
El 2002 no fue un año fácil para los argentinos. La crisis del año anterior todavía mantenía aturdidas a muchas personas y el pueblo, en general, era testigo zombie de hechos que golpeaban cada vez más abajo, como la eliminación del equipo de Bielsa en el Mundial de Corea-Japón, la devaluación de la moneda y la ida de Fonseca de River (?).
Entre tanta sordidez, un programa de televisión se animó meter una ficha de entusiasmo que no tardó en mover la cascada de los futboleros. Desde la pantalla de Canal 9, se fogoneó durante toda una semana la llegada de un ciclo que haría historia con algo simple, pero jugado. Pasaría los goles de la fecha dos horas antes que Fútbol de Primera, la emisión que contaba (y que todavía cuenta) con los derechos exclusivos.
El domingo 20 de octubre a las 20, miles de personas prendieron sus televisores para ver de manera anticipada las imágenes prometidas. A esa altura ya no importaba nada. Ni siquiera que «Fútbol no pares» (sí, se llamaba así) estuviera conducido por Enrique Sacco y Chiche Ferro. Con tal de ver los goles la gente estaba dispuesta a cualquier cosa. Pero algo falló.
La estafa televisada
En su estreno, el programa trató de mantener la expectativa el mayor tiempo posible y finalmente en el segundo bloque puso en el aire el primer gol de la fecha…que no fue tal. Imposibilitados de emitir las imágenes (algo que ya sabían desde el vamos), a los productores no se les ocurrió mejor idea que mostrar animaciones que simulaban las mejores alternativas de los partidos de Primera División. ¡Una vergüenza!
Como si fuera poco, las animaciones (término generoso) eran propias del siglo pasado. Los jugadores jamás pateaban con la pierna derecha, se movían con cierta dificultad y los arqueros se tiraban menos que Chilavert en su última etapa en Vélez.
La mentira duró poco y unos días más tarde, el productor ejecutivo del programa, Fernando Tribuno, declaró en el Olé: Decir que defraudamos es subestimar al público. Todos saben que los goles reales no se pueden pasar antes que Fútbol de Primera. Para mí, la expectativa de la gente estaba en qué íbamos a mostrar y cómo. Hoy por hoy, pensar que se podía llegar a violar el contrato más conocido de la Argentina, es una locura. La promo no fue un engaño: se trata de generar expectativa para producir luego este shock y este golpe«.
Como si fuera poco, se intentó desde la producción justificar el mediocre producto: «Técnicos especializados se encargan de procesar en el sistema computarizado las imágenes que graban los cámaras en la cancha. Así, logramos una recreación de la jugada real ¿Por qué los jugadores virtuales son zurdos? El equipo llegó hace poco tiempo y necesita tomar movimientos que se sacan de la imagen real. La urgencia de salir con el programa nos implicó estar limitados en muchos detalles como ése. Pero con el tiempo todo se va a ir perfeccionando«. Lamentable.







