Voy Al Arco: Bastía (2015)

Lo de Atlético Rafaela durante el Campeonato de Primera División 2015 fue más que flojo. A las apenas 4 victorias en 30 partidos se pueden agregar otros datos negativos, como los cambios de técnicos (pasaron 3 entrenadores sin conseguir buenos resultados), la gran cantidad de goles en contra (solo le convirtieron más a Crucero del Norte) y el hecho de que el goleador del equipo haya sido el Malevo Ferreyra. Un verdadero papelón. Casi tan frustrante como lo que pasó el 29 de septiembre, cuando la Crema perdió un partido increíble.

A los 35 minutos del primer tiempo, los dirigidos por Leonardo Astrada le ganaban 2 a 0 a Unión, que encima jugaba con uno menos. ¿Partido liquidado? Ni ahí: el Tatengue lo emparejó y lo dio vuelta faltando poco para el final del partido. Para colmo, cuando ya se jugaba tiempo de descuento, el arquero Carlos De Giorgi se fue expulsado y su lugar lo tuvo que tomar un jugador de campo: Adrián Bastía, que tenía la misión de enfrentar a Claudio Riaño en la última jugada del encuentro: un penal.

Sin más que la estadística en juego, ya que la victoria del visitante estaba asegurada, el delantero y el mediocampista devenido en protector del arco se pusieron cara a cara. El disparo fue suave, a la izquierda del pelado pelilargo (?), que de manera poco ortodoxa pero efectiva, rechazó hacia un costado. Pitazo final y sonrisa socarrona para el Polaco, uno de los pocos que se salvó de los reproches en aquella malograda tarde del equipo rafaelino.

Mundial Baldosero: la despedida

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Llega la última función de Mundial Baldosero y te invitamos a presenciarla: este domingo 9/10, a las 19 hs, en Balcón de Blues (Lavalle 3610, CABA). ENTRADA GRATIS.

Cinco años pasaron desde aquel día que creamos #UnMundialParaEnUnaBaldosa, aquella campaña con la que soñabamos cubrir nuestra primera Copa del Mundo. En el medio, le sacamos plata a un montón de gente, fuimos al Mundial, relatamos todas las vivencias en un blog, perdimos a la pantera, la recuperamos, volvimos sin la copa, colgamos un año, terminamos de editar el documental, lo presentamos en Brasil, Uruguay y distintas ciudades de Argentina.

Ahora llega el turno de despedirnos en Buenos Aires, para todos aquellos que aún no vieron semejante obra maestra de la cinematografía (?). Habrá birra, por supuesto. Los esperamos, putos.

Mal Pase: Maradona al Flamengo (1991)

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“Maradona, Flamengo te ama. Hoy y siempre”. El trapo azul y amarillo con el que los jugadores del rubronegro entraron el 8 de mayo de 1991 a La Bombonera, para enfrentar a Boca Juniors por los cuartos de final de la Copa Libertadores, escondía dobles intenciones. Por un lado, buscaban meterse en el bolsillo a La 12, famosa por su hostilidad hacia los visitantes. Por el otro, era un mensaje directo a Diego Armando Maradona, viejo anhelo de la dirigencia del cuadro más popular de Brasil.

El primer objetivo prácticamente se cumplió. Cuando Gilmar, Wilson Gottardo, el veterano Júnior, Zinho, Gaúcho y compañía llegaron al círculo central, cambiaron los silbidos de la previa por tibios aplausos, acompañados de un “Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego” que bien podría confundirse con un “Olé, olé, olé, olé, Mengo, Mengo”, típico grito de aliento al conjunto carioca. La bandera, incluso, esa misma noche y durante buena parte de los meses siguientes, se colgó en el lugar donde se ubica La 12.

No se trataba de algo improvisado, claro. La idea había partido del departamento de Marketing del Flamengo, siempre un paso adelante en estas cuestiones, que pretendía que sus muchachos sintieran lo menos posible el desprecio de los argentinos en un duelo en el que se jugaban la continuidad en la Libertadores. También era un guiño para Maradona, que estaba viviendo días complicados tras la sanción de 15 meses por doping positivo y su posterior detención en el confuso episodio del departamento de la calle Franklin en Caballito.

Algún tiempo antes de esa serie de malas noticias, dirigentes del Mengão se habían contactado con Marcos Franchi, por aquel entonces representante del Diez, para que el astro jugara por lo menos un año en Río de Janeiro, previo a su regreso al club de sus amores. Sin embargo, los problemas extra futbolísticos de Diego atentaron una vez más contra la continuidad del negocio y así nos perdimos la chance de ver al mejor de todos con la mítica Camisa 10 da Gávea que consagró a Zico.

Gracias Imborrable Boca

Vestuario Local: La alternativa

En caso que no lo recuerden, esta sección se basa fundamentalmente en analizar los comportamientos sociológicos del hincha del fútbol argentino usando la moda como excusa.

El tema que hoy nos convoca – digno de una tesis- es “¿Qué patrones usa el hincha para elegir una camiseta cuando la primera opción no está disponible?”.
Ya sea porque el perfume de la prenda ya supera los olores característicos de la popular, por daño o porque ya es hora de cambiarla por un temita llamado talle, todos pasamos alguna vez por este momento.

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El criterio de elección más popular es el cromático: básicamente que los colores de tu primer equipo matcheen casi al 100% con los del segundo. Dentro de ese espectro siempre ganará la hinchada mas amiga del club de tus amores.
Por ejemplo, a Atlético Nacional -al parecer la hinchada mas amiga de la Latinoamérica unida- se los conoce amigos de Banfield, Ferro y, basados en esta foto, también de Excursionistas.

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Otra forma de acortar la lista de “compartimos los mismos colores”, es basándote en la historia de tu club. Los colores de Boca se inspiran en la bandera de un barco sueco, así que el resto es sumar dos mas dos y encontrar donde te venden la camiseta de este seleccionado nórdico.

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Cuando el ropero no te ofrece nada con los colores correctos, pero esa camiseta vintage del 97 ya no te baja por los pectorales, siempre podés acudir a lo que voy a llamar “La simpatía ideológica”.

En el fútbol hay dos tipos de clubes: los que producen estrellas y los que las compran. Argentinos Juniors es apodado el semillero del mundo y el Borussia Dortmund es saqueado de jóvenes promesas todos los años por el millonario Bayern Munich. Razón suficiente para ser el único vestido de amarillo en un mar de casacas rojas.

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Si todo falla, siempre te podés poner la camiseta de la Selección, aunque !Ojo! En estos últimos años sin visitantes, la albiceleste se convirtió en la vestimenta universal del infiltrado undercovered y ya todos lo saben, así que por lo menos aprendete el cancionero.

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Y al final..¿Es en realidad el hincha del fútbol argentino tan formulaico? Este hincha de Atlanta y simpatizante del Pescara nos demuestra que no necesariamente.
Mientras no te pongas los colores que cada hinchada sabe que no puede usar, no improvises camisetas de clubes que militan a menos de 2 categorías de distancia (arriesgandote a que te manden a casa a cambiarte) y no lleves camisetas de clubes locales cuando la Selección juega en River, el cielo es el límite.

Robledo Gonzalo

Gonzalo Sebastián Robledo

Marcador central surgido de las inferiores de Chacarita que, tapado por una gran cantidad de jugadores, tuvo que emigrar en quinta división en busca de oportunidades. Las encontró en Banfield (2006 a 2010, con intermitencias) aunque no le fue nada fácil. Primero porque el Funebrero no quería saber nada con largarlo gratis y segundo porque en el club de la zona sur debería correr desde atrás al incansable Javier Sanguinetti.

Catalogado como uno de los baluartes más interesantes de la cantera del Taladro, Robledo, nacido en Laferrere en enero de 1987, ascendió al plantel profesional de la mano de Carlos Leeb, a mediados de 2006. El Gatito, incluso, lo mandó al banco de suplentes en la primera fecha del torneo Apertura, ante Boca, nada menos que en La Bombonera.

Su debut llegaría en el Clausura del año siguiente y justamente por una lesión del Archu, en el entretiempo del duelo en el Monumental ante River Plate, por la fecha 11. El pibe hizo lo que pudo, pero no consiguió evitar la derrota por 2 a 1. Para colmo, Banfield jugaba con diez hombres casi desde el principio por la expulsión del Pimpo Roberto Salvatierra.

Bajo la dirección de la dupla técnica Hernán Lisi – Pablo Vitamina Sánchez, que había agarrado el fierro caliente tras la salida de Patricio Hernández, Robledo disputó 6 encuentros en aquel campeonato –lo suficiente como para armar un video de cinco minutos-, generalmente reemplazando a los experimentados Sanguinetti y Carlos Galván.

A mediados de 2007, la llegada de Juan Manuel Llop como entrenador, sumada a los arribos de Diego Armando Herner y el paraguayo José Devaca, le hizo perder espacio y apenas fue dos veces al banco de suplentes durante el Apertura. Tras un tiempo largo en Reserva, en enero de 2009 se marchó a préstamo al Oriente Petrolero de Bolivia.

Tan solo 50 minutos de una actuación desastrosa en el clásico ante Blooming por la Copa AeroSur le bastaron a Víctor Hugo Antelo para frenar su contratación y mandarlo de regreso a la zona sur del Gran Buenos Aires. De nuevo en el Taladro, el juvenil formó parte del plantel que se consagró campeón de Tercera en la temporada 2008/09, al lado de Enrique Bologna, Gustavo Toledo, Nahuel Yeri, Facundo Ferreyra y Lautaro Bugatto –asesinado por un policía en 2012-, entre otros.

Tras un paso incomprobable por Sportivo Italiano (2009), tendría su segunda experiencia internacional. En el verano de 2010, River Plate de Puerto Rico se encontraba de pretemporada en Argentina y Robledo se incorporó a prueba para tratar de convencer al DT, Fabián Zermattén. Si bien contó con varias oportunidades para mostrarse, su rendimiento dejó bastante que desear y en el segundo semestre estaba de nuevo en Banfield.

En enero de 2011, Hernán Lisi, aquel que le había dado sus primeras chances en el profesionalismo, asumió la dirección técnica del Unión Comercio, club que el año anterior había ganado el torneo más improbable del mundo, la sagrada Copa Perú, que otorga un cupo en la máxima categoría. Hasta allí llegó Robledo, que rápidamente se ganó un lugar en el once titular.

Lisi fue eyectado de su cargo en la fecha 12 tras perder ante Melgar, con un récord de cuatro victorias, dos empates y seis derrotas. El ex Banfield continuó en la defensa algunos partidos más hasta que, de un día para el otro, dejó de estar entre los convocados. Nunca más lo vimos en una cancha. Todo parece indicar que el fútbol no era lo suyo.