudos. Un olvidable encuentro que solo sirvió para presentar en sociedad al niño Franco Cángele.

¿Primer intento? Fallido. Una victoria bostera sobre un equipo de la Major League Soccer debería esperar algunos años más…

[Go home] “Victory”, un doble homicidio de tímpanos

Por cosas como éstas debe ser que, futbolísticamente, a los yankees los queremos como a pocos. Sin tradición futbolera alguna, con ligas que oscilaban entre el invento y la oportunidad económica más una irrisoria desorganización a nivel de Selecciones, en 1989 la desamparada escuadra de universitarios estadounidenses veía casi como una utopía su presencia en el Mundial de Italia.

Con México afuera de carrera a raíz de Los Cachirules, con el aporte providencial de héroes inesperados y gracias a que su oponente final –Trinidad y Tobago- había arrancado igual de torcido que ellos, la conocida desde entonces como USMNT llegó a la jornada definitoria igualada en puntos pero con un gol menos que el combinado de Dwight Yorke. Los americanos (?) debían ganar o ganar. Vale aclarar, por supuesto, que el otro cupo ya lo había obtenido la Costa Rica de Luís Gabelo Conejo con cuatro meses de antelación.

Y así, el 19 de noviembre de 1989, comiéndose un baile de novela como visitantes en La Bombonera de Puerto España (?), Paul Caligiuri se disfrazó del Chango Cárdenas y desde 30 metros sacó el célebre “Disparo Que Se Escuchó En Todo El Mundo” con el que los Yankees se metieron milagrosamente en una Copa del Mundo tras 40 años de frustraciones. Los 30.000 trinitenses se fueron apesadumbrados al no haber podido batir ni a Tony Meola ni al árbitro argentino Juan Carlos Pichi Losteau, de pésima labor…

Fue tanta la algarabía que se desató por esta heroica clasificación que la Federación llegó a la conclusión que para despertar los aletargados ánimos de la población y también para brillar en el Mundial, el equipo de Estados Unidos necesitaba algo fundamental: una canción representativa, sin (?).

Por tal razón, le encargaron la composición de la misma al rapero Def Jef y al DJ Eric Vaughn, le propusieron a los jugadores agregar los coros y contrataron para la realización del video al director Marty Callner, quien había trabajado con Aerosmith, Cher y Poison, entre otros. Además, lograron que la cinta se estrene en Heavy Rotation de la MTV en un segmento conducido por el volante John Harkes y por la siempre follable (?) Daisy Fuentes…

Pero eso no es todo, también consiguieron la participación estelar del queridísimo Orenthal James Simpson – ¡Si, OJ!- quien sería el único capaz de meter otro disparo que se escuche en todo el mundo un poco de gracia y carisma en medio de la notable timidez de los futbolistas… ¡El Juice se robó el show!

“Ésta no la tenías, Lavecchia…”

Pese a aquellos artísticos esfuerzos, ni la canción ni el soccer prendieron entre los norteamericanos. Menos aún, cuando Estados Unidos terminó en la anteúltima colocación de Italia ’90 producto de tres derrotas en igual cantidad de encuentros. Una repudiable actuación condenatoria de la que no los salvan ni varios prestigiosos bufetes de abogados…

[Go home] BaldoHero: David Vanole (1989)

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Domingo 30 de abril de 1989. Estados Unidos y Costa Rica se enfrentaban en el St. Louis Soccer Park de Fenton, Missouri, por la ronda final de las eliminatorias de la CONCACAF clasificatorias para Italia 1990. En su cuarta presentación, los ticos buscaban acomodarse en lo más alto de la tabla. Los yanquis, por su parte, necesitaban ganar para revertir la mala imagen que habían dejado en su debut como visitante, ante el mismo rival, algunas semanas atrás.

En tiempo de descuento, los locales vencían por 1 a 0 con gol de Tab Ramos cuando David Vanole, el uno estadounidense, salió a descolgar un centro, pero llegó tarde y la pelota le quedó servida a Álvaro Solano, que remató con el arco a su merced. Sobre la línea, el defensor Steve Trittschuh puso las manos. Penal.

Vanole, un arquero con tendencia a engordar que peleaba el puesto con Tony Meola y Jeff Duback, tendría la chance de redimirse. Enfrente estaba el 5 de los ticos, Mauricio Montero, que agarró el fierro caliente, tomó carrera recta al balón y le pegó fuerte al medio, como mandan los manuales. Vanole (#blessed) se quedó parado y tapó el disparo. Así, Estados Unidos logró dos puntos vitales de cara al Mundial.

[Go home] Deformaciones: Team America (1983)

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La norteamericanidad al palo. En una simple oración, así se puede explicar este invento en forma de equipo al que le sobraban condimentos yanquis: su indumentaria, sus integrantes, su lugar de pertenencia, su visión del espectáculo. Todo, menos su deporte: en lugar de dedicarse al béisbol o al football, optaron por el soccer. Tuvieron sus razones, claro. Aunque también sobraron los motivos para que así como surgieron de un momento para el otro, desaparezcan con la misma rapidez.

Hacia 1983, la NALS se caía a pedazos por la falta de sponsors e interés del público, y la creación del Team América suponía volver al furor causado por la redonda en los 70’s. Así como la popularidad se había alcanzado con la llegada de grandes figuras extranjeras, esta vez la cosa sería inversa: una franquicia rebosante de patriotismo haría revivir la pasión de la gente. Por otro lado, ante la proximidad de los Juegos Olímpicos a disputarse en Los Ángeles, en 1984, la Federación también dio el visto bueno, ya que el equipo estaría conformado en su totalidad por jugadores estadounidenses, con el objetivo de armar la base del plantel que iría por una medalla (¡ja!) al año siguiente.

A pesar de la expectativa, varios de los futbolistas de la Selección se negaron a dejar sus clubes para ingresar en la nueva franquicia, así que la nómina se completó con jóvenes procedentes de ligas menores, universitarias e incluso del campeonato de fútbol indoor. Ricky Davids, una de las figuras de la época, fue una de las voces que se alzó en contra del proyecto: “¿Estamos realmente haciendo algo para ayudar al jugador estadounidense, o estamos haciendo algo para ayudar a la liga a añadir otro equipo?”.

En cuanto a la dirección técnica, el designado para el puesto fue el griego Alketas Panagoulias, que complementaba su función con la de entrenador del conjunto nacional. Al asumir, derrochó optimismo: “Creo que Estados Unidos es, en este momento, un gigante dormido en el fútbol internacional. Pronto vamos a lograr una posición más fuerte en el plano mundial.” USA Positive (?).

Para demostrar el compromiso hacia deporte nacional, los muchachos visitaron al presidente Ronald Reagan, posaron frente al Capitolio y fueron locales en el Robert Kennedy Memorial Stadium, de Washington D.C. Estadio que les quedó gigantesco, ya que la media por partido fue de 11.000 espectadores, cuando la capacidad total era cinco vences mayor. La mejor concurrencia en su cancha se dio frente a Ft. Lauderdale Strikers, cuando asistieron más de 50.000 personas. Obviamente, el interés del público no pasaba por ver muchas patadas, pocas anotaciones y empates: al término del encuentro tocaban los Beach Boys, y con la entrada al juego te quedabas a ver el recital. Un golazo.

En cuanto a lo futbolístico, la campaña fue de mayor a menor. Luego de un gran arranque en las primeras fechas (incluyendo una victoria frente al Cosmos con este insólito gol en contra de Franz Beckenbauer), el equipo se derrumbó, cosechando 15 derrotas en los últimos 17 partidos. Obviamente, finalizaron en el lugar más bajo de la tabla. Aunque se dieron el gusto de terminar invictos en los juegos amistosos, al cosechar igualdades frente al Wattford (Inglaterra), Dynamo Minsk (USSR) y Juventus (Italia). Como curiosidad, se puede destacar que el partido frente a los ingleses fue disputado en… ¡Jamaica!

A esta altura, el objetivo principal, potenciar a la Selección, había quedado totalmente de lado: durante 1983 el equipo nacional apenas jugó un partido (victoria 2 a 0 frente a Haití) y al momento de la gran cita en Los Ángeles el Team América la había racingueado toda (?): ya no existía. La disolución llegó al concluir la amarga temporada, entre los pésimos resultados y el desinterés del público. Mientras tanto, la NALS seguiría, a los tumbos, un año más. Al fin y al cabo, estaban en Estados Unidos. Y el show debía continuar.